viernes, 12 de junio de 2015

CONSPIRACIÓN DE SILENCIO (1955), de John Sturges

Black Rock ni siquiera es un pueblo. Es una nada construida en medio del desierto. Por eso solo puede haber días malos allí. El silencio es el ambiente. Los que mandan en todos los demás se pasean como queriendo dar un martillazo en el suelo a cada paso. No hay nada que decir, tampoco hay nada que escuchar. Solo el viento yermo que sopla intentando decir en el vacío cuánta furia hay en ningún lugar.
Un hombre sin una mano. Y el silencio se agita. Parece que lo único que quiere es esconderse para que nadie pueda romperlo. El hombre hace preguntas y no se deja provocar. ¿A qué ha venido? ¿Para qué? ¿Con qué intención se ha bajado del tren, aquí, en Black Rock, en ninguna parte? No puede ser un visitante. Este tipo sin mano ha venido a poner las dos en asuntos que no le importan. Como, por ejemplo, averiguar cuántas vergüenzas pueden esconder los pretendidos patriotas que se presentan como los únicos valedores del sentimiento íntimo de cada ciudadano. Los japoneses amