jueves, 12 de marzo de 2015

MAPS TO THE STARS (2014), de David Cronenberg

Hollywood no es ese paraíso al sol, lleno de palmeras que solo se ponen en las calles con la luz más radiante mientras que las noches son el ambiente perfecto para fiestas multitudinarias donde se cierran los negocios, los repartos, los contratos y las jugadas más astutas. Hollywood, en realidad, es una fábrica que cría monstruos sin sentimientos, verdaderas bestias que se mueven tan solo por el instinto y dejan a la razón en el recibidor de sus casas, fieras que se comen y se devoran hasta que la desesperación las consume. Hollywood es el mismo sinónimo del infierno.
Y es que no es fácil para una actriz cincuentona encontrar papeles que estén a la altura de un talento más que demostrado y mucho menos sentir que otra competidora le ha quitado el que podría ser el trabajo de su vida. Tampoco lo es para un adivino que es incapaz de sentir la más mínima empatía a sus propios problemas más que nada porque no quiere perder el ritmo de una existencia presumiblemente perfecta. Ni para una mujer que se ha debatido entre la explotación de su hijo y la culpabilidad. O para una chica que solo busca la redención y lo que encuentra son puertas cerradas, reproches brutales e incomprensiones acusadoras. O para un chico prodigio que ha desarrollado una antipatía hacia el mundo que le ha encumbrado porque, sencillamente, no entiende lo más cercano y mucho menos el mundo del oropel y de la fama en el que está obligado a moverse. Todos ellos son monstruos que caminan sin salvación posible hacia un abismo abierto por sus propias personalidades. Y es que nadie está preparado para vivir en las estrellas cuando su pensamiento es más simple que una pelota de trapo.
Podemos encontrarnos con una galería de deformidades emocionales de alta sofisticación que también ven fantasmas que les recuerdan continuamente lo miserable de su condición, por mucho que vivan y se muevan entre residencias de lujo, coches envidiables y enormes ventanales delatores del amplio espacio en el que nunca se esconden pero lo cierto es que muchas veces se gana un papel porque otro ha tenido una desgracia, se tiene suerte porque otro tuvo que bajarse del tranvía del éxito, se alcanza la popularidad porque se da con la fórmula ideal de consuelo en una colina donde los complejos abundan, las excrecencias morales se siembran por doquier y el rencor se disfraza permanentemente de sonrisa.

Con estos mimbres, David Cronenberg ha dirigido una película desagradable, un tanto ingenua a pesar de que quiere retratar las más espantosas deformidades psíquicas de un puñado de inadaptados que jamás supieron en qué consistía el éxito. Su reparto, lleno de estrellas caminando sobre el mapa, le ofrece su total colaboración y resultan muy convincentes pero ese caminar por el lado oscuro de la opulencia para mostrar un rosario de culpabilidades no es nada nuevo y menos aún si el ambiente es Hollywood y la fábrica de sueños. Lo único que hace Cronenberg, en realidad, es añadir el epíteto de “monstruosos” a esa frase. Hollywood es la fábrica de sueños monstruosos y, como tal, es una nueva Babilonia, una ciudad de pecado y ruindad moral, un muestrario de bajezas que apenas podemos atisbar detrás de la elegancia, las lentejuelas, los focos cegadores y las excentricidades más propias de los escaparates más extravagantes que de las estrellas que pueblan las historias del cine. Y eso, por mucho que los típicos que van contracorriente digan lo contrario, no es cine.    

6 comentarios:

dexter zgz dijo...

Básicamente, creo que tienes razón. Cronenberg ha querido hacer una fábula negra (al estilo de lo que hizo en su anterior film "Cosmópolis" sobre el mundo financiero que no llegué a ver pero que debía ser así) y se ha pasado de frenada. Por encima de todo, destaco la presencia de Julianne Moore, hay secundarios bastante irrisorios y Carrie Fisher porque te dicen que es ella que si no... Mira que me gustan John Cusack y Olivia Williams - para mí un caso muy parecido a lo que es para ti Mark Strong- pero es que na. De lo del clon de McCauly Culkin mejor ni hablamos. Es divertido hasta cierto punto el juego autorreferencial de Hollywood pero teniendo este mismo año la sombra de "Birdman" qué quieres que te diga (y me parece muy pedante que el tipo se autoplagie con la escena más famosa de "Crash").

Por supuesto recordé con nostalgia "The player" solo que a Altman la cosa le salió infinitamente mejor por ese giro al thriller y al cine negro muy apropiado. A Cronenberg le ha salido una cosa rara de fantasmas, muy bizarra y sí estoy de acuerdo muy ingenua (a la que veo algún mérito como la presencia de Moore ya lo dije).

Por cierto, en las referencias a la película de la madre de Moore, habría un homenaje a "Lilith"?

Abrazos en limusina

César Bardés dijo...

Pues sí, amigo Dex. Estoy de acuerdo en que ha intentado una fábula negra...pero es que su enorme pecado es que no descubre nada nuevo. Ya sabemos que la fama devora y que todo va a peor en lugar de a mejor cuando llegas a la cima. El reparto, estando muy bien y, sin duda, es lo mejor de la película, en el fondo está muy desaprovechado. Con lo de Carrie Fisher...se me abrió la boca de ver cómo estaba, aunque claro, después de ver a Mark Hamill en "Kingsman" la cosa se va a poner de festival de la tercera edad con miradas muy obesas, por cierto (y mira que era guapa esta mujer). Si que es verdad que lo mejor del reparto es Julianne Moore, en pleno proceso de autodestrucción pero es que Cronenberg no pone nada nuevo a lo que aportó Altman, o a lo que aporta el mismo Minnelli en "Dos semanas en otra ciudad", es algo muy visto pero, eso sí, mucho más descarnado, truculento, desagradable y aburrido.
En cuanto a lo que preguntas sobre "Lilith", de Rossen...no te digo que no pero lo digo así a posteriori ya que tú lo has nombrado, en ese momento, la verdad, no caí.
Abrazos desde el paseo de las estrellas.

dexter zgz dijo...

Enlazo con lo que comentaba ayer en tu post sobre Hitch. Hoy día todo tiene que ser oscuro, descarnado, y por qué. Serán los tiempos que nos han tocado vivir, pero yo ya tengo una edad para aguantar ciertas cosas.

Ánimo, Bardés, que la semana que viene toca Paul Thomas Anderson.

Abrazos oscuros

César Bardés dijo...

Todo eso es cierto pero pregunto yo ¿por qué lo soportamos mejor en una película omo "Una historia de violencia", por ejemplo, antes que en ésta? ¿Será que el ambiente en el que nos coloca la película nos condiciones?
Qué cabrón eres...Paul Thomas Anderson...
Abrazos viciosos.

jose. miguel dijo...

muy bien Master.

César Bardés dijo...

Gracias, jefe. Por mucho que haya unos cuantos "frikis" ansiosos por colgar la corona de laurel a tipos como Cronenberg o Anderson o la generación "truqui-truqui".
Abrazos objetivos.