viernes, 5 de diciembre de 2025

TOOTSIE (1982), de Sidney Pollack

La vida de un actor es ciertamente difícil. Hay que estar dispuesto a pasar todo tipo de pruebas, para todo tipo de papeles y si, además, es un tipo que está arrastrando una cierta fama de difícil por aquello de encontrar la lógica en todos y cada uno de sus movimientos, nadie está como loco para trabajar con él. Eso es lo que le pasa a Michael Dorsey. No encuentra razón para que un moribundo camine hacia el centro del escenario y se muera, o es demasiado viejo, o es demasiado joven. Y es un actor realmente bueno. Hasta un día se preguntó si un tomate pensaría. A grandes males, grandes remedios. El hambre aprieta. Tiene la ilusión de financiarle una obra off-Broadway a su compañero de piso y se ha enterado de que están buscando un rostro nuevo en la típica serie de hospitales. Él se prepara para el papel. Ha buceado en las motivaciones del personaje. Lo comprende perfectamente. Requiere una pequeña caracterización, pero eso no es problema. A los actores les encanta ser otra persona. Y eso es exactamente lo que Michael tiene que hacer. Va a interpretar a una mujer como si fuera una mujer. Así lo contratarán. Ya no se llama Michael Dorsey, sino Dorothy Michaels. Y su papel va a ser el de administradora del hospital.

Esto que, en principio hasta podría tener cierta gracia, acarrea una serie de inconvenientes. Tiene que compartir vestuario con otras actrices, tiene que soportar el insoportable acoso del director, que se cree que es un genio de la televisión, tiene que apartar a manotazos al pegajoso y viejo verde de turno que interpreta a uno de los médicos y, por si fuera poco, hay una actriz…una actriz…que le parece la más encantadora del mundo y ella la ha escogido como confidente para contar sus avatares, circunstancias e infelicidades. Michael…perdón, Dorothy sabrá todo de ella y, al mismo tiempo, se está enamorando de ella. ¿Cómo salir de este problema? Complicándolo aún más, por supuesto.

Una de las escasas incursiones en el terreno de la comedia por parte del director Sidney Pollack y, a la vez, una de sus más afortunadas películas. Para ello, cuenta con un elenco superlativo en el que destaca por derecho propio Dustin Hoffman que debe crear al caprichoso Michael Dorsey a la vez que asciende al estrellato televisivo como Dorothy Michaels. A su lado, una estupenda y muy tranquila Jessica Lange, una nerviosa y siempre encantadora Teri Garr, un acertado y lacónico Bill Murray, un airado Dabney Coleman, una atractiva y sugerente Geena Davis, un ilusionado y solitario Charles Durning…y ya está. Estamos ante una espléndida screwball comedy de principios de los años ochenta que se ha quedado para siempre en la memoria de los cinéfilos de bien y los espectadores de aún mejor.

A veces, esto lo saben ustedes muy bien, hay que fingir ser alguien que no somos para conseguir lo que queremos para saber que, en determinado momento, hay que saber lo que no queremos para seguir siendo lo que somos. No importa cómo seamos, eso es un tesoro que hay que salvaguardar, aunque creamos que no y aunque hagamos concesiones a los vaivenes de una vida que casi siempre se muestra ingrata. Así que buenos días…he dicho, buenos días.

 

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre que sale en la conversación esta película me acuerdo del impresionante quinteto de finalistas al Oscar a Mejor Actor de aquella edición: Hoffman por esta, Newman por "Veredicto final", O Toole por "Mi año favorito", Lemmon por "Desaparecido" y el que finalmente ganó, Kingsley por "Ghandi".

Nivelón.

La película es bastante divertida. Sorprende que Pollack no se prodigase más en el género cuando como actor sí que lo ha hecho bastante más , dando la imagen de un tipo también divertido ("Maridos y mujeres", "La muerte os sienta tan bien")

Abrazos con peluca

CARPET_WALLY dijo...

