jueves, 15 de enero de 2015

BIRDMAN (o la inesperada virtud de la ignorancia) (2014), de Alejandro González Iñárritu

“La popularidad es la cuñada guarra del prestigio”. Y es que no siempre tener éxito es sinónimo de reputación. Hay demasiados miedos, demasiadas ilusiones artificiales, demasiados fracasos para afrontar la responsabilidad de lo auténtico. Y en el teatro, ser auténtico es algo que se escapa entre los dedos por la misma naturaleza de la interpretación. Diversos caminos se cruzan para poder llegar a la verdadera representación, al sentido último de una historia puesta en escena. Y los actores, esos seres raros y extraños que siempre transitan por los laberintos de la mente, se olvidan de que para llegar a lo auténtico lo único que hace falta es…ser auténtico.
No valen de mucho las intrincadas huellas que va dejando un actor del método. No, eso son jugueteos con una realidad que, en el fondo, sigue escapándose. Pasar de ser la estrella taquillera que siempre se ha sido a un animal de la escena debe construirse a base de trabajo. No basta con tener un buen texto, con implicarse y arriesgarse, con coquetear con la verdad. Hay que tener la cabeza centrada, hay que olvidarse del maldito crítico que solo juzgará el trabajo en base a unos mecanismos mentales que llegan a ser aburridos e incomprensibles porque siempre habrá alguien que tenga la culpa de algo, que fastidie lo que podría haber sido arte. Arte, ésa es la palabra clave. Y lo es porque estamos demasiado acostumbrados al consumismo exacerbado y excesivo, a la palomita sin trascendencia, a la nadería que atonta y que fascina porque lo visual nos ha invadido de tal forma que pasamos la vida mirando los móviles cuando el más auténtico espectáculo está ahí mismo. Somos simples espectadores sedientos de una realidad morbosa que no lleva más que a la sordidez más risible, al patetismo más despreciable, a la impasible visión de los aspectos más bajos de la naturaleza humana.
Mientras tanto, lo que merece realmente la pena de la vida, lo que nos aporta la experiencia necesaria para llegar a lo genuino pasa a nuestro alrededor con sus pasiones y desencuentros y somos incapaces de agarrarla y asimilarla y quererla y guardarla. Todo eso nos parece fútil, carente de interés. Queremos la vida ajena para devorarla como un cotilleo compartido porque nuestras risas están cada vez más alejadas de la inteligencia, porque nuestro objetivo vital está absolutamente desenfocado, porque el día y la noche vienen marcados en nuestro dispositivo celular y no en nuestros sueños, en la persecución de nuestras propias realizaciones, en un inmenso e incomprensible deseo en ser aceptados aunque sea a través de la más enorme red de mentiras que se haya construido nunca. Y un actor tiene que vencer todo eso para llegar un poco más allá y sentir que algo, por una vez en la vida, merece realmente la pena. Porque sabe que, cuando llegue a ese convencimiento, podrá hacer lo que quiera.

Espléndida película de González Iñárritu, con un reparto dirigido de forma excepcional y en el que sobresale por derecho propio el exhaustivo trabajo de Michael Keaton, perdido en sus arrugas, buscando respuestas que no existen, sacando conclusiones que solo pueden llevar a la evasión. Entre medias, nosotros, los que no existimos si no tenemos un teclado cerca, estaremos viendo el espectáculo de la inseguridad entre bastidores, todo un compendio del deseo de ser aceptados incluso antes de salir a escena.

19 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Ufff, no sé cuando la viste tu, Lobo. Yo la vi anoche y aun ando trastornado por la experiencia. Tu crítica parece reposada y yo ando aun alborotado por emociones que no tengo claro cómo expresar.

