jueves, 25 de septiembre de 2014

EL CORREDOR DEL LABERINTO (2014), de Wes Ball

Pasar de la adolescencia a la madurez requiere cierta habilidad en el laberinto de la vida. Cada decisión puede ser tanto un equívoco como un error y la delgada línea que separa lo correcto de lo malo es tan fina que apenas se divisa desde la pubertad. A menudo, se tiende a pensar que, una vez se haya salido de ese laberinto de ideas descolocadas, de locas excursiones hacia el peligro, de comodonas estancias en tierra aparentemente segura, la meta se habrá alcanzado y ya no podrán existir las dudas, ya no habrá miedos, ni siquiera existirán más anhelos. Y los jóvenes no saben que, de alguna manera, nunca se deja de ser adolescente.

Porque ser joven requiere una serie de pruebas, una especie de curso magistral de supervivencia para afrontar una etapa que cae como agujas en la espalda y que está llena de responsabilidades. Justo lo que un joven no quiere. Pero siempre habrá un adulto que les obligue a crecer para que se atrevan a tomar decisiones, aunque sean equivocadas. El futuro, al fin y al cabo, es de ellos y serán los que tengan asumir riesgos que no podían ni soñar. Y, tal vez, cuando llegue el momento, se deseará que maduren deprisa, obligándoles a arrastrarse y a trepar y, sobre todo, a correr. El laberinto del mundo adulto cambia cada día y la salida es tan móvil que apenas se puede predecir el día siguiente.
Parábola que funciona en este mundo apocalíptico que pone a una serie de jóvenes en el centro de unos pasillos que no llevan a ninguna parte, lo cierto es que la historia tendría su interés si no fuera por la torpe dirección de Wes Ball. Demasiado cercano en planos que no lo requieren y absolutamente precipitado y tembloroso en la batalla final, Ball procede de la dirección artística y del diseño de efectos visuales y se apunta un tanto cercano a lo fascinante en la primera y desbarra estrepitosamente en el segundo. Por otro lado habría que destacar a Dylan O´Brien en el papel protagonista, notable en su expresión y sacando buen partido a un personaje que podría ser tan plano como un muro de hormigón y censurar a Will Poulter, espantoso en un papel lleno de clichés, repetitivo y bastante irritante en gestos vehementes porque alguien se olvidó de explicarle que hasta para pasarse de rosca hay que tener algo de clase.
Por lo demás, no deja de ser un cuento de horror que funciona con algo de mecha, que abunda en los estereotipos de heroísmo juvenil (yo soy diferente, los demás son los que son iguales, mi rebeldía es estupenda, los demás no saben hacer esto) y con un error de bulto como es la huida del tono terrorífico que parecía predominar en los primeros compases para ser tan solo una aventura más, con mucha moraleja apreciable, con poco arte y algún que otro momento merecedor de una mirada.
Y es que nadie nos avisó nunca de que ser joven era fácil. Ahora, pasados los años, quizá nos hemos olvidado de aquellos días en los que el futuro parecía abrirse a nuestro paso, rindiéndose a la evidencia del empuje y no perdonamos con facilidad a la juventud actual, de opinión rápida y pensamiento demasiado influenciable por las nuevas tecnologías. Era más seguro quedarse donde estábamos porque había menos posibilidades de relación, menos peligro evidente, menos curiosidades aunque, tal vez, iguales resistencias. El caso es que siempre ha habido uno que no era como el resto. Tenía más experiencia, poseía una especie de luz que conseguía que los demás comenzáramos a movernos o simplemente, tenía labia para decir lo que todos pensábamos. Luego ya venía el éxito o el fracaso, la luz o la oscuridad, la permanencia o el olvido. ¿Qué importa? Ahora ya todos son sombras que aún pueblan nuestra personalidad. Aquella que, un día, se sintió presa y temerosa, esperando una posición cómoda en medio de unos pasillos llenos de trampas que finalizaban en la madurez más insoportable. 


4 comentarios:

dexter zgz dijo...

Supongo que la historia también tendría más interés todavía si no llegase después de "Los juegos del hambre" o "Divergente". Vi el trailer hace unos meses y me pareció más de lo mismo. Corrígeme si me quedé en la superficie pero me temo que es así.

Interesante el debate que mantuvisteis hace poco sobre el cine como videojuego. Creo que ese es el verdadero corredor en el que estamos, al menos si hablamos de un determinado tipo de cine. Y ahí sí que soy pesimista y no veo escapatoria posible.

Y para muestra un boton, bueno dos. Este verano vi la nueva del planeta de los simios y me gustó mucho más la idea que la estética. El otro dia en el avión se me ocurrió ponerme "Maléfica" y no me gustó ni la idea ni la estética. Qué manía les ha entrado ahora a todos por oscurecer los cuentos infantiles, como si ya de por sí no fueran suficientemente oscuros. Y por supuesto que no falte la batallita épico fantástica modelo ESDLA. Que no se les ocurra hacer una versión del Quijote porqque ya me lo estoy viendo: " Que no, amigo Sancho, que eso que veis allí no son molinos como decis sino un ejército de orcos y de elfos al acecho".

Abrazos caballerescos

César Bardés dijo...

