lunes, 22 de septiembre de 2014

LA BUENA ESTRELLA (1997), de Ricardo Franco

Esta noche en el programa "La gran evasión" abordaremos esta película para dejarnos un poco la piel en carne viva. Si mientras tanto queréis echar una partida de billar al lado de Paul Newman, podéis escuchar el programa que hicimos sobre "El buscavidas" aquí. Derrotas vitales que se convierten en triunfos en medio del dolor.

La nada. La desolación. El silencio. La desnudez. El alma. El olvido. La televisión encendida. La vida apagada. El tenue consuelo. La rutina alterada. El día repetido. La carne fresca. El corazón frío.
De repente, la madrugada. La noche vuelta en día. La luz de la mañana. La compañía como sonrisa. La mirada cambiada. De cero a mil. De estar abierto en canal a empezar a coser la soledad. Solo la conversación. El suave tacto de la piel. El aroma de mujer. La pieza encontrada. El deseo regresado. El pasado lejano. Solo hay mañana. Solo hay el júbilo que salta en un interior que llevaba demasiado tiempo muerto.
Y luego el pasado regresa. La duda. La maldición. La felicidad no dura. Lo que dura es la desgracia. El temor. Todo agrietado. Porque hay cosas que no se pueden comprender. Por mucho que los labios repitan lo contrario. Por mucho que la tranquilidad desee quedarse. La inevitable prueba. La bofetada en la cara. La noche terca. La estrella en declive. La bondad pisoteada. Algo bueno. Algo malo. El pensamiento fugaz de tomar un atajo. La verdad convertida en comprensión. Y eso que hay cosas que no se pueden comprender. No. Esto solo ocurre a los que están enfermos de vacío.
La aceptación. Difícil. Segura. La excepción. El aire se comparte. El día se hunde en unos vaqueros ajustados. La risa forzada que lleva a un desprecio que se ha dejado atrás. Y la estrella tiene que brillar. Debe hacerlo porque la verdadera nada ha estado durante demasiado tiempo posada en una casa de verja y jardín. Un preludio de la partida.
El adiós. Certero. Seco. Cortante. Áspero como la arena de un parque de niños. La incertidumbre que, por sí sola, lleva a la desesperación. Así de sencillo. Y el regreso con la derrota encima. Con la seguridad de que otra vez todo se ha caído y de que el hombre bueno se hará cargo. Él dará cariño. Él dará compañía. El dará la comodidad. Creencias absurdas. Miradas que hablan y que sustituyen. El final está cerca. La vida se ha derrumbado encima del intruso. Apenas un susurro. Una nueva derrota. Un último acto de piedad. Demasiado bueno. Demasiada verdad en una sola habitación. La muerte ingrata. La muerte, siempre la muerte. La muerte en vida.

La elegancia en la dirección de Ricardo Franco se sobrepone por encima de las interpretaciones del trío protagonista que se desgarran mutuamente y ponen la sangre caliente y la impasibilidad enfrentadas con una mujer en medio. Antonio Resines, Jordi Mollá y Maribel Verdú juegan a perder porque tienen papeles ganadores y el público se estremece porque, en alguna de sus situaciones, todos se ven reconocidos y protagonistas de su propia película. Más allá de eso solo queda el dolor de unos rumbos destrozados, perdidos antes de zarpar, deseos mutilados de un ojo que no ve y de un amor que no se puede dar. Y el único que ve y puede desear lo único que busca es morir.

8 comentarios:

dexter zgz dijo...

Guuuud morninggggggggs, Bardés (homenaje a Robin Williams)

El motivo de mi escrito es más que nada saludarte y darte la bienvenida con algo de retraso y jet lag a tu nueva temporada. Me he llevado un disgusto cuando he visto que no seguís en el "Conversacines" de momento, aunque parece ser que el amigo Moreno intenta seguir con la misma bandera y el mismo espíritu con su "gran evasión" (homenaje a James Garner). En fin, lo dicho suerte a todos. También te deseo suerte en tu nueva aventura editorial y a ver si este año se puede sacar un poco de tiempo para conocerte en persona y tomarnos aunque sea unas mirindas, que no sean asesinas, por supuesto (homenaje a Alex Angulo).

