viernes, 20 de marzo de 2015

PURO VICIO (2014), de Paul Thomas Anderson

No hay nada como un buen cigarrillo de marihuana antes de desayunar. Eso te pone en forma. Estás dispuesto a enfrentarte a un buen puñado de gente muy poco recomendable. Claro que un detective privado adicto a los porros no es que sea el colmo de la honestidad pero los demás le hacen bueno y eso basta. Total, para desentrañar un caso enredado hasta en el papel de fumar hace falta ir volando por las nubes. Si no lo único que te queda es entregarte a la desesperación. Y podrá haber pena y algún muerto pero no desesperación. No, al menos, mientras haya un suave humo lleno de olor y de sabor envolviendo todo el misterio.
Más que nada porque el atractivo de todo esto está en ver cómo un sabueso privado que fuma más que habla, que tiene reacciones algo tardías y que no duda en corromperse cuando hay sexo y chocolate del bueno de por medio tiene más luces que todo el muestrario de especímenes de los bajos fondos con los que se ve obligado a relacionarse. Y en esos bajos fondos, naturalmente, hay que incluir a la policía, al FBI y a toda esa fauna que pulula por las calles de una gran urbe cuya luz dorada sugiere algún viaje psicotrópico de calidad mayúscula. Sí, hombre, uno de esos que solo puede asegurar el costo sin adulterar.
El caso importa poco. Llega un momento que, entre tanto peta, lo que pasa es que ya no sabes si estás alucinando o si estás desenredando el ovillo. Incluso, a veces, se habla con la narradora de la historia que no interviene, solo escucha y, eso sí, conoce a los personajes mejor que ellos mismos. Da igual. La trama es negra, hay respuestas ingeniosas que la deconstrucción del género atribuye a que todos tienen unos complejos y unos vicios inherentes que son de libro de psicología de primero de carrera, en lugar de whisky se comparten cigarrillos caseros y todo tiene cierta gracia si se consigue olvidar lo bien que lo hicieron los Hermanos Coen con El gran Lebowski. Pero es que el problema es ése precisamente: que no se consigue olvidar.

Así que el director Paul Thomas Anderson tiene de nuevo una galería de personajes extremos y deformes, mucho más condenables que su protagonista, como es habitual en él, y se queda ligeramente corto. A su favor hay que decir que esta vez no irrita demasiado y eso ya es todo un triunfo pero sigue cometiendo errores de bulto propios de un director que desea ser diferente y que lo es para un puñado de fervorosos seguidores que no admiten deformidad alguna en el estilo de este inadaptado que quiere hacer normales a los mayores inadaptados. Tal vez por eso guste. De cualquier modo, más vale sacarse una licencia de detective, poner a prueba la honestidad y ver hasta dónde está llegando un fulanito que es un perdedor no porque quiera salvaguardar su ética en un mundo de delincuentes sino porque se pasa el día colgado, es feliz estando colgado y tendrá un futuro de cuelgue en sus más diversas maneras. Puede que eso tenga mucha gracia para pervertir un género que es brillante desde su concepción en el mundo de los libros. Para otros, incluso, puede ser un sortilegio bastante rechazable. Para mí, es posible que sea bastante inocuo, irrelevante, demasiado ambiguo como para simpatizar y algo farragoso como para discernir, cual detective privado en pleno viaje de maría, dónde está lo real y dónde la alucinación. Al final, consigo hacerlo pero no me ha merecido tanto la pena. 

5 comentarios:

dexter zgz dijo...

Pues ni tan mal, oye. Al final hasta a Oti le ha disgustado más que a ti.

"Chandler no necesita aparentar profundidad: es profundo a su pesar… (...) Y comparar al detective que interpreta Phoenix, no ya con Marlowe, sino incluso con “El Nota” de los Coen, es virutilla con la que llenar el folio. No diré yo que “Puro vicio” es un chasco (que para mí sí lo es) , pero sí me atrevo a decir que es un ladrillazo Id, id a verla, y habladme luego del sueño eterno que os ha producido.

Me parto.

Si me pierdo, no me busques en el cine donde pongan esta. Ni harto de maría

Abrazos fumados

César Bardés dijo...

