jueves, 10 de diciembre de 2015

EL PUENTE DE LOS ESPÍAS (2015), de Steven Spielberg

“Usted es alemán y yo soy irlandés. ¿Y sabe qué es lo que nos une? Las reglas. Algo como la Constitución, algo que acordamos entre todos”.
Y así es como comienza la democracia, con la certeza de que es el ciudadano el que  primero tiene que creer en ella y no los poderes públicos porque, si fuera al revés, no sería más que un instrumento susceptible de perversión. Es ese documento que tanto se arruga en las manos de los irresponsables que creen que la ley es un símbolo del totalitarismo. Y si todos pensaran igual entonces la firmeza de los hombres no valdría nada, no sería más que un intercambio de voluntades presa del chantaje emocional, político, civil o militar. Y hay momentos en los que hay que estar por encima de todo eso.
La integridad es lo que evidencia la altura moral de todo ser humano. Saber negociar y llegar un paso más allá de lo previsto solo está reservado para aquellos que tienen la seguridad de tener la razón. Aguantar la presión con entereza es un signo de hombres de una sola pieza, que saben qué es lo correcto, cuál es el límite y cuál es la consecuencia. Luchar por unos principios es propio de voluntades decididas a hacer de cada día, algo coherente. Y, tal vez, todo eso se junte como piezas de un rompecabezas que solo tiene sentido en situaciones de máxima tensión, cuando el mundo exhala sus últimos alientos al borde de la última guerra posible.
No es fácil volver al ambiente y a las formas de los espías de los cincuenta y de los sesenta alrededor de un muro que nunca debió de levantarse y de los intereses fríos y, a menudo, asesinos de los servicios de inteligencia. La nieve parece que cae de otra forma, las alambradas tienen la apariencia del asesinato entre sus cuerdas metálicas y la libertad es algo que ni siquiera se menciona salvo para rescatar algún prisionero. Las opiniones siempre abundan y, por lo general, están equivocadas y el tablero está enmarañado en lo que parece que es una negociación sobre un seguro cualquiera. Y tal vez sea así. Basta con darse cuenta de que aquello existió y contarlo a todos como lo cuenta un director tan excepcional como Steven Spielberg.
Habrá muchos que renieguen de esta película porque no contiene las dosis de acción habituales, ni las explosiones requeridas. También lo harán porque hay demasiado diálogo y eso hace trabajar al pensamiento con intensidad. Pero lo cierto es que estamos ante una película impresionante. En su trama, en su construcción, en su tiempo, en su música, en su dirección, en su interpretación, en su fotografía, en su ambiente, en su verdad y en su belleza. Con vocación de clásico, hay muchísimo cine dentro de ella. Y está servido con inteligencia, con unas gotas de humor, con mucha tensión presentida, con mucha fuerza en sus imágenes. Y el que no lo sepa ver, tal vez tendría que haber disfrutado un poco más del cine de verdad. Consejo de prisionero.

Las sombras se deslizan por una noche que nunca acaba y los secretos son engaños que recuerdan a un viejo maestro inglés. El viaje está en el modo en el que se trata al contrario cuando los apoyos son nulos y puede que la recompensa solo sea una mullida cama en algún lugar seguro y la mirada de admiración de la persona que más cerca está de descubrir los secretos de tu corazón.             

27 comentarios:

dexter zgz dijo...

Copio y pego (no es petulancia, es vagancia, además después de lo que acabamos de leer...)

Desde hace ya varias décadas, qué duda cabe, Steven Spielberg ocupa un lugar destacado en el Olimpo de los grandes de la Historia del Cine. Lo ocupa no solo por sus grandes películas y sus obras maestras, sino también por el papel que viene desempeñando en la industria desde casi los comienzos de su carrera, y la repercusión de la “marca Spielberg” a nivel popular. Asociado ya para los restos al epíteto de Rey Midas de Hollywood, un título del que habrá que ir pensando en destituirle un día de estos (desde hace cuánto hace que no tiene un pelotazo en la taquilla; ni siquiera Tintín lo fue), Spielberg es un cineasta a redescubrir a partir de sus títulos más olvidados o menos reconocidos. Y sospecho que “El puente de los espías” lleva camino de convertirse en uno de ellos de aquí a nada.

