miércoles, 11 de marzo de 2026

LOS PECADORES (2025), de Ryan Coogler

 

Vale. Dos hermanos que han estado mezclados en negocios sucios vuelven a su ciudad natal para intentar olvidar el pasado que, probablemente, ha estado repleto de muertos y de giros violentos. Vale. Tratan de abrir un club en un granero. La idea es buena en ese estado del Sur, con la música negra como protagonista y rodeados de amigos que les han visto crecer y han compartido unas cuantas correrías de olor a campo y ganado suelto. Vale. Por supuesto, también hay algún reencuentro con antiguos amores blancos, algunas lujurias negras y un tipo que toca la guitarra como si hubiera hecho un pacto con el diablo. No, no se llama Robert Johnson. Vale.

A partir de aquí, en un supuesto giro de guion, se sacan los colmillos y se empieza a chupar sangre. Si dejas que esos malditos blancos se acerquen, te harán unas preciosas marcas en el cuello y serás prisionero de la noche hasta que ellos quieran. Eso sí, esos vampiros blancos y todos los reclutas que irán jurando sangre a su paso, quieren acabar con el local que han puesto los hermanos de raya diplomática. Y si es con todos los negros que se resisten dentro, mejor. Vale.

Diversos reparos se pueden poner a esta película teniendo en cuenta que lleva un envoltorio lujoso alrededor. La fotografía es excelente y la música, por supuesto, es lo mejor de largo. Sin embargo, en muy discutibles decisiones de dirección podemos apuntar los cambios de formato de pantalla a la buena de Satán. A ratos es panorámico, a ratos, no…se supone que el director Ryan Coogler quiere enfatizar algo y darle mayor énfasis a lo hermoso de este mundo, mientras que lo infernal se mueve en los márgenes estrechos de un objetivo pequeño. Vale. Por otro lado, Coogler se las da de novedoso y, lo que es aún peor y que resulta lo peor que le puede pasar a un director de cine, de autor. No duda en poner ese plano circular, supuestamente vanguardista, que resulta un homenaje atemporal a la música negra con manifestaciones artísticas que van del jazz al rock e intenta que sean los fantasmas del pasado y del futuro que se dan cita en el local donde la sangre se va a pegar a los colmillos cual hoja de lechuga seca a los incisivos.

Aún hay más. Coogler apuesta por una inevitable mezcla de géneros sin saber que tienes que ser muy, muy bueno para que eso funcione. ¿Es Los pecadores un drama? No, aunque quizá sus mejores momentos se hallen en ese terreno. ¿Es Los pecadores un musical? No, aunque su banda sonora sea, posiblemente, lo mejor de la película. ¿Es Los pecadores una película de cine negro? No, porque está claro que las posibles implicaciones turbias terrenales le importan tanto como el cambio de objetivo a capricho. ¿Es Los pecadores una película de terror? No, o al menos, yo no he pasado ni un poquito de miedo. Puede ser muy grindhouse y puede ser genial la metáfora que propone, aunque también sea más evidente que un fuera de juego de la defensa adelantada de Flick, pero miedo, lo que se dice miedo, no da. ¿Qué es Los pecadores? Pues no lo sé. Lo es todo, no es nada, levanta pasiones allí donde va y yo sigo preguntándome por qué. Puede que esa mezcla de géneros no busque la originalidad (por cierto, lo de mezclar pasado, presente y futuro en medio de una fiesta ya lo hizo Alan Rudolph en Los modernos) sino que, en realidad, sea una película complaciente que trate de contentar a todos. Bien por ella, entonces. Mal para los que somos algo picajosos y nos gusta que nos cuenten algo.

Así que ya saben, si quieren empezar de cero, lo mejor que pueden hacer es abarrotar la puerta de ajos, poner espejos allá por donde pisen y preparar unas cuantas estaquitas puntiagudas de madera para que no falte la ración gore del asunto. No se olviden de un poquito de incoherencia y de deslizar un mensaje que se suba al carro de la moda del pensamiento impuesto por el artículo treinta y tres del código infernal. Seguro que tienen el éxito asegurado. 

3 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

A mi me pareció terrible. No pasable o interesante, sino mala hasta decir basta. La vimos en casa (muchos dirán que no es el sitio adecuado y si me acuerdo diré algo al final al respecto) mi mujer, mi hija y yo. La pillé como una novedad en streaming sin pensar mucho y por supuesto sin saber que era "una de las mejores películas del año" (léase en tono irónico) y a la media hora ya estábamos diciendo que era un truño del quince.

En general, por muchas de las razones que expones un tu artículo, especialmente por la indefinición sobre que es y a donde va. Y en particular:

La metáfora. ¿Metáfora? La RAE dice que es la traslación del sentido recto de una voz a otro figurado, en virtud de una comparación tácita. Aquí hay una asociación casi directa. Es blanco y en botella. No hay sentido figurado.

