jueves, 26 de marzo de 2020

MR. MAJESTYK (1974), de Richard Fleischer



Los poderosos suelen cometer el mismo error. Se meten con el hombre equivocado. Y eso es lo que pasa con Vince Majestyk. Su única ambición es ver crecer sus sandías y venderlas al mejor precio posible. Cuando termina la jornada de trabajo, sólo desea ir al pueblo y tomarse unas cervezas. Sin molestar a nadie. Sin ser un estorbo. Sin embargo, hay algunos matones que no están muy de acuerdo con los trabajadores de origen mejicano que emplea Majestyk. Y es entonces cuando decide tomar partido. Al fin y al cabo, no estuvo combatiendo en Vietnam para que ahora, en una ciudad perdida de Nuevo Méjico, vengan unos cuantos tipos malencarados a fastidiarle el negocio. Y esa especie de mafia rural que se ha establecido en unos cuantos pueblos tratando de controlar a los trabajadores no sabe con quién se está metiendo. No va a tener ni la más mínima oportunidad.
Así que, después de una noche aciaga, con sangre de sandía y ráfagas desbocadas, Vince Majestyk no va a tener piedad con los que pretenden dominar la comarca. Contará con algo de ayuda, pero tendrá que coger de nuevo las armas que prometió no usar nunca más. Él puede ser un granjero, pero de emboscadas sabe un poco, así que ya se pueden ir preparando esos jefecillos de tres al cuarto que han conseguido trocear sus sandías hasta dejar un buen montón de cadáveres.
No, no salgan corriendo porque, esta vez, estamos ante una película de Charles Bronson. Merece la pena. Su papel no es el del típico justiciero que va en busca de jaleo y, quizá, sea la última ocasión que hay algo de cine en su filmografía. Esta vez el director es el más que competente Richard Fleischer y el material del que se parte es un relato del gran Elmore Leonard. Al lado de Bronson, bella y madura, Linda Cristal. Y, por supuesto, un buen rifle para ahuyentar las malas presencias. La película tiene acción, persecuciones, búsquedas y buenas dosis de suspense. Y todo está bien distribuido a lo largo de la película para que el entretenimiento esté asegurado. Puede que sea la típica historia de la presa que se vuelve cazador y que, en algún momento, no da puntada sin hilo, pero funciona, con inteligencia y buen criterio. Una muestra más de que el cine de acción puede convivir perfectamente con un argumento un poco más complejo y golpear, definitivamente, al aburrimiento.
Así que, sin exageraciones, ni golpes de efecto innecesarios, tenemos a un hombre que se enfrenta a unos tipos de cuidado. Por supuesto, la sombra de Acorralado puede nacer de aquí, pero la película de Fleischer es más certera y menos dispersa. Y no es una cuestión de odio, de resentimiento o de rencor. Es sólo supervivencia. Y la impasibilidad que emana de esos ojos pequeños, muy entornados, casi líneas de encabezamiento de la cara que observan todo sin inmutarse aunque, en algún lado de esa mirada, yace un hombre que aún conserva algo de humanidad después de ir a la guerra. Ése es Vince Majestyk, un tipo por el que cualquiera con dos dedos de frente apostaría.

3 comentarios:

Alí Reyes dijo...

Charles Bronson , aunque predecible, siempre es oportuno

Alí Reyes dijo...

¿Dónde la viste? Es que en la red no la consigo en español

César Bardés dijo...

Es que es una de Bronson, pero buena. LA dirección de Richard Fleischer se nota, a pesar de que también le fastidiaron un poco el montaje final y él y Elmore Leonard estaban muy satisfechos de cómo había quedado.
En cuanto a verla, lo siento, tengo copia de DVD. Si no la consigues en español en la red, es que no está, probablemente.