Y es que una cosa hay que dejar clara: nadie rueda en el cine actual con la elegancia y la sobriedad con la que rueda Steven Spielberg sus películas. Luego ya podemos hablar de si son películas mejores o peores, podemos entrar a debatir sobre si es un tipo convencional, ñoño, patriotero o manipulador. Son pequeños matices que se quedan en nada cuando vemos esa elegancia y esa sobriedad con la que están enfocadas la práctica totalidad de sus trabajos. Eso que en parte le convierte en un director transgresor que, frente a muchos gurús del cine moderno, antepone la narración al artificio, la elegancia y sobriedad en unos tiempos en los que la elegancia y sobriedad son valores que cotizan claramente a la baja. “El puente de los espías” es una película sobre los años cincuenta que parece haber sido rodada en los años cincuenta; no hay más que ver la película para comprobar que lo que acabo de decir no tiene un pelo de peyorativo.

Spielberg nos coloca aquí ante la historia de un hombre normal – y quién mejor que Tom Hanks para encarnarlo- en medio de un conflicto que le supera y del que sólo quiere desembarazarse cuanto antes. Coger su abrigo y tomar la puerta porque echa de menos su hogar y su cama. No le quedará otra que apelar a sus propios principios e ideales, a su sentido individual de la justicia. Sus valores, los de la sociedad americana de la época que en este caso no podía hacer como los Marx que si no le gustaban tenían otros.El nuevo trabajo de Spielberg entronca muy bien con el anterior, “Lincoln”, en el que también se recalcaba esta idea. La historia frente a la Historia, el hombre frente a la Humanidad. No hay buenos ni malos en un mundo en el que somos simples peones en el gran tablero universal. En el fondo, importa poco sacrificar un peón por un alfil, valen casi lo mismo. Es lo que hay, ante esto no cabe manipulación alguna – en este sentido, el guión viene avalado por unos tipos tan poco sospechosos de manipuladores como los Coen-, a Spielberg sólo le interesa lo que tiene en la cabeza el personaje de Hanks, y con él toda una sociedad dominada por la histeria colectiva, lo que podamos interpretar nosotros a posteriori cincuenta años después se la trae al fresco.

Se ha dicho también que “El puente de los espías” es una película desapasionada, pero francamente, no concibo que se hable de desapasionamiento cuando Spielberg dibuja a sus personajes con tanto cariño. Rodeado de la mayoría de sus habituales y con la acertada incorporación de Thomas Newman sustituyendo al eterno John Williams al frente de la banda sonora,, Spielberg vuelve, digan lo que digan, a dar muestras de su clase, se reafirma como el gran clásico de nuestro tiempo, y nos regala un trabajo incontestable. Otro más.


Abrazos históricos

César Bardés dijo...