En principio creo que esta no es una historia nueva ni mucho menos, y que contada de una forma convencional hubiese dado lugar a una película normal, quizá en buenas manos incluso notable. Sin embargo Iñarritu nos pide un poco más, nos empuja a estar ahí todo el tiempo, no a mirar como espectadores de un escenario en el que los actores repiten sus frases con mejor o peor engrase, nos obliga a formar parte de la acción con ese falso plano secuencia que en lo formal nos muestra escenas de impresionante belleza ( el cambio del día a la noche sobre la misma imagen de una escalera de incendios o la fachada acristalada de un rascacielos) y en lo personal nos obliga a implicarnos en las emociones reales que disparan todos aquellos que en el escenario las impostan.
El alter ego de uno mismo a veces nos dice lo que todos los demás, que el fracaso está a la vuelta de la esquina, que nos hemos embarcado en una aventura para la que no estamos dotados, que lo mejor es que volvamos a lo que sabemos hacer aunque ello ya no nos depare ningún bien. Y sin embargo uno persiste porque se sabe poderoso, sobrenatural, capaz de volar aunque nadie lo vea. Y si, cada día hay mil motivos para dejarlo todo, incluso la vida, porque siempre hay alguien o algo que se empeña en recordarnos que no valemos para nada, que no somos nada, que no somos buenos actores, ni directores, ni maridos, ni padres ni amantes…hasta que uno llega a pensar que no sabe lo que realmente hace aquí y la solución más fácil es renunciar a la vida…pero renace el pájaro y las flores del entierro adornan la nueva vida una y otra vez. Y cuando vuelves a volar de nuevo la vida te dispara y sientes la herida de esa realidad que quiere que lo dejes todo y abandones. Sólo tu emperrado en tu propia inconsciencia abrirás la ventana que te permitirá ser por fin libre de todas esas ataduras que parecían imposibles de desatar y los que te quieren sonreirán porque comprenden que tenías razón, que podías volar y que eras realmente extraordinario.
Y todo eso, así lo sentí yo, nos lo cuenta Iñarritu de una forma tan difícil que se te puede hacer complicado si quieres seguir sentado en la butaca, debe volar uno mismo allí donde le están llevando unos magistrales movimientos de cámara para dejarte atrapar por esta película que una vez que te agarra no te suelta. Keaton está inmenso, cierto, pero no sólo él. Norton logra que me olvide de mi aversión hacía su forma de interpretar, la Stone se me descubre como una actriz que va más allá de unos mohines y unos ojos como un balón de futbol , Naomi Watts se ríe de su tendencia a los papeles sufridos y hay un guiño a su aventura lésbica en Mullholland Drive,…
Y el guión pega donde duele y lo hace con humor para que escueza menos…o tal vez más. La diatriba contra la crítica es un momento estelar, la referencia a los blockbusters demoledora, el endiosamiento de los actores de teatro mirando por encima del hombro a los que hacen cine es brutal, la referencia a un mundo moderno donde sólo se es y te graban en video haciendo el ridículo..…
Cine-teatro-espectáculo-la vida…todo forma parte de la misma fiesta. Interpretamos y nos miran y nos creen o parecemos patéticos, el mundo es un gran guiñol y asistimos como espectadores pero a la vez formamos parte del elenco. Tenemos primeros planos pero en el fondo nuestra credibilidad depende de lo que nosotros mismo seamos capaces de creernos.

Grandísima película para mí. Lo mejor que he visto en mucho tiempo.

Abrazos alados

César Bardés dijo...

Imprescindible tu comentario, Carpet, a la vez que has dado a luz una maravillosa forma de periodismo. Es cierto, mi comentario es reposado tal vez porque viví la película desde el más absoluto disfrute. Estuve enganchado a Keaton, a Iñárritu, a Norton, a Stone, a Watts y a todo lo que se cuenta sobre la angustia vital, existencial y escénica y lo viví sin exaltación pero saboreando cada uno de los fotogramas que me estaba brindando el mejicano. Sin embargo, tu ofreces un punto de vista parecido pero desde la exaltación misma. Es la misma crítica, con la misma conclusión, con la seguridad de que se ha visto algo grande pero la mía es de mirada serena, la tuya es más propia...del propio Keaton. Ojo, no estoy diciendo, ni muchísimo menos, que la mía sea mejor. La tuya es superlativa, tu visión es, ya lo he dicho, imprescindible pero me parece que es digna de estar junto a la mía y hacer una doble página en cualquier periódico con las dos visiones, ambas elogiosas, ambas entusiastas con la película pero escritas con un estado de ánimo bien diferente. Y es impresionante el resultado. Ante todo, gracias. Debería copiarlo y mandarlo al jefe para que volviera a publicar la mía junto a la tuya, no te digo más.
En ese teatro que hace Iñárritu...hay mucho cine. Ese seguimiento de la cámara al personaje, con esas transiciones realizadas con una naturalidad sorprendente, que despejan el agobio existencial de un tío que, realmente, lo único que quiere es sentirse querido es magistral. Para mí es lo mejor de la temporada y, desde luego, mi favorita desde ya al Oscar. Luego vendrá el Linklater de los huevos a llevárselo pero el ejercicio de introspección, de complicidad y de autoexposición que hace Iñárritu es maravilloso y, aún es más, me sorprende que un tío que cae hacia la tragedia más tremenda en sus películas se decante en esta ocasión por darle a todo un tono cómico, un aire que no hace más que, como bien dices, aumentar su carga de profundidad. Es extraordinaria, en eso, coincidimos. Y Keaton hace el papel de su vida.
Abrazos de ensueño.