Ya sabes cuánto respeto a Oti. No sé, yo creo que quizá la diferencia es que a mí no me ha irritado como otras veces y la veo...bueno...pues vale...a pesar de que la película dura dos horas y cuarto largas. No dejo de estar de acuerdo con él...ahora, comprendo que a otros pues les parezca chupi lerendi, aunque por lo que he ido leyendo por ahí es que dicen que es "irregular".
Lo que me queda muy claro es que el tal Paul Thomas Anderson no es ni un genio, ni Stanley Kubrick, ni se le parece de lejos...por mucho que se estén buscando nuevos mitos.
Harás muy bien de no ir. Además tiene un error grande todo el asunto. Se ha vendido como comedia y, a pesar de que sí tiene algunos momentos un poco cómicos, no es una comedia.
Abrazos colgados.

Anónimo dijo...

Muy buenas a todos,

De nuevo irrumpo en este sagrado templo de divulgación cinematográfica después de un tiempo sin aparecer (lo siento de veras) para aprender y empaparme de un barniz que lentamente voy perdiendo, y es el hábito de ver cine. Cuando hace meses podía contar los días por películas y las películas por días, en los últimos tiempos apenas me alcanza para una cortita y al pie, que no disfruto porque me duermo de cansancio a la media hora, rewind y play, y a duras penas logro llegar a la meta.

En fin, que no es este el lugar para dar rienda suelta a mis pesares, pero sí para pedir disculpas por mi frecuente incomparecencia.

Volviendo al tema. Escuché a Fausto Fernández hacer una crítica fantástica de esta peli de P.T. Anderson y me he quedado con ganas de verla. Os leo ahora y... me quedan dudas. Dicen que toda la obra de Thomas Pynchon es demasiado peculiar como para que sea evaluada sin objeciones por alguien que no ha leído mucho de la literatura lisérgica y nihilista americana de los años 60-70, como yo. En una escala de 0 a 10... ¿cuánto me la recomendáis?

Abrazos lisérgicos

Santi

PD: César, ¿ya ha salido tu tercer libro? En FNAC y Casa del libro no lo he visto todavía.

César Bardés dijo...

Hombre, Santi, con todos mis respetos para Fausto Fernández (nos seguimos mutuamente en Twitter y nos caemos muy bien e incluso una vez hablamos sobre la cultura de John Ford), hablar de una película en base a la literatura de la que parte...no sé, no sé. Se puede hablar de la literatura de la que parte pero no mezclar conceptos y decir que la película es estupenda porque yo me he leído a Thomas Pynchon hasta la saciedad y tal. En fin, no sé, tal vez sea una mera cuestión de interpretación.
En cuanto a recomendaciones, yo te diría que esta película es de un 5,5 pero Paul Thomas Anderson no es un director de mi agrado (no, no me gusta nada "Pozos de ambición", aborrezco soberanamente "The master", creo que "Magnolia" es lo mejor que ha hecho sin tirar cohetes y "Boogie nights", a pesar de su aire de modernismo setentero y ochentero es una de las películas más conservadoras con aires de progresista que he visto) así que podríamos decir que mi opinión es bastante parcial. La virtud de esta película (muy, muy larga para lo que cuenta) es que no irrita demasiado y por eso le doy un aprobado algo justito. En cuanto a literatura lisérgica, bueno, ya tenemos buena muestra en el cine con "Miedo y asco en Las Vegas" (Terry Gilliam me parece mucho más lisérgico que Anderson) y, desde luego, aunque sea emborronar un folio, lo de "El gran Lebowsky" de los Coen está a alturas inalcanzables haciendo, de verdad, que me crea una historia tipo Raymond Chandler poniendo como héroe al tipo más anti-chandleriano que existe. Aquí, yo creo, que hay más de alucinación que de realidad pero esto es solo una cuestión, una vez más, de interpretación.
Abrazos humeantes.

César Bardés dijo...

Por cierto, que se me olvidaba, No, no ha salido mi tercer libro. Si mis cálculos no me fallan está en imprenta ahora mismo después de tres maquetaciones y elección de portada correspondiente. No te preocupes que daré cumplida información cuando esté en las tiendas y de cuando esté en catálogo tanto de la Casa del Libro como del Corte Inglés si es que se deciden a venderlo.
Gracias por el interés. A ver si presentamos en Madrid para mayo.
Abrazos letrados.