viernes, 5 de junio de 2009

VALOR DE LEY (1969), de Henry Hathaway

Quizá de todas las secuencias míticas, que son muchas, que John Wayne nos ha dejado grabadas en la memoria, una de las más imborrables sea aquella en la que, montado en el caballo y cogiendo las riendas con la boca, se cala un rifle en cada mano y cargando con toda su furia arremete contra los malvados haciendo que el Winchester dé vueltas en su mano para dar paso a la siguiente bala. Esta secuencia, de enorme fuerza y repleta de leyenda, está aquí, en Valor de ley que, además, significó el único Oscar de toda su carrera.
Y, sin ser una gran película, la decadencia del western era evidente a finales de los 60 mientras Brooks, Peckinpah y algún otro cogían los mandos dejados por el fallecimiento de Anthony Mann y la retirada de John Ford, el gran mérito de la actuación de Wayne está en componer el personaje de un agente de la ley pendenciero, jugador, bebedor empedernido y algo mal hablado que parece muy alejado de sus héroes habituales. Pero aún hay más. Es capaz de irradiar ese algo de leyenda de vuelta de todo. De gran aventurero que ya está en la cuesta abajo de su inconfundible cabalgar. De hombre que ha luchado, ha ganado unas cuantas veces y ha perdido otras tantas y que lo único que el repetitivo silbido de las balas ha dejado en él ha sido la conciencia de su propia honestidad. Cansada, sí, y en el abismo del retiro, pero honestidad al fin y al cabo.
He ahí el auténtico valor de esta película. Valor de veteranía. Valor de decadencia empapada en alcohol. Valor de ver todo lo que ocurre con visión reducida a la mitad. Valor de hombre honrado. Valor de ley.
Por lo demás, la seguridad de que quien tuvo, retuvo y de que uno de los últimos saltos a caballo puede delatar la sonrisa de alguien que nunca dejó de hacerlo a pesar de que su pólvora no tiene la fuerza de antes y de que sus balas pueden salir algo más lentas para satisfacer la única cosa que nos queda cuando la vida empieza su atardecer trémulo por tantos malhumores, tantas balas encajadas y tantas decepciones colgadas de la bandolera. Y eso es lo que guarda nuestro pálido y orgulloso interior que no se doblega por muchos litros de whisky que quepan en nuestro hígado, o por muchas caídas del caballo de nuestra existencia.
Busquen…busquen en su interior y verán cómo en su historia, por muy anodina que sea, siempre hay algún resquicio donde brilla con luz propia su valor de ley…

44 comentarios:

Anónimo dijo...

Le tengo cariño a esta película como a casi todas las de Wayne. Me retrotraen a una época en que se ponía mucho cine del oeste en la tv. Yo creo que Wayne es un actor que nunca ha figurado en las listas de los mejores y sin embargo a mí me encanta. No recuerdo ninguna película suya que no me haya gustado. Es de esos actores que cuando le ves en una peli se te olvida que está actuando, no sé si me explico. Muy natural, como de andar por casa. Me encanta en aquella película de safaris que para variar no recuerdo el título. POr supuesto en Centauros del desierto, El hombre que mató a Liberty Valance y tantas otras. Todas bonitas. Y ésta que comentas hoy me gustó mucho. Esa amistad con la chica que busca a no recuerdo quién, joer qué desastre soy. Bueno, el caso es que me ha gustado que hablaras de ésta peli y que hablaras de Wayne.

Gema

César Bardés dijo...

Bueno, Wayne es uno de esos grandes iconos del cine. Curiosamente todo en él fue aprendido. No era realmente un "cowboy", sus andares, tan famosos, no eran los mostraba en pantalla, no era muy inteligente pero sí había un cierto fondo de bondad en él. John Ford decía que un malísimo actor hasta que le vio actuar en "Río rojo", de Howard Hawks y dijo: "Vaya, el hijo de puta sabe actuar". En cualquier caso, es una de esas enormes personalidades del cine. Una de las primeras películas que recuerdo haber visto en televisión fue "La diligencia", me la recomendó mi padre y recuerdo perfectamente que añadió: "Es de John Wayne" y yo, que por entonces no tenía ni idea de quién era ese señor, me quedé boquiabierto porque ese nombre, en sí mismo, parecía tener resonancias legendarias por boca de mi padre.
La película de safaris que nombras es "Hatari", de Howard Hawks, creo que hablaré también de ella un día de estos. Me encanta "Centauros del desierto", me parece una de las mejores películas de la historia del cine, al igual que "El hombre que mató a Liberty Valance". Me enloquece Wayne en "El hombre tranquilo", me enternece en "La legión invencible", me entristece en "Fort Apache", me divierte en "El Dorado", me enardece en "Río Bravo" y tantas y tantas otras. John Wayne, efectivamente, era un nombre de resonancias legendarias. Mi padre, una vez más, tenía razón.