dexter zgz dijo...

Todavía no me he recuperado del impacto, sigo en estado de shock. Para mí “Birdman” no solo es un señor peliculón, también es toda una experiencia que apenas puedo describir con palabras. El otro día salí del cine alucinado, en lo primero que pensé nada más salir de la sala fíjate tú que tontería fue en las sensaciones que debieron experimentar en su día los espectadores que acudieron al estreno de “2001”, la impresión de haber sido testigo de algo muy gordo y casi histórico. Al contrario de Carpet, yo la vi hace ya unos días, pero sigo noqueado, llámame exagerado, quizá siga bajo los efectos de esa droga llamada cine. Yo el otro día vi una de las grandes películas de lo que llevamos de siglo. He dicho.

Me sorprende que en tu comentario hayas pasado tan de puntillas por el aspecto formal que es lo que realmente le da al film el empaque y la entidad que tiene. Porque esta historia sí es cierto se nos ha contado muchas veces (pero ninguna de esta forma). También es cierto que no es la primera vez que se rueda un plano secuencia tan largo (no solo Hitch sino también Sokurov según he leído), ni que escuchamos una banda sonora tan austera con esos secos golpes de batería emulando casi los latidos de un corazón en pleno éxtasis y taquicardia. Iñárritu combina todo eso y sinceramente hace magia. Me sorprende que lo hayas obviado en tu comentario ¿no lo considerarás parte de ese postureo del que te quejabas amargamente no hace mucho? (acabo de leer tu respuesta a Car y creo que mi apreciación era errónea)

Ciertas y acertadas las reflexiones tanto tuyas como de Carpet en el comentario anterior. Quizá lo que más me haya llegado de “Birdman” es que apela al espíritu de superación de una forma menos convencional a lo que estamos acostumbrados. Es una obra dedicada a los espíritus libres capaces de resugir y volar sobre sus propias cenizas.

Abrazos levitando

CARPET_WALLY dijo...

Si, es que no tiene nada que ver. Linklater e Iñarritu hacen dos experimentos formales, pero el resultado es absolutamente diferente.

Linklater quiere vestir de realidad una mentira, hay muy poco de creíble en esa evolución vital, que se mantengan los mismos actores contando la misma historia durante años no quiere decir que sea más verdad lo que cuentas. No hay nada novedoso en lo que cuenta, y tampoco demasiado en como lo cuenta, pero sobre todo a mi lo que em parece es que suena a irreal. O el personaje que nos muestran es un simplón de narices (lo que no descarto) o entre los 10 y los 16 ó 18 años todo lo que le pasa en la vida le afecta tanto como al pez de un acuario del zoo.

Sin embargo Iñarritu no. El utiliza una gran mentira, formal y argumental, para que sintamos de verdad. Actores, heores, superpoderes, imposturas, autoengaños, decorados, atrezzos...La vida, amigos.

Y hay momentos divertidisimos con una sonrisa que te sale de las entrañas y escuece...

Entiendo bien lo que dice de "2001" aunque yo me quedara en aquella ocasión fuera del monolito. Creo también que es la primera gran película de este siglo, porque además me parece una verdadera apuesta arriesgada y así a veces se acierta.