En cuanto a la película que comentas a mí me parece muy meritoria. Por ponerle alguna pega se la doy al final que quizá resulta algo brusco y precipitado (quizá sea también una ventaja el hecho de que no te lo veas venir). Recuerdo cómo en la época de su estreno todo el mundo hablaba de la transformación de Resines que de hecho ganó el Goya y que hasta entonces nadie veía como un actor sino como un señor que salía en películas (a mí el tandem que forma con Ladoire en las primeras de Trueba me parece muy gracioso). A mí la evolución de este hombre me recuerda un poco a la que lleva ahora Cámara al que ahora todo el mundo empieza a ver como un intérprete serio (todos menos Boyero, claro).

Bueno, pues que aquí estoy y aquí me quedo. Ya sabes donde me tienes; si me necesitas, silba (homenaje a Lauren).

César Bardés dijo...

Hola, Dex, rebienvenido por estos lares. El "Conversacines", de momento, está aparcado porque el amigo Chus ha sido ascendido y le han trasladado de nuevo a Málaga lo que pasa es que, responsabilidades de jefe, tiene un horario más amplio y tendría que buscar gente y demás historias y ahora mismo él confiesa que le sería imposible ocuparse de "Conversacines" allí aunque tenga los contactos necesarios en Onda Color para que le incluyan en parrilla.
José Miguel ha cogido con mucho entusiasmo el relevo y, la verdad, los primeros resultados después de tres programas son francamente buenos. La audiencia, especialmente en el programa que hicimos al Cine Negro, ha sido estupenda para ser un programa nuevo que tiene aún que coger recorrido pero lo cierto es que hay bastante nivel y los tres programas han destacado por el ritmo que hemos imprimido.
En cuanto a la nueva aventura editorial, pues vamos a ver. El editor, de momento, destaca por su ausencia. Yo hubiera querido que el libro estuviera en sus mejores librerías ya en octubre para poder entrar en la campaña de Navidad pero sospecho que va a ser imposible. Me gustaría dar más información pero es que no la tengo así que es un poco difícil prever lo que va a pasar. De momento, ya sabéis. Prólogo de Anna Bosch (muy liada este mes con la cobertura escocesa) y Presentación escrita de Miriam Díaz-Aroca (muy liada este mes con el estreno de "Insatisfechas"=). Vamos a ver cómo lo podemos hacer.
Tienes toda la razón en ese final brusco, con la voz en off de Resines. A mí es un hombre que siempre me ha parecido que hace de Resines pero es que lo hace muy bien. Y me vale como todoterreno. Se defiende muy bien en la comedia, es especialmente atractivo en el policiaco ("X" es una película que me pareció estimable) y me gusta mucho en el drama por una sencilla razón...porque no le pone énfasis. Su registro siempre es de drama discreto.
Lo del paralelismo entre Cámara y Resines tienes toda la razón. Lo que pasa es que Resines tenía algo más de tirón porque estaba metido en producción y eso, quieras que no, tenía algo de atractivo para el resto de la profesión.
Ya estoy silbando. Un abrazo bien fuerte y, si vienes, allí estaré de un modo o de otro.

CARPET_WALLY dijo...

Pues a mi es que Resines siempre me ha parecido un muy buen actor, hasta en esos inicios con Trueba y en topicazos televisivos tipo "Los Serrano", fijaos que en el precendente cañí de "Cheers" que era "Los ladrones van a la oficina" con un impresionante reparto (auqnue con unas tramas poco trabajadas en el guión la mayoria e las veces) coral, Resines destacaba a pesar de hacer un personaje mudo. Es grande, porque no sólo logra que te creas los personajes (aunque siempre haga de Resines, como dices Wolf) sino que se adueña de la escena siempre que aparece.

La que me sorprendió en esta película fue la Verdú, porque pese a que ya contaba con algún éxito como "Amantes" o "Belle Epoque" siempre me pareció que le faltaba fuerza...y sin embargo aquí construye bien un personaje trágico vencido de antemano.

En cuanto a Javier Cámara, he de reconocer que le reoconozco mucho, pero a veces creo que sobrecarga un gesto amanerado y eso va en detrimento de algunos de sus personajes. He de decir que la interpretación suya que más me gusta es la de "Una pistola en cada mano", una película que quizá no redondea como un todo, pero que tiene alguno de los mejores momentos que yo recuerdo del cine español.

