martes, 25 de febrero de 2020

MUERTE BAJO EL SOL (1982), de Guy Hamilton



Así, de lejos, parece como si Tirania fuera un paraíso en la Tierra. Sus aguas azules, su sol casi permanente, sus acantilados de ensueño, su paz, su asesinato preceptivo…sí, no falta de nada en Tirania, a las orillas del Mediterráneo. Incluso los huéspedes del Hotel de Daphne parecen un muestrario de las más diversas personalidades. Ahí tenemos al matrimonio de productores teatrales, deseosos de un nuevo éxito porque el dinero se les está yendo por el sumidero; o a la extraña pareja que discute todas las noches porque ella, en el fondo, es una aburrida a la que le salen manchas si le da el sol; o a ese algo remilgado escritor que, por aquellas cosas del éxito, se ha reciclado en biógrafo de una rutilante estrella de los escenarios; o ese detective melifluo y decididamente ridículo que ha venido a Tirania a disfrutar de sus playas y de sus huevos pasados por agua; o, por supuesto, esa dama del teatro que viene a exhibir sus encantos con marido millonario incluido y, si ya estamos, también la propietaria del hotel, una señora que también hizo sus pinitos en Broadway hace algunos años y que encontró una estupenda razón para seguir adelante en su negocio. A lo lejos, otro multimillonario en busca de un diamante. Ya digo, en Tirania no falta de nada. Y a la vuelta del siguiente acantilado nos encontraremos hasta un misterio.
Entre tonteos, galanteos, viandas y cuchipandas, no falta animación en el Hotel de Daphne. La música de Cole Porter parece que gotea por las paredes y, de alguna manera, entre tanto sol y tanta variedad, se masca una tragedia. Y todo por coger algo de color tumbados en la playa. Ah, la vanidad, hasta dónde llegaríamos por ella. El caso es que Hércules Poirot se tiene que hacer cargo del asunto. Y ya se sabe, madames et monsieurs. Las células grises de este hombre nunca descansan. Por muy absurdo que sea el tema.
No cabe duda de que el Poirot de Peter Ustinov estaba a años luz del que consiguió Albert Finney en Asesinato en el Orient Express porque Ustinov prefirió explotar la vena cómica del personaje, situarlo al borde del ridículo e, incluso en alguna ocasión, traspasar esa frontera. Muchos dicen que la mejor de sus películas interpretando al gran detective es Muerte en el Nilo, pero no cabe duda de que Muerte bajo el sol funciona como un juguete eficaz que trastea en la comedia sin olvidarse nunca del plato principal del misterio. Hay alguna secuencia que hasta podría ser memorable como la interpretación de la estupenda You´re the top, de Cole Porter por parte de Diana Rigg con mucha intención en su maravillosa letra, o el simulacro de baño que practica Ustinov en el mar en el que llega a sacarse el agua de los oídos a pesar de que no ha sido capaz de introducirse más allá de las rodillas. El resultado es una película ágil, divertida, a mucha distancia de la película de Lumet, pero que funciona con la ligereza de su puesta en escena y la sabiduría de sus actores.
Y es que no cabe duda de que lo sublime y lo siniestro también se hallan en el paraíso. Afortunadamente, las apariencias engañas y el individuo de bigotito tieso y barriga prominente descubrirá cuánto mal se esconde bajo el sol, bajo los sombreros, bajo las ambiciones y bajo la aparente elegancia de un hotel donde se pone de manifiesto la crueldad de los ociosos.

2 comentarios:

carpet_wally@gmail.com dijo...

Bien dices de que el Poirot de Ustinov está a años luz del de Finney, tanto como sus casos-pelis de la maravillosa adaptación que hizo Lumet. Tambien es verdad que "Asesinato en el Orient Express" es una de las mejores de tía Agatha y que merecía mucho cuidado y respeto, lo hizo Lumet y no Branagh que, sinceramente, no sé en que estaría pensando cuando destrozó tan gran historia en un terrible exceso de ego.

Las de Ustinov, es cierto, que son mucho más ligeras y si "Muerte en el Nilo" es la mejor, no lo es por el film en si (que tiene muchas cualidades) sino porque el misterio que se cuenta es también de los mas interesantes de la Christie. Ustinov es cierto le entrego mucha comedia al detective belga, que, aunque instalado en un cierto ridículo en las novelas, se tomaba muy en serio a si mismo en los textos. La cuestión es que esta película aunque concebida para el cine, a veces da un aspecto algo televisivo, de hecho las tres siguientes que interpretó Sir Peter en la piel del detective fueron directamente televisivas. Y la última, la también notable, "Cita con la muerte", volvió a llevarse a la sala grande antes de entretener nuestras tardes en los pases televisivos.

No obstante, con tono más cómico y con un plantel de actores algo variopinto que va desde el gran James Mason o la enorme Maggie Smith hasta la poco expresiva Jane Birkin, la película tiene momentos notables y un paisaje maravilloso que vale su peso en oro.

Y el misterio en el que una vez más tia Agatha no falla, dotada de una capacidad imaginativa fuera de lo común, no sólo te lleva enganchado desde la presentación de los personajes, por muy arquetípicos que sean, es que sus largos prólogos te hacen estar pendiente de cada escena, de cada frase, de cada mirada...Son detalles que luego te serán muy útiles si quieres jugar a ser tú el que resuelva el crimen antes que el belga...cosa imposible, el tiene más y mejores células grises...(lo de las cartas marcadas y detalles que sólo el detective conoce, no lo tendremos en cuenta). Y es de ese juego en el que te te sientes protagonista del que no te puedes sustraer. Y eso es en sí otro misterio.

Abrazos en la cueva.

César Bardés dijo...

Yo colocaría ésta inmediatamente después de "Asesinato en el Orient Express" y de "Muerte en el Nilo" (en la que yo te diría que tiene alguna cosilla que no acaba de convencerme del todo). Esta en concreto, se aleja del tono televisivo precisamente por los paisajes y por otro detalle al que le doy mucho valor y es la presentación de los personajes. Hamilton, siendo inteligente con el texto y sin abandonar el tonillo humorístico, se toma su tiempo para describirlos y lo hace pausadamente. Sin embargo, "Cita con la muerte" me gustó bastante menos. Lo de Branagh ya ni nombrarlo (y ojo, está haciendo, sí, para nuestra desgracia y la de tía Agatha, su propia versión de "Muerte en el Nilo"). Creo que hay momentos muy buenos en esta película. Todos los de Maggie Smith, la irresistible seducción que ejerce Diana Rigg con ese toque de que empieza a estar un poco pasadita, el juguetón comportamiento de James Mason o el insoportable oportunismo de Roddy McDowall.
Lo cierto es que el misterio tiene su aquél, es muy atractivo y su resolución también lo es, a pesar de que, en efecto, también tiene su parte de "cartas marcadas" que puede ser la salida más cómoda a lo que parece irresoluble. En cualquier caso, me he decidido a rescatarla porque es una película atractiva, bien hecha, bien interpretada, rodada en España (a pesar de que quieran hacerlo pasar por la costa balcánica) y con fuerza en su trama. Cojea, posiblemente, en algunos de los miembros del reparto que no están a la altura como la propia Jane Birkin o ese conquistador de medio pelo que es NIcholas Clay, un actor muy limitado. A destacar que parte del mérito lo tiene la adaptación de Anthony Shaffer, el autor de "La huella".
Abrazos bajo el enorme sombrero.