jueves, 13 de octubre de 2016

UN MONSTRUO VIENE A VERME (2016), de Juan Antonio Bayona

La vida, a veces, es una pesadilla cruel que se esfuerza en rodearnos de tanta amargura que acaba convirtiéndose en dolor. Dolor porque se siente que la felicidad es un espejismo que solo se encuentra en la infancia. Dolor porque la inadaptación llega a ser tan abrumadora que no se hallan respuestas. Dolor porque crees que te cercan brujas y fantasmas que solo desean tu miedo. Dolor porque la realidad es tan brutal que se quiere su final. Y contra tanto, tantísimo dolor, no hay más que un remedio.
La imaginación y la fantasía es la perfecta vía de escape para cualquiera que necesite un respiro de cielo. Más que nada porque ellas ayudan a colocar las ideas, porque te abren senderos de tu personalidad que nunca creíste que existieran. También son muy capaces de darte lecciones a través de otros mundos, ensanchan el pensamiento y mantienen los problemas dentro de algo muy parecido al control. La imaginación, además, es capaz de hacer que te enfrentes a tus miedos cuando no hay más remedio que despertar y vivir. Ella es la única que puede decir que mañana será un nuevo día en el que amanecerás más sabio mientras descubres que también es algo que nos une a todos.
Mientras tanto, esa travesía hacia la luz será terrible, con un sitio privilegiado para las lágrimas que tan humanos nos hacen. El destrozo, la ira, la rabia, el abandono, el sueño, el cariño errante, la huida imposible, el dolor, el dolor. Insoportable, siempre presente, siempre acosador, maldito, maldito dolor. Por eso, hay que llamar monstruos que lo espanten de momento y, viajando por los rincones del deseo, hagan que desaparezca definitivamente. Ahí estarán, formando parte de nuestra personalidad en formación, los días de agobio y de tensión, las preguntas sin destino, las astillas de la infancia que saltan en mil pedazos para dar paso a la arisca y difícil adolescencia.
Juan Antonio Bayona ha conseguido una película llena de sensibilidad, con una extraordinaria imaginación para espantar sus miedos y dolores, llena de recursos aunque también de una desoladora amargura. En él confluye la maestría con el buen gusto y hace que, visitando el mundo de los niños, reflexionemos muy seriamente sobre nuestros errores como adultos. Para ello, cuenta con la complicidad del niño Lewis MacDougall, de una serena Sigourney Weaver y de una maravillosamente tierna Felicity Jones. Lo demás, tiene que ponerlo el espectador y, posiblemente, tendrá que ser su propio corazón en medio de una historia que necesita de su complicidad y también, por qué no decirlo, de su propio dolor.

Y es que, tal vez, después de creer que estamos absolutamente solos, nos encontremos con que siempre hemos estado muy acompañados. En nuestros pensamientos, en nuestros sufrimientos, en nuestros horribles sinsabores, en nuestra imaginación. Lo que hemos imaginado, seguro que ya se ha imaginado antes. Y así nuestras fantasías, de alguna manera, nunca se irán. Serán asideros a los que todos nos hemos agarrado alguna vez intentando no naufragar en la zozobra de una vida que no cura pero que no deja de enseñar. Tal vez ése sea el verdadero monstruo que nos viene a ver a todos.

8 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Pues no la he visto aun, probablemente caiga este fin de semana, pero ayer fue mi cría a verla, le hice desistir del plan de sus amigos de ver "Fiesta de salchichas" y me lo agradeció ( me lo agradecieron también sus amigos) infinito. Eso si, dice que se jartaron a llorar...cosa de corazones sensibles aun. Me dijo, y eso en su cinefilia incipiente me pareció notable que aunque la película busca tocarte los sentimientos no lo hace de forma demasiado forzada ni buscando recursos fáciles ("como hacen otras", me dijo...sin referir ningún título).

Según ella te atrapa en la fábula y logra que conectes con la historia de forma tal vez calculada pero sin que te des demasiada cuenta (eso son mis palabras traduciendo lo que me contaba intercalando la expresión "en plan" cada tres vocablos).

Cuando la vea...entraré a expresar mi propia opinión..en plan...decir lo que me gustó o no..en plan.

Curiosa la coincidencia con Spielberg con gigante y niño...y a lo que se ve, al menos en la taquilla española, el compatriota ha ganado a tito Steven.

Abrazos enormes

César Bardés dijo...

