miércoles, 15 de junio de 2016

EL EXPEDIENTE WARREN (2013), de James Wan

Jugar con lo desconocido. Creer que las paredes tienen vida por detrás de los misteriosos y quebradizos tabiques. Las cosas se mueven porque alguien las empuja. El sentimiento de la atrocidad parece que planea en toda la casa. El sótano escondido es como la boca de la bestia porque es el lugar que enlaza con el infierno. El diablo siempre se mete con el más débil. Sabe quién es el más vulnerable. Y, por lo general, suele ser quien más ama.
Tal vez por eso los investigadores de lo paranormal no sean, precisamente, héroes perfectos. También tienen un flanco más expugnable. Pero eso mismo que el diablo cree que hace a los hombres y mujeres más débiles es el arma más poderosa contra él. El amor es lo que hace débil al diablo, es lo que le espanta realmente. Los signos religiosos por sí mismos no son más que figuras talladas de madera, bronce, plata o cualquier otra cosa. Son signos que nos hablan de una historia de amor. Por eso, el diablo los rechaza. Igual que el amor entre una pareja, o el amor de padres a hijos. Eso es lo que derrota a Satanás y a sus fuerzas del mal. Y el ser humano suele tardar mucho en darse cuenta de ello.
La furia se desata y las paredes agrietadas parecen los perfectos contenedores de la diabólica insidia del mal. Hay que hacer daño, hay que asustar con lo que pende del final de una cuerda, hay que provocar un sentimiento de tensión continuo y aplastar cualquier espejismo de felicidad. Los pájaros parece que se rebelan recordando a un antiguo maestro del suspense. La víctima levita trayéndonos a la memoria otro exorcismo a una niña. Una pelota botando nos lleva hacia el final de una escalera. El sol cura. La oscuridad intoxica. El diablo desea el miedo. Los sustos se suceden y las experiencias se van acumulando dejando a los investigadores al borde de la locura. Aún así son listos porque conocen los vericuetos por donde se mueve Lucifer y tratan por todos los medios de espantarle, amedrentarle, hacerle frente. Todos elegimos en qué creer. Todos tenemos objetos guardados en algún lugar recordando que podemos ser derrotados en cualquier momento. Al fin y al cabo, la derrota siempre vuelve. Falta por dirimir si será en esta ocasión.

El expediente Warren es la demostración de que una película de terror puede funcionar acudiendo a esquemas ya conocidos pero desplegados con una cierta imaginación. La casa enorme (aunque no llega a ser una mansión), la posesión demoníaca, los fenómenos paranormales, los ruidos misteriosos (tremendamente inquietante el juego de las palmadas)…Para pasar miedo en un cine no hacen falta vísceras, ni sangre a borbotones, ni siquiera sangrientos asesinatos. Basta con crear situaciones de inquietud, aunque sin duda aquí hay un clímax final de pánico, y colocar determinados objetos, a primera vista inocentes, en medio de un suceso inexplicable. El resto ya lo coloca la misma mente. Habrá que investigar un poco más.

3 comentarios:

dexter zgz dijo...

Creo que es una película más que digna del último cine de terror. Ya sabes que yo he sido siempre muy miedica y que por si acaso no me suelo acercar mucho al género. Esta la vi casi de casualidad, y creo que no me pasaré por su inminente secuela. Le tengo demasiado respeto al género. Esta como te digo me pareció que tenía algo, partía de una premisa interesante, aunque al final se van un poco de la olla. Claro que como dice mi admirado Oti, las últimas muestras del terror dan casi más risa que nada. Hablando de risas, mañana hablaremos de Terence Hill y Bud.. digo de Gosling y Crowe, no?

Abrazos asustados

CARPET_WALLY dijo...

Pues estoy de acuerdo, del último terror es de lo mejorcito con diferencia aunque al final como bien dice, Dex se desmadre un poco. Qué dificil es terminar bien una película de terror.
Yo creo que hay dos cosas que hacen que funcione tan bien esta peli, la primera es el clima. Te intoruduce con mucha facilidad en el miedo y la angustia que sufren tanto los atacados por el mal, como la pareja de expertos que se dispone a ayudarles. El buen uso del susto. El susto que provoca inquiteud para la siguiente escena no tiene porque ser negativo, para eso hace falta que no sean demasiado previsibles y que realmente te sorprendan con las defensas bajas. Hemos visto infinidad de escenas en las que se te va avisando de que va a suceder algo malo repentinamente que es imposible que anticipes el efecto aunque jueguen al despiste con relajaciones impostadas. El susto real es aquel que te sorprende en una escena que simula continuidad o en aquella que dirige tu atención hacía otra tensión para atacarte por el lugar inesperado. Si esos sustos funcionan (y aquí hay un par de buenos ejenmplos en la parte inicial) ya estás con los sentidos alertas para el resto del metraje, ya convives con la angustia que atenaza a los personajes. Un par de momentos inquietantes que resulten creíbles si entras en la ficción y que haga que olvides tu prejuicio escéptico (si lo tienes) y una música que envuelva y no anticipe ni busque potenciar demasiado las tensiones (el ejemplo perfecto es el uno del "Tubular bells" en "El exorcista") son básicos para que la película funcione.

La otra cosa que hace que el film también funcione mucho más que correctamente es que los actores logren resultar convincente y aqí hay que reconocer que tanto Patrick Wilson ( amenudo algo suave) como Vera Farmiga (e incluso Lily Taylor) están mucho más que bien en sus papeles, logrando que sientas que pese a su profesionalismo también sus miedos ocupan mucho más de lo que parecen pretender.

Yo tampoco he visto la precuela "Annabelle", pero mi hija dijo que fue decepcionante, ni las secuela recien estrenada...no sé si no caerá en la Tv como esta que hoy comentamos. Y desgraciadamente tampoco vi la de El gordo y el flaco que pide Dex para hoy...Estrenos teatrales de mi hija fueron la opción prioritaria.

Abrazos con bruja

César Bardés dijo...

Pues estoy muy de acuerdo con los dos. Es de lo mejorcito del cine de terror de los últimos años y el final se desmadra un poco con lo del exorcismo y tal que, incluso, lo veo bastante innecesario, aparte de que no se comprende muy bien por qué se deja que las cosas avancen cuando el personaje de Vera Farmiga ya sabe desde bastante al principio que se está introduciendo en Lili Taylor.
Evidentemente, creo que esta semana caerá la segunda parte. La sequía de títulos atractivos hace que me decante por éste. Ni siquiera la de Darín me parece excesivamente atractiva.
También estoy de acuerdo en que el verdadero atractivo de la película es la interpretación de Vera Farmiga que, creo, supera con mucho al resto porque deja ver a esa mujer que, como bien dices, Carpet, tiene más miedo de lo que su profesionalismo quiere dar a entender.
Lo de "Annabelle" no merece la pena. Es evidente que se hizo porque el arranque de "El expediente Warren" fue muy, muy atractivo y los avispados productores pretendieron que ahí podía haber una historia cuando queda muy bien como está y es precisamente el atractivo que tiene ir rellenando los huecos por parte del espectador lo que confiere el aire terrible a la muñeca. La secuela aún no se ha estrenado, Carpet. Será mañana viernes.
Abrazos con muñecas.