“He
hecho muchas cosas malas, pero también he hecho muchas cosas buenas. Siempre
desearías que hubiera una cosa buena más. Es como esos jinetes que siempre
buscan un caballo. El caballo”.
Así es cómo evaluaba
Robert Duvall su propia carrera. Un actor que siempre buscó hacer lo mejor,
aunque, a veces, no fuera posible. Con una carrera de más de cien títulos, lo
que no alberga ninguna duda es que su presencia elevaba la categoría de la
película, fuera cual fuera. Era como un agarradero en el que se enganchaban
todas las virtudes de cualquier película en la que intervenía y, alrededor de
él, se tejían los elogios, los entramados, el sustento de la historia. Nunca
habrá otro como Robert Duvall.
De larguísima
experiencia televisiva, su salto al cine fue de todo menos precipitado.
Aparecía aquí y allá en papeles de poca importancia aunque, en alguna ocasión,
destacaba por derecho propio. Es cierto que su aparición en el medio fue
fulgurante interpretando a Boo Radley en unas poquísimas escenas de la
maravillosa Matar un ruiseñor, de
Robert Mulligan. Y, en esos primeros años, ahí está el timorato empleado de
banca, cobarde hasta la médula y falto de personalidad, débil de carácter y
cornudo a tiempo completo de la excelente La
jauría humana, de Arthur Penn. Consigue un papel protagonista en una
película que fue un completo fracaso, muy atípica en la filmografía de su
director, como en Cuenta atrás, de
Robert Altman y realiza apariciones interesantes aunque breves en El detective, de Gordon Douglas, al lado
de Frank Sinatra, o en Bullitt, de
Peter Yates, proporcionando información a Steve McQueen. También aparece de
malvado enfrentándose nada menos que a John Wayne en Valor de ley, de Henry Hathaway, y es el objeto de una buena retahíla
de chanzas y burlas por parte del personal médico de MASH, también de Altman.
George Lucas le
proporciona un papel muy interesante en el terreno de la ciencia ficción y ya,
aquí, se podría afirmar que Robert Duvall está muy cerca de ser lo mejor de la
película. THX1138, es una fábula
distópica, con un futuro aséptico que busca anular al ser humano hasta
confundirlo con cualquier fondo blanco. La película fue un rotundo fracaso,
pero Duvall demostró cómo se podía actuar con el rostro, con el cuerpo y con la
mente. Es El padrino, de Francis Ford
Coppola, la cinta que hace que Robert Duvall sea un rostro absolutamente
familiar para todos los que se acerquen a ver cualquier película en la que él
aparece. Ese Tom Hagen, hermano de adopción de la familia Corleone y, en el
fondo, el más capacitado para dirigirla aunque esté fuera de cualquier
consideración por su ascendencia irlandesa, es el hombre fiel, consejero,
hermano de verdad de esos personajes perdidos en la esencia del poder y de la
ambición. Tom Hagen, su personaje, ya está entre los papeles más conocidos de
la Historia del cine, tanto por su interpretación en El padrino como en El Padrino
II.
Fue muy interesante
cómo retomó el personaje que Lee Marvin había hecho en A quemarropa, de John Boorman, para volverlo a interpretar a su
modo en la notable La organización
criminal, dirigida por John Flynn. Trabaja con Peckinpah en Los aristócratas del crimen, una
experiencia que no le agradó, y compone un Doctor Watson entregado a su amistad
con Sherlock Holmes en la notable Elemental,
Doctor Freud, de Herbert Ross. Se transmuta en un ejecutivo sin escrúpulos
de una cadena de televisión en Network,
de Sidney Lumet, y encarna al Coronel Radl, cerebro de la operación para matar
a Winston Churchill en la apreciable Ha
llegado el águila, de John Sturges.
Por supuesto, otro de
sus personajes más recordados es el demencial Coronel Kilgore de Apocalypse now, obsesionado con el surf,
excesivo en sus reacciones, fanfarrón en todas sus afirmaciones y belicista
hasta la médula, Oledor de napalm por la mañana y convencido de que Charlie no
hace surf, Duvall consigue una merecidísima nominación al Oscar a través de un
personaje que, en manos de cualquier otro, hubiera sido un muñeco histriónico,
pero que resulta escalofriantemente loco en su piel.
Cuarta nominación con
ese retrato del militar inflexible con sus hijos en El don del coraje, una película de la que se sentía particularmente
satisfecho y entabla un duelo interpretativo de muchísima altura con Robert de
Niro, del cual resulta vencedor, en Confesiones
verdaderas, de Ulu Grosbard, encarnando a un policía que investiga un
crimen con implicación eclesiástica.
Consigue la estatuilla
dorada interpretando a un viejo cantante country retirado por el alcohol en Gracias y favores, de Bruce Beresford.
