jueves, 23 de marzo de 2017

INCIERTA GLORIA (2017), de Agustí Villaronga

Las oscuridades del alma albergan tantas contradicciones que ya nadie tiene la razón en la vergüenza de la guerra. Por un lado, el idealismo olvidado que se convierte en venganza gratuita, que trata de mantener un orden del que rehúye, que intenta vencer por el mero patrocinio de lo correcto. Por otro, el desprecio continuo por la voluntad del pueblo que cristaliza en las mismas ejecuciones de siempre y que pertenecen a los dos lados, que se aprovecha de los ofrecimientos oportunistas para llegar al despotismo nada ilustrado, que trata de usurpar con la fuerza la paz que nunca se debió violentar. Es la guerra y nada más.
Y una de las dos Españas habrá de helarte el corazón. Y la otra deberá morir para que el futuro tenga una oportunidad. Amigos contra amigos, los problemas personales contrapuestos frente a un mundo que se derrumba. La desesperación que llega inevitablemente por culpa de las estrategias bélicas. Mientras tanto, todo un universo de relaciones rotas, deshechas, arrasadas, trata de encontrar algún motivo para salir adelante y sacar algún provecho de tanta muerte. Puede ser una lata de comida. Puede ser una mujer que se halla tan distante que no es posible tocarla. Puede ser una medicina necesaria. Puede ser el consabido trapicheo que siempre exige un pago a cambio. No importa, porque de lo que se trata es de romper el corazón y mantener vivo todo aquello que siempre nos ha separado. Y, sobre todo y ante todo, sobrevivir en aquel frente famoso del “No pasarán, no pasarán y si pasan, morirán” que acabó diseminado por los platos llenos, los deseos satisfechos y la comodidad pasajera a la que siempre aboca la desorganización.
Todo es penumbra y frío en la escasez y la ambigüedad. Republicanos que se encomiendan a Dios mientras se reniega del matrimonio porque es un sacramento. Seres que han probado la pobreza y pactan ante el enemigo porque saben que por allí vendrá la nauseabunda estabilidad de la paz. Cenas de Navidad celebradas al amparo del ateísmo y del calor de un buen hogar al que se renuncia a defender. Ni siquiera la riada se lleva las intenciones de seguir matándose entre hermanos. La guerra exige sacrificios a los que creen en la causa y a los que no, también. Mientras España se desangra, todo se reduce a un tira y afloja por una mujer, igual que la patria ultrajada que no mira a bandos buenos sino a rencores incontables.

Agustí Villaronga vuelve a incomodar con una historia en la que no ahorra críticas y dice bien a las claras que la guerra, nada más y nada menos, condiciona comportamientos a base de necesidades. Y más aún si es un conflicto que nunca debió de ocurrir. Rostros de fuerza inusitada se dibujan en las actrices de la película, especialmente Nuria Prims y Luisa Gavasa, que imprimen sabiduría y razón de ser a esa tela de araña que se va tejiendo sobre una historia que deja un poso de amargura, de alguna que otra escena innecesaria, de puño cerrado y garganta abierta. Solo así podremos tener la certeza de que esto es algo que no deberá repetirse nunca más y nosotros somos los responsables de que así sea. Es tan fácil como volverse atrás y mantener la mirada objetiva. Sin maniqueísmos ni propagandas. Solo viendo cómo fue aquella guerra. Y nada más. 

4 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Parece por lo que dices que tiene buena pinta y eso que Villaronga en una película bélica suena a mal ambiente casi claustrofóbico, no é si hay algo de eso en este caso.

No deja de resultar curioso lo de dos películas bélicos (¿esta lo es?) españolas en con sólo una semana de diferencia, aunque la Guerra Civil ya haya sido un tema trillado, no se ha prodigado mucho desde la perspectiva de las batallas, las luchas y el frente, casi siempre se ha mirado al ambiente (malsano generalmente) de sus consecuencias, incluso en plena contienda.

En fin, otra para la larga lista que no desciende.

Abrazos armados

César Bardés dijo...