Pues básicamente de acuerdo en todo, Dex. Ya hay por ahí los típicos listillos que se jactan de que esta película es otro canto patriótico de Spielberg y blablabla. Me gustó extraordinariamente la película por varias razones. La primera de ellas es que no es indulgente ni con la sociedad americana, ni con los servicios secretos. Spielberg confía en el individuo que es el primero que tiene que creer que vive en una sociedad libre y que esa sociedad libre, por mala que sea, es mejor que cualquier otra sociedad sometida a la fuerza. El papel de Hanks es admirable y mientras veía la película me daba cuenta de que no, que esto es otra cosa, que no es el menú del VIPS que tanto hemos hablado por aquí, que este tío está por encima de los demás solamente si nos fijamos en lo que nos cuenta y cómo lo cuenta. Luego ya vendrán profundidades e historias que las tiene y muy apasionantes pero esos planos con un movimiento de cámara que no digo ninguna tontería si son los más elegantes del cine contemporáneo, esa forma de contártelo todo. Esto en manos de John Le Carré (reconozcámoslo, es una historia de espías muy en la línea de Le Carré, es más, en más de una ocasión me vino a la memoria "El espía que surgió del frío") hubiera sido un lío de nombres, de intereses, de dobles agentes que no sabes muy de qué van y de qué manera...Aquí todo está cristalino. La democracia empieza por uno mismo y lo que digan los poderes públicos siempre, siempre, estará sometido a otras directrices que serán de todo menos democráticas. Y hay que creer en la democracia para que la democracia funcione. Efectivamente, no hay manipulación alguna. Tampoco creo, para nada, que la película resulte desapasionada. En absoluto, hay una mirada tremendamente acogedora para sus personajes, tanto Hanks, como el estupendo Rylance, como Francis Gary Powers (sí, sí, recuerdo el caso y recuerdo que, efectivamente, se corrió la voz de que era el hombre más odiado de América aún en los setenta). Tiene tantos matices en sus personajes (increíble ese hombre sin nombre de la CIA que es implacable en la formación de los militares) que la película se enriquece por momentos. El momento del encuentro con la familia de Rylance es Coen al mil por cien Y Spielberg sabe filmarlo con ese olor a moho que tenían siempre las dependencias del Este (lo sé porque estuve allí no mucho tiempo después de la caída del Muro). El trabajo de Newman es excepcional, con una banda sonora climática y un tema principal lleno de fuerza especialmente en la escena del mismo puente. Aquí, de nuevo, tenemos a un Spielberg mayor que la gente, cabezona y muy "in", intentará por todos los medios poner en segunda fila. Además explicando cosas que muchos jóvenes ignoran. Salí francamente entusiasmado del cine porque, por fin, había vuelto a ver una gran película, como las de antes, como las de siempre.
Abrazos fríos.

Anónimo dijo...

he cogido un dia de vacaciones pata diversas tareas y no puedo ahora cpmentar bien algo q me apasionó tanto. Solo alcamnzo a decir q vuestros comentarios rstán a la altura de la propia película y eso, en edte caso, es impresionante.


Carpet

César Bardés dijo...

Ya, ya...será que estás pendiente de algún intercambio en un puente de centroeuropa, que te conocemos, Carpet. No te preocupes, esperaremos lo que haga falta para que se produzca el encuentro y los rusos recuperen a su hombre.
Abrazos gélidos.

dexter zgz dijo...

Menos mal que ha aparecido. Estaba aquí nerviosito en el Check Point Charlie. Creo que ya podemos coger el petate e irnos pa casa, César. Por cierto, a ver cuántas nominaciones a los Globos le caen de aquí a un rato al amigo Steven. En un mundo justo deberían ser unas cuantas, pero en este nunca se sabe. Dicen que Mark Rylance tiene medio Oscar en el bolsillo (muy Coen también su personaje). Creo que lo merece.

Abrazos sin abrigo

César Bardés dijo...

Pues para mí que sí que le van a caer algunas. Otra cosa es que gane. Por dos razones: bien es sabido que a Spielberg le tienen un poquito de yuyu, quizá porque saben que es el mejor. Por otro, porque ya ha ganado unas cuantas veces y tampoco quieren que se acostumbre. Yo incluso nominaba a Tom Hanks porque creo que está eminente. Al igual, por supuesto, que Rylance. Habrá que ver quiénes son sus competidores pero, desde luego, está de Oscar.
Abrazos sin coche.

Suso Susillo dijo...

Buenas,
Cierto, una gran película, con sus parcialidades ideológicas pero las cuales no me llegan a resultar molestas, no hay trazo gordo. En los aspectos técnicos, todo está en su sitio y ¡de qué forma!, Tom Hawks está pero que muy bien y la composición de Mark Rylance (cuando menos es más) se me antoja memorable. La verdad es que Spielberg está madurando una barbaridad de unos años para acá, y atrás va dejando parte de su a veces “indigesto” empalagamiento (del que le queda aún algo), algunas parcialidades cantosas y ciertas querencias de su cine más juvenil y se está limitando a narrar, que de eso sabe una barbaridad. Soy de la opinión que este cineasta-todoterreno va a estar regalándonos joyas, una detrás de otra, en lo que le queda de carrera y aquí estaremos para ser testigos de ello, espero.
Saludos.

Alí Reyes dijo...

Tengo que ver esta película. Y en cuanto a la reflexión que copias de ella. ¡Buenísima! Cosas como esas estamos viviendo en Venezuela

César Bardés dijo...