Una película sin pretensiones, de sentimientos y de gestos que no todo el mundo
sabe ver. Y resulta extraordinariamente convincente como el periodista que
sigue al último fenómeno de las canchas de béisbol en El mejor, de Barry Levinson, con Robert Redford dándole la réplica.
Hay que reconocer que el sombrero de ala ancha le sentaba muy, muy bien.
Es el veterano policía
que enseña a Sean Penn a andarse por las calles de patrulla en Colors y resulta especialmente
rechazable en la única versión cinematográfica de El cuento de la doncella, que dirigió Volker Schlondorff en 1990. A
partir de aquí sus apariciones son cada vez más episódicas, dando siempre un
maravilloso realce a todas las secuencias en las que interviene. Ahí está el
policía al borde la jubilación de Un día
de furia, de Joel Schumacher, y que tiene que cazar a un Michael Douglas
harto de su vida y del mundo que trata de atravesar Los Ángeles; o el redactor
jefe, ya enfermo, de la excelente The
paper, de Ron Howard; o esa interpretación fantástica que realiza como
abogado resabiado que se enfrenta a John Travolta en la excelente Acción civil, de Steven Zaillian; o
tremendo como el ganadero que se halla en paz con la naturaleza y que se juega
todo por quien considera su amigo en Open
Range, de Kevin Costner; o ese viejo, último resquicio de humanidad que se
encuentran los protagonistas de La
carretera; o esa grandísima última interpretación que realiza en El juez, en manos de Robert Downey para
lo bueno y para lo malo.
Sí, lo sé, es un repaso somero a la carrera de un grandísimo actor, pero es que he querido que fueran los caballos ganadores para demostrar que siempre, siempre consiguió una cosa buena más. Era un actor impresionante, único e inigualable. Un océano de clase, eterno en su lugar, sin salirse ni un ápice de todo lo que requería su personaje. Él sabía muy bien que Charlie no hace surf.

Justo ayer veía el video del in memoriam de los premios del sindicato de actores y estos últimos meses no han podido ser más devastadores: Hackman, Redford, Keaton, Reiner, y Duvall. Es ley de vida, pero nos vamos quedando sin referentes, y eso es también como si nos muriésemos un poco.
ResponderEliminarMe encantó descubrir a Duvall detrás de la puerta antes de que Boo le diese las buenas noches a Jem. Luego, claro Tom Hagen y otro caballo, o mejor dicho su cabeza .Le eché de menos asistiendo a la agonía de Michael Corleone, pero al parecer se debió subir bastante a la parra para estar en "El padrino III", y a Coppola le dijo ahí te quedas.
Me gana en papeles y un poco al borde de la histeria y de casi la esquizofrenia. Curioso que en este sentido tuviese la misma habilidad de Hackman para no hacer de un personaje mu loco el típico histrión insoportable. Sólo lamento que, como les pasa a tantos, el Oscar no le llegase por un papel a su altura. O a lo mejor es que no lo he sabido muy bien. Al menos tiene un Oscar y no todo el mundo lo puede decir (Diosss, si nadie no lo remedia, en breve Sean Penn va a tener tres).
Un bonito homenaje.
Abrazos oliendo a napalm.
Pues es cierto, Duvall era mucho mas que un actorazo, era también una presencia magnética.
ResponderEliminarSu Tom Hagen es casi una definición de su carrera como actor, está ahí, sabe lo que hay que hacer, asume su rol secundario pero se sabe imprescindible y le da cuerpo a la familia. En su caso, a cualquier película en la que aparece.
Y es cierto que los últimos meses han sido muy duros por los referentes foráneos, pero viendo el in memoriam de los Goya, me sorprendió que en el repaso hubiese tanta gente relativamente joven. Efectivamente estaban Poncela, Tortosa, Zarzo, Esteso, Ozores, Gimpera o Hector Alterio y algún octogenario más, pero había mucha más gente de edades ( o aspecto) menores de 50, empezando, claro por Verónica Echegui.
En fin, triste cosa. Por cierto, que destrozo de canción en tan señalado momento. Por mucho que quisieran ponerle emoción y la canción sea mi preferida de Extremoduro, ni era la canción adecuada, ni la interpretación fue la más apropiada, en mi opinion al menos.
Abrazos sentado en la grada viendo al "mejor" Redford
Os veo con un vacío irrellenable por la partida de este actor. Y tenéis razón. Ya no quedan actores de carácter como él y Hackman, actores que, con su sola presencia, llenaban la pantalla y, lo que es aún mejor, sabías perfectamente de qué iban sólo con un gesto, una mirada o un movimiento corporal.