Abrazos en calzoncillos

César Bardés dijo...

Vamos por partes.
Dex, ya sabes que no hago muchos comentarios sobre la forma en la que está contada una historia. Sé que es un plano secuencia que está llevado de forma magistral y además tiene una virtud inesperada que ni siquiera Hitchcock llegó a conseguir y es que un plano mantenido durante mucho tiempo provoca una sensación de incomodidad. Iñárritu no solo no te traslada esa sensación sino que además te sientes muy cómodo entre bambalinas. Pero el postureo al que haces referencia va más dirigido hacia mí que hacia la película. Me explico.
Estoy postureando porque lo que más me impresiona de la película es lo mismo que dice Carpet y que, con su permiso voy a repetir:
"Iñárritu utiliza una gran mentira, formal y argumental para que sintamos de verdad. Actores, héroes, superpoderes, imposturas, autoengaños, decorados, atrezzos...la vida, amigos".
Y eso es lo que realmente me importaba a la hora de escribir.
Como sabéis tengo el espacio limitado y no he hecho más que reproducir el artículo que ya salió en prensa el lunes. Quería llegar mucho más a las connotaciones humanas que a las técnicas del cine de Iñárritu porque eso, además, siempre lo vas a encontrar en su cine. Te puede gustar más o menos, lo puedes encontrar más o menos justificado pero aquí da en el clavo, forma parte de la misma película y no quiero ser el crítico que se tiene que fijar en la técnica para dar mayor empaque a la película.
Por otro lado, la música. Empleada como parte del caos que rodea la vida de ese atribulado protagonista, no deja de ser una banda sonora rítmica y austera, minimalista al cien por cien...que palidece mucho al lado de la de "Whiplash", por ejemplo, que utiliza la batería no solo como motivo principal de la música, sino también de la película. Eso no es ninguna razón, considerándola de forma aislada es adecuada, muy ambiental, muy libre (me sorprendería que hubiera partitura) y muy improvisada. Está bien, es adecuada, pero no enloquezco con ella.
De lo que saco de ambos comentarios es que, sin ninguna duda, os ha gustado más bien poco el mío lo cual me parece estupendo, faltaría más. Así se aprende y se supera. Es algo que siempre temo a la hora de ver una gran película.
Totalmente de acuerdo con tu valoración de "Boyhood", Carpet. Pronto hablamos de nuevo sobre ella ya que entrará en las nominaciones sí o sí.
"Birdman" es el "2001" de las inquietudes microcósmicas de cualquier ser humano. Es nuestra propia historia puesta en un escenario en el que nadie nos presta atención.
Abrazos mirando el móvil.

CARPET_WALLY dijo...

No es que no nos (me) haya gustado tu comentario es que me ha sabido a poco. Habituado a que nos inundes de emociones cuando escribes, yo que estaba (estoy) con sobredosis de ellas me he encontrado con un un comentario sosegado y poco expansivo.
Muchas veces haces grandes, con tus palabras, películas que tienen mucho menos fondo que lo que has escrito, ya te lo he dicho muchas veces. Me encanta tu forma de hablar las películas por lo que cuentan en emociones.
Con esta película es muy dificil. A mi me lo parece.
El viaje que propone es tan vital que en la traducción, en la tuya, la mía, la de cualquiera, se pierde parte de la esencia. Por eso a mi no me salía hablar de ella desde otro punto que no fuera el entusiasmo más entregado.

Y es una película, en eso te doy la razón, de la que no se puede hablar de recursos formales desde un punto de vista puramente objetivo, ni tampoco de la música. Porque esta película es un todo. Y si la bateria acompaña desacompasadamente, a saltos, a golpes de bombo y platillo y a redobles sin cuento, es porque la vida, la peripecia vital de los personajes y la nuestra propia, se mueve así de deorientada, efectivamente sin partitura definida. Y la cámara, continua y persistente que sólo nos abandona en las elipsis del sueño tampoco abandona a los personajes salvo en los tiempos muertos en lso que nos dice tanto como en los vivos.