Hola, Suso:
Yo es que ni siquiera creo que haya una carga ideológica en el asunto salvo en el de la confianza en el individuo y en la confianza que tiene que tener ese individuo en el sistema que defiende que, ni mucho menos, es perfecto. Es más, el individuo debe dejarse de extremismos y de radicalidades parciales para que ese sistema funcione porque si no es posible que la sociedad derive hacia la más absoluta intolerancia. Como bien dices, Spielberg narra y critica, sí critica, tanto a los servicios secretos americanos como rusos, tanto a la sociedad americana como a la enferma sociedad que nace del comunismo.
Ojo, que sí, que estoy seguro de que Spielberg nos va a regalar joyas de incalculable valor aunque me da la ligera impresión de que nos va a decepcionar mucho con la próxima película "The BFG", presentimiento de boy-scout.
Saludos.

César Bardés dijo...

Me alegro de que te guste, Alí, espero que en Venezuela se despeje el panorama y el futuro sea muchísimo mejor para todos. Las películas son así, espejos en los que no hay que dejar de mirarse, verdaderos ejemplos de actitudes, modos e historias que, en la mayoría de los casos, los jóvenes desconocen.
Un saludo.

CARPET_WALLY dijo...

Voy a comenzar defendiendo a Steven (como si necesitase mi defensa) de algunas de las acusaciones que se le han hecho a propósito de esta película.

Patrioterismo. Vamos a ver, es una película USA hecha por un americano y es obvio que aunque nosotros no entendamos la grandeza de la nación (ni de la suya ni de la nuestra) eso es algo que ellos llevan muy dentro. Tanto para ensalzar algunos de los valores en los que creen como para criticar muchos de los defectos que ven en su país, con mucho más ahínco que lo que se da en otros lugares del mundo. Nadie critica mejor a su país que los americanos al suyo. Pero es que en la película no existe tal cosa a nada que se analice un poco. Es cierto que Hanks representa al buen americano tanto como Rylance al buen ruso (soviético). Uno y otro creen firmemente en lo que defienden, Tom basándose en su idea de justicia, Mark oponiendo una pacífica resistencia y negándose a sucumbir al desánimo o al paraíso capitalista y evitando hablar más de la cuenta (algo que no se puede decir del joven piloto derribado que no dice más porque no sabe más). El patriotismo se da por tanto en las dos partes, incluso en una tercera puesto que el tipo de la RDA también busca el bien de su país, el reconocimiento oficial por los USA de su reciente república.
Además está basado en un hecho real y hay que poner las cosas en ese contexto histórico, pretender ahora una relajación de las tensiones patrióticas sería incongruente con la propia historia.
¿Que los americanos aparecen como buenos y los rusos-bloque soviético/alemán como malos? Yo no veo tal cosa, salvo el personaje de Hanks el resto no dan mejor imagen, preocupados por el que supone un riesgo para su país, prescinden del que no lo es. Por otro lado, los asesinatos en el muro de los que pretenden escapar no es cosa que se pueda negar, tampoco las técnicas interrogatorias, quizá hasta suavizadas.

Y finalmente, ¿porque se acusa de eso a Spielberg aquí y no a Ridley en "Marte"?



Sigo...

CARPET_WALLY dijo...

