martes, 12 de julio de 2016

CON FALDAS Y A LO LOCO (1959), de Billy Wilder

El programa sobre "Sopa de ganso" que hicimos la semana pasada en "La gran evasión" de Radiópolis Sevilla fue elegido como uno de los mejores podcasts de cultura de la semana pasada. Es la cuarta vez que tenemos el honor detrás de los programas sobre "Tierras de penumbra", "Vértigo" y el especial sobre el cine de terror. Si queréis visitar a los Marx podéis hacerlo aquí

El tren echa vapor cuando ella pasa. Y los hombres también. E incluso dos mujeres. Ellas son lo peor de lo peor. Una contrabajista y una saxofonista, chicas finas en ambientes sórdidos. Sí, porque los violentos años veinte rugían en Chicago con toda su furia y la matanza del día de San Valentín copaba las portadas de todos los periódicos. Y dos chicas como esas son de finura contrastada y maracas afinadas. Digo bien porque cuando se prometen las elegidas son ellas y las pulseras de diamantes corren de muñeca en muñeca. Un momento, un momento. Aquí nada es lo que parece. La rubia explosiva, en realidad, bebe para ahogar sus penas. El millonario no puede ver un yate que no es suyo. La chica que no puede prometerse, se promete. El mafioso que quiere hacerse  con el control de todo el negocio celebra su cumpleaños cuando no es. La funeraria, en realidad, es un antro de alcohol y vicio. Es Billy Wilder en plena efervescencia y teniendo como compañeros a Jack Lemmon (“el cielo es trabajar con él”), Tony Curtis y Marilyn Monroe.
El truco, según Wilder, estaba en dar el papel más flojo a la estrella más potente. También consistía en hacer una película de drag Queens que no resultara ni una parodia, ni algo grotesco. Llenar los rincones con unos diálogos tan agudos que no dejaban lugar para la improvisación. Hacer una comedia de screwball comedy con tanta clase que uno desearía haber nacido mujer para tener algo de ella. Y no era fácil. Tan difícil como pescar a un millonario en la playa de Miami con la concha bajo el brazo. Al fin y al cabo, un contrabajo agujereado como un queso de Gruyére era una buena razón para travestirse y hacer lo que fuera con tal de no ir a dormir con los peces. Con los arenques, concretamente. Esos peces tan grandes que caben en latitas tan pequeñas debido al vinagre que los hace encoger.
Wilder sabía reírse de una sociedad violenta que, a pesar de la fiesta y de la alegría imperante, seguía emborrachándose y solucionando los problemas a golpe de metralleta. Y si, por el camino, se detenía en una crítica sobre los dos sexos y sobre la verdad inexcusable de que nadie es perfecto, mejor que mejor. Eso solo está reservado a los grandes genios que saben hacer grandes películas en cualquier género y Billy Wilder era uno de ellos. Lo cierto es que esa ropa tan ligera, esos pechos postizos, esos zapatos de tacón con los que no anda ni un hipopótamo bailando el fox-trot y ese caminar entre tiburones todos llenos de manos tiene su mérito. Y deberíamos darnos cuenta mucho, mucho antes. Y si es con una carcajada de disfrute…esto es el paraíso. Es un hotel en Florida en primera línea de playa. Con faldas, Tony, y a lo loco, Jack.


4 comentarios:

dexter zgz dijo...

No tengo palabras. Bueno sí, OBRA MAESTRA. Puede que sea la película que más veces he visto en la vida. De Wilder seguro, por encima de "El Apartamento". Tal vez porque tiene una ligereza que puede que no tenga su film con Oscar, porque entra sin sentir, porque es un cachondeo, porque dan ganas de vivir, gritar y emborracharse, porque... dónde está el bourbon?

Abrazos imperfectos

Raúl dijo...

A lo loco César....y pobres Jack Lemmon y Tony Curtis en la que se ven envueltos. Dicen que es quizá la mejor comedia de todos los tiempos , que ya es decir algo. Dos payasos geniales y una belleza como Marilyn a la batuta de Wilder. Creo que Tony Curtis esta de acuerdo con lo de la mejor comedia de la historia, que trabajo hace el tio transformándose hasta en Cary Grant, salud amigo

Raúl dijo...

Si es cierto eso de que dan ganas de vivir que dice Dexter, como no van a darlas con Marilyn y eso que estaba al límite según he leído .. no se nota nada se la ve como la actriz que se ha convertido en mito, imagino que producto de su vulnerabilidad y su belleza para nada de vecina de arriba. Wilder y todos los demás terminaron hartos , sigue estando bellísima para eso queda el celuloide.

César Bardés dijo...

Pues sí, Dexter. Quizá sea la comedia más pura que dirigiera Billy Wilder aunque luego también tuviera su trasfondo. Lo realmente valioso está en que, con todas las papeletas para hacerlo, en ningún momento se decanta por lo grueso, ni por la astracanada, ni por lo grotesco, ni por el mal gusto. Está hecha con una elegancia digna de Lubitsch.
Sí, Raúl, Marilyn enriquece muchísimo la película quizá, precisamente, por esa situación de vulnerabilidad que tenía en su vida privada. Su matrimonio con Arthur Miller hacía aguas, las drogas estaban a la orden del día, quería quedarse embarazada a toda costa (luego lo consiguió en el rodaje y abortó doce horas después de terminarlo). Miller acusó a Billy Wilder de provocárselo y tuvo la contestación, por supuesto. De todas formas, Miller siempre odió esta película porque pensaba que era algo que estaba muy por debajo de lo que él hacía. Esto es lo que le animó a escribir el guión de "Vidas rebeldes" y, claro, sufrió en sus propias carnes lo que Wilder había experimentado en este rodaje. De todas formas, Marilyn traspasaba la pantalla y Curtis y Lemmon no podían ser mejores elecciones para Josephine y Daphne.
Abrazos con petaca.