Abrazos con un sólo ojo

César Bardés dijo...

Sí, yo digo lo mismo. Resines me parece un buen actor. Habría que recordar a ese Quijote trágico y ridículo que compone en "La niña de tus ojos" (una película que machacaron en su momento y que a mí me parece una maravilla) o incluso una serie que fue boicoteada desde el principio por TVE, seguramente por un montón de intereses creados, y que se llamó "Robles, investigador". Aparte de todo eso cómo olvidar el papelón que hace en "La caja 507", de Urbizu e incluso en una obra anterior suya como es "Todo por la pasta".
Cierto es que la Verdú (tan intensamente igual en todos, todos, todos sus papeles) aquí se sale un poquito de lo habitual y compone un personaje con cierto grosor que le da algo de mérito. E incluso Jordi Mollá, un tipo bastante irritante, hace un macarra bastante creíble aunque en algún momento le llegas a ver cómo gira el engranaje.
Conozco a un director de televisión que trabajó con Javier Cámara y me confesó que es un actor que necesita mucha orientación por parte del que le dirige porque es de los que tienen que encontrar la motivación de los personajes incluso para una escena en la que solo tiene que cruzar la calle por un paso con semáforo. Quizá ahí es donde radica su peor defecto. Es un hombre con un físico que invita a la espontaneidad y, a veces, parece demasiado estudiado. Aún así, creo que será muy grande en cuanto sepa dominar ese defecto.
Abrazos sin cojones.

CARPET_WALLY dijo...

A Urbizu hay que agradecerle muchas cosas, además de su persistencia en el cine de género cuando aquí era algo impensable, entre otras tal y como mencionas que en "La caja 507" cambiase los pretendidos roles principales y que a resines al que tal vez nos pudieramos creer como policia cabrón (ya nos lo pintó así en "Todo por la pasta", como comentas) le convirtiera en el padre compungido pero resuelto y a Coronado que hasta ese momento cuadraba bien de hombre bueno le redescubriera como un peligroso hijoputa precursos de ese Santos Trinidad de "No habrá paz para los malvados".

Cierto que Mollá tiende a ser muy cargante, de hecho yo creo que algunas películas con él funcionan peor de lo que lo harían con otro, el ejemplo supremo es "El consul de sodoma", aunque evidentemente toda la culpa no era suya, que yo creo que le hicieron un muy flaco favor al gran Jaime Gil de Biedma.
Las pocas veces que me parece acertado son esta peli y "Los años bárbaros" de Colomo, una película muy a reivindicar, creo yo.

Abrazos colgados

César Bardés dijo...

Totalmente de acuerdo contigo en la reivindicación de "Los años bárbaros", una excelente película en la que Mollá, efectivamente, está muy bien aunque yo creo que está mejor Alterio.
Por otro lado, no tan de acuerdo en considerar al Coronado de "La caja 507" como un precursor del Santos Trinidad de "No habrá paz para los malvados". El perfil del personaje es diferente (mérito de Urbizu) y la composición que Coronado hace de ambos también lo es. Y creo que va más allá del físico.
Abrazos con cuchillo de carnicero.

CARPET_WALLY dijo...

No, cuando me refería a precursor no quería decir que existiera paralelismos en los papeles, sino que sacaban al Coronado buenista al que nos tenía acostumbrado para convertirle en un tipo más duro, más brutal, con más pasado...De hecho Coronado venía de hacer "Periodistas" en la tele y pocos podían pensar en él para interpretar tipos de tan fuerte caracter como estos o como, por lo que comentan, que yo no la he visto, el del policia de la serie "El principe".

¿Será Coronado nuestro Debzel español y se especialice en policias...?

Abrazos con placa

César Bardés dijo...

Vale la aclaración y en eso sí estoy de acuerdo. Bueno es hablar.
En cuanto a la pregunta...en fin, no sé si estás de coña pero ni de coña cuela. Creo que al bueno de Pepe le ha favorecido el envejecimiento y se le ha hecho el rostro más duro y por eso da mucho el pego pero ni tiene los recursos, ni la sabiduría, ni la presencia de Denzel.
Abrazos con las manos en alto.