Anónimo dijo...

"Hatari", Gema. Es una deliciosa película y una gran olvidada de entre la filmografia Howard Hawks. Todo el mundo recuerda sus comedias, sus westerns, pero casi nadíe recala en esta gozada que refleja los grandes temas de Hawks, la amistad, la camardería, la ilusión por las cosas...y luego está esa secuencia de la caza ( sin muerte ) del rinoceronte, que riete tu de las secuencias de acción por ordenador actuales. (Spielberg lo homenajeó en la segunda parte de Jurassic Park).

En cuanto a "Valor de ley", poco más que añadir a lo dicho por Wins...es una joyita envuelta en película pequeña, pero el personaje que compone Wayne y la mítica escena valen para reflejar todo el fin de un genero y de sus protagonistas.

Wayne era un gran mal actor, efectivamente su unico recurso era la naturalidad y por eso era capaz de componer también esos personajes sencillos, sin dobleces, algo básicos...pero decididamente reales.

Gran post de nuevo, Wins. Carpet.

César Bardés dijo...

Creo que tienes mucha razón al decir que su gran recurso era la naturalidad. El Wayne joven se le nota acartonado, fingido. Creo que la veteranía es un grado y todos aquellos westerns que hizo en la década de los 30 de serie Z le enseñaron a comenzar a ser natural porque era un hombre de una planta imponente y, a poco que intentara el fingimiento, el resultado era desastroso (ahí tenemos unas películas tan mortalmente fallidos como "El bárbaro y la geisha", de John Huston o el desastre de "El conquistador de Mongolia", de Dick Powell, ambos papeles fuera de su registro en el que se le ve incómodo). Por eso a Wayne...bueno, se le podía ver y disfrutar maravillosamente de él en películas tan mediocres como "Ataque al carro blindado" y decir sin embargo que Wayne lo hacía realmente bien. Era un gran mal actor o a lo mejor un mal gran actor, no lo sé.

Anónimo dijo...

Hatari, eso es. Que además en aquella época ponían en tv una serie también de safaris,que por supuesto tampoco recuerdo el nombre. Siempre me han gustado las pelis con temas de safaris, de Africa y tal. Pero sobre todo quiero decir que no me perdono haberme olvidado de nombrar El hombre tranquilo porque es otra de mis películas preferidas. Además Wayne aquí está maravilloso, te lo crees también en un papel distinto a los que suele interpretar. Y su química con Mauren O´Hara es enorme. Preciosa película. Pra nada creo que fuera un gran mal actor, Car. A eso me refería antes cuando lo del encasillamineto. A mí siempre me pareció un gran actor.

Gema

César Bardés dijo...

Es verdad que estaba muy encasillado y rara vez lo veían con buenos ojos cuando se salía de las praderas del far-west. Pero también tenía interpretaciones muy buenas fuera de ese género. Claro que detrás de todo estaba John Ford que le conocía como la palma de su mano. Ahí está no sólo "El hombre tranquilo" sino también "Hombres intrépidos" (aunque aquí se lo come el gran, gran Thomas Mitchell), o "No eran imprescindibles", una desconocida del cine de Ford, o en "The high and the mighty", especie de "Aeropuerto" hecha en los cincuenta, donde compone un piloto de avión veterano que se las tiene que ver y desear para llevar el pasaje a tierra; o "Escrito sobre el viento" (quién no la recuerda?), o "Primera victoria", una película que me encanta de Otto Preminger. Hizo de las suyas lo que pasa es que no encajaba en todos los papeles. Como galán no era bueno, pero como hombre duro...madre mía, daría un dedo para ser como él, precisamente ése con el que se aprieta el gatillo.

Anónimo dijo...

Escrito sobre el viento??? La de Hudson y la Bacall?

Anónimo dijo...

Es lo que tiene cuando uno está en varias cosas a la vez. Imagino que querías decir Escrito bajo el sol. Bienvenido sea el error porque así me has recordado otra peli que me encanta.

Gema

César Bardés dijo...

Eso, eso. Quería decir "Escrito bajo el sol", de todas formas, no es la primera vez que me ocurre con estas dos películas, me pasa igual que con "Sólo Dios lo sabe" y "Sólo el cielo lo sabe", me lío y ya no sé cuál es cuál. Léase donde dice "Escrito sobre el viento" debe decir "Escrito bajo el sol"

Anónimo dijo...