El buenismo. Es una constante en el cine de Spielberg el protagonismo de la bondad humana. "la lista de Schindler", "E.T", "La terminal", "El color púrpura"...hasta "Tiburón", en casi todas sus películas nos encontramos con un personaje (o varios) básicamente buenas personas, que se enfrentan a las situaciones con las que se encuentran con mayor o menor acierto desde unos principios y una humanidad que a veces puedan parecer extrañas, pero eso es porque nos hemos vuelto demasiado mezquinos y no creemos (no se cree en general) en la bondad de la gente, en los buenos sentimientos y no es así. Yo creo que la gente es generalmente buena y se comporta correctamente casi siempre, pero eso no es notorio, lo que sobresalta y es noticiable es la maldad, pero es obvio que la gente se comporta en su vida diaria de acuerdo con principios honorables. ¿Cabría decir que ante situaciones anormales se tornan las cosas y se impone un comportamiento negativo? Pues no entiendo que eso sea así. Al contrario, a veces, ante el dilema, uno tiende a reforzar su comportamiento aunque pueda parecer perjudicial en principio.
Por otro lado vemos que en la presentación de Hanks se plantea a un viejo zorro legalista que actúa para beneficiar a su representado (una compañía de seguros) intentando rebajar una indemnización sin pensar en los perjudicados (propone abonar un único siniestro aunque haya 5 victimas). Es un hombre que se debe a su encargo, no se plantea el bien y el mal desde esa perspectiva, cuando le encargan sus "misiones" lo hace lo mejor que puede y aprovecha sus dotes para sacar el máximo rendimiento, pero es, como he dicho, una buena persona y repito que estamos muy contaminados si no creemos que exista gente así, como también lo es el personaje de Rylance que corresponde como es debido cuando se le precisa. No todo el mundo es bueno, pero tampoco es tan manifiestamente egoísta y el altruismo y la solidaridad existen y sólo hay que mirar un poco para verlo, que hay mucha gente que hace cosas por los demás como para dudar de ello.

Y Comentado todo esto, vamos al tema cine. estoy muy, muy de acuerdo con las cosas que habéis comentado (y os felicito por como lo habéis hecho). Efectivamente es una película de espías contada tan claramente que no es posible perderse en el barullo de nombres habitual. La precisión en contarla y en incluir las escenas justas hacen que su duración no resulte nada pesada pese a no tener ni una sola escena de acción, ningún artificio, ninguna espectacularidad. Los efectos especiales se reducen a diálogos perfectamente trabajados en el guion, miradas de perro viejo, tretas dialécticas, sonrisas retorcidas y educación a veces impostada. Que gozada escuchar cuando se habla en una película y se dicen cosas importantes (al menos para la trama), tantos diálogos vacuos y absurdos nos tragamos que se nos empieza a atrofiar el oído y la reflexión que sólo se despierta cuando disfrutamos de algo así. la realización, efectivamente es de una elegancia maravillosa, la luz, el color, el tempo tranquilo pero nada lento, una música deliciosa que corresponde exactamente a la elegancia de las imágenes. Lo dicho, es cine clásico traído al siglo XXI, mejorando todo lo que entonces era mejorable y entregándonos una de las mejores películas de la década.

Abrazos entusiasmados

César Bardés dijo...

Una réplica irrefutable para todos los detractores de Spielberg. De acuerdo en la visión que nos ofrece la película. Hanks es un negociador nato y eso se pone de manifiesto en la primera secuencia en la que aparece y por eso se le escoge, porque es un individuo capaz de no cabrear a unos y contentar a otros. Sin embargo, él cree en el sistema, igual que Rylance cree en el suyo, igual que el abogado Vogel cree en el suyo. Todos quieren lo mejor para su país, cierto. Lo que pasa es que, claro, Hanks es el héroe (alguien, siempre, en todas las historias del mundo, tiene que ser el héroe). Y es totalmente cierto eso de que apuntas de que los Estados Unidos han sabido venderse como nadie y también criticar las carencias de su sistema como nadie. Lo cierto es que Spielberg, con tantos intereses en juego, consigue un rarísimo equilibrio en la película y lo hace con esa particular elegancia no solo en el manejo de la cámara sino también en la forma de narrarlo. Es cierto que aunque los funcionarios del otro lado del Muro no son simpáticos, no dejan de ser funcionarios que intentan hacer lo mejor que pueden su trabajo, igual que lo intenta Hanks, aunque hay que reconocer que Hanks va un paso más allá que a los funcionarios estadounidenses les importa un pito de matasuegras. Los diálogos de los Coen, perfectos, la dirección, impresionante, la música de Newman hace que en ningún momento se eche de menos de John Williams (es muy curioso cómo he visto a un conocido crítico español diciendo literalmente: "Newman copia el estilo de Williams pero lo pervierte de tal forma que no se puede negar que la música es de Newman". Coño, tío, para decir eso, no digas nada. Creo que Newman hace su propia música, muy poderosa en la escena del puente porque sabe que es la escena clave, y que Williams hace otra cosa. Es más, es algún momento recuerda lejanamente la partitura de "Cadena perpetua".
En cuanto a las verdades del Muro, como tú bien dices, son verdades históricas, aunque algunos pretendan fingir que aquello nunca existió (estamos llegando peligrosamente a la sociedad que retrataba Orwell en "1984" que cambiaba la historia a conveniencia de la política). Hubo asesinatos de la gente que quería cruzar, la gente se descolgaba de las ventanas, no se dejaba a nadie acercarse, se dividió a la ciudad por sitios inverosímiles y todo porque los rusos no cedieron su parte alemana a sus legítimos propietarios. Y eso no hay quien lo niegue. Por cierto, no sé si os dísteis cuenta de que en la escena en la que Hanks llama a su casa pasa por delante de un cine con tres salas: En una echaban "Uno, dos, tres", de Wilder (otra que dejaba igual de mal a un lado y a otro), en otra echaban "El pueblo de los malditos", de Wolf Rilla (una evidente trasposición de lo que estaba ocurriendo en el Muro) y en otra sale, creo recordar aunque es posible que me equivoque, "El mensajero del miedo", de Frankenheimer, toda una declaración de intenciones por parte de un director que, desde luego, también es cinéfilo.
Abrazos sin muros.

