viernes, 17 de abril de 2026

PUNTO DE RESTAURACIÓN (2023), de Robert Holz

En un futuro de un año cualquiera, aunque no muy lejano, en la Europa Central, se ha garantizado un derecho constitucional. Las personas, con la tecnología existente, pueden ser resucitadas si su muerte no ha sido natural. Todo es consecuencia de un incremento masivo de la delincuencia en una sociedad que se mueve insegura por calles de arquitectura imposible y edificios que desafían la lógica y la gravedad. Por supuesto, esto hace que sea muy difícil cometer un asesinato, porque la propia víctima puede delatar a su asesino. No obstante, no todo es maravilloso. Aparte del hecho de vivir en una sociedad en la que todo el mundo está expuesto a la violencia, hay que hacer actualizaciones periódicas de la existencia para que, llegado el caso, se pueda recargar con las experiencias y sensaciones vividas. Y sólo hay un tiempo determinado para poder resucitar. Pasado ese período, la muerte es lo que siempre ha sido.

Una mujer policía, tremendamente eficiente, tiene que vérselas con un crimen difícil. Una pareja ha sido asesinada, pero sólo uno de ellos ha conseguido resucitar y no recuerda quién fue el criminal. Le han devuelto a la vida con una actualización ya caducada seis meses atrás. La investigación se complica cuando se sabe que el tipo en cuestión era el socio preferente de la empresa que se va a hacer cargo de todas las resurrecciones. Tal vez, haya algo por ahí. Y, como siempre, va a estar muy velado, muy vetado, muy votado, porque todo se somete a votación en una democracia que no es tal dado el nivel de vigilancia que se ha desarrollado. El misterio está ahí, en esos puntos de restauración de la vida que son guardados como prueba evidente de quién ha cometido tal cantidad de monstruosidades.

Interesante película, que plantea una distopía diferente, jugando con ese punto de restauración que consiste en devolver a la vida a quien haya muerto de forma violenta. Sorprende que su nacionalidad sea checa porque, en realidad, es una película que tiene buenas formas, tiene un argumento de cierta convicción, su desarrollo llega a ser notable y, si bien es verdad que su resolución es algo acomodaticia, deja un regusto bueno, aunque algo breve, en el paladar de cualquier cinéfilo. Buena la dirección de Robert Holz, y convincente la interpretación de los principales actores. Música muy absorbente y diseños gráficos para los decorados que resultan irremediablemente novedosos. No es Blade Runner, pero no está mal.

Así que ya saben. No olviden actualizar sus sensaciones, sus recuerdos y sus sentimientos. Todo se puede perder cuando los asesinatos están prohibidos…hasta cierto punto. Todo lo que amenace al sistema podrá ser objeto de reajuste. Y en eso también se incluyen las personas. Mientras tanto, no olviden cumplir con su deber, por mucho dolor que lleven en su mochila. Al fin y al cabo, es sólo un dolor más en una sociedad que apenas mira por nadie, lo cual hace mucho más complicado el trabajo policial. Seamos sinceros. Todo es mucho más subjetivo cuando el cadáver está vivo. También se puede acusar a alguien a quien queremos fastidiar la vida. 

 

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