Y con Esta tierra es mía y Esta es mi tierra... Yo creo que las dos se llaman Esta tierra es mía. Debería estar prohibido poner nombres tan parecidos a las películas. POr cierto Car, si sigues pensando que Wayne era una gran mal actor, mira cuando puedas Escrito bajo el sol y luego me dices. Para mí una de sus mejores interpretaciones.

Gema

César Bardés dijo...

Pues sí, creo que las dos se llaman "Esta tierra es mía" lo que pasa es que la de Hudson se le cambió el título cuando, por fin, se estrenó la de Laughton en España y pasó a llamarse "Esta es mi tierra". En cuanto a "Escrito bajo el sol" si hubieran dejado el título original que en inglés traducido es "Las alas de las águilas" creo que estaría mucho mejor pero seguro que ya había por ahí algún título así porque no sé si sabéis que hay una tonta ley en España que prohibe titular dos películas de la misma forma, aunque lo parezca no se titulan igual. Bobadas.

Anónimo dijo...

Pues si existe esta ley yo no creo que sea tonta porque es un lío eso de que dos películas tengan el mismo título, vamos que es lo que acabo de decir en la entrada anterior, vamos que me acabas de llamar tonta... La de Hudson yo la he visto bajo el título de Esta tierra es mía, pero da igual porque esa es una de nuestras eternas discusiones.

Gema

Anónimo dijo...

A ver, cuando digo que Wayne era mal actor, me refiero a que no es tipo que veas que compone un personaje y ves sus angustias y sus penas o sus risas, sus alegrias...
Cuando ves a Wayne, ves a Wayne haciendo de boxeador que huye de su pasado en la maravillosa Innisfree o a Wayne haciendo de militar completamente dedicado a su causa aun dejando de lado a su familia que se queda paralítico en "Escrito bajo el sol·, o ves a Wayne buscando a la novia por correspondencia de su gran amigo en "Alaska, tierra de oro"....
No se si me explico, pero lo importante en Wayne no es la composición del personaje sino en hacernos creible con su gran naturalidad las cosas que le pasan al protagonista que interpreta...

Hay actores que no necesitan interiorizar y dedicar recursos a que nos creamos sus personajes...Wayne es Wayne siempre, es Ethan Edwards, es Chisum, es Davy Crocket, es Cole Thorton, es Rooster Coghburn...

No se explicarlo mejor, pero no es menosprecio.

Carpet.

César Bardés dijo...

No, si te doy la razón. La de HUdson se estrenó como "Esta tierra es mía". Lo que ocurre es que la película de Laughton, que es del año 43, no se estrenó en España hasta principios de los ochenta porque estaba prohibida por la censura franquista y, al llamarse así, alguien cambió el título de la de Hudson, así que pasó a llamarse "Esta es mi tierra", así que no hay discusión que valga, tenemos razón los dos.
No cabe duda de que Wayne no era un actor del método, sino un actor de carácter, de esos que se van forjando película a película. Quizá el último gran actor de carácter ha sido Gene Hackman. Y Wayne, bueno te entiendo Carpet. Wayne era Wayne y, como tal, era inimitable y único. Nunca habrá otro como él.

M.I. dijo...

La naturalidad es con don innato, nunca aprendido. Quien tiene naturalidad en su veteranía, tuvo muchísima más en su juventud. Y ése no es el caso de este actor. Es, estoy de acuerdo, un actor que se forja película tras película y en determinado papel de determinado género que está en auge en su época. Es el personaje por excelencia. Y esa característica no se denomina "naturalidad", sino poder de convicción. Un poder que emana de quien se creyó su personaje.

Un gran actor (o una gran actriz) es, a mi juicio, aquél o aquélla a quien ningún papel se le resiste y que, en cualquier registro, sabe destacar, haciendo suyo el personaje...cualquier personaje.
Siendo tal mi exigencia, no puedo consierar al actor en cuestión "un gran actor"... ni bueno, ni malo. Él, no estando sujeto a esta regla (que es mía), se queda en el paraíso cinéfilo de los iconos, de los astros, de los irrepetibles, donde figuraría -por otros motivos- la srta. Monroe... pero no en el apartado de "Grandes Actores".

Una opinión que sé os importará una mierda, como todas las mías, pero que, al menos, es clara en su planteamiento.

César Bardés dijo...

