viernes, 6 de mayo de 2016

PRIMERA PLANA (1974), de Billy Wilder

“¡Maricas! ¡Que sois todos unos maricas!”
Así brama el doctor Eggelhofer desbocado con una camilla cuesta abajo después de que le han disparado en el titular. Y no es para menos. Los periodistas no dejan de ser unos individuos que no cesan de jugar a las cartas a la espera de que se produzca la noticia que será tergiversada para sus propios intereses y los de su periódico hasta el vómito. Y una condena a muerte no es cosa de broma. Ahí da para titular, artículo, columna, cabecera y contraportada. Y si la cosa se anima con un intento de fuga entonces se puede escribir un periódico entero dando puntos de vista parciales, subjetivos, facinerosos y alevosos. La prensa es así. La carnaza vende. La verdad, no.
Hildy Johnson sabe lo que es cazar la noticia y siempre está en el sitio adecuado en el momento preciso pero esta vez su sitio es al lado de su novia y su momento está a punto de pasar por delante de él. Y, sin embargo, tiene instinto de perro de presa. Agarra el titular y no lo suelta. Una rapsodia en rojo, ya lo saben. Claro que por encima de él está ese ave de rapiña, capaz de mentir a quien haga falta, incluso a sus lectores, con tal de aumentar la tirada y poner los titulares encarnados a letra de óptico. Se llama Walter Burns y vive entre rotativas y trampas. Sobre todo, las que él mismo pone. Solo hay que disponer de la suficiente mala leche como para destruir todo lo que no interesa. Cosas menudas, como por ejemplo, el taimado alcalde rodeado de lujos y diversiones mundanas, el comisario inútil que solo quiere seguir en el cargo para hacer el trabajo más fácil que sea posible, es decir, mandar que otros disparen a matar o el compromiso matrimonial de Hildy Johnson. ¿Qué más da? Toda la rueda se pone en funcionamiento y lo que importa es la tirada del millón de ejemplares. Se contrata a un periodista y se le pone de patitas en la calle a los diez minutos, se finge que se es policía a la caza de un exhibicionista, se trae a los mozos de mudanza para llevarse un escritorio entero, se da un reloj como regalo y luego se denuncia su robo…todo vale con tal de que la horca sea rentable.

Billy Wilder supo enseguida cuál fue el motivo del fracaso de esta película a pesar de que tenía todos los ingredientes necesarios para triunfar. “Yo me dediqué a proclamar a los cuatro vientos que los periodistas eran unos hijos de perra cuando Woodward y Bernstein eran los héroes del momento a raíz del caso Watergate”. Pero cuando se vuelve a ver con la perspectiva del tiempo, uno se puede dar cuenta de la cantidad de acidez que vertió, del impresionante repertorio de planos que pone en juego a pesar de que la narración es tan absorbente que pasan desapercibidos, de la fantástica complicidad que emana de su colaboración con Jack Lemmon y Walter Matthau y de la cuidadísima puesta en escena que traslada al espectador directamente al corazón de los años veinte. Y es que ahí, en el bosque de intereses, pobrezas, miserias, ambiciones, codicias y sensacionalismos, se halla toda la verdad del ser humano. Ese ser humano que Billy Wilder conocía tan bien…tal vez porque había sido uno de ellos. O, quizá, porque fue uno de los mejores directores de la historia. ¿Olvidan el lema que hay debajo del águila del Examiner? La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. 

4 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

El otro día hablaban en la radio de que habitualmente los remakes o nuevas versiones eran muy malas películas. Sin embargo, en seguida salió este título. No creo haber visto la primera versión de Millestone, pero si "Luna Nueva" y también ese triste intento de los 80 lalmado "Interferencias".

Y era inevitable, parecía obligatorio decidri cual era mejor si la de Hawks o la de Wilder y yo creo que son películas tan diferentes que no son comparables, ambas maravillosas , buscan objetivos distintos.

Hawks situa en el ambiente periodistico una comedia romántica, una película de guerra de sexos, el sinvergüenza y la mujer de armas tomar, las pullas a la prensa no son tales sino más bien excusas para hacer un chiste. En "Luna Nueva" la relación chico-chica es prioritaria por eso convierte a Hildy en mujer.
Para Wilder, sin embargo, el Leiv motiv es el ataque a la prensa, la mala prensa ( que el creía generalizada), por eso Hildy vuelve a ser un hombre para no distraerse con equívocos románticos, y echa mano de toda su mala baba para lanzar dardos muy envenenados durante toda la película: "Al infierno el terremoto de Nicaragua. Me importa un pimiento que haya cien mil muertos. ¿El campeonato de liga? Inclúyelo"...O aquello de "Olvidate del segundo párrafo. Nadie lee el segundo párrafo".

Además Wilder incluye a psicologo ¿austriaco? que no estaba en la versión original, quizá por aquello de su entrevista frustrada a Freud cuando el joven Billy era periodista.

También es verdad que Cary Grant y Walter Matthau le daban un signo muy distinto a su personaje. Grant era el mejor para hacer de pícaro sinvergüenza en el fondo encantador. Walter sin embargo es el cabronazo sin escrúpulos que te la cuela en cuanto te descuides, te cae bien por gruñon, pero no querrías tenerlo nunca cerca.

