martes, 21 de abril de 2026

EL SEXTO SENTIDO (1999), de M. Night Shyamalan

 

El miedo suele ser el origen de todos nuestros problemas interiores. Desde pequeños, hemos tenido miedo a muchas cosas. Miedo a que nos quitaran un balón. Miedo a que los compañeros nos dijeran cualquier cosa que nos apartara de la integración. Miedo a que, mañana, el profesor nos dijera algo que nos pusiera en ridículo. Miedo…miedo…sólo miedo. Esa sensación también nos acompaña de adultos. Tenemos miedo a tomar responsabilidad. Miedo a que, si la tomamos, no estemos a la altura. Miedo a que seamos la mitad de personas que soñamos con ser. Miedo a no ser un buen hijo, o un buen marido, o un buen padre. Miedo…miedo…sólo miedo.

El silencio es el mayor compañero del miedo porque es una de esas sensaciones que nos guardamos para nosotros…más que nada porque creemos que, si expresamos las razones y angustias de nuestros miedos, podemos parecer débiles e inútiles. Y puede, incluso, que lo seamos. Aquí tenemos a un niño que tiene mucho miedo y que es incapaz de superarlo hasta que un hombre, que también ha atenazado su vida con el miedo, le ayuda a ver más allá del temblor. Puede que ese miedo pueda transformarse en algo útil para los demás. Puede que no sea tan terrible lo que el niño cree ver y que no puede contar. Puede que…sí, puede que el niño también sea una especie de terapia para ese adulto que ha perdido el rumbo en su vida justo cuando ha sabido lo que era la muerte.

No se puede contar mucho de esta película sin desvelar muchas de las sorpresas que guarda en su interior. Los que la han visto sabrán a lo que me refiero. Los que no la han visto se quedarán, tal vez, con ciertas ganas de agarrarla de algún sitio y verla. Si no es suficiente con el anzuelo que he puesto, pondré un par más. Está primorosamente dirigida por M. Night Shyamalan, un director que ha sido constantemente machacado por la crítica y que, aquí, realiza la que posiblemente sea su mejor película. Está soberbiamente interpretada por Bruce Willis, por el niño Haley Joel Osment y por Toni Collette. Tiene secuencias que son pura emoción y, si nos asomamos, puro miedo. Sí, más miedo. Miedo a descubrir lo que somos realmente. Miedo a que se pierda el amor porque la incomunicación es su mayor enemigo. Miedo…miedo…sólo miedo. De alguna manera mágica, esta película marca el encuentro entre el miedo real, ese que nos agarra de la garganta todos los días, y el miedo sobrenatural que habita en nuestro mundo de percepciones y de sueños. Ambos son igualmente temibles, pero hay que saber manejarlos. En el primer caso, nos hará personas. En el segundo, nos hará seres con experiencia, porque puede que, en algún lugar de nuestro interior, sí que hayamos hablado con alguien con el que no podíamos hablar. No quiero decir más porque no quiero hacer disfrutar de menos. Sólo apuntar, como última idea, que, en ocasiones, el cine nos regala cosas que van más allá de nuestro entendimiento y de nuestra razón y, con una historia de fantasía, el pensamiento vuela en pos de una vida más soportable.


2 comentarios:

  1. Creo que es muy difícil hacer una crónica como la que has hecho, sobre todo 27 años después del estreno del film.

    Es muy difícil porque tomar esta película y explicar sus bondades, tan abundantes, tanto a los que ya la conocemos como a los poco probables desconocedores de la trama, se me antoja todo un reto. Y lo has conseguido con nota, como siempre.

    Es cierto que Shyamalan ha sido muchas veces criticado, yo creo que con razón, la mayor parte de las veces. También es cierto que, para mi, esta es su mejor película y quizá la más complicada, porque el giro que apuntala todo el relato debe estar levitando todo el tiempo pero nunca asentarse, cualquier error en ese aspecto convertiría el film en un producto mucho más convencional.

    También me parece clatro que M. Night, con mayor o menor acierto siempre deja cosas de interés en todas sus películas (excluiría "After Earth" y sobre todo "Airbender") . Casi todas sus propuestas contienen, en mayor o menor medida, elementos fantásticos que le sirven para plantear dilemas, criticar determinados comportamientos humanos, o incluso al propio sistema. Solo la última, "La trampa", carece de fantasía y aunque mantiene la tensión tampoco aporta gran cosa.

    Y de las últimas "Llaman a la puerta" me pareció también muy notable, como si hubiese recuperado el pulso que un día tuvo.

    Abrazos con gabardina

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  2. Gracias por ese elogio, Carpet. Cada vez me es más difícil obviar los giros argumentales que tienen algunas películas y tengo que acudir al viejo truco de ir a dar la vuelta por Dinamarca para ir a Alcalá de Henares. A veces sale bien y otras, no tanto. En esta ocasión, parece que ha salido bastante bien.
    A mí me sigue pareciendo un realizador interesante. Me gustan mucho esa especie de trilogía que nos dejó como "El sexto sentido", "El protegido" y "Señales". Sin embargo, a partir de "The village" se me empezó a caer la adoración que tenía por este señor. Empezando por esa película que se vendió como una historia de miedo y, de miedo, más bien poco, con muchos agujeros en el guion, aunque valoro el esfuerzo de introducir esa metáfora política en tiempos de Bush hijo que ya presagiaba el "América para los americanos".
    Yo veo otras películas interesantes de él. Por ejemplo, "La joven del agua" no me parece tan mala como se dijo en su día. Sólo hay que tomarla como un cuento contemporáneo con cierta moraleja de fuerza. La de "Tiempo" me parece interesante en cuanto a planteamiento aunque si que la resolución es facilona. Interesante también me pareció "Llaman a la puerta", pero otras como "La visita" o "La trampa" (hecha por y para el lucimiento de su hija) se me quedan muy cortas. "Múltiple" creo que estuvo bien (aunque, bien es verdad, lo que le da auténtica fuerza al relato es el final abierto que mete para producir una serie de expectativas que se vinieron totalmente abajo con "Glass" y, desde luego,la interpretación de McAvoy era, al menos, de nominación). Desde "Señales" lo que me parece es que tiene ideas de partida muy buenas y que luego, en el desarrollo, como que se cansa, como que no se lo curra igual y eso hace que su cine haya perdido mucha fuerza. Sí, ya sé, hay mucha gente que considera que "Señales" es un horror. A mí no me lo parece. Podrás estar o no de acuerdo con lo que sugiere la película, pero eso no quita que sea todo muy, muy interesante desde una perspectiva lo más objetiva posible.
    Abrazos viendo muertos.

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