ResponderEliminarEs cierto que este año ha sido devastador y que nos vamos quedando sin recambios. Tanto en el cine español como en el internacional. Tal vez por eso el cine ya no está siendo lo que era y nuestros ídolos están demasiado cansados como para levantar ellos solos nuestro maltrecho ánimo. Sin embargo, vuelvo a deciros lo mismo. El cine es un superviviente. Y yo sí tengo la esperanza de que vuelva alguna generación de actores que nos haga disfrutar (o a nuestros hijos o sobrinos) tanto como lo hicimos años atrás, con directores que no sean sólo fuegos de artificio y con Oscars mucho más merecidos que el que le van a dar a Sean Penn, una de las mayores injusticias de la industria en décadas habiendo un Stellan Skarsgard que, dramáticamente, le supera en todos los aspectos. Ya quisiera yo ver a Sean Penn, con su sempiterna cara de asco, haciendo un papel como el que hace Stellan en "Valor sentimental". Será una ceremonia de los Oscars para olvidar y más aún viendo como la "black band" se va a tirar en masa a votar a "Los pecadores" como mejor película del año.
Abrazos con la lágrima y la esperanza en la mirada.
Yo también soy optimista, aun quedan presencias y enormes actores que tienen algo de mítico : Caine, Freeman, Mckellen, Hopkins o Eastwood, incluso Jane Fonda.
ResponderEliminarY una generación algo posterior que también son referentes, empezando por Streep o Helen Mirren, Glenn Close o Kathy Bates, por poner las primeras que se me vienen a la cabeza y Pacino, de Niro, Hoffman o Malkovich. Son de los que todavía con presencia y buen hacer levantan una película.
Me hace gracia pensar que para las nuevas generaciones Di Caprio, Bale, Pitt, Cruise, Clooney, la Roberts, Kidman, Blanchet, o Julianne Moore les parecen muy, muy mayores (el otro día conversaba con mis hijos y mis sobrinos sobre eso). Sus "estrellas" más cercanas son como mucho Gosling, Pedro Pascal o Benedict Cumberbatch y Emma Stone, Amanda Seyfried, incluso Amy Adams o la Theron.
Pero siempre vendrán mas : Chalamet, Zendaya, Robbie, Tom Holland o Zoe Saldaña serán los dioses del futuro...si no lo son ya.
Por supuesto, sin comparaciones odiosas y sin posibles equivalencias.
Abrazos míticos
Estoy muy de acuerdo con todas esas listas que haces, con la salvedad de que esos seis primeros están prácticamente retirados (salvo Eastwood que nos enterrará a todos) y que la segunda lista con Streep o Pacino también les queda dos chocolates y que, en su mayoría, sólo les están ofreciendo papeles secundarios (por mucho que ellos sean tan extraordinarios que saben sacar oro negro de la nada).
ResponderEliminarRespecto a la lista que empieza por di Caprio, sí, puede que estés citado a la élite de, digamos, lo que puede ser considerado como veteranía en los tiempos actuales. Más de uno y más de dos de esos nombres pueden darnos todavía ratos de mucho disfrute.
La siguiente, que empieza con Gosling, la veo como una terna de nombres sólidos, pero que no acaban de despegar. Espero grandes cosas de Cumberbatch y de Gosling, algo menos de Pascal. Stone, siempre que se despegue de Lanthimos, nos las traerá. Seyfried me gusta más bien poco. La Adams es una gran actriz y siempre lo ha sido. A ver si llega ese papel que la haga entrar en el Olimpo de la madurez. La Theron empieza a tener problemas para que le ofrezcan trabajos de acuerdo con su edad.
Y de la última, que empieza con Chalamet...sí, el chico, desde luego, es versátil aunque me parece que cerebro tiene el justito. Robbie sí que me parece una fenómeno...los demás, muy justos todavía como para ser dioses del futuro. Tienen que demostrar más, creo yo.
Interesante comentario, sin duda.
Abrazos de neón.
Suelo mantener bastante este debate con gente, normalmente mayor que yo, que me dicen que ya no hay actores como antes, y yo suelo responder que sí, que talento y preparación hay siempre. Tal vez sea un problema de quizá ya no haya personajes como antes. Por otra parte también tendemos a mitificar las cosas, porque cuántas veces no habremos dicho que Pacino o De Niro están como para darles de hostias hasta cansarnos, y en cambio, siguen manteniendo su status de grandes actores. Porque lo son, entre otras cosas (aunque a veces, ejem).
ResponderEliminarTambién, creo que ha cambiado mucho la forma de hacer cine, o mejor dicho audiovisual. Los jóvenes ya no ven cine, ven series en streamming, y mucha cantera con la que se pretende hacer un nuevo star system sale de ahí. Y al final, sólo sobreviven los más fuertes. Evidentemente hay talento en Chalamet o Elordi, entre ellos, o entre Robbie y Bucley entre ellas, que por cierto lo tienen más difícil porque sigue vivo el mito de que un día el teléfono a ellas les deja de sonar (que se lo pregunten a la Jenny que parece algo estancada). Veo difícil en este panorama que surja un verdadero star system como antaño. Yo personalmente seguiré apostando por los Plemons, los Edgerton, los Gyllenhaall, los Gordon Levitt, sí, sí, el talento no morirá, y el cine quiero pensar que tampoco.