En fin, una maravilla esta "primera Plana" con la que Wilder fue excesivamente crítico, decía que fue un error porque ya había una versión cinematográfica más que convincente y que además lo que era una sátira escrita en lso años veinte sobre algo que ocurre en los años veínte, realizarla en los 70 la convertía en una película costumbrista "corriente", decia él.

Como bien dices, hay más actualidad en esa película de lo que nos gustaria descubrir.

Abrazos escondidos en el escritorio.

César Bardés dijo...

Certero análisis el tuyo, no cabe duda. Solo cabría añadir que Wilder, en un alarde que fue una regla en toda su carrera de no adaptar literalmente el original del que partía, y respetó el personaje de Hildy Johnson como hombre y que, no contento con eso, el personaje de Lemmon tiene una finura tal que, en algún momento, llega a tener manera nada amaneradas de mujer, haciendo muy grande su interpretación.
Bien es verdad, por otro lado, que lo pasas en grande con el personaje de Walter Matthau, desde el principio un rastrero de cuidado que solo intenta ir a su propio avío y no le importa pisar los cadáveres por el camino.
Yo creo también que la realización es muy diferente (entraré en el juego aunque en el artículo no entré en las comparaciones de forma deliberada, ambas me parece unas maravillosas obras maestras). Hawks imprime una gran velocidad a todo el diálogo pero es más contemplativo en su planificación. Su distancia con la cámara es mucho más corta precisamente porque la intención es hacer una "screwball" romántica con agitación detrás. Wilder acude en tropel al plano general con un cuidadísimo uso del color y destilando aún más mala leche en los diálogos que adaptaron él y I.A.L. Diamond. Para mí son dos películas imprescindibles y únicas, las mejores versiones que se han hecho de esta obra de teatro de Charles MacArthur (la pareja más estable de Dorothy Parker) y Ben Hecht. Las distintas versiones teatrales contaron (esto como dato curioso) con Osgood Perkins como Walter y Lee Tracy como Hildy en 1928; Arnold Moss como Walter y Lew Parker como Hildy en 1946; Robert Ryan como Walter y Bert Convy como Hildy en 1969; John Lithgow como Walter y Richard Thomas como Hildy en 1986. ¿Qué me llama la atención de todo esto? Que cuando se hacen las adaptaciones en cine (quizá con la excepción de la versión de 1931 de Lewis Milestone y más por una cuestión de olvido que de otra cosa) se acudan a nombres consagrados para llevar adelante una obra que es irremediablemente divertida y muy exigente y que en teatro, con la excepción de Ryan, Lithgow y Thomas, se hayan hecho cargo de los papeles auténticos desconocidos.
Abrazos con tres golpes: loco, loco, loco.

dexter zgz dijo...

No tengo mucho más que añadir. A pesar de partir del mismo material, creo que "Luna nueva" y "Primera plana" son muy diferentes entre si y dos grandísimas películas. Hawks apuesta por los diálogos, el ritmo y la dialéctica de la guerra de sexos. Al variar el sexo de los dos protagonistas esta guerra no ha lugar en el caso de tío Billy (aunque sería interesante contrastar ahora que lo pienso el papel de Ralph Bellamy con el de la jovencita y encantadora Sarandon en su rol de plantados). Wilder hace hincapié en el carácter de los personajes y hace hincapié en el personaje del reo y de su novia, una Carol Burnnet más inspirada que nunca. Desde "El apartamento" ya sabemos que el mundo para tío Billy se divide en víctimas y aprovechados. Lemmon y Matthau se reparten convenientemente los papeles como ya había ocurrido en la anterior "En bandeja de plata". Hay que recordar que el contexto de las películas de Hawks y de Wilder es muy diferente en cuanto a la importancia y desarrollo de los "mass media" y que este último ya había dado un golpe muy fuerte en la mesa al respecto con la feroz "El gran carnaval".

Abrazos con canotier y bastón

César Bardés dijo...

Pues he estado a punto de hacerlo aunque sinceramente, con todas las acusaciones de misógino que ha recibido Wilder, el personaje de Peggy Grant-Susan Sarandon sale mejor parado que el pánfilo de Ralph Bellamy (me siento discriminado). Ella, aunque despreciada por Burns (no es machismo, es que desprecia a todo el mundo), resulta ser muy paciente, muy comprensiva y le da oportunidades a Hildy hasta decir basta. Ralph Bellamy es el juguete de las bromas crueles de Burns-Cary Grant con el fin de hacerle parecer un tío ridículo a los ojos de Hlldy-Russell. También es mucho más gracioso el preso Austin Pendleton de Billy Wilder (luego visto como el mecenas un tanto díscolo de "¿Qué me pasa, doctor?", de Bogdanovich y que acaba yéndose con Madeline Kahn) que el un tanto atocinado John Qualen de Hawks. Wilder nunca consideró que la profesión de periodista fuera algo digno precisamente por el arrastre moral que conllevaba (él lo sabía bien porque, como bien sabéis, ejerció de reportero en Berlín) mientras que Hawks, creo, tenía una visión más del periodista-investigador, quizá un poco golfo, pero disculpable.
Albricias tengooo...porque soy muy feliiiizzz.
Abrazos con rosas en el ojal.