Bogart decía que "la única manera de saber quién es el mejor actor es que todos, uno detrás de otro, hagamos "Hamlet" y veamos quién lo hace mejor".
Tu opinión no es una tontería, ni mucho menos, es acertada y refleja a la perfección el hecho de la personalidad que va un poco más allá de lo que es la actuación. Bogart era una personalidad, Wayne también, Monroe también. No todos ellos podían hacer cualquier papel y eso es una realidad.
Gracias por tu aportación.

M.I. dijo...

Bogart, con toda su personalidad, estuvo a punto de conseguir el pasaporte definitivo para el paro por ser un actor que "no funcionaba en pantalla". Mas, ahí llega Huston que, a todas luces, se la juega. Se la juega en su primera película, El Halcón Maltés, con un guión que nunca había funcionado en cine y con un actor que estaba acabado. Y, ¿qué pasa?, pues que nace, según muchos historiadores, el cine negro y nace un mito, que es Bogart.

Hace falta mucho más que personalidad porque ésta también es innata, porque se supone que Bogart siempre la tuvo y porque sabemos que de nada le había servido hasta entonces.

Todos los actores que mencionas estaban en un determinado momento y dotados para un determinado papel de un determinado género que fue "el género" por excelencia de su època (y de todas), y respaldados por grandes (éstos sí), grandísimos directores.
No me importaría llamarlo suerte. Una suerte que les permitió mostrar su naturalidad (para esos tipos de personajes) y su personalidad; ésa que, indudablmente, tenían.

César Bardés dijo...

Muy buen comentario. Realmente es ése mismo "carácter" que tanto falta a tantos actores de hoy en día y que, sin embargo, nos la cuelan por la escuadra.

M.I. dijo...

Bueno.... jajajaja, acabas de abrir otro debate apasionante que nos alejaría totalmente del motivo de esta entrada. Yo no creo que sea tan fácil "colarse por la escuadra" en estos tiempos. Afortunadamente, sigue habiendo grandes actores (los que aguantan la exigencia que apuntaba anteriormente) y sigue habiendo mitos, sigue habiendo actores con naturalidad, con personalidad, con carácter... Quizás en el apartado de actores es en el que menos ha perdido el cine "moderno"; que, dicho sea de paso, ha perdido todo en el apartado de guión.

César Bardés dijo...

Yo no creo que haya ni la mitad de actores "con personalidad" de los que había antes. Y mitos, realmente, quedan muy pocos y los pobres tampoco tienen culpa. La culpa es la de hacer un cine de consumo rápido y olvido fácil. Si la cosa es así, es obvio que ellos entran en el paquete.

M.I. dijo...

No, si ya te digo que el debate puede ser apasionante porque sé que no estamos de acuerdo. Aun así, te entiendo. Entiendo que, a estas alturas de la película, estás desencantado del cine "moderno", y sé que a ese desencanto sólo llegamos los que, semana a semana, tenemos la ardua tarea (yo tenía) de escribir sobre él. En uno de tus artículos decías algo así como: "esta película les puede sonar a lo ya sabido, a algo repetitivo, exactamente igual que mi artículo". Te entiendo muy bien porque he tenido esa sensación con demasiada frecuencia. (Lo mismo decía Garci en Latir de Cine).

Sin embargo... yo no soy tan pesimista, ni muchísimo menos (será porque hace mucho que no escribo sobre cine). El caso es que sigo pensando que hay una excelente cantera de actores que sobrepasan la media del cine que se hace ahora mismo. Luego, no comparto lo del lote al que haces referencia.

Piensa en una cosa. Imagina que quieres ser actor, un actor atemporal (¿para qué están los sueños si no?). Imagina que, además, eres un diamante en bruto, uno de esos actores llamados a ser de los "grandes". ¿Quién sacaría mayor partido de ti: Huston o Todd Field?.
Yo creo que Huston.
Ahora piensa:
Si un actor/actriz realiza una buena interpretación en una mala película contemporánea de un mal director contemporáneo.... ¿que no habría sido de ellos si se hubieran ubicado en la época en la que dirigían los Grandes directores?.
O lo que es lo mismo:
Es posible que ahora los actores lo tengan más difícil: directores mediocres, cine de rápido consumo y de fácil olvido.... y, sin embargo, cuántas y cuántas interpretaciones son tan difíciles de olvidar en el cine de HOY.
¿Acaso no hay películas que sólo se salvan por el casting?.

No me preocupa el tema de los actores contemporáneos, la verdad. Fijo mi obsesión en otros aspectos, y, tan ingenua como soy, sigo esperando al "homenajeador que consiga otra obra maestra".
Si no lo esperara, no volvería a los cines, te lo aseguro.