Abrazos en streamming
Dex, has abierto otro melón distinto. No puede haber un star system como el de antaño porque el negocio es muy distinto.
ResponderEliminarEn el Star System actual podríamos colocar a todos los actores de la Marvel y alguno de otras sagas. Por cierto en ese grupo tenemos algunos talentos, aunque dudo que Downey Jr. deje de ser ya Tony Stark para los restos haga la peli que haga. Pero Scarlett todavía arriesga un poco de vez en cuando, Florence Pugh puede ser una estrella emergente y voy a decir algo que quizá logre que me lapiden, pero veo a Crhis Hensworth mucho más capaz de lo que creía al principio, por no hablar de Ruffalo, un actor mucho más enorme que el propio Hulk, o el mismo Jeremy Renner que a base de poca cosa va encontrando un sitio de cumplidor como pocos (quizá nunca pueda llevar el peso de una gran peli, pero siempre cumple y cumple bien) y Tom Hiddlestone me parece un gran actor.
Pero si hablamos de cine puro, mainstrean al margen, queda mucho talento que explotar y que son la base de lo que verdaderamente sustenta el negocio, las columnas firmes en las que se puede apoyar cualquier historia bien contada. Kate Winslet, Collin Firth, o Farrell incluso, Hugh Grant, Jude Law, Mark Strong, la Mcdormand, Natalie Portman y, discursos politicos aparte, las ultimas estrellas internacionales homenajeadas, Weaver y Sarandon.
Y sin necesidad de buscar integración forzada, ahí está Denzel dando lecciones cada vez que se mueve (que ya quisiera Michael B. Jordan mover todo su ser como Washington mueve un dedo), o Samuel L Jackson, o Viola Davis (impresionante siempre) o Whitaker o Jamie Foxx.
Y a tus apuestas, voy a incluir alguna más, jovenes pero no tanto : Tom Hardy, Emily Blunt y una pareja que creo que hace bien todo lo que hace Michael Fasbender y Alicia Vikander.
¿Paul Giammatti o Stanley Tucci, por ejemplo, no son los dos secundarios de lujo de cualquier buena peli?
Abrazos desde las estrellas
Pues creo que ambos estáis muy acertados. Veo que Carpet acude a los británicos, que siempre son un refugio seguro y que, efectivamente, Michael Jordan no le llega a Denzel ni a la suela de la manoletina. También ven visto por parte de Dexter esa filosofía de que talento hay, pero quizá no hay historias a la altura de ese talento. Creo que ahí está el quid de la cuestión. No hay personajes como antes, no pueden lucirse porque no hay lugar bajo el sol, entre otras cosas, porque siempre está nublado. Y tienes tu parte de razón. Pacino y de Niro forman parte de una generación que ya se ha perdido y es la última que salió del Actor´s Studio. Ya no sale nada de ahí porque el estilo interpretativo es muy diferente, no es tan reconcentrado. Y son monstruos porque tuvieron buenos personajes a los que interpretar. (Te imaginas a Jacob Elordi haciendo de Travis Bickle?)
ResponderEliminarLas listas de Carpet siguen siendo acertadas. Y, sin duda, Paul Giamatti (que lleva un tiempo bastante escondido en la televisión) y Stanley Tucci son los Thomas Mitchell y Edmond O´Brien de nuestros tiempos. Pero fíjate en algo que me resulta muy curioso.
Tom Hardy...desaparecido desde hace bastante.
Emily Blunt...con una poca vista a la hora de elegir sus últimos papeles que delatan su miopía. veremos si remonta con "El día de la revelación" de Spielberg.
Michael Fassbender...qué poco se prodiga este tío...¿no? Y con lo bueno que es. Quizá el mejor de todos los que has nombrado.
Alicia Vikander...se prodiga aún menos.
Samuel Jackson ya es de una generación anterior. Va a tener que pelear mucho para que le den otro protagonista.
Viola Davis, qué buena es...y qué desaparecida está...sobre todo después de esa mierda monumental que hizo con "G20".
Whitaker, siempre un poco limitado por el físico, también desaparecido.
Jamie Foxx, un tío que me pareció siempre bastante privilegiado y que también ha elegido sus últimos proyectos con un gusto más que discutible.
Puede que, en el fondo, todas estas acotaciones vayan en la misma dirección que Dexter. No es que estén desaparecidos o eligiendo mal sus proyectos, es que no hay papeles buenos.
Abrazos con la pluma desenvainada.