Pues sí. Esta película sin duda, también responde al modelo de película-videojuego-no jugable cual Pacman de nuestros tiempos con el ingrediente añadido de la juventud. Desde luego, nace al abrigo de las distopías juveniles al uso. LA historia, y solo la historia, es ligeramente superior a los ejemplos que propones porque, para mí, la metáfora me parece asequible, bastante aguda e, incluso, curiosa. Por supuesto, todo se queda abierto para realizar la segunda parte de turno. De todas formas, sí, no puedo más que darte la razón de que lo que viste en la superficie pues es un poco más de lo mismo. Lo verdaderamente interesante de esta película es la dirección artística (como decía no sé quién "si un crítico tiene que destacarte la dirección artística o la fotografía es que la película es mala de cojones") que, al menos, aporta más credibilidad a todo y tiene su aquél. El resto es algo ya visto aunque, quizá, baja un poco el nivel de grandilocuencia de los otros títulos, lo cual no deja de ser una virtud.
En cuanto al oscurecimiento de los cuentos infantiles, tienes toda la razón. Ya son bastante oscuros de por sí, ya son bastante coñazos de por sí (lo siento, pero los cuentos clásicos, será a fuerza de oírlos o leerlos, ya me cansan por archisabidos y por misóginos) como para que ahora vengan estas revisiones innecesarias, mareantes, cargantes y además con ínfulas de película de terror.
El otro día hubo un documental interesantísimo en la noche temática reivindicando la figura de los directores de "casting" y, en especial, a Marion Dougherty que quizá fue la más competente de todos ellos. Ascendió hasta la vicepresidencia ejecutiva de Paramount y, cuando vio los proyectos que había encima de la mesa, se puso a llorar. "Toda la vida labrándose un nombre para ahora tener que encontrar a un actor que haga bien de perrito en una comedia-basura". Lo cito solo para resaltar esa falta de ideas endémica en el cine que, en realidad, es el pesticida que hará que acabe desapareciendo si no ponen un remedio pronto. Me gustaría que no fuera así, pero a fuerza de tanta hamburguesa ya no quedarán solomillos.
Abrazos juveniles.

CARPET_WALLY dijo...

Pues a mi tampoco me atraía nada ni siquiera la premisa y eso que he leído lo que tu confirmas que la idea es una metáfora interesante del paso de la adolescencia a la madurez, incluso que los libros son mucho mejores que los que han dado pie a las sagas que comentais. Porque efectivamente tanto "Divergente" como "Los juegos del hambre" son distopias incluso en la linea de los clásicos "1984", "Un mundo feliz" o incluso "Farenheit 451" (las tres propuestas como lecturas para mi hijo en 1º de Bachiller y estoy encantado), pero dominados por el protagonismo adolescente para atraer a los jovenes de un mundo cada vez menos lector. Esta trilogia sin embargo parace que tiene algo más de calidad literaria según comentan.

Lo de los cuentos, efectivamente ya eran oscuros de por si, muy endulzados por Disney pero bastante tremendos. Me comentaba mi hija que el otro día en clase de literatura les explicaron el verdadero cuento de Cenicienta y era mucho más brutal de lo que podía imaginar, por ejemplo cuanta que al probarse el zapato una de las hermanastras y ver que no le cabía, la manastra le corta los dedos del pie para ver si así le cabe.
Pero no es sólo el tono de negrura que podría ser aceptable en algún caso, lo malo es la reiteración, sino como apunta Dex la necesidad de incluir una batalla épica obligatoriamente. Y dices de "El Quijote", pero imaginate con "Machbeth" o "Julio Cesar"...para qué los dialogos si lo importante es dejarse la pasta en la batalla.

Yo también he visto el documental sobre Marion, una gozada...aunque era inevitable que te entrara una gran melancolia por otras épocas que en sentido cine eran evidentemente mejores.

Abrazos oscuros

César Bardés dijo...

La verdad, tendrías que poner en un altar al profesor de Literatura de tu hijo. Además de tener un buen gusto impresionante, hay que reconocer que, con esas lecturas, es muy capaz de atraer a los jóvenes hacia la Literatura y hacia todo lo que significa. Enhorabuena, de verdad. No todos pueden decir lo mismo de sus hijos.
Interesante es la premisa de esta obra porque, al contrario de "Los juegos del hambre" donde se destaca al joven porque es único, porque, con la ilusión propia del joven, se puede cambiar el mundo y todos llevamos un rebelde a esas edades dentro de nosotros, es que va un poco más allá y la metáfora a mí me parece que sí funciona. Porque, al fin y al cabo, la adolescencia es una etapa de preparación para una serie de responsabilidades que vienen en la madurez y, erróneamente, los jóvenes piensan que es una edad en la que la responsabilidad conlleva implícita la capacidad de hacer lo que su santa voluntad quiere. Y puede que sea así durante un tiempo, pero eso no dura mucho. Y eso es lo que viene a decir la historia. Lo que me pregunto ahora es lo que viene a continuación y si van a seguir siendo metáforas (cualquiera que sea su dirección) o si se nos va a volver al esquema de "Los juegos del hambre" o de "Divergente" (esta ya con el título dice bien a las claras hacia dónde apunta).
Curioso lo que dices sobre "Macbeth" o sobre "Julio César". No cabría duda de que la batalla de Macbeth con el bosque de Dunsinane acercándose al castillo del señor de Cawdor y rey de Escocia sería todo un despliegue de ordenador y ya no digamos esa batalla que Shakespeare nos hurta con la muerte de Bruto y Marco Antonio diciendo esa última frase: "He was a man".
El documental fue melancólico porque se puede comprobar que antes se trataba de dar algo de calidad, de poner a los mejores en las mejores historias. Ahora solo se trata del menú del VIPS hecho en ristras. Tal vez el cine haya dejado de ser definitivamente un arte (Azorín decía que "el cine, lejos de ser el séptimo arte, es el primero de todos ellos") y ya sea un montón de salchichas puestas en fila.
Abrazos rebeldes.