(¿Te suena este titular: Lo que pretendía ser un homenaje, se convierte en una obra maestra?
Es tuyo, de Charada.
Joer, esto sí que es un buen comentario, y no los que yo pueda hacer en los próximos mil años de mi vida cinéfilo-literaria).

César Bardés dijo...

No creo que haya tantísimas interpretaciones para el recuerdo hoy en día. Hay, lo sumo dos o tres al año. En parte puedo darte la razón en que, al no haber grandes directores, evidentemente la dirección de actores es bastante mediocre.
Y eso no vale. Atacar con mis propias armas...¿habráse visto?

M.I. dijo...

Contesto utilizando tus palabras:

"al no haber grandes directores, evidentemente la dirección de actores es bastante mediocre".

Y completo:
....Y, sin embargo, hay grandes interpretaciones, que no te creas que dos o tres al año son pocas. ¡¡Son muchísimas!! porque es flor que crece en condiciones adversas: mediocres directores de actores y guiones más malos que el cianuro.

Dicho de otra manera:
¿Qué no habrían dado al cine gente como Kate Winslet o como Charlize Theron si hubieran coincidido en el tiempo con los Grandes Directores?
Peeeeeeero, incluso haciendo chorradas (me viene a la mente Charlize trepando cual gato en una mierda de peli, de cuyo título ni me acuerdo ni quiero)... incluso siendo muy mal dirigidas, éstas señoras son muy buenas.

Dicho de otra manera (¿"me sentiende, mesentiende"?):
Los actores del cine "moderno" son más "todoterreno". Ahí está Clive Owen quien, según usted, "puede hacer lo que quiera" (y así es), frente a un Gary Cooper (al que yo lo comparé) que sólo cabía en un determinado registro.

Otro sí digo:
Cuando encuentras en cine "moderno" un buen guión, ni te lo puedes creer; pero esto no pasa con los actores, dado que muchos están llamados a entrar en ese Olimpo de los dioses del cine. Muchos.... aunque sé que tú no ves tantos...

César Bardés dijo...

Se te entiende. Y debo reconocer que, en parte, tus argumentos son convincentes. De todas formas, dentro de veinte años volveremos a tener esta conversación y ya me dirás quién ha marcado época con su personalidad.

dexter dijo...

Yo creo que ambos tenéis vuestra parte de razón. Hace poco le comentaba, Mr Devlin, que la elección de Viggo Mortensen no me parecía afortunada para el papel protagonista de Good y que probablemente la culpa no la tendría el pobre Viggo - que me parece buen actor- sino el personaje que le había tocado defender. Los dos coincidis en que los guiones de hoy en dia son en general bastante malos. No olvidéis que la calidad de los guiones está muy en consonancia con la calidad de los personajes. Así pues yo vendría a deducir que en la actualidad no es cuestión tanto de malos actores como de malos, malísimos personajes.
Y luego, claro, está lo de marcar época. Cary Grant la marcó, Clive Owen está por ver- probablemente tambien la marque, aunque claro ponerse en la piel del dentista ligón y morbosete de Closer no es exactamente lo mismo que meterse en la de Roger O Thornill.

dexter dijo...

Y dicho esto, también creo que la calidad media de los actores clásicos de Hollywood es bastante superior a la calidad media de los que hay ahora.

Del cine español y europeo, mejor ni hablamos.

César Bardés dijo...

Estoy bastante de acuerdo, Dex. También estoy de acuerdo en que Clive Owen tiene bastante aún que demostrar aunque yo le veo condiciones como para hacerlo. Creo que George Clooney es otro de esos actores con mucha personalidad. Aún así, sí, la calidad de los actores clásicos es muy superior a la de los actuales. No olvidemos a Spencer Tracy, a Cary Grant, a Laurence Olivier, a Fredric March, a William Holden, a Marlon Brando, al mismo Paul Newman, a Montgomery Clift, a James Stewart, a Kirk Douglas (uno de los pocos mitos aún vivo), a Burt Lancaster, a Robert Mitchum...y todos ellos coincidieron en el tiempo.

M.I. dijo...

Claro, Dexter, otro argumento a mi favor. Qué no harían actores contemporáneos con personajes creados por los grandes guionistas clásicos....cuando, con personajes malísmos, son capaces de salir adelante con dignidad.

