jueves, 25 de mayo de 2017

EL CASO SLOANE (2016), de John Madden

Los estrategas son aquellas personas que se ponen al servicio de un grupo político, o empresarial, o económico, con el fin de preparar las circunstancias necesarias para que se consigan determinados objetivos. Esas circunstancias pueden incluir el cambio en la opinión pública, la confusión en determinados asuntos que pierden interés según pasa el tiempo o la influencia en algunos políticos para que voten una ley en uno u otro sentido. Aquí, en España, también existen y se encargan de hacer que la corrupción sea algo aceptable, que los salvapatrias se presenten como auténticos adalides de una libertad que no van a respetar o que las luchas de poder dentro de un partido se inclinen en una dirección concreta.
La condición indispensable para ser estratega es la falta de escrúpulos. No importa que se esté o no de acuerdo con una idea, o con una ley, o con una acción concreta. Lo verdaderamente importante es hacer que, de una manera o de otra, se acepte. Naturalmente, todos los contendientes tienen a sus estrategas en nómina y hay que prever el movimiento del adversario, ir un paso por delante, pensar cuál va a ser el próximo movimiento y hacerlo justo después de que lo haya hecho el contrario. No es un trabajo fácil. Y más aún si lo primero que hay que sacrificar es la conciencia.
Sí, porque los estrategas se valen de todo cuanto esté a su alcance para ser merecedores de su enorme salario. Desde prácticas comúnmente aceptadas hasta la utilización de los sentimientos personales de los demás para lanzarlos como carnazas suculentas a la fiera mediática. No se puede reparar en cosas tan fútiles como el aprecio, la ética o el bien y el mal. Se hace y ya está. Y el resultado tiene que ser inmediato. Si no, el estratega no es demasiado bueno. O, tal vez, se esté dejando arrastrar por su condición humana.
En algún lugar, puede que haya alguien que esté dispuesto a hacerlo todo con tal de alcanzar los objetivos mínimos. Entre otras cosas porque su vida también es un instrumento profesional. Y eso hará que todo el entramado de ideas, de acciones y de reacciones sea aún más implacable, más determinante, más definitivo. El triunfo… ¿quién sabe? Puede que solo sea abandonar una vida que, simplemente, está olvidada en algún armario de la mente.

Interesante película que nos desvela cómo funciona este colectivo y de qué manera se puede triunfar en una batalla dominada por los medios de comunicación y la presión sobre los que tienen el poder de decidir. Espléndido el trabajo de Jessica Chastain, aquí rozando lo sublime, con una enorme sabiduría en la composición de su personaje que raya en lo perverso, en la frialdad más rechazable, en la capacidad de sorprender a cada paso con lo que termina siendo una caja de secretos sin llave. Buena la dirección de John Madden, ágil en sus planteamientos y que no decae en ningún instante, con una estructura atractiva y sugerente y que se adentra en los terrenos del desprecio por cualquier sistema democrático que se ha dejado corromper en todas las direcciones. Estupendos secundarios como Mark Strong, Sam Waterston o Michael Stuhlbarg dan cuerpo y constancia a la historia. Y buen ejercicio de inteligencia para el espectador, que tiene que ir juntando las piezas para saber dónde está el límite de estos individuos que piensan por él, le obligan a pensar de una u otra forma y, finalmente, le manipulan a total conveniencia de los poderes fácticos. Quizá en ellos es donde radica el auténtico poder. Piénsenlo.

4 comentarios:

dexter zgz dijo...

El principal temor que le tengo a esta película es que me resulte demasiado técnica. No sé si me explico, que se pierda en vericuetos tecnicistas propios del mundillo del que nos habla. Claro que ese mismo temor lo tenía con respecto al mundillo militar antes de entrar a ver "Espías desde el cielo" por ejemplo y salí de la proyección altamente satisfecho.

Me ha convencido lo que dices de la estructura narrativa y que es interesante y que lo mismo es hasta entretenida. Desde luego, el reparto es una garantía. Chastain me parece una de las mejores actrices de su generación (ganará el Oscar antes que Amy Adams), y los tres secundarios que citas son tres nombres sin duda a reivindicar.

Abrazos incorruptibles

César Bardés dijo...

No, no es demasiado técnica, solo es que, al principio, no sabes muy bien de qué están hablando (hechos concretos) que solo se explican una vez avanza la película pero merece mucho la pena por varios factores. El mundillo, despiadado, del que nos habla, la maravillosa e impecable interpretación de Chastain (incomprensible que no haya tenido, al menos, una nominación al Oscar a la mejor actriz por esta película) y la progresión narrativa de la película es estupenda, altísima y con un final a la altura de las circunstancias que, quizá a algunos, puede llevar a equívoco, pero que si se analiza bien, se puede llegar a ver por qué ella hace lo que hace (hasta ahí puedo leer).
A mí me entretuvo mucho, me gustó, tiene giros interesantes, está bien interpretada. Alguna cosilla se queda ahí colgada pero se perdona con facilidad. Los secundarios están espléndidos, especialmente Mark Strong, un actor por el que siento cada vez mayor debilidad y que, sin embargo, no acaba de despegar.
Abrazos de opinión.

CARPET_WALLY dijo...

Bueno, pues si que pinta bien, si.

Te leía y recordaba un poco esos entresijos que también se dibujaban en "Los idus de Marzo", allí no se vendía una idea pero si nos hablaba de esos lobos sin escrúpulos que parecen absolutamente necesarios en los altos mundos (políticos, económicos, empresariales). Y una cosa me ha llevado a otra y me he dado cuenta de que cada vez hay más interés por esos maquiavélicos personajes. En la televisión triunfa "House of cards" que es más de lo mismo pero desde la perspectiva política, la serie "Scandal" seguía a la mejor "solucionadora de problemas" que cualquier presidente del gobierno pudiera conseguir para esconder cualquier tema que pudiera dañar aunque fuera levemente su imagen. En "Como defender a un asesino" la grandísima Viola Davis no duda en utilizar cualquier artificio, legal o no, para conseguir la absolución de su cliente sin reparar en su culpabilidad o no. Una parte importante de "Juego de tronos", la que me hizo engancharme a la serie, trata de los equilibrios de poder, las alianzas entre enemigos frente a uno mayor, las traiciones, las lealtades por intereses espúreos...

Como cuando hablábamos el otro día de las películas de ajedrez, esta nueva temática se nos descubre como un ajedrez con un tablero distinto y nos fascina igual. Mover los peones con inteligencia es algo que tiene un atractivo máximo.

Ayer hablaban de la nueva película de Darín que se estrenaba en la sección "Una cierta mirada" de Cannes y que trata de un presidente de Argentina que ha llegado al poder sin partido clásico (como Trump, como Macrón), se ha colado en el sistema por las ranuras (seguramente aprovechando a esos grandes profesionales como la Chastain de la peli) y ahora ya están aquí...¿y ahora que harán?...como también deciamos el otro día ¿Serán ciudadanos Bob Roberts?.

Abrazos corruptores

César Bardés dijo...

Está lejos de "Los idus de marzo"por cuanto allí la estrategia estaba en el desengaño. Aquí la causa es justa y loable pero el meollo de la cuestión está en el cómo y no solo eso sino en cómo se llega al cómo. Me gustaría ser más explícito pero hasta ahí puedo contar. El personaje,tal y como lo construye Chastain,llega a ser fascinante porque no solo es la más lista sino que también es la más imprevisible. A mí me parece una estupenda película que,incluso,llega a atrapar.
Abrazos anticipándome.