miércoles, 8 de febrero de 2023

CONFESIONES DE UNA MENTE PELIGROSA (2002), de George Clooney

¿Un tipo que se dedica a la televisión lleva una doble vida como asesino de la CIA? ¿En serio? Me estás tomando el pelo. No puede ser. Por mucho que el fulano haya escrito un libro autobiográfico en el que jure y perjure que ha sido un sicario de los servicios secretos…eso es una rallada del quince. Posiblemente tanta presión por mantener el éxito en la pantalla de nuestras casas ha dado como resultado la mayor ida de olla del mundo mediático. Es posible que así sea porque sería el primer espía que enseñaba su cara sin ningún disimulo. Yo creo que el tipo decidió escribir unas falsas memorias sobre sí mismo e introdujo lo de que tuvo que matar porque fue reclutado por la CIA y blablablá, así se aseguraba la polémica y, por supuesto, el éxito. Sin faltar el toque Bond, claro. Las chicas por aquí, las chicas por allá, el enlace que también se enrolla y así uno siempre se agencia un lugar prominente en las listas de los más vendidos. Y luego va y llega George Clooney y hace una película sobre el tío. Y, de alguna manera, te acabas creyendo que esa mente peligrosa trabajó de forma encubierta cargándose al primero que se ponía por delante. Venga, va, publicidad y a otra cosa.

El caso es que Chuck Barris, por sí mismo, era un mentiroso, un mujeriego, un polemista y, lo peor de todo, un hombre inteligente, lleno de ideas creativas, peligroso en sus concepciones y definiciones y fabulador a tiempo completo. Creerle es creer en los milagros. Por mucho que, al principio, el cuento sea cómico y oscuro y, según se avanza, se convierte en oscuro y cómico. También existen intereses cruzados que interfieren en el trabajo de Barris pero, de alguna manera, no hay que tomarse demasiado en serio todo lo que se cuenta. El aludido tiene más fantasía que una cámara y, en el fondo, todo puede ser más mentira que una película. Ustedes deciden.

Fantástico el trabajo de Sam Rockwell bajo la dirección de George Clooney en una película que hubiera merecido mejor suerte en el momento de su estreno y que ha quedado arrinconada en alguna estantería polvorienta. Con un estilo seco, cercano a los Coen, Clooney realiza su primera película como director y sale más que airoso del envite porque sabe mantener el equilibrio entre la verdad y el embuste con cierta mirada irónica, tratando de enviar continuamente un mensaje al espectador sin dejar de prestar atención a la historia de este increíble presentador, guionista y productor de televisión que decide trabajar para los servicios secretos. Y quizá todo por dinero, por las chicas, por rodearse de lo más increíble. Sólo disparar de vez en cuanto y el trabajo está hecho. Y la televisión, al contrario de lo que piensa, sirve como una tapadera excelente. Por supuesto, entre tanta tensión, no falta el borde del ataque de ansiedad, además de una extensa e intensa mirada hacia el interior para comprobar si todo lo que se cuenta tiene un ápice de sinceridad. ¿Ustedes qué creen?

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