Dentro de 20 años, César, a esa lista habría que añadir otros nombres, ya lo verás. A Owen le queda mucho por demostrar porque no se puede hablar de él con la perspectiva que da el tiempo; cosa que sí es posible con los Grandes de tu lista. De cajón, chaval.

César Bardés dijo...

De cajón para ti. No sabes la cantidad de gente que no piensa eso y que ya mitifican. Además, aunque bien es verdad que el ritmo de producción es distinto...lo siento pero Bogart ya fue considerado un mito desde que hizo "El halcón maltés", Wayne desde que hizo "La diligencia" y Monroe desde que hizo "Niágara" (ya entonces se decía que Monroe fue la responsable de desplazar el erotismo del cine del muslo a la pechuga). Claro, por supuesto, no hay un Huston, ni un Ford, ni un Hathaway (aunque "Niágara" no está entre mis predilecciones). De cajón, sí.

dexter dijo...

Bueno desgraciadamente, los que logran salir adelante con dignidad son un porcentaje muy minoritario. Saldrían adelante con dignidad si la sola presencia de esos actores sirviera para por si sola levantar la película. Y eso ocurre raras veces. Meryl Streep puede sacar adelante una bobería como El diablo se viste de Prada porque es Meryl Streep. Pero poco más.
Actores buenos y malos los hubo antes, los hay ahora y mientras esto no se acabe del todo, seguramente los habrá siempre. Lo de pretender hacernos creer que seguimos rodeados por una constelación de estrellas en el firmamento Hollywood es mas un ejercicio de hacer de la necesidad virtud, de pretender hacernos creer que el star system no está muerto, cuando en realidad lleva más años enterrado que Don Pelayo. Me gustaría saber cuántos de esos supuestos aspirantes al Olimpo de éstos o los tiempos venideros tienen una formación teatral seria que es la que realmente te da categoría de actor y la que tenían todos esos que ha nombrado antes Mr Wins- por favor, no me nombren a Kevin Spacey o a Kate Winslet que ya se que la tienen. Probableemnte no sea asi pero uno tiene la sensaciòn de que actor puede ser cualquiera - si han llegado a serlo incluso Mar Flores o Ben Afleck. En fin, qué cosas.

César Bardés dijo...

Totalmente de acuerdo, Dex. Ahí queda eso.

Anónimo dijo...

Dex, no sabes como estoy de acuerdo en lo que acabas de escribir. La de veces que he pensado mientras veía una peli protagonizada por Grant, Cooper, Bogart y muchos más, que esos actores siempre serán recordados. Por muchos años que pasen, Sin embargo te paras a pensar en cualquiera de los de ahora, ya la mayoría serán flor de un día. Y algunos de los de ahora a mí me gustan, pero sé que no pasarán a la historia del cine como los de antes. Al menos no a la historia de "mi cine".

Gema

M.I. dijo...

Yo no estoy de acuerdo con vosotros.
Y no tengo por qué darte ejemplos de actores con sólida trayectoria teatral. Los buscas tú. (Vamos, que me pide ejemplos, y luego me dice que no le diga éste o el otro... habrase visto....). Casos en cine contemporáneo en los que un actor o una actriz saca adelante una película... los hay, y no son tan pocos, Dexter. Los hay, que he pasado tres años de mi vida escribiendo en prensa y lo sé. No pretendo hacer creer que hay una constelación de actores contemporáneo ni gilipolleces por el estilo, pero SÍ digo que los actores son lo menos preocupante de los tiempos que corren. Gente como Ben Affleck puede ser actor hoy, pero también fue actor Ronald Reagan en otros tiempos... no hagamos demagogia.

¿Y LOS CRÍTICOS?
Esto va para César.
Eran otros críticos, César. En la época dorada una mala crítica de un crítico prestigioso daba al traste con una carrera; mientras que, por el contrario, una buena crítica hacía un mito de la noche a la mañana.
Hoy, las críticas no están así orientadas; y a ver quién es el guapo que dice de quien sea que es un mito.

César Bardés dijo...

Ahí le has dao. Ronald Reagan rara vez salió de la serie B y Ben Affleck rara vez salió de la serie A. ¿Mitos hoy en día? Muchos. Jack Nicholson, Clint Eastwood, Robert de Niro, Al Pacino, Meryl Streep. Hay que demostrar antes de ser. De Niro fue mito ya al hacer "Taxi Driver", Clint Eastwood lo es más por su dirección que por su interpretación pero en el apartado interpretativo tiene su personalidad, única e inimitable. Al Pacino lo fue con "El padrino" ¿quién haría una película como "El padrino" hoy en día?. Meryl Streep ya ascendió a la categoría de mito con "Kramer contra Kramer", "La mujer del teniente francés" o "La decisión de Sophie" o "Memorias de África". Robert Redford ya fue mito en su segunda película. Hay unos cuantos mitos, sí.

