jueves, 3 de julio de 2014

TOKAREV (2014), de Paco Cabezas

Un error del pasado puede ser la causa del dolor de hoy. Basta con haber cometido una locura, un asesinato por dinero que quedó sin resolver por parte de los clanes mafiosos que se presentan de nuevo y se llevan lo que más se quiere. Y aún duele más porque se había abandonado esa vida, se había hecho propósito de llevar una vida honrada, con una familia llena de cariño y de problemas cotidianos, con un futuro que trae promesas. De repente, todo se acaba, todo se convierte en una lluvia de balas que acaban con los sueños que, un día, llegaron a ser realidad. El arma está ahí mismo, en el presente, y solo hace falta apretar el gatillo equivocado.

Así que el deseo de venganza no tardará en aparecer porque no hay muchos caminos que lleven al día siguiente. Solo si se mantiene la rabia viva se podrá tener la certeza de que hay vida. A menudo la rabia y el dolor se dan la mano e inician un noviazgo de retroceso y entonces es cuando hay que tener cuidado porque el error es más fácil de cometer porque la adrenalina se dispara con la facilidad de un 7,62 milímetros.
El asesino que siempre supo cómo matar no deja de pensar en la venganza pero, también, ronda por su cabeza la idea de que la vida le condena a volver una y otra vez a la violencia de la que un día renegó. Así que mata…pero no tiene muchas ganas. Así que se venga…y de eso sí que tiene ganas aunque intuye que eso será un camino de ida sin vuelta. Llamar la atención es malo y más si te tienes que ver las caras con tipos de acento eslavo y negociantes de pura cepa irlandesa que darían hasta sus piernas por un buen fajo de billetes sin estorbos. Las balas silban, los cristales caen, la amistad se rompe y la soledad se presenta en forma de muerte. La noche ha sido vencida. Y ya no caben más muertes en el historial de un hombre perdido.
El español Paco Cabezas ha dirigido esta historia con cierto oficio, con algunos momentos realmente interesantes (la persecución de coches en la ciudad de Mobile o algunos de los espléndidos tiroteos a cámara lenta) y también diversos errores (las luchas rodadas con cámara de alta definición al hombro) dando a la trama un aire europeo de cierto valor. Los personajes están bien perfilados, la fotografía de Andrzej Sekula (operador de cámara del Tarantino de Reservoir dogs y Pulp fiction) está muy cercana a la genialidad, el guión de Jim Agnew y Sean Keller resulta poco convincente en algunos detalles y algunos momentos de la banda sonora de Laurent Eyquem son realmente inquietantes. El principal problema de esta película está en la caracterización y el trabajo de Nicolas Cage, que comienza a ser crónico en cada título en el que interviene. Ese color de piel cetrino (tal vez a base de sesiones de cabina solar) y ese ridículo injerto en forma de peluquín hacen decaer al personaje que, en manos de otro actor, podría haber sido mucho más atrayente y, desde luego, más ambiguo, menos de una pieza, menos desvaído, más verdad y más temible. En todo caso, el intento es honesto, con oficio, aceptable y con una punta de esperanza en el horizonte hacia un director que apunta intenciones de hacer algo diferente por mucho que caiga en sus manos una historia de clara vocación de serie B.
Y es que no es fácil dar empuje a una conspiración que comienza muchos años atrás y que no deja de ser un recuerdo borroso de una vida anterior, llena de psicotrópicos y de alcohol que se hunde en las brumas del olvido. Tal vez por eso los anclajes que se agarran con fuerza al presente sean tan débiles, porque están clavados a algo que fue mentira, que fue locura, que fue equivocación, que fue nada y que, sin embargo, ha construido el todo de hoy. Y por eso Paco Cabezas se ha empeñado en dejar bien claro que no hay nada que se pueda comparar a una jornada de trabajo honrado.       


7 comentarios:

dexter zgz dijo...

Pues yo apostaba a que hoy el post era con vistas a la Estatua de la Libertad y sintiendo la brisa del Atlántico. No digo nada que lo mismo me precipito.

Joer, qué pereza da la peli esta.

