martes, 3 de febrero de 2015

SOLAS (1999), de Benito Zambrano

El martes pasado sostuvimos un debate muy especial sobre "El espejo", de Andrei Tarkovski. Si queréis saber por qué, es mucho mejor que lo escuches aquí. Merece la pena, os lo aseguro.

La vida ha sido demasiado cruel porque ha hecho enfermar a la gente de soledad. No hay voces resonando en el interior de las habitaciones de las casas. No hay una risa contagiosa retumbando por entre los azulejos de las modestas cocinas. La verdadera miseria no es la falta de dinero, no es vagar sin rumbo por una vida que se ha cansado de rechazar a los que quieren entrar. La verdadera miseria es estar solo, sin compañía, sin nadie con quien hablar de naderías, de trascendencias, de vasos sucios y de platos blancos, de amaneceres que pasan desapercibidos y de atardeceres melancólicos que apagan la vida hasta la incógnita del día siguiente. Una voz sin respuesta. Un eco sin resonar. Solo el vacío, el frío más silencioso y, después, la indiferencia.
Y es que la vida se encarga de ahogar ilusiones. Puede que los hombres nunca seamos las respuestas esperadas. Puede que las mujeres aguanten el sufrimiento hasta límites insospechados pero, si vamos un poco más allá, solo asistiremos al auténtico rostro de la desesperanza porque no hay nada más ruinoso que una mujer que ha luchado y que ha perdido. Los autobuses ya emprenden el camino de vuelta y detrás no se ha dejado absolutamente nada. Se ha pasado por la vida con la misma ligereza que el viento, con la misma sensación de inutilidad que un buen montón de cascotes amontonados en un barrio viejo y cambiado. Quizá, al final, justo antes de continuar el camino, habrá una victoria insignificante que querrá dar una tregua al desequilibrio, con un rostro de niña y una barba de viejo. Con un par de palabras dichas en el momento oportuno para tener la seguridad, la íntima seguridad, la plena seguridad, de que no hay sitio para la soledad mientras la vida late y se abre camino a través de las inquietudes y de los miedos. Porque el secreto no está en saber vencerlos sino en saber dominarlos.
Tal vez quien haya tenido una existencia de humildad y servidumbre, de golpes sin caricias, de amor vertido en los pequeños detalles haya sabido mirar de frente al sol. Puede que un viejo sin más compañía que una lubina cruda y un perro listo tenga fuerzas para dar un buen puñado de esperanza y agarrar una nueva razón para seguir adelante. Quizás una mujer que solo encuentra callejones en el fondo de un vaso lleno de humo y resentimiento tenga una última oportunidad para darse cuenta de que ella nació para algo grande como es dar vida, lo más grande a lo que puede aspirar una mujer. Por eso, las madres son heroínas todos los días, todos los amaneceres, todas las noches, durante todas las lágrimas, durante todas las esperas. Son robles enfermos que nunca se doblegan ante la fuerza del viento, ni siquiera ante la fuerza egoísta de un hombre, ni siquiera ante la ingrata perspectiva de un destino que no guarda sorpresas, ni ilusiones aunque siempre, siempre, tendrán una esperanza en esos ojos que han sabido mirar mucho más allá de la superficie en la que todos nos escondemos tratando de disfrazar unos miedos que, ante todo, son cobardes.

Ana, María, Carlos…ya no estáis solos.

2 comentarios:

dexter zgz dijo...

Ahora que estamos a vueltas con los Goya, recuerdo yo la ceremonia de 2000 donde la super super favorita de todo el mundo era "Todo sobre mi madre" y yo en el fondo de mi corazón deseaba con todas mis fuerzas que se rompiesen todos los pronósticos y le cayesen todos los premios a "Solas". A mí me parece una obra maestra así te lo digo. Es una película impresionante, dura, conmovedora pero a la vez muy tierna y humana. Un retrato a la mujer como pocas veces se ha hecho en el cine. Zambrano nunca ha hecho nada mejor (tibia su "Habana Blues" y decepcionante "La voz dormida"), María Galiana nunca ha estado mejor, con esos silencios que lo dicen todo de esta mujer machacada por la vida y por el marido (impresionantes sus escenas en el hospital cual Carmen Sotillo). Ana Fernández nunca ha estado mejor como esa mujer entre la rabia y la impotencia (recomiendo encarecidamente que os hagáis como podáis con el documental del plus "30 años de oscuridad" donde ella interpreta en off a uno de los personajes junto a Juan Diego, imprescindible). Y Carlos Alvárez Novoa, también solo y naufrago dando un poquito de esperanza y de cariño a estas mujeres.

Lo dicho, una obra maestra

Abrazos oliendo a macho

César Bardés dijo...

Sigo diciendo que "Todo sobre mi madre" tiene un primer cuarto de hora brillante y el resto es más bien malo. Me han llegado a llamar "inculto de mierda" por decir esto. Ya ves, no solo en los Goya cuecen habas.
En cuanto a "Solas"...vaya por delante que, de todos los géneros cinematográficos, el que me resulta más difícil de digerir siempre es el melodrama. Eso no me impide apreciar los grandes melodramas desde "Memorias de África" a "Los puentes de Madison" pasando por "Breve encuentro" o "El séptimo cielo". Cuando vi "Solas" por primera vez, reconozco que me costó entrar en ella. Ahora bien, tengo que reconocer también que es una película que ha ganado en sucesivas revisiones. Sin duda, es lo mejor que ha realizado Zambrano y el trabajo interpretativo de los tres actores principales es fantástico. Ana Fernández me parece un pedazo de actriz como la copa de un pino (ya cuando vi por primera vez "Solas" me lo pareció), María Galiana...bueno, ya es un rostro conocido pero lo hizo tan bien que recuerdo que todo el mundo decía que no debía de ser actriz, que ella era así, cuando tenía muchísima experiencia a sus espaldas. Y el maestro Carlos Álvarez, al que creo que tendremos esta noche en "La gran evasión", es pura sabiduría, pura calma, pura isla, pura bondad. Como bien dices, un náufrago que regala esperanza.
Me gusta mucho, sí. No sé si la catalogaría de obra maestra, pero es una muy, muy buena película, sin duda.
Abrazos con la lubina asada.