dexter zgz dijo...

Yo en algún momento me acordé también de "Camino a la perdición", pero mejor eso que evocar a la Charanga del tío Honorio. Newman es un grande, y el hecho de que se repita y que sea reconocible, pues mira le da un sello y lo hace más grande todavía. Había leído que la peli era también un poco capriana, que no era difícil imaginarse a James Stewart haciendo lo que hace aquí Hanks. Creo que la peli nos habla también de la dignidad del héroe, y la prueba es esa escena final maravillosa de Hanks despatarrado sobre su cama después del trabajo bien hecho ("echo de menos mi cama" le había dicho al ruso) durmiendo como un bebé. Diálogos puro Coen, personajes incluso (no solo Ryalance o su extraña familia, no te pierdas tampoco a Sebastian Koch). Señores de los Globos, a ustedes si que hay que ponerles a soplar.

Abrazos de Oro

Suso Susillo dijo...

Está claro cual es el mensaje de la película (y en el que estoy totalmente de acuerdo contigo, César) pero sinceramente veo ciertas parcialidades, que como he dicho no ensucian y no lastran para nada dicho mensaje central. Para muestra, un botón: en la forma de tratar a un prisionero y a otro cuando quieren obtener información.

Es que lo de 'Marte' es de traca, Wally. Para mí, ha sido la gran decepción de este año. Y ya puesto a comentar, además de parecerme una patriotada, me parece algo incoherente, la sensación de desamparo del protagonista no la siento, no la palpo, no la veo por ningún sitio, parece casi que estuviese de vacaciones de esas de deportes de riesgo acompañado de "la banda sónora de tu vida". Por otro lado, la supuesta ligazón de los compañeros tampoco se ve, primero porque no hay un antes, no hay un desarrollo previo que nos muestre esos posibles lazos afectivos entre ellos y luego porque en el post-"abandono", la tripulación desaparece totalmente de la narración, la cual se centra/pierde para mostrarnos lo buenos que son los norteamericanos intentando solucionar problemas a millones de kilómetros.

Un saludo.

César Bardés dijo...

Lo de "Camino a la perdición" también está muy bien traído, Dex, porque yo me acordé de ella en la escena de la lluvia, cuando Hanks nota que le están siguiendo. En cuanto a James Stewart te digo. Parece ser que ya hubo un intento de llevar esta historia a la pantalla en concreto a través de Stirling Silliphant, el guionista de "En el calor de la noche". El intento fue en el año 1965 y Silliphant llegó a escribir un tratamiento del mismo que llevó incluso a una reunión de preproducción en la que se decidieron los protagonistas. El personaje de Donovan-Hanks, iba a ser interpretado por Gregory Peck. El de Abel-Rylance iba a ser interpretado por Alec Guinness. El proyecto finalmente fue desechado hasta que Spielberg y los Coen lo rescatan.
Cierto que se habla de la dignidad del héroe que, además, obtiene su premio en la intimidad, es lo que más desea, volver a casa. Toda una lección para unos cuantos salvapatrias.
Abrazos en el cine.