Abrazos como Nicolas Cage en Leaving Las Vegas

CARPET_WALLY dijo...

Jajaja, como dice Bardés, Nicholas Cage se hace crónico y parece que todas sus películas de un tiempo a esta parte son clónicas. Por eso no aetece nada, aunque el lobo nos insista en que paco cabezas a intentado como ha podido hacer algo especial. No sé si lo habrá conseguido.

Abrazos iguales

César Bardés dijo...

Adelante, Dex, puedes comentar lo que quieras sobre "El sueño de Ellis" pero es que me encontré con un artículo en el que se decía que era muy curioso que Francis Ford Coppola contaba mucho más sobre lo que significaba la Isla de Ellis para la llegada de los inmigrantes en apenas dos minutos de "El padrino II" que en todo el largometraje de James Gray. Además, todo hay que decirlo, tuve que renunciar a ella por meras cuestiones logísticas. Si me la recomiendas, la veré, pero como simple y llano espectador.
La película de Cabezas está llena de buenas intenciones. Yo creo que el argumento no está mal aunque se base en una "venganza" que no es del todo correcta (no digo más para que los "spoilers" no aparezcan). Yo creo que hay actuaciones que merecen la pena como el breve papel de Peter Stormare, por ejemplo. Ahora bien, la mera aparición de Nicolas Cage...hace que todo coja un aire de falsedad que no acaba de colar. Eso sí, Cabezas tiene el acierto de hacer una película como lo que es, o sea, una serie B al antiguo estilo, ya digo, con el error de grabar alguna de las peleas con cámara digital al hombro que no sé la justificación narrativa que tiene eso. Yo le daría un aprobado y punto y respeto mucho a los que la suspenden.
Vamos a ver si Vigalondo me convence más.
Abrazos con el cargador lleno.

CARPET_WALLY dijo...

Las faltas de ortografia, en esta ocasión, son producto de las prisas.

Abrazos exculpatorios

dexter zgz dijo...

Bueno, Bardés, a mí me parece una película corrientita tirando a mediocre. Y a priori hay buen material pero termina siendo un culebrón. Solo te la recomendaría por ver a Marion Cotillard que está impresionante. Qué pedazo de actriz y qué cantidad de matices puede darle a un personaje. Sensual, piadoa, tímida, descocada, uff, es un huracán. Y bellísima, yo creo que es una de las cinco mujeres más guapas de la historia del cine, fíjate lo que te digo. Gray lo sabe y filma gracias a ella la mejor escena de la película (en una iglesia no te digo más).

Por lo demás la peli es bastante previsible. Y Joaquin Phoenix contenido a veces, histriónico otras. Al final se suma al particular homenaje de Gray al personaje de Vito Corleone y despliega su habitual repertorio de gestos y muecas en un intento creo yo -vano por supuesto- de emular a Marlon Brando.

Abrazos desde el muelle

César Bardés dijo...

Pues eso mismo había oído yo por ahí. Como que la producción está muy bien y que Cotillard, allá por donde pasa, es digna de admiración pero que a la película le falta, lo primero de todo, alma; y lo segundo, un argumento trazado con cierta garra. La película, parece ser (esto es un amalgama de varias artículos que he ido leyendo por ahí y pongo lo que, más o menos, he visto que tienen en común todos) es que resulta desangelada y sobre todo, con una enorme falta de fuerza.
Lo de Phoenix es que ya cansa. No importa lo que haga que los de siempre dicen que lo hace bien. De todas formas...es que emular a Brando ya de por sí es un error. Nadie ha conseguido ser igual a él sin parecer absolutamente pasado de rosca. Solo él sabía hacer lo que hacía y lo hacía como nadie.
Abrazos desde la antorcha.

CARPET_WALLY dijo...

La historia de la isla de Ellis también fue recogida en "Fievel", al parecer también los ratones rusos también tenían que ser controlados.

Y como control de inmigración hay que recordar a Tony Montana en "El precio del poder" uno de los expulsados cubanos de el éxodo de Mariel, uno de los marielitos que los cubanos advirtieron a USA que se trataban de insdeseables y peligrosos para la sociedad...casi aciertan en este caso.

Abrazos en la frontera.