martes, 10 de junio de 2014

THE BOXER (1997), de Jim Sheridan

Primer asalto: El pasado asesta unos ganchos impresionantes. Ha estado golpeando sin conmiseración hasta que ha sonado la cuenta de catorce. Catorce años haciendo sombra en el patio de la cárcel. Catorce años preguntándose por qué hay que guardar silencio. Catorce años preguntándose por qué se llegan a tomar determinadas decisiones. Bombas, fuego, dolor, traición…No, eso no. Traición, no. En eso el boxeador de verdad no debe caer. Es mejor recibir los golpes en la cara que en la espalda. Cuenta hasta catorce. Es hora de levantarse y empezar de nuevo.
Segundo asalto: Nadie quiere que el regreso se haga efectivo. Tal vez hay demasiados obstáculos para llevar una vida normal. Una cama en algún albergue para necesitados y ya está. Todo está hecho. Allí estará alguien que aún guarda una o dos copas de cariño para brindar con él. Es una manta con la que taparse. Es un apoyo con el que levantar de nuevo el cuadrilátero. Asalto nulo. Para ninguno.
Tercer asalto: Ella. Ella. Ella. Tres golpes directos a la mandíbula. Ella. Un cuarto golpe. Sus ojos, su cuerpo, su rostro. Ese mismo que apareció en la oscuridad de la celda durante todas las noches de catorce años largos. Ella. Solo pensar en ella, dejar que la mente sea cruzada por un pensamiento fugaz que deje una leve estela detrás es suficiente como para que los brazos se levanten. Pero esta vez no quieren pelear. Quieren abrazar. Quieren volver a sentir lo que sintieron en una juventud que se escapó ahogada. Ella. Ella. Ella. Está al borde del K.O.
Cuarto asalto: El entorno es duro. Es imposible hacerle caer de rodillas y rematarlo. Los rencores siguen latentes a pesar de que la paz se ha iniciado. Códigos de honores obsoletos y anticuados que solo sirven para fermentar una situación que ya está muerta. Ni una explosión más. El siguiente asalto es clave. Hay que reservarse y guardar la rabia.
Quinto asalto: Irlanda en paz. Sin diferencias. Sin miradas aviesas que solo desean el mal del católico o del protestante. Sin desconfianzas. Tampoco con lo contrario. Solo con la seguridad de que se puede pasar al lado de un antiguo enemigo y no cruzar de acera porque el respeto es lo más importante. Por eso, tal vez, hay que dejar de pelear. Por eso, cuando el otro está vencido, hay que dejar que se levante y buscar otras salidas. Enfrentarse con la verdad. Ser verdad y no solo un puñado de buenas intenciones. Pelear según las reglas. Y darse cuenta de que la injusticia no se arregla con otra injusticia porque la sangre de un inocente vale demasiado como para ser desperdiciada en un mundo que no deja de pedir odio e incomprensión.
Sexto asalto: La amenaza. El insulto. Esos son golpes que cualquiera aguanta a pesar de que fingimos, una y otra vez, que no, que por ahí no vamos a pasar, que hasta aquí hemos llegado porque nuestra falsa dignidad tiene un límite. Y no nos damos cuenta de que la dignidad se demuestra en los actos y no en las palabras. Las palabras pueden ser del tono que queramos darlas: bonitas, serias, violentas, amenazantes…pero, en la mayoría de los casos, son mentira, son escudos, son nada.

Séptimo asalto: ¡Qué gran película de Jim Sheridan! ¡Qué gran interpretación de Daniel Day-Lewis! ¡Qué maravillosa mirada de Emily Watson! ¡Qué sensación de que todo está perdido y de que, al mismo tiempo, mientras haya un hombre que mantenga la cabeza sobre los hombros y no se deje utilizar y resista en su nobleza, siempre habrá algo que ganar! Y ése es el golpe ganador. El que deja al contrincante noqueado y sin aliento. El que no puede volver a levantarse. Porque hoy es hora de saber que la felicidad es una obligación y no un derecho, que el modo de ejercer la libertad no es más que un punto de vista y que la manera de pedir y de protestar es determinante a la hora de conseguir porque hay que respetar unas reglas que todo hombre de bien tiene que aceptar. K. O. Técnico. El contrincante se retira sangrando. Los brazos se levantan. El combate ha terminado. 