Sí, llévate pañuelo. Yo no lloré pero reconozco que hice verdaderos esfuerzos para no caer desecho en un mar de lágrimas. Yo creo que tu cría lleva razón en lo que intenta expresar que, traducido en lenguaje crítico, pienso que quiere decir que es una película "sólida", no es blandita, no es sensiblera pero sí emocionante. Es muy amarga y eso es lo que la hace difícil de clasificar porque pienso que mientras lo que hizo Steven Spielberg parecía un cuento, esto, de cuento, poco. Y sospecho que más de un padre llevará a sus niños a ver la película del monstruito y saldrá con una cara más larga que un piano de cola. Bravo por el niño y por Felicity y también por la dirección de Bayona que, aquí tenemos otro ejemplo, se ha atemperado muchísimo desde "El orfanato".
Abrazos de madera.

dexter zgz dijo...

Confieso que iba con un poco de mieditis a ver la película. Ya recordaréis la feroz controversia que tuvimos aquí hace un tiempo a propósito de "Lo imposible". Tampoco "El orfanato" me había gustado nada antes. Aquí Bayona me sorprende. Creo que es de largo su mejor película, al menos la más compleja. El texto de Ness tiene muchas ramificaciones,nunca mejor dicho. Me parece interesante cómo trata el concepto de la pérdida, pero sin duda, lo que más es el argumento del poder terapéutico de la ficción (por supuesto también del cine). Nos habla de historias que nos ayudan a crecer, a superarnos, y en definitiva a ser gigantes.

Lo mejor, el trabajo de las dos actrices, descomunal Sigourney en la escena del coche, los efectos especiales y la animación. Lo peor, los excesos melodramáticos que amenazan con convertirse, si es que no lo han hecho ya, en marca de la casa.


Abrazos ramificados

César Bardés dijo...

Pues estoy bastante de acuerdo con lo que apuntas. Ni "El orfanato" ni "Lo imposible" me parecían lo mejor de lo mejor, aunque eran nobles intentos. Y también creo que es la mejor película de Bayona. Y, sobre todo y ante todo, hay que destacar es eso que mencionas del poder terapéutico de la ficción, o de la imaginación, o de la fantasía, o como se quiera llamar porque eso hace que seamos adultos reales.
Extraordinario el manejo de los actores. Creo que el niño también lo hace realmente bien. Lo peor es, sin duda, lo terriblemente amarga que es y la confusión a la que lleva a muchos padres a llevar a ver a sus hijos una película de "monstruitos" que, al fin y a la postre, es más una historia de adultos. Los niños se salen a mitad de proyección.
Abrazos con crujido.

CARPET_WALLY dijo...

Ays...que cosas. Me parece que esta vez será de nuevo 2-1.

A ver que yo no digo que no me haya gustado pero ni mucho menos me parece una gran película. De hecho a mi me gustó "Lo imposible" bastante más aun con sus defectos, que los tenía.

La cosa es que mi primera idea era que no me inspiraba mucha confianza. luego os leí y elevó el listón de las expectativas. Y luego la vi...y volví a la idea inicial.

Hay películas que basan gran parte de su premisa en emocionar al espectador, no es que cuenten una historia y lo hagan de forma emotiva y logren la conjunción es que directamente viven para y por lograr que el corazoncito de cienes y miles de los que se sienten en la butaca lloren, rían y sientan lo que se les está transmitiendo desde la pantalla....y ahí hay que andarse con cuidado y medir muy bien y no hacer muchas trampas para que la historia te lleve a la emoción sin imponerla. Y yo creo que Bayona en eso ha sido cuidadoso pero hay un par de cosas que creo que se ha dejado en el camino y que se resumen en una: el espectador debe estar preparado para el momento pero no debe estar esperándolo todo el tiempo.

Los trailer de hoy día dan demasiada información, en muchos casos hemos comentado que ya casi cuentan toda a película, en algún caso (véanse los anuncios de la próxima emisión de "los odiosos ocho" en televisión) hasta emtiendo aun en forma parcial alguna escena clave. El trailer de esta peli de Bayona es tan clarificador que según vas viéndola intuyes cual va a ser la siguiente escena. Y, en mi caso, al menos es precisamente uno de los grandes defectos del film: es exageradamente predecible...no hay nada nuevo (yo no lo vi) en el recorrido de la historia y mucho menos en su final que logre que me conmueva tanto como quizá debiera. Puede que me pillara en un momento demasiado duro de pelar, no lo creo, pero no es descartable.

El apartado técnico es brilantísimo, la música me pareció maravillosa, las interpretaciones de altura...la historia..., la historia no mucho. O al menos su forma de contarla.

Vosotros hablabais del poder terapéutico de la fantasía u la imaginación, mi chica también comentó algo así, pero señaló y yo creo que con acierto que también nos hablaba de eso y mucho más ajustadamente "El laberinto del fauno" y que donde esta nos lleva a territorios muy conocidos aquella nos sumergía en un mundo que realmente nos angustiaba y nos dejaba sin asideros.