César Bardés dijo...

Suso, es que lo que no se puede negar es que la Unión Soviética era un régimen totalitarista que no se andaba con tonterías. Ahí tú me dirás que los Estados Unidos tampoco se andaban con nimiedades y yo te diré que sin duda. Pero también me creo que la táctica de los Estados Unidos fuera el aislamiento total para enloquecer al prisionero como aquí se sugiere. De hecho, es una táctica mucho más refinadamente cruel que la otra. El problema es que Rylance sí sabe y no suelta prenda. Powers no sabe y lo suelta todo.
En cuanto a "Marte"...bueno, pues puestos a ser puntillosos también difiero. Dentro de que sí, de que hay un mensaje patriotero no hay que olvidar que la misión no se puede llevar a cabo si los chinos no intervienen lo cual también hace que veamos a unos Estados Unidos impotentes ante la ingente tarea de rescatar a alguien que, en realidad, ha sido abandonado. La película está bien, es entretenida, no es para tirar cohetes y se puede ver sin pretensiones. Ahora que esté nominada al Globo de Oro a la mejor comedia o musical también es para que los señores de la Asociación de Prensa Extranjera se lo hagan mirar. Y me parece que está muy bien la nominación de Damon que hace el personaje perfectamente suyo. De todas formas, ya comentamos cuando se estrenó lo plano de algunos personajes, lo abandonado del diseño de los compañeros de Damon y lo "frikis" neoinformáticos que deben ser todos los que trabajan en la NASA.
Un saludo.

Suso Susillo dijo...

Lo de los chinos, la verdad es que lo considere más como un guiño a las relaciones comerciales de ambos países en estos tiempos, llámame mal pensado. ¡Benditos distintos puntos de vistas! ;-)

Un saludazo.

CARPET_WALLY dijo...

Y añadir una cosa más, por cuestiones de asistencia masiva a las salas (sorprendente en domingo noche pese al puente) todas las salas con versión doblada estaban completas, así que nos animamos a verla en VOSE que también estaba a rebosar...Magnificó la sensación de película imprescindible, la voz de Hanks te trasladaba toda la sensatez y calma que parecía presentar el personaje. Creo que Hanks hace uno de sus mejores trabajos, bien dosificado, sin buscar composiciones más diferenciadas como en "Forest Gump" o "Naufrago"...representando a ese hombre bueno, que podría recordar a Stewart y Capra, si no fuera porque (sigo diciendo) no es la oveja en el mundo de los lobos, es el tipo listo que sabe aprovechar sus cartas y lo hace de acuerdo a unos principios perfectamente defendibles en cualquier lado del muro. A mi entender hay mejor actor aquí que en "Filadelfia" dando muchos más matices con su sonrisa y su mirada que con los efectos de la enfermedad, pero ya sabemos como va esto. Lo de Rylance también es espectacular, no se puede decir y contar más con menos, componer un personaje casi minimalista desde el minimalismo y conseguir la empatia, la admiración y la ternura...vamos, que uno está deseando que le vaya bien al "cab... espia rojo". Y lo de la música, como decía aquel genio, lo mejor en una banda sonora es que no se escuche pero que salgas pensando en ella y a mi me pasó eso con Newman la escuchaba pero no la oía (o viceversa) era una parte más del todo como el ruido de las pisadas, las puertas, los abrigos, perfectamente acompasada, maravillosamente elegante.


En cuanto a lo de los premios...alguien podría decir que es para indiginarse pero como diría Rudolph Abel : "¿Serviría?"

Abrazos con desayuno en un gran hotel

César Bardés dijo...