Reconozco como vosotros que es una estupenda comedia, aunque está muy lejos de provocar carcajadas , por lo menos a mi.

Sin embargo, creo que ha envejecido regular. Dejando atrás cualquier deriva políticamente correcta, la verdad es que lo que plantea es muy poco edificante: Como no tengo trabajo siendo hombre voy a ver si me cuelo en un rol femenino, que una actriz no tenga curro no hay que valorarlo. El acoso sexual mas o menos permisible no es condenable sino risible.

Estas cosas y algunas más que surge a propósito de la acción, ahora serían imposibles de rodar, y menos en ese tono, pero ya entonces (yo solo tenía 19 años) me chirriaban bastante. Sería en aquella época un adelantado a mi tiempo.

Y Hoffam ( y el resto del reparto) está sensacional, pero su travestismo es de traca, casi mas que Dafne y Josephine de "Con faldas y a lo loco", pero siempre mejor que Grant en "La novia era él".

Quizá por eso nunca entendí que nadie descubriera que Dorothy no era quien decía ser. Si me poneis me creo mucho más a Jose Luis López Vazquez al inicio de "Mi querida señorita".

Abrazos con gafas

César Bardés dijo...

Bueno, pues estoy bastante más de acuerdo con el Anónimo que contigo, Carpet. Vayamos por partes, aunque lejos está de mí hacerte cambiar de opinión.
Dices que una actriz no tenga curro no hay que valorarlo...pues creo que la película también se ocupa de eso a través del personaje de Teri Garr, de hecho todo sale de ahí y el personaje de Dustin Hoffman trata de compensarla con el montaje de la obra de Bill Murray.
Por otro lado, te diré...analizar una película con los ojos de hoy, es un error. Vale, es posible que fueras un adelantado a tu tiempo, pero aún así, sigo creyendo que estás equivocado. Yo no creo precisamente que el acoso sexual se vea en la película como algo más o menos permisible. Hay dos personajes a los que podríamos calificar de acosadores. Uno es el del médico viejo de la serie, visto como un personaje tremendamente ridículo, lo que entonces se llamaba "viejo verde" y que la película se esfuerza en ridiculizar en prácticamente cada una de las escenas. El otro es Dabney Coleman, el director de la serie, un tipo que no sólo se ocupa de acosar, sino también de dominar desde una posición de superioridad.
El hecho que citas de que siendo hombre no consigo trabajo, es un medio error. Lo que prima en su dificultad por hallar trabajo está en que, en sí mismo, es un actor difícil, que plantea dudas a cada paso, haciendo que lo ridículo sea su aplicación del método en todas y cada una de las circunstancias que se plantean como actor.
Lo del travestismo es de traca, dices. Yo no lo veo así. Creo que te equivocas también al compararlo con José Luis López Vázquez porque allí, lo que estamos viendo, es una mujer que, en realidad, es un hombre. Aquí es un hombre que se hace pasar por mujer, es un poquito diferente. Puede que lo aceptable sea que contraten a Dorothy para hacer un papel importante basándose simplemente en que demuestra fortaleza de carácter en un rol que le va como anillo al dedo y que, en realidad, no demuestra más experiencia que el hecho de que un agente de prestigio, interpretado por el propio Pollack, es quien le/la representa.
El travestismo puede que sea algo exagerado, pero ten en cuenta que la película es del 82...muchísimas mujeres iban tan maquilladas como Dorothy, iban con pelucas tan exageradas como la que lleva Dorothy. ¿Acaso el personaje del padre de Jessica Lange, interpretado por Charles Durning no es también un acosador a su manera, forzando situaciones comprometidas para iniciar un romance otoñal?
A mí me sigue pareciendo una comedia estupenda, ocurrente, con un Pollack que no se ha repetido y que, creo, deja un par de lecciones de interpretación a cargo de Hoffman, Lange y Teri Garr, aparte del papel estupendo y siempre expectante de Bill Murray.
Abrazos con falda prestada