Boyero se empeñaba en contar la película (su visión de la película) como rellenando un formulario y decía algo que no eramos capaces de entender, que la primera hora le mantuvo muy interesado y en la segunda se salió de la historia. O entras o no, pero si lo haces no te sales, como me comentaba Dex. Lo que quiere decir que Boyero nunca entró. Tu si, y te has salido para contarla, yo aun no he sido capaz.

Tengo que decir algo más, creo que es una película que merece más de una revisión porque el juego de detalles es brutal, repleta de guiños, avisos y metáforas. Con algunso dialogos y réplicas realmente divertidas, como por ejemplo ese en el Keaton está echando la bronca a Norton y se queja de que estropeo el preestreno con usu gran erección yNorton le pregunta: ¿De verdad te parecio tan grande?.
Algunos primeros planos son espectaculares, la conversación entre Norton y la Stone en la terraza por ejemplo..... Y tantas y tantas cosas más...

Abrazos con unas caladas de marihuana


dexter zgz dijo...

Suscribo lo que dice Carpet. Más que nada me ha extrañado que no hicieras alguna reseña al aspecto formal. Es cierto que no sueles hacer mucho hincapié en esos detalles, cosa que te agradecemos, si no tus críticas no serían lo que son. No obstante, aquí me parece un punto definitivo. Como he dicho antes esta historia nos la han contado ya otras veces, pero lo que la hace especial es la forma en la que Iñárritu nos la cuenta. Es uno de esos casos en los que importa más el cómo que el qué (para mí al menos). En cualquier caso, me quedo más tranquilo ahora.

Y aún te diré otra cosa. No te pareces nada a Lindsay Duncan... tú eres mucho más guapo.

Abrazos desde el camerino

César Bardés dijo...

Siento haberos decepcionado,más que nada porque la película merecía que pusiera màs sentimiento y menos distancia y el espacio me ha condicionado junto con el punto de vista de alguien que sigue la historia y no está metido en ella. Falta de implicación,sin duda.
En otro orden de cosas,es cierto que la película está llena de momentos culminantes y,desde luego,a mí me atrapa desde el primer fotograma con ese Keaton de espaldas levitando y en calzoncillos. Desde ese momento sé que me van a contar algo diferente aunque la angustia del actor y de sus realidades ya es algo que se a contado en el cine (y de manera particularmente brillante en "El gran cuchillo",de Robert Aldrich y que además no he visto en ningún sitio que alguien la relacionara con ésta). Me gusta el momento Norton-Stone,el momento del vestuario con Watts metiendo la gamba,los dos con la crítica del Times,las brillantísimas circunstancias que impiden que los pre-estrenos se lleven de forma normal,el momento paquetón muy del Método,las alucinaciones...todo es un mosaico de la angustia,enormemente pesimista en el fondo pero observado con la única mirada que realmente ayuda a enfrentar los problemas que a todos nos asedian.
Gracias por tu comparación con Lindsay Duncan,Dex...me tranquilizas mucho.
Abrazos de neón

CARPET_WALLY dijo...

si, y un sin fin de detalles caidos aquí o allá...el vagabundo declamando mucho mejor que keaton y pidiendole disculpas por apuntarle algo para mejorar.
La charla de la stone y su repentino arrepentimiento viendo el efecto de sus palabras (hay varios momentos primer plano en los que la reaccion del interlocutor se nos oculta y hemos de traducirla por la cara de quien ocupa la pantalla, que son geniales). Toda la escena del vestuario que comentas es buenisima, con el sastre lanzando apostillas crueles.
Lo de los actores sustitutos que uno tras otro están ocupados por proyectos de superheroes...incluso jeremy renner.
Los cara a cara de norton y keaton son en su mayoria geniales...
Y no hemos hablado de Califianakis que es un bufón mucho más que correcto.

Un sin fin...lo dicho.

Abrazos con rosas


dexter zgz dijo...

Me apunto “El gran cuchillo”. Quizá nadie la ha nombrado antes porque quizá nadie la conozca, es algo que ya hemos comentado que pasa mucho. Yo vi cosas de “Persona”, de “Cómo ser John Malkovich”, incluso de Fellini o de “All that jazz”. Todo ello se agita y se mezcla hasta resultar un cóctel sorprendente y original, un mosaico que es a la vez un homenaje al actor, al cine, al teatro y a la vida.

