miércoles, 8 de abril de 2026

SENTIDO Y SENSIBILIDAD (1995), de Ang Lee

 

Cuando el cabeza de familia fallece, a veces, suele pasar que se destapan situaciones que estaban siendo escondidas para mantener la aparente calma. Más aún en la rígida sociedad victoriana, tan dada a la maledicencia y a pensar equivocadamente sólo por descender unos peldaños en la escalera de la consideración social. Eso es lo que pasa con los Dashwood. El padre muere y hay demasiadas deudas. Su mujer y sus tres hijas van a pasar verdaderas dificultades. Y aquí es donde se plantea la batalla sobre el sentido y la sensibilidad. Dos de las hijas son casaderas. Una de ellas está convencida de que no hay mayor problema en buscarse a un novio con posibles que les saque del atolladero. La otra, por el contrario, aún está anclada en los sentimientos, en la pureza de algo tan noble como el amor. Comienza el juego. Hay que buscar pretendientes. Sin embargo, el destino tiene reservada una broma de bastante buen gusto. Por aquellas cosas de la vida, la que no tiene ningún reparo en buscar un matrimonio de conveniencia, acabará sucumbiendo a las flechas de Cupido. La otra, mucho más romántica, sopesará con fuerza las ventajas de emparejarse con alguien que no tenga problemas en el bolsillo.

Y es que los avatares femeninos tienen estas cosas porque, si ellas mismas son un cúmulo de contradicciones, cómo no van a tener esas mismas contradicciones los vaivenes del hado. A partir de aquí, encontramos un juego brillante de intenciones y de palabras, que acabará en una fiesta porque el amor, en cualquier de sus formas, es algo para celebrar.

Mucho se ha hablado sobre a quién pertenece realmente la autoría de esta película. Es evidente que Ang Lee puso su técnica al servicio de un guion que estuvo trabajado al milímetro por Emma Thompson. Creo que, tal vez, ella tuvo algo más que ver, porque estuvo presente en todas las fases de la producción, porque su impronta se deja ver en todas y cada una de las escenas, porque todo es una exhibición del buen gusto que esta actriz y guionista ha desplegado siempre. Ang Lee, por su parte, impuso la elegancia visual que destila esta película en todas sus secuencias, perfecto acompañamiento de todo ese repertorio de sentimientos sugeridos que están esparcidos a lo largo de la trama. El resultado es una delicia, que nos lleva por los vericuetos del sentido y por los rincones de la sensibilidad, con actuaciones tremendamente ajustadas de todo el reparto, desde la propia Emma Thompson, hasta alguien que, en principio, podría no estar en consonancia como Hugh Grant, pasando por la maravillosa Kate Winslet y el adusto en apariencia Alan Rickman. Es una película que no hay que perderse y, es más, que hay que revisar de vez en cuando porque la comisura de los labios siempre tiende hacia arriba cuando se ve.

Así que no hagan planes, señoras. Todo está en manos de algún jugador celestial que echa los dados y puede salir cualquier cosa. Lo que estaba previsto, no sucede. Lo que ni siquiera estaba pensado, acontece. Y nosotros, pobres mortales sin imaginación, nos quedamos sorprendidos de algo tan simple como es el amor.

5 comentarios:

dexterzgz dijo...

Una injusticia que no se llevase aquel año el Oscar a Mejor Película. Un año en el que se estrenaron- veo así por encima- "Casino", "Pena de muerte" o "Leaving Las Vegas" pero en el que las otras finalistas a la estatuilla fueron "Apolo XIII", "El cartero y Pablo Neruda" y "Babe, el cerdito valiente", y en el que la ganadora fue "Braveheart", una de las triunfadoras más mediocres que recuerde. Y el Oscar a Ang Lee hubiese sido más justo que el de "La vida de Pi" ya que estamos. Pero coincido contigo en que esta es una película de guión, y que en eso mi adorada Emma Thompson acertó de pleno. Porque no es fácil adaptar a una autora como Jane Austen, y pienso yo, que ello ha contribuido a que no se haya interpretado bien la obra de la autora (por mucho que se alabe el "Orgullo y prejuicio" de Joe Wright.. o precisamente justo por ello).