No, no, mal pensado nada, en todo caso "todopensador" porque condenas a los Estados Unidos hagan lo que hagan. Si hacen una cosa, es porque son unos derechistas, y si hacen otra es porque buscan suavizar las relaciones comerciales. Como tú dices, bendita diferencia.
Por eso mismo, Carpet, ya dije yo en el otro sitio que, si se me apuraba, yo nominaría hasta a Hanks porque hace un papel excepcional, dándole carne al personaje sin necesidad de distanciarse de sí mismo. ¿Os imagináis a Javier Bardem en este mismo papel?
Lo de Rylance es que veía a Guinness también en esa flema que, más que soviética, parece británica porque en todo momento se comporta como un caballero británico impasible e imposible. Es que Spielberg es muy inteligente y coloca el MacGuffin muy bien porque no tenemos ni idea de que área de espionaje es la especialidad del personaje de Abel, no sabemos lo que espía, no sabemos si es trascendental o no, no sabemos siquiera si es un simple correo por eso, también, en ningún momento podemos decir que es un cabrón espía rojo.
No, no serviría. La película es una grandísima película se pongan como se pongan los de los premios pero da un poco de rabia que, por fin, veamos una película con hechuras clásicas, con fuerza y vigor, llena de clase, elegante a más no poder, verdadera, lindando con la genialidad y que no la premien. En cualquier caso, yo ya voy haciendo sitio aquí en casa para tenerla cuando se edite en DVD.
Abrazos con dos desayunos en el Hilton.

Suso Susillo dijo...

Para mí verla en VOSE es prioritario de partida, pero es que con esta película se me antoja casi de visión obligada y es que en escenas como en la que el protagonista es rodeado por los jóvenes sin entender nada de alemán (y que no es subtítulado de forma acertada para que tengamos esa misma sensación de indefensión) ¿cómo trasladas eso a su versión doblada? Además tenemos tres o cuatro idiomas distintos a lo largo de todo el metraje, y claro, gana lo suyo.

En cuanto a nuestro hombre, todo el film estuvo revoloteando en mi cabeza el personaje de Aticcus Finch.

Saludos.

César Bardés dijo...

Pues en la versión doblada es exactamente igual. No hay subtítulos en ninguna de las parrafadas en alemán. Claro que yo jugaba con ventaja porque al lado tenía a una filóloga alemana que me iba traduciendo y así cualquiera. Cuando se habla ruso, tampoco se subtitula. No hay ni un solo subtítulo en la versión doblada. Fui a verla así porque también quise llevar a mi querido retoño que disfrutó como un enano con la película y dijo que le recordaba a "Funeral en Berlín". No es exactamente el mismo tono, pero es una referencia muy buena para alguien de trece años.
Saludos.

Suso Susillo dijo...

¡Anda!, pues no sé por qué pensé que tanto lo hablado en ruso como en alemán habría sido doblado con el típico acentillo que ponen en estos casos. Pués punto a favor a ese doblaje selectivo.

Y sí, en DVD cae fijo. ;-)

César Bardés dijo...

Solo se atreven a poner acento al tipo ruso éste que recibe a Hanks en la Embajada y a la familia de Abel, lo demás todo normal.
Salvo excepciones (que las hay y muy llamativas) en España se hace un doblaje bastante, bastante bueno.

Suso Susillo dijo...

¿Con trece años y hablando de "Funeral en Berlín"? ¡Promete!
Mejor me calló qué películas estuve viendo yo hasta bien entrado los 20, que me da ahora vergüenza ajena, bueno tampoco eso, que sé que forma parte de mi bagaje personal.... sigo teniendo mi punto "freak". :-P

César Bardés dijo...

Pues sí, es una película que le gusta mucha de las que le he enseñado. Dentro de nada le voy a poner ya "Llamada para un muerto" que me dijo que tenía buena pinta (no hay nada como los lomos de la colección que hay aquí para que se le espolee la imaginación). No te preocupes. Yo comencé a salir al cine a los trece y recuerdo que la primera salida que hice con amigos y sin padres fue para ver "Al final de la escalera". Pero, claro, yo también he visto "frikadas" de los ochenta que ahora me dejarían bastante en ridículo: "La mujer de rojo", "La mujer explosiva", "Nuestros maravillosos aliados", "Loca academia de policía"...al menos eso me enseñó a apreciar cine bueno por contraposición.

Suso Susillo dijo...

¡Benditos e hipnóticos lomos! ;-)