Yo me quedo con ese momento Keaton- Galifianakis cuando están buscando al sustituto. Todos los actores del momento están ocupados interpretando a superhéroes: Fassbender, Renner, Downey Jr. Se le olvida la pulla a Del Toro por hacer “Hellboy”o “Pacific Rhim” pero claro ese es colega y no se toca. Me encantan esos guiños meta-cinéfilos que convierten a la película como dice Carpet en un trozo de mentira teñido de verdad, ¿o es al revés?. En todo caso es una película en la que funciona muy bien el juego de espejos y termina también contagiándose del realismo sucio de Carver; trata un tema tan viejo como el mismo cine que no es otro que el de la redención que funciona no solo a nivel de personajes sino también de los propios actores. A Keaton, que está inmenso, le van a llover a partir de ahora las ofertas, el suyo será un “comeback” similar al que vivió Travolta cuando Tarantino le rescató para “Pulp Fiction”. Y otro tanto le puede ocurrir a Norton que últimamente parecía un poco perdido.

Y qué decir de la maravillosa foto de Lubezki. Alucino con ese momento en el que la cámara revolotea por el escenario hasta posarse a la espalda del actor frente a su público. Se siente el vértigo y se huele más que nuca la comunión que se establece entre uno y otro.

Y claro que te prefiero la Duncan, tonto. Cuando quieras nos vamos un finde a París y nos marcamos un bailecito a lo “band apart”.

Abrazos sin Facebook

César Bardés dijo...

La escena de Califianakis diciendo a Keaton quién está entre el público es buenísima y lo que dice al final, es cierto. "Soy el tío que mantiene todo esto en pie". Es verdad, nadie le nombra y es un secundario de altura.
Además de "El gran cuchillo" también está "Doble vida", de Cukor, con Ronald Colman poniendo en escena "Otelo" lo que pasa es que esa es mucho más barroca (sorprendente tratándose de Cukor).
Sí que tiene algo de "All that jazz", sí. Bien visto, Dex.
El tema de Norton es que ese chaval, teniendo muchísimo talento, tiene una introspección que llega a ser antipática, como si de alguna manera él se estuviera viendo en un espejo durante todo el tiempo que está ahí actuando. Aquí se deja de historias y, en parte, ridiculiza al actor que él mismo es pero está particularmente brillante, no solo en los momentos en los que se conciencia del papel a interpretar de una forma absolutamente excéntrica sino cuando está totalmente normal. Muy ilustrativa de esto es la escena con la Stone en la terraza.
Yo es que he olido la escena y el teatro y el escenario y el pánico y el trabajo. Quizá, incluso, me sentí bastante identificado con Keaton vaya usted a saber por qué.
Por cierto...quizá sean imaginaciones mías y estoy sacando los pies fuera del tiesto. No creéis que en la secuencia final...¿Michael Keaton se parece una barbaridad a Daniel Craig?
Abrazos en modo pánico.

CARPET_WALLY dijo...

¿A Daniel Caraig?, yo no lo veo...pero mi hija dijo que le recordaba a Cristian Bale (???)...de todas formas yo soy muy malo para esas cosas de parecidos.
Si, me gusta Norton riendose de si mismo, o de su fama, al menos. Y me gusta mucho cuando teóricamente se sincera.esta bien visto lo de "All That Jazz", si y a mi me pareció mucho más evidente su similitud con "Que ruina de función", sobre todo en la forma de irnos mostrando las mismas escenas de la obra y que cada una termine de una manera distinta, de hecho yo creo que toma no pocas cosas de aquella para contar algo totalmente distinto, eso si, pero el director y el lio con una de lasactrices, el temido embarazo, el lio entre dos de los actores y su desamor, el más que flirteo con la ayudante para todo...No tiene nada que ver, pero hay cosas que parecen el mismo tronco.

Abrazos sin telón

César Bardés dijo...