No, no, no es una película bélica. No hay ni un solo enfrentamiento, nada de eso. Sí que es claustrofóbica (el ambiente que se genera en un pueblo del frente de Aragón con el enemigo a dos pasos), pero ni batallas, ni luchas, ni nada de eso. Villaronga, de forma bastante inteligente, lo que hace es decirnos bien a las claras que, cuando intereses personales de por medio, ni ideologías, ni luchas, ni amistades, ni ostias. Vamos a lo nuestro y ya está, aunque eso signifique perjudicar al vecino. Y esos intereses personales pueden ser tan livianos como el sexo y tan importantes como la salud de tu hijo. Por eso, la gloria es tan incierta, porque está sometida a los vaivenes personales de sus actores principales.
Da la casualidad de que, a raíz de este artículo, he sido felicitado por mi jefe y así, también me ha preguntado que cuál es la mejor película que se ha hecho nunca sobre la Guerra Civil. Él apuntaba que "Tierra y libertad", de Ken Loach. Bien sabéis que a mí Loach nunca me ha convencido demasiado (salvo en la excepcional "Agenda oculta", que me parece su mejor película de lejos) y le he dicho que uno de los principales errores a la hora de hablar de nuestros fantasmas ha sido caer en el maniqueísmo, por eso las películas, por lo general nunca han sido convincentes. "Tierra y libertad" tiene buenos momentos y otros, también, muy maniqueístas (algo muy típico en el cine de Loach). Y he apuntado que tan despreciable en ese sentido es "Raza", como "Libertarias". Y me he arriesgado diciendo que la mejor película sobre la guerra civil, cinematográficamente hablando, es "Tierra de todos", de Antonio Isasi Isasmendi y que por ahí está comentado en este rincón. El argumento de un soldado republicano y otro nacional atrapados en una granja en la que solo hay mujeres y una de ellas está embarazada y ambos deciden dar de lado sus diferencias y arriesgar su vida para salvar a la mujer, me parece una pasada. Más que nada por ahonda por el lado de la reconciliación nacional, un tema que ha sido tocado siempre muy de pasada, cuando no obviado, por el cine. Y no solo eso, sino que "Tierra de todos" también contiene una primera secuencia buenísima sobre una emboscada, así que no renuncia al buen cine de género español que tanto nos gusta.
Ya digo, "Incierta gloria" no es de guerra, no hay tiros, solo egoísmos (algunos justificados y otros no) que hacen que los motivos por los que se inicia la guerra caigan en una continua contradicción, cuando no son olvidados definitivamente.
Abrazos en la trinchera.

CARPET_WALLY dijo...

Ya, ya me extrañaba que Villaronga se aviniera a rodar a campo abierto y metiera tiros y escaramuzas, que el es más de ambientes malsanos y relaciones complicadas. Pero en un momento de tu lectura me pareció entenderlo. Gran post y justificadisima felicitación.

En cuanto a películas buenas sobre la Guerra Civil, insisto en que no conozco una buena película bélica de la contienda, no recuerdo haber visto "Tierra de lobos", pero comparto que "Tierra y libertad" tiene muchos más defectos de los que parece a simple vista y que "Libertarias" es un panfletillo de corto recorrido. Lo que si creo es que incluso con maniqueísmos hay algunas muy buenas películas ambientadas en la contienda que no son necesariamente bélicos. La primera sin duda sería "El laberinto del fauno", pero si se trata de mirar la vida durante la propia guerra, "Las bicicletas son para el verano" me parece muy notable y mejorables pero mas que correctas "Las largas vacaciones del 36" o "Retrato de familia".

Asignatura pendiente, aunque no sé dónde leí hace poco que estaban preparando una peli (puramente bélica) sobre la batalla del Ebro.

Abrazos a cubierto

César Bardés dijo...

"Tierra de lobos" no (¿gazapo aposta?) sino "Tierra de todos". Es verdad que el final es algo precipitado (las limitaciones presupuestarias pudieron con Isasi Isasmendi) pero es muy lógico. Si puedes, píllala, merece. Además es la película que le dio el pasaporte para rodar las producciones internacionales por la que es, injustamente, más famoso como "La máscara de Scaramouche", "Estambul 65" o "Las Vegas, 500 millones".
Creo que estamos de acuerdo en lo de las películas bélicas referidas a la Guerra Civil. Y también lo estamos en cuanto a las películas que miran la vida durante esa guerra como las que citas. Desde luego, "Las bicicletas son para el verano" me parece la mejor, y, desde luego, no hay que olvidar el valor que tiene "El laberinto del fauno". Muy buena "Las largas vacaciones del 36", de Chávarri, una estupenda película. Algo menos me gusta "Retrato de familia", de Giménez-Rico (tal vez es que Giménez-Rico nunca me ha gustado demasiado. En lo que más me ha gustado fue en una serie que hizo con Santiago Ramos, Lidia Bosch y Juan Luis Galiardo que me pareció francamente buena y que pasó muy desapercibida y que se llamó "Pájaro en la tormenta"). También podríamos hallar el terror de la retaguardia en otra de del Toro que me parece notable (no más) como es "El espinazo del diablo". Y como parábola de la guerra, de los vencedores y de los vencidos, habría que mencionar la fantástica "La caza", de Saura. Incluso la mítica y atípica y maldita "Vida en sombras" es toda una lección sobre ello, con ese Fernán-Gómez pasando de un bando a otro y amargado para la vida y para el cine por culpa de una ráfaga de balas perdidas que se lleva lo que más quería.
Lo que no sé es si esa película que dices que pueden estar preparando puede ser algo importante. La verdad, no veo que podamos y sepamos hacer sin mensajitos de ningún tipo (de uno y de otro lado) algo parecido a "Un puente lejano" o a "El día más largo" o cualquiera de esas producciones corales para narrar toda una batalla.
Abrazos con casco puesto.