martes, 25 de octubre de 2016

TIERRA DE TODOS (1962), de Antonio Isasi Isasmendi

Si queréis escuchar lo que se habló el martes pasado acerca de ese Hitchcock que reportó el Oscar a Joan Fontaine titulado "Sospecha", podéis hacerlo aquí

Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra…tierra de sangre y odio que arrasa cuanto toca y que, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora. Tierra de tiros en la cabeza y de incomprensiones que hieren los sembrados y el cielo. Tierra de nadie que todos quieren, tierra de todos que nadie cuida. Y eso es lo que ocurre cuando dos soldados, uno de cada frente, se quedan aislados en una cabaña en medio del frente de Aragón, en las montañas. La lluvia cae como si fueran balas en los hombros y hay una mujer embarazada en la cabaña. Uno de los soldados está herido y el otro ama la vida. Las miradas de odio se suceden mientras las mujeres abandonadas y solas que están dentro de la cabaña tratan de mantener una paz que, en el momento de atravesar la puerta, se convierte en polvo. La mujer necesita ir al pueblo y los dos hombres se unen por la más hermosa de las razones: la vida. Y ahí está el mensaje de reconciliación nacional, sin maniqueísmos, sin ideologías contaminantes, sin tendenciosas exposiciones de una realidad que nunca existió. Solo unidos el niño podrá nacer. Y nacerá llorando en el fondo del cráter que deja un obús pero nacerá. Porque más allá siempre está la esperanza…o el sueño imposible…u otro obús que hará saltar todo por los aires.

¡Qué valiente es esta película de Antonio Isasi Isasmendi! ¡Con qué verdad encara el valor de unos y de otros sin renunciar al género bélico! Aún a pesar de su precipitado final, podemos oler el campo, tocar la tierra, sentir la tensión, querer que, por encima de todo, el niño viva con su madre en un lugar donde ya no haya más guerras, donde solo haya entendimiento y verdad. La emboscada, el prisionero, la inclemencia del tiempo que complica todo hasta el escondite, la herida, la ametralladora, el fusil clavado en tierra de nadie, el dolor que produce una guerra asolada por la vergüenza de matarse entre hermanos. Cada uno con sus creencias, cada uno con sus defectos, cada uno con sus virtudes…pero ¿qué hubiera sido de esta España si todos hubiésemos siempre remado en la misma dirección, si todos hubiéramos querido que el niño naciera? Posiblemente muchos se hubieran quedado por el camino pero el llanto hubiera roto la noche y la victoria, la única y la auténtica, se hubiera alzado por encima de todos los hombres que han alimentado el odio y la separación entre españoles. Maravilloso el trabajo de Amparo Baró y notables los debutantes Manuel Gallardo y Fernando Cebrián. La fotografía se queda grabada entre las explosiones y, al terminar de verla, uno se queda clavado en el asiento, intentando asimilar el mensaje de paz y de concordia que Isasi ha tratado de enviar. Más allá de eso, la tarde cae con su lluvia, el frío hace mella en el corazón y estas líneas no sirven de nada en un país que acabará siendo víctima de su propia ignorancia.

2 comentarios:

dexter zgz dijo...

Pues no pinta mal. Es curioso pero mientras comenzaba a leer la sinopsis me estaba acordando también de aquella otra película bosnia con Oscar, cuyo título, "En tierra de nadie" hasta se le asemeja y parece jugar con la misma idea de que en realidad la tierra no es de nadie y es de todos. Luego seguía leyendo y viendo lo de la cabaña, el embarazo, etc me acordé de "Los girasoles ciegos", la excelente novela de Alberto Méndez llevada al cine con menor fortuna que el tamdem Cuerda- Azcona. Por cierto, que ayer oí en la radio que este lunes este último hubiese cumplido 90 años, y que Google seguía dando cuenta de que éste seguía vivo. En parte, Azcona es una de esas personas que no tenían que haberse muerto nunca. ¡ Larga vida a Azcona¡

Abrazos de todos

César Bardés dijo...

Sin ser una película a la que se le pueda colgar el calificativo de obra maestra, es valiente, lúcida y está muy bien rodada. La primera secuencia es una emboscada entre nacionales y republicanos y está hecha de tal manera que parece que estás viendo una película de comandos americanos, con un sentido de la acción enorme. La película apuesta por esa reconciliación nacional que tanto nos ha hecho falta siempre y que se cristaliza cuando el soldado nacional herido y el republicano coinciden en esa granja (que, en realidad está en zona republicana aunque a poco metros del frente) y deciden ayudar los dos a la embarazada que tiene que trasladarse urgentemente al pueblo más cercano (en manos de los nacionales) para ser atendida por el médico. Esta película llamó la atención de la Fox que fue quien proporcionó a Isasi los dineros suficientes para hacer aquellas co-producciones llenas de actores de prestigio americanos como fueron "Estambul 65" y "Las Vegas, 500 millones". Lamentablemente, un incendio en los estudios de Barcelona dio al traste con su exhibición internacional porque se quemó la banda sonora y hubo que rehacerla por completo. Es una película desconocida para la mayoría pero que merecería mucho la pena recordar no solo por el mensaje, que el que quiere le hace caso y el que no pues ya ves, sino por la técnica que despliega Isasi. Al final de la película se les acabó el dinero y por eso es bastante precipitado (el traslado de la embarazada en medio de un bombardeo que está claramente falseado) y que rechina un poco en relación a lo bien que está contada el resto de la historia pero eso no empaña su valor artístico y moral.
Larga vida a Azcona.
Abrazos conciliadores.