M.I. dijo...

Y todos esos mitos, como bien dices, salieron hace... ¿30 años?.
Al hablar de HOY me refiero al tipo de crítica que se hace hoy, que es la que a mí me interesa porque es a la que me dedico (o dedicaba). Está claro que no me lees, César.
¿Cuántos críticos de los años dos miles han llamado a alguien mito?
Son otros tiempos y otros críticos, César. No me des la vuelta.

Por otra parte, yo no secundo el ejemplo que da Dexter de mal actor para Ben Affleck. Lo he aprovechado para no liar, pero por supuesto que no estoy de acuerdo. A MÍ SÍ ME GUSTA BEN AFFLECK
Hala, échame del blog.

dexter dijo...

A ver que no te estoy pidiendo que me dés ejemplos de sólida formación teatral, que seguramente los habrá. Recuerda también que Mark Whalberg empezó en esto anunciando calzoncillos ( y muy bien que lo hacía por cierto) y Angelina Jolie haciendo videoclips para los amiguetes. La frivolidad que nos invade se extiende también a esto. Yo parto de la premisa de que actores buenos y malos los hubo, los hay y los habrá, pero también digo que hoy se me antoja que es más facil llegar a ser actor. Y en contra de lo que nos han dicho siempre, aquí cantidad no es sinónimo de calidad.

dexter dijo...

Joer, a mí sí que me echan del blog que quería seguir y no sé que ha pasado. Bueno pues que yo quería concluir que los casos de Mark y Angelina - con Oscar y todo- evidentemente bajan la media.

M.I. dijo...

¿Que baja la media de qué?
¿Por vender calzoncillos?
La "frivolidad" es que si eres actor, y no hay trabajo de actor, tienes que COMER, y que, si para comer hay que vender calzoncillos, pues se venden (joer, lo buenorro que tiene que estar éste en calzoncillos....)
Y eso no baja la media de nada, ni es frivolidad de ningún tipo.
Pues anda que no hay actores clásicos y actrices que empezaron de... yo qué sé ya.

Pero, Dexter, ¿qué dices?.

César Bardés dijo...

Yo ya sé que te gusta Ben Affleck. Y me parece estupendo. Y sí, has visto enseguida la jugada porque, de hecho, intentaba dar la vuelta. En cuanto a críticos profesionales (si vamos a los "amateur" ya ni te cuento) Boyero no duda en decir que Lynch es un mito. Más de uno considera a Tarantino un mito (para mí, empieza a serlo ya cuando hizo una película como "Pulp fiction" para pegar el cambiazo con algo tan extraordinariamente maduro como "Jackie Brown" y pasar a confundir al personal con mucho cine serie B karateka pero también mucho Kurosawa en "Kill Bill"). Muchos dicen que Matt Damon es un actor que marca época (curiosamente, la única película en la que a mí me parece que Damon está muy bien es en "El buen pastor" porque en la dirección de actores hay alguien como de Niro). E incluso he podido leer por ahí que J.J. Abrams es un auténtico genio que hará historia...¡que hará historia! ¡Mito antes de serlo!. Otra cosa es, y ahí te doy la razón, de que la influencia de la crítica es tan nula que da igual lo que digamos, la gente no se dejará arrastrar, algo por otra parte, muy lógico viendo el panorama que hay.
Ah, y yo no sólo te leo, sino que sorbo tus palabras.

dexter dijo...

Qué, qué digo? pues sencillamente que si nos creemos que Ben Afleck o Mark Whalberg son actores o que JJ Abrahams es un genio tenemos un problema. Estamos tan necesitados d que nos vendan la moto que al final acaban vendiéndonosla. No creo haber dicho nada raro. No me hace falta tener carné de crítico para dar mi opinión.
Y sí, ya sé que Billy Wilder empezó de gigoló.

M.I. dijo...

Dos frentes: crítica actual y actores y genios contemporáneos.