Hay una parte además muy extraña a o al menos a mi me lo pareció, la historia del acoso escolar, (por si eramos pocos parió la abuela para hacerlo todavía más duro, pobre niño). Mi hija me decía que también ahí le chirriaba algo. No se trataba del típico caso del bruto que se hace el amo frente al débil, esa obsesión en mirar atrás durante la clase era impropia salvo, como decía ella, hubiese una obsesión también por parte del machito que quizá no lo era tanto...y a buen entendedor. Y de hecho de las historias contadas por el monstruo pocas menos comprensibles que esa tercera que instaba a hacerse notar a base de una reacción violenta en el momento más innecesario. ¿Y la necesidad, casi esperada del chaval, de ser castigado y finalmente frustrada una y otra vez?

Con todo, un pre-final completamente predecible y sin, para mi, la suficiente novedosa carga dramática. Y el final real aun siendo algo más sorprendente también jugado un poco a destiempo y con poca hondura (también sigo hablando de mi). recordaba aquel nudo en la garganta que supuso el final de "Cinema Paradiso"...mucho más medido, más trabajado, con más tiempo de preparación. Aquí me resultó algo abrupto y demasiado cerca de la escena mar de lágrimas que nos acababan de obsequiar.

Buena película, muy bien hecha, pero a la que no daría mucho más que un 6.

Abrazos destrozones

César Bardés dijo...

Pues yo creo que en esa unión que, finalmente, experimenta el niño con los sueños de fantasía de la madre sí que hay bastante emoción. Es la certeza de que, ni en los sueños, ni en la fantasía, ni en la imaginación, se está solo y para mí eso, quizá, sea bastante importante y emocionante. Tal vez porque, de alguna manera, yo también he sido ese niño que elegía muchas vías de escape para eludir una realidad que, ya de pequeño no me gustaba aunque, por supuesto, no tuve las circunstancias del protagonista ni de lejos.
Siento disentir también con lo de "El laberinto del fauno", una película que, en mi opinión, sí que no tenía tanta emoción (al menos, a mí no me la provocó) aunque eso no es óbice para reconocer que era una excelente película. Yo creo que el fauno era mucho más cruda en sus planteamientos, menos "niña", tal vez. También quizá por eso, hay muchos adultos que se distancian de ésta.
La historia que le cuenta el monstruo con respecto al acoso escolar...a mí me parece de lo más natural. Es difícil, muy difícil, hacer ver a un niño que no tiene que guardar respuestas violentas a la violencia que le rodea y, sin embargo, que debe utilizarla para hacerse respetar. La conclusión, quizá, no sea todo lo redonda que debe de ser pero me parece muy normal. Entre otras cosas porque yo he sido ese monstruo que, en determinado momento, le conté esa historia a mi hijo para que se hiciera respetar, un momento dificilísimo para mí.
La escena final con la madre me parece de todo menos dramática, es tierna. Es también ese momento de duda en el espectador sobre si ella es capaz de ver al monstruo o no. A mí me parece excepcional (sobre todo en la cara de Felicity). Otra cosa es que los adultos prefiramos contar que no.
Qué coño, "Cinema Paradiso" es mucho mejor película, en todos los aspectos.
Quizá tienes razón que, en algunos momentos, Bayona parece demasiado cerebral, midiendo todos los tiempos con un cronómetro en la mano. Sinceramente, a mí me parece mejor película que "Lo imposible" (que también buscaba el momento emocionante por todos los lados y no llegaba nunca) y, por supuesto, mucho más sobria que "El orfanato".
Por cierto, yo no he dicho en ningún momento que la película fuera una obra maestra. No lo es. Y mi puntuación no se distanciaría mucho de la tuya. Quizá yo le daría un 7 porque creo que es una película notable. Tanto en intenciones, como en mensajes, como en algún momento de emoción que a mí, sí me llegó (a mí no me llega el abrazo con la madre -por cierto, muy inspirado en "La fuerza del cariño"- me llega el álbum).
Abrazos sin emoción.

CARPET_WALLY dijo...

Bueno pues aun coincidiendo en lo general, me parece que entonces nuestro distanciamiento está en lo particular.

En la unión con la madre de la escena final, debería ser emotiva pero a mi me resultó explicativa y demasiado explícita...ya teníamos un aviso con el vídeo de pintar el monstruo que ve Sigorney y entrevé el niño. Explica el porqué de la existencia del monstruo y de las historias que este le cuenta...son cosas que ya estaban porque ya se le habían contado.