El reparto está espléndido. No puedo ser objetivo con ellas, pero es que hay que ver cómo están ellos. empezando por Grant (que no, que no es bueno ahora, que antes también) y siguiendo por Rickman que venía como quien dice de caerse del Nakatomi y demostró que le sentaban bien todos los trajes.

Abrazos casamenteros

César Bardés dijo...

Con el nivel actual, "Braveheart" es "Lo que el viento se llevó". Ahora bien, estoy contigo en que no es precisamente una película que me encante. Me parece que tiene secuencias brillantes y otras que son pretendidamente brillantes y emocionantes y a mí me dejan más frío que un polo de naranja. Creo que Ang Lee, sacrilegio, ni siquiera estuvo nominado. Y sin embargo, te voy a decir una cosa que puede que también sea algo sacrílega. Puede que Emma Thompson aprendiera por ósmosis, pero, sin saber nada, me dicen que esta película la dirige el Kenneth Branagh de aquellos años y me lo creo. Y creo que ese tono que tienen algunas escenas es porque Thompson aprendió mucho del bueno de Ken. Bien es verdad que aquí conoció a Greg Wise y se acabó lo que se daba, pero siempre que he visto y revisto esta película es algo que pienso.
El gran acierto de Ang Lee, efectivamente, está en la dirección de actores. Y vamos, no puedo estar más de acuerdo contigo en que merecería muchísimo más la nominación y el Oscar por la dirección de esta película que por "La vida de Pi" y por el truño de "Brokeback Mountain". Ha sido un cineasta que ha buscado la emoción en varias de sus películas y que no, que no, que los orientales no están hechos para eso a no ser que te llames Akira o Yasujiro.
Abrazos en los verdes prados.

dexterzgz dijo...

O Mikio. O Kenji. O Hirokatzu

Abrazos con los ojos rasgados

César Bardés dijo...

De esos tres, te acepto a Mikio. Kenji no me emociona en absoluto (aunque le veo otras virtudes, claro) e Hirokazu me emociona, sí, pero en una dirección totalmente diferente, mucho más impresionante.
Abrazos con la piel de gallina.

CARPET_WALLY dijo...

Poco puedo aportar si no es para reafirmar vuestros comentarios y vuestro buen gusto. es una película maravillosa con un guion cuidadísimo, con una dirección deliciosa y con unas interpretaciones casi mágicas.

Sobre los Oscar de ese año, lo de "Braveheart" es que no lo entendí entonces y mucho menos ahora. Cuidado que Gibson se llevó también al mejor director. A mi siempre me pareció una película muy efectista y muy de moda pasajera.
Y esta película me parece mucho más perdurable en el tiempo. Sigue siendo y pareciendo estupenda. Un clásico de verdad. Y cuidado que también se quedó fuera Eastwood y sus "Puentes de Madison" que con todos los peros que se le puedan poner a la parte de los hijos, es una delicia que también ha pasado a la historia del cine. Y ya que hablabais de Grant y Rickman, creo que hicieron muchos más méritos que, al menos Tim Roth en esa, para mi, nadería que fue "Rob Roy".

Estoy de acuerdo con que hay mucho aroma a Branagh en todo el film. Y también que los oscar de Lee (Pi y Brokeback) son mucho más injustos que si se lo hubieran dado por esta, para mi, junto a "Tigre y dragón" y "La tormenta de hielo", lo mejor de su filmografia.

Y aportaría a Shohei o a Keisuke, pero no sé cual es la versión de "La balada del Narayama" que tanto me emocionó en su día.

Abrazos desde la casita de campo