Crítica Actual.- Yo la defino como efecto dominó. No hay más que leer tres críticas profesionales de una misma película para darse cuenta de ello. Siempre, siempre, alguien marca las directrices, y todo lo que se puede leer después -y en todas- es LO MISMO. Es increíble, pero es cierto.
En este sentido, conozco una anécdota que corrobora mi teoría.
En el estreno de la última película de Lynch, un amigo de Madrid que es director de cine y que escribía para el portal de muchocine.net, coincidió con los Grandes de la crítica (no era la primera vez que se producía esta coincidencia). A lo largo de la proyección, los críticos profesionales dormían... bostezaban.... se miraban con cara de “qué aburrimiento”.... Y, al terminar, allí nadie se atrevía a pronunciar ni una palabra. De repente, Boyero (que escribía para El Mundo y que era el que más había dormido) exclama eso de “pues no está mal, si es que este tío (Lynch) es un genio”. Y un murmullo inacabable termina dándole la razón. Al día siguiente, todas las críticas iban por esos derroteros, incluyendo la del País, cuando se daba la particularidad de que el estreno no había sido cubierto por El País. Para fiarte de los críticos profesionales..... En el mejor de los casos, se trata del periodista que igual podía estar en deportes como está en cine. Del crítico que, descaradamente, trabaja para tal o cual productora, o para los servicios de tal o cual medio de comunicación determinado.


Evidentemente, Dexter, no sólo no hay que tener carné de crítico para dar una opinión, sino que la gente que no lo tiene es la que suele ver que iba desnudo el emperador. Claro que, esto no quiere decir que la “buena” sea la crítica amateur.... que, en el 90% de los casos no dejan de ser meras opiniones personales sin base argumental alguna; y que tampoco me interesan.
Pero ése no es el tema. El tema (que no quiero liar más) es que la crítica actual ni tiene la repercusión que tuvo en otros tiempos, ni va destinada a glorificar ni a sentenciar.
Y ése no es el concepto que yo tengo de crítica. Un crítico profesional (y ya no te digo si es prestigioso) se tendría que mojar y no limitarse a seguir la onda.

Por otra parte, los mitos no son lo que eran, César. Tanto Lynch como Tarantino tienen tantos defensores como detractores. Están en ese punto en el que se encontraba Hitchcock cuando no había unanimidad sobre él (jajajaja).


Dexter.- No puedo discutir contigo tus gustos personales.
Objetivamente, te puedo decir que los del Festival de Venecia tontos no son, que algo de cine deben de saber... y que premiaron a Ben Affleck. Por otra parte, este actor es un magnífico guionista, y una de esas presencias que se agradecen en el cine “moderno”. Pero claro, ésta es mi opinión. Y no niego que a mí me gusta, me gusta muchísimo quién sabe si por ser una de esas personalidades que –sin ser excepcionales ni grandes en la interpretación- sí que pasan a la Historia.
Por otra parte, Marck es “el personaje”. Un actor que no encaja en todos los registros, pero que borda determinados papeles. No era fácil buscar un co-protagonista para Los Infiltrados, y Scorsese tampoco es manco en esas tareas.
Y yo tendré un problema, lo tengo, porque no sólo me creo que son actores, sino que los puedo defender sin inmutarme y con argumentación (con mucha más argumentación).

César Bardés dijo...

Evidentemente, te doy la razón en cuanto a tu opinión sobre la crítica de hoy en día. Conocemos muchos ejemplos de colegas que se atreven a realizar un artículo sin ni siquiera haber visto la película así que para qué vamos a hablar. Y los mitos, efectivamente, ya no son lo que eran.
Por cierto, es cierto que Ben Affleck fue premiado en el Festival de Venecia con la Copa Volpi al mejor actor, pero eso no es ningún baremo válido. Hay cada película premiada por ahí que da vergüenza ajena y en los festivales se mueven intereses como sardinas, vamos

M.I. dijo...

Es que si empezamos ahora con que no vale lo que se premia en los festivales, no vale lo que se premia en los oscars, etc.... se nos abre otro debate que nos lleva al juicio final. Yo sí le otorgo credibilidad a todos estos tipos de premios, los comparta o no. Porque, desde luego, lo que no podemos hacer es decir que son baremos válidos cuando nos interesa, y que no valen nada cuando no nos viene bien para nuestros argumentos.

Y ¿colegas que han hecho un artículo sin ver una película?
Yo. Yo he hecho críticas de clásicos que no he visto. Eso sí, estaba asesorada por el mejor.

César Bardés dijo...

a ver, los premios son meramente orientativos. Yo no puedo creer que la Palma de Oro en Cannes se la llevase una porra del tamaño de "Bajo el sol de Satán", de Maurice Pialat mientras Stephen Frears se quedaba viéndolas venir con "Abrete de orejas". En cuanto a críticos que no han visto películas, puede que tu te hayas atrevido, pero fue porque te lo mandaron y no te quedó más remedio. Los periódicos son así.