viernes, 6 de febrero de 2015

RELATOS SALVAJES (2014), de Damián Szifron

Comedia negra, ira clara. Situaciones que escapan al control porque no podemos seguir aguantando una vida que se empeña en partir la cara a los que la miran de frente. Para partir la cara, mejor al de delante. Reaccionar delante de los que te han arruinado la vida es lo mínimo que se le puede pedir a un ser humano. El meollo de la cuestión es saber hasta dónde se puede llegar…y si nos pasamos de frenada da igual. Hemos dado gusto a la rabia, que es esa cosa que te hace hervir las tripas y te sale a gritos de la garganta cerrada.

Golpe a golpe, venganza inmediata. Eso es lo que verdaderamente importa. Eso de que la venganza es un plato que se sirve frío es una pavada. El tiempo no hace más que arrojar la capa del olvido, incluso en la cólera que sale espontánea, incluso en las bajezas tan propias de cada uno que nos esforzamos por aplastarlas para no dar la medida de nuestro verdadero ser. La vida es un puro cuento. Y aquí hay seis ejemplos. El cuento del avión, el cuento de la cafetería, el cuento de la carretera, el cuento del límite humano, el cuento del accidente o el cuento de la boda. Todos terribles, salvajes, incontables. Y, sin embargo, en el fondo de ese pozo sin fondo que es el ser humano, hay algo de humor, algo de reírse de nosotros mismos, algo de que todo aquello sería imposible si nosotros no fuéramos tan posibles. En el fondo, la violencia brutal que anida en el interior de cada uno es un chiste fatal.
Y lo peor de todo es que lo pasamos bien, que somos espectadores de ese mundo irreal que tan cercano es a nuestras inquietudes. Quizá la sonrisa asoma en algún momento pero, en el fondo, es una sonrisa de miedo porque da auténtico pánico pensar que tenemos congéneres que pueden traspasar los límites de la conciencia y comportarse así, consumando el rencor en apenas unos minutos, quemando toda la frustración que se arrastra como si fuera leña en la hoguera, crepitante y consoladora. Tal vez haya algo de Quentin Tarantino pasado por un tamiz latino…y eso lo hace aún más temible.
Damián Szifron ha dirigido con pulso y complicidad, sabiendo dónde están los agujeros negros de lo que pretende contar y contando con la complicidad de actores superlativos como Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia o Marcelo Pozzi, extraordinario en su breve aparición como cocinero sabio en medio de una boda condenada. El resultado es salvaje y, al mismo tiempo, conmovedor porque creemos que todo eso no va a pasar y, sin embargo, algo dentro de nosotros nos está avisado de que sí, de que es posible, de que puede estar a la salida de un cine,  o en la cola, o en una escalera con un vecino, o en un mal gesto al volante. Y eso no hace más que colocarnos al borde de un abismo de consecuencias imprevisibles. Porque todos nosotros somos un precipicio de sentimientos que pueden acumularse hasta convertirse en una bomba de relojería que solo espera un golpecito final.
Y es que la oscuridad, la diversión y el realismo se dan extrañamente la mano en este cuento de cuentos que invita a usar el cerebro como arma y el pensamiento como filo. Hay historias mejores que otras, de eso no cabe duda, pero todas forman un rompecabezas literal de verdades dictadas con el puño y la ira. Lo peor de todo es que ambas cosas son adictivas y, una vez que se dejan salir del interior, pueden volverse una rutina y entonces es cuando haremos de este mundo algo totalmente inhóspito y vacío. Por mucha risa negra que haya detrás. Por mucha broma que podamos marear. Por mucha respiración que saquemos de nuestros cansados pulmones intentando dar una prórroga a la paciencia. La ira está ahí, como una droga, intentando desatar nuestras manos y nuestro odio largamente ahogado. Y en esta película, él es el protagonista. Somos una pandilla de resentidos, reconozcámoslo… ¿o no? 

2 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Buenisimo y esperado post.

Me impresionó esta película por la maestria que derrocha Szifron para encadenar un film de relatos cortos, que historicamente han dejado un puñado de fracasos y de los que en contadas ocasiones has podio entresacar uno o dos de verdaera calidad. Aquí el argentino, con el denominador común del ¿que pasaría si nos dejaramos llevar por lo que nos pide el cuerpo?, enlaza 6 relatos tan distintos que cualquiera de ellos es una pequeña joya.
Lo es el primero un ajustado gag inteligente, un chiste escenificado, de humor muy a la manera de Saturday Nigth Live impecablemente rodado.
También el segundo, un episodio casi de Hitch repleto de encuadres inverosimiles que aseguran la tensión narrativa dentro de un humor negro muy atractivo.
El tercero parece un homenaje a "El diablo sobre ruedas" brutal y escatológico. Te desarma el desamparo del tipo frente a la bestia para demostrarte que una vez que te hierve la sangre el resultado no puede ser otro que el peor.
La historia de Darín es la tragicomedia, la tozudez de un sistema que no entiende de personas, ciego y sordo, una especie de maquinaria a lo "Tiempos modernos" que no se detiene aunque engulla al heroe que la hace frente cargado de razón.
El quinto es pura denuncia social, el poderoso rácano hasta para proteger lo suyo, el pobre engullido por sus propias miserias y la mezquindad de los medran sacando provecho.
Y el sexto y definitivo es el aquelarre del esperpento, visualmente muy llamativo y por momentos hilarante, comete no pocos excesos pero los resuelve en un tremendo final con una exagerada pulsión carnal que da un magnífico punto final a un cúmulo de aciertos.

Terminada la película descubres hasta que punto las risas obtenidas no jugaban con tu propia iritación ante toda la estupidez que te rodea, ante el propio malhumor generalizado, ante la injusticia, ante una sociedad hipocrita, ante nuestra propia hipocresia.

Porque te has divertido, pero por momentos has pasado miedo. Ninguno mejor que el relato del accidente para atravesar esa linea tan fina que separa el humor del terror, con un final tan brutal que tedeja congelado.

Yo creo que es una estupenda película. Dicen que tanto Ida, como leviatan o incluso la misma Timbujtú que se estrena hoy son favoritas para el oscar, y seguramente serán las vencedoras, pero no me cabe duda de que "Relatos salvajes" está nominada con muchisima justicia.

Abrazos sin multa

César Bardés dijo...

Pues totalmente de acuerdo con todo lo que comentas y con tu desglose de capítulos. Y también con las sensaciones que te deja la película una vez vista. A mí es una película que me divirtió mucho, tengo que reconocerlo, pero también me dio mucho miedo porque eso es, precisamente, lo que tengo que controlar cuando se me hace algo que creo que es totalmente injusto. Voy al cine y me encuentro con esto y me da miedo de hasta dónde podemos llegar. Y tengo que confesar que muchas veces me cuesta mucho comportarme como una persona y no dejar que salga el animal que llevamos dentro.
Está nominada con mucha justicia. El rival a batir es "Ida" pero quizá puede que dé la campanada igual que la dio "El secreto de sus ojos" batiendo a la excepcional "La cinta blanca" de Haneke.
Abrazos confluyentes.