La música. Efectivamente, la banda sonora es mas que meritoria, pero voy a decir algo que a mi me pareció sobre la gran escena del baile, de la conjunción de músicas de todos los tiempos y del supuesto gran momento de la película. A mi parecer, los ritmos no enlazan nada bien. no se conjugan las maracas salseras, con el blues, con el rock, ni con la música bantú, ni con nada. No digo que suene mal, pero tampoco demasiado bien. Y no me parece tan difícil que se hubiese compuesto la canción y que se hubiese adaptado a cada tipo de ritmo para hacer encajar el climax musical. Seguro que mi oído es sólo una oreja, que no lo niego, pero yo al final escuchaba un batiburrillo que no me transmitía la emoción que se pretendía. También se encargaba de eso la dirección de esa escena que, repleta de originalidad, circulaba de un tiempo a otro, sin pararse en nada, ni en nadie, ni llegaba a mostrar el todo. Cuando acabo esa escena, mi cabeza estaba fuera de la película porque entendía que era una muy buena idea ejecutada terriblemente mal.
De hecho, me gusta un poco más la escena del baile de los vampiros, a pesar de que creo que también está tan mal rodada como montada. ¿Por qué ofrece planos desde los arboles en los que se percibe poco o nada? ¿Qué pretendida naturalidad se supone que quería mostrar el director?

El ritmo. En este caso no musical. Tremendo, o iba mas lento que un sueño de trenes (la tumba de la hija y la presentación de la mujer, por ejemplo) o demasiado acelerado sin demasiado sentido, el asalto vampírico al establo. Imposible acomodarse. Y creo que el problema es que se contaban tantas cosas que provocaba un problema por acumulación. Los gangster, el talento musical joven, el descubrimiento del sexo, el amor interracial, el duelo por la perdida de una hija, los vampiros, el racismo, la gestión del club, ...Demasiados mimbres que terminaban haciéndose nudos.

Y sigo en el próximo comentario…

CARPET_WALLY dijo...

Inverosimilitud. Si queremos contar algo, no es necesario que sea verosímil, ya lo hemos comentado muchas veces, nos basta con que sea coherente con la narración y que no haga demasiadas trampas. Que una histérica invite a los vampiros a entrar ya era duro. Que la batalla de 5 contra 50.000 se alargue ya nos lo habían contado en "Abierto hasta el amanecer" con más humor, al menos. Que el uno contra uno de los hermanos se produzca en otro espacio mientras abajo van cayendo los compañeros de infortunio, sin que aparezcan mas vampiros a desequilbrar la balanza, venga pues también jugamos a que si. Que todos se expongan al sol persiguiendo a uno solo mal herido, puff. Que la parejita que mola se salve de la quema, nunca mejor dicho, pues venga. Que vengan los racistas y los recibamos como merecen..., que...y así acumulamos tantas cosas poco creíbles que no somos capaces de asirnos a nada coherente (al menos yo).

Y los actores, algunos buenos, pero terriblemente desaprovechhados. Por cierto, Hailee Steinfeld, de impresionante debut, se ha quedado en poco o elige mal o la infrautilizan por algún motivo que se me escapa. Y a mi me sigue pareciendo mucho más actriz de lo que su carrera muestra. De Michael B. Jordan ya hablamos el otro día, no me parece malo, pero le quedan años luz para dominar recursos y hacer algo que se parezca a interpretar.

Creo que ya he despellejado bastante, pero remato con el comentario que indiqué al principio. La frase de "ésta hay que verla en pantalla grande" dice muy poco del que la pronuncia. Cualquier buena película debe resistir perfectamente la visión en cualquier formato. Si, lo mejor es verlas en pantalla grande y aporta mucho verlas así, por el espacio, el ambiente, por la sala oscura, por el ritual, por lo que sea...pero tanto una gran producción como un pequeño film intimista. Pero si, pequeña o grande, no resiste que la veas en el salón de tu casa una noche de sábado es que la película no tenía mucho que contar. El cine no solo se ve, se siente. Al menos en mi opinión.

Abrazos con la guitarra rota

César Bardés dijo...

Pues ya lo has dicho tú todo. Es inverosímil, con tendencia a lo aburrido, sin gracia física ni metafísica, con unas incoherencias bastante enormes. El otro día se me montó un pollo del quince en X porque dije lo de que se parece bastante a "Abierto hasta el amanecer" (incluso con algún comentario supuestamente sesudo). A mí me parece sencilla y planamente un despropósito que quiere contar mucho, cree que lo cuenta con brillantez y que lo cuenta todo bien y es todo lo contrario. En realidad, cuentas muy poco, lo cuentas con una mediocridad revestida de arrogancia y lo cuentas bastante mal. Es evidente todo lo que comentas, esas cosas que no pasarían por el filtro de las propias reglas que establece la película, los cambios de formato en pantalla que me dejaron bastante pasmado, interpretaciones tirando a mediocres (sólo un poco de Delroy Lindo y van que se matan). Tienes que ser muy indulgente para pasarle todas las tonterías que se le ocurren a Ryan Coogler y en cuanto a la música, sí, es verdad, en esa supuesta secuencia cumbre en la que se juntan los diferentes ritmos del pasado y del futuro (aprovechando que el ambiente es de terror hago que los espíritus pasados, presentes y futuros se junten en el ritual del baile y de la música) hay algo que no se acaba de engarzar bien por mucho en el que sí que hay un momento en el que la música funciona y el baile parece acompasar.
Me hace gracia lo de la metáfora: "Es blanco y en botella"...no se puede estar más acertado.
Y lo peor es que va a ganar. Los clanes de color en Hollywood cuando han tenido una película que, supuestamente, enaltecen su condición han ganado en los últimos años y ahí están mediocridades como "Doce años de esclavitud" y "Moonlight" para atestiguarlo. ¿Quién se acuerda de ellas? Lo mismo pasará con ésta. Dieciséis nominaciones. Récord absoluto. Me lo cuentan hace veinte años y no me lo hubiese creído.
Abrazos del gordo portero.