Con esa nariz y esos ojos claros...no sé, a mí me pareció como que ahí Iñárritu hasta desliza un chiste que no deja de ser crítico.
Por cierto, muy bueno el chiste de "Daniel Caraig", solo te falta añadir que es el actor que hace de James Bono.
Tu hija tiene sorna eh?...Ahí poniendo a Christian Bale, segundo Batman...se convierte...también sería un buen chiste.
Yo no veo tanto lo de "Qué ruina de función" salvo en lo referente a que, en efecto, la obra nunca se hace igual dos veces, lo cual abre infinitas posibilidades. En cuanto a los líos ya lo veo menos porque cuando se hace una película o se está en los ensayos y en la preparación de una obra de teatro la convivencia es muy fuerte y el continuo lío de unos con otros es el pan nuestro de cada día. Creo que eso es lo que Iñárritu también ha querido mostrar, sin faltar también carga de profundidad en el asunto.
Por cierto...os quejáis de que mi artículo es malo o decepcionante...un tío por ahí va diciendo que la película es horrible porque tiene una carga ¡¡¡fascista!!! que no se puede aguantar...¿Alguien ha visto algo "fascista" en esta película?
Abrazos desde el proscenio.

dexter zgz dijo...

Pues sí se pareciera a Bale tendría sentido que los dos fueron Batman. Y ya que cuando todo el mundo habla estos días de Michael Keaton y de sus papeles más recordados nombraré la de "Mucho ruido y pocas nueces" como para mí su mejor actuación hasta hace cuatro días.

Abrazos isabelinos

CARPET_WALLY dijo...

Que no es malo, coño. Ya te digo que para malo el de Boyero...o el de Fotogramas que decía que lo peor es que se le iba el pulso al final a Iñarritu...yo creo que no terminó de entender.

¿Fascismo?...mmmm, estoy buscando, pero...no lo veo.

Cada uno tiene dos ojos eso está claro. Yo puedo entender que no guste, no es una peli nada facil sobre todo por como está contada. Pero ¿fascismo?.

Abrazos entre bambalinas

dexter zgz dijo...

Joer, Bardés, de nuevo vuelves a quedarte a medias y a decepcionarnos. Dinos qué argumenta el pavo para decir que la peli es fascista.

Abrazos decepcionados (again)

César Bardés dijo...

Copio literalmente. Quien dice esto es una tal Laura Lazcano:
"Iñárritu cree que mostrar ¿técnica? valida un discurso pretencioso que le sitúa a él por encima de todo. ¿De qué sirve mostrar técnica para intentar respaldar un discurso fascista y ridículo?"
Ahí queda eso.
No, si lo de malo es para haceros sudar sangre, no por otra cosa. Ya le he dicho a Dex que de estas cosas se aprende, que sois el barómetro que me dice si hago las cosas bien o mal y que esto se queda aquí para recordarme que también las hago mal.
Si fuera otro (uno que tenemos en la mente todos) lo borraría junto con vuestros comentarios.
Abrazos anonadados

CARPET_WALLY dijo...

Esa tal Laura será de Podemos, fijo, que todo lo que no les gusta es casta o fascismo puro.

A mi el Michael Keaton que más me gustó es el de "De repente, un extraño", una peli que también se ha quedado algo anticuada, que la vezs ahora y ya ni te da yuyu, ni na. ¿Será por Melanie?, porque también me pasa con "Algo salvaje" que en su momento me gustó mucho.

Y también me gustó bastante "Detras de la noticia", una película algo fallida en su conjunto final pero que no me parece mala en absoluto.

Abrazos sin cruz gamada

César Bardés dijo...

Pues fijo. Estoy totalmente de acuerdo contigo en todo lo que dices.
En "De repente, un extraño" es que fue un giro importante porque era un actor que, si nos acordamos, se dedicaba un poco de forma exclusiva al terreno de la comedia incluso un poco gruesa e hizo esta de Schlesinger y el tío acojonaba de narices. En cuanto a "Detrás de la noticia" también se ha quedado anticuada porque los periódicos ya se han quedado anticuados. La urgencia de la noticia se ha visto reemplazada por Twitter y la misma naturaleza de la película está diluida pero, es verdad, ahí Keaton superaba a la Glenn Close con ganas. Y además tenía una banda sonora de Randy Newman que no estaba nada mal. De lo mejorcito de Ron Howard.
Abrazos Con el brazo agachado.