En un futuro de un año
cualquiera, aunque no muy lejano, en la Europa Central, se ha garantizado un
derecho constitucional. Las personas, con la tecnología existente, pueden ser
resucitadas si su muerte no ha sido natural. Todo es consecuencia de un
incremento masivo de la delincuencia en una sociedad que se mueve insegura por
calles de arquitectura imposible y edificios que desafían la lógica y la
gravedad. Por supuesto, esto hace que sea muy difícil cometer un asesinato,
porque la propia víctima puede delatar a su asesino. No obstante, no todo es
maravilloso. Aparte del hecho de vivir en una sociedad en la que todo el mundo
está expuesto a la violencia, hay que hacer actualizaciones periódicas de la
existencia para que, llegado el caso, se pueda recargar con las experiencias y
sensaciones vividas. Y sólo hay un tiempo determinado para poder resucitar.
Pasado ese período, la muerte es lo que siempre ha sido.
Una mujer policía,
tremendamente eficiente, tiene que vérselas con un crimen difícil. Una pareja
ha sido asesinada, pero sólo uno de ellos ha conseguido resucitar y no recuerda
quién fue el criminal. Le han devuelto a la vida con una actualización ya
caducada seis meses atrás. La investigación se complica cuando se sabe que el tipo
en cuestión era el socio preferente de la empresa que se va a hacer cargo de
todas las resurrecciones. Tal vez, haya algo por ahí. Y, como siempre, va a
estar muy velado, muy vetado, muy votado, porque todo se somete a votación en
una democracia que no es tal dado el nivel de vigilancia que se ha
desarrollado. El misterio está ahí, en esos puntos de restauración de la vida
que son guardados como prueba evidente de quién ha cometido tal cantidad de
monstruosidades.
Interesante película,
que plantea una distopía diferente, jugando con ese punto de restauración que
consiste en devolver a la vida a quien haya muerto de forma violenta. Sorprende
que su nacionalidad sea checa porque, en realidad, es una película que tiene
buenas formas, tiene un argumento de cierta convicción, su desarrollo llega a
ser notable y, si bien es verdad que su resolución es algo acomodaticia, deja
un regusto bueno, aunque algo breve, en el paladar de cualquier cinéfilo. Buena
la dirección de Robert Holz, y convincente la interpretación de los principales
actores. Música muy absorbente y diseños gráficos para los decorados que
resultan irremediablemente novedosos. No es Blade
Runner, pero no está mal.
Así que ya saben. No
olviden actualizar sus sensaciones, sus recuerdos y sus sentimientos. Todo se
puede perder cuando los asesinatos están prohibidos…hasta cierto punto. Todo lo
que amenace al sistema podrá ser objeto de reajuste. Y en eso también se
incluyen las personas. Mientras tanto, no olviden cumplir con su deber, por
mucho dolor que lleven en su mochila. Al fin y al cabo, es sólo un dolor más en
una sociedad que apenas mira por nadie, lo cual hace mucho más complicado el
trabajo policial. Seamos sinceros. Todo es mucho más subjetivo cuando el
cadáver está vivo. También se puede acusar a alguien a quien queremos fastidiar
la vida.

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