La historia del acoso, dejando de lado el extraño comportamiento del acosador que antes mencionaba, creo que tampoco se explica de forma tan clara como tu comentas toda vez que la reacción viene precisamente cuando finaliza el acoso. Si hay un cierto sentido en todo si le damos el valor de que el comportamiento y sentimiento del niño tiene un propósito bastante autodestructivo (un amigo mio creyó ver un cierto aspecto masoquista) pues como decía parece que se frustra cada vez que no le castigan porque..."de qué serviría" y precisamente es ser victima del acoso lo que "necesita" para sentirse alguien y reacciona de forma violenta cuando ya se le retira la amenaza. No es un hacerse valer enfrentándose al acoso, sino un no permitir que dejen de acosarlo.

Yo si creo que hay emoción en "El laberinto del fauno", pero no era eso lo que quería significar cuando la traje a colación. Comenté que en la película de Del Toro también una niña utiliza la fantasía para salvar (o incluso traducir) de alguna forma la situación opresiva y terrible que está viviendo, uno de los argumentos fundamentales que tanto u como Dex comentasteis como positivos. el poder terapéutico de la fantasía decíais, yo creo que eso también estaba en "El laberinto..." y mejor contado.

Si, la escena final, es más tierna que dramática...pero a pesar de la expresividad de Felicity (qué buena actriz me parece) no tiene el suficiente peso precisamente porque es una escena que llevas tiempo esperando encontrar y cuando la cuentan, al menos para mi, no tiene suficiente fuerza. Y de hecho la mirada al monstruo me sobra mucho...es más me parece una jugada, ejem pueril y tramposa...de hecho es una de las cosas que más me desmotivó y que echó a perder parte del encanto de la última escena. A veces ser tan explícito rompe la magia y yo creo que Bayona ahí se pasó algún pueblo innecesariamente.

Y sobre todo hay algo que me distancia bastante del 7 que tu le das, seguramente merecido. No es que Bayona me parezca que lleva un cronometro en la mano es que creo que te hace vivir la película como una larga espera para un final que ya sabes y las innegables interesantes lecciones en forma de acuarela no tienen más profundidad que un puro entretenimiento, un rodeo maravillosamente contado para engancharte en la última escena. No en la penúltima.

Y una cosa más, la escena del coche. Sigourney está muy potente...pero el dialogo me pareció de lo más insulso para el momento en que se sitúa. Sinceramente yo creo que una abuela (cualquier abuela) con el corazón tan roto como el del niño tendría un momento bastante más empático.

En fin....lo dicho una película que busca emocionar debe hacerlo...y a mi en esta ocasión no lo hizo...no lo suficiente.

Abrazos pictóricos.

César Bardés dijo...

Pues curioso porque parece que algunas escenas están demasiado pasadas de rosca de emoción y otras se quedan muy cortitas. Excesivo me parece un seis para todo esto que estás contando.
Hay cosas de las que disiento. La verdad, creer a un acosador cuando dice que, a partir de este momento, ya es pura indiferencia, no deja de ser un ejercicio bastante pintoresco. Es muy interesante ese punto de vista "masoquista" que indicas y es para tenerlo en cuenta.
La imaginación no deja de ser una transposición de cosas que nuestra mente recolecta en su devenir diario. A mí eso no me chirría nada. Y lo pongo en práctica aún hoy muy a menudo.
Lo de "El laberinto", sí puede estar mejor contado, pero vuelvo a decir el punto fundamental. Es una película de planteamiento mucho más adulto. Ésta no deja de ser un cuento muy amargo, y, creo, que así debería ser tomado.
No me parece que Bayona cargue demasiado con la mirada final de Felicity hacia el monstruo, pero esto es meramente subjetivo. Recargar la escena hubiera sido si Felicity llega a pronunciar una sola palabra. Solo una mirada. Solo una última mirada al mundo de la imaginación por parte de alguien adulto que ha perdido toda esa capacidad por culpa de la vida y de la muerte.
Lo que tiene poca fuerza, para mí, es el encuentro del chico con el monstruo para volver a hacer realidad su recurrente sueño. Eso sí es algo que esperas, que más o menos intuyes y que no deja de ser la obligada incursión en los efectos visuales más allá de los fantásticos dibujos de la primera historia.
Yo creo que el diálogo con la abuela no es que sea insulso. Es escueto. Más que nada porque la relación de la abuela con el niño dista mucho de ser perfecta. No ha habido puntos de contacto entre ellos y Sigourney está fantástica precisamente porque hace un esfuerzo para poner la primera piedra, busca un lugar común entre los dos, aunque sea el dolor.
Es que la película no emociona. Duele. Creo que por ahí van más los tiros.
Abrazos sin acoso.