5 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Quiza estemos ante la gran interpretación de Day lewis, al menos a mi es la que más me gusta, ya que yo no aprecio tanto como vosotros "la edad de la incoencia" y la de "En el nombre del padre" me parece eclipsada por el estado de gracia de Pete Postlethwhite. En el resto a ratos me resulta tan insoportablemente concentrado como la mismisima levedad del ser y tan intenso que Sean Penn parece un cómico de garito.

Por otro lado sheridan también abunda en los dramas intensos, axfisiantes y algo malsanos, de hecho incluso su experimento holywodiano de género con Craig y la Weistz "Detrás de las paredes" tiene mucho de tormento interior y de enfrentarse a fantasmas (en este caso en el propio sentido del término) del pasado.

En todo caso yo también creo que es una muy buena película pero, para mi, tan desasosegante que no me deja disfrutarla...

Hay películas más duras que te permiten el goce y otras quiza menos que te acongojan y no te gusta verlas...yo pongo "The boxer" en este grupo, todo lo que se me ocurre sobre ella es bueno y la recomiendo mucho, epro yo no lo paso bien con ella...que quizá es el objetivo, claro.

Abrazos defensivos.

CARPET_WALLY dijo...

Quiza estemos ante la gran interpretación de Day lewis, al menos a mi es la que más me gusta, ya que yo no aprecio tanto como vosotros "la edad de la incoencia" y la de "En el nombre del padre" me parece eclipsada por el estado de gracia de Pete Postlethwhite. En el resto a ratos me resulta tan insoportablemente concentrado como la mismisima levedad del ser y tan intenso que Sean Penn parece un cómico de garito.

Por otro lado sheridan también abunda en los dramas intensos, axfisiantes y algo malsanos, de hecho incluso su experimento holywodiano de género con Craig y la Weistz "Detrás de las paredes" tiene mucho de tormento interior y de enfrentarse a fantasmas (en este caso en el propio sentido del término) del pasado.

En todo caso yo también creo que es una muy buena película pero, para mi, tan desasosegante que no me deja disfrutarla...

Hay películas más duras que te permiten el goce y otras quiza menos que te acongojan y no te gusta verlas...yo pongo "The boxer" en este grupo, todo lo que se me ocurre sobre ella es bueno y la recomiendo mucho, epro yo no lo paso bien con ella...que quizá es el objetivo, claro.

Abrazos defensivos.

dexter zgz dijo...

Al hilo de lo que cuentas, yo creo que es todavía más desasosegante "En el nombre del padre" que encima está basada en un hecho real. A mí con gustarme mucho "En el nombre del padre" me parece todavía más redonda "The boxer". Creo en efecto que es la gran interpretación en la carrera de Day Lewis siempre tan proclive hacia esas introspecciones tan inntesas, y me reafirmo después de haber revisado "The boxer" el otro día en que es su mejor interpretación por encima incluso de la de "Lincoln". Como hemos hablado muchas veces por aquí, que siga siendo el actor más oscarizado de la historia (Nicholson tiene también tres pero uno es de secundario) pero que devuelva el que le dieron por "Pozso de ambición" y que le den en cuenta el que se merecía por esta.

Abrazos contra las cuerdas

César Bardés dijo...

Yo no tengo esa sensación de que la película tiene algo tan desasosegante. Me ha agradado volverla a ver, he disfrutado con Day-Lewis (efectivamente me parece la mejor de sus interpretaciones), me ha encantado Emily Watson, que me parece una actriz espléndida aunque su carrera sea un tanto errática. Es cierto lo que comentáis de Day-Lewis. Quiere ser intenso siempre y, sin embargo en esta ocasión, tiene como una relajación, como un aire de que está muy a gusto y, sobre todo, es muy creíble en el papel de boxeador porque se mueve como un boxeador (quizá un peso ligero).
Abrazos hasta diez.

Angel Octavio dijo...

https://www.youtube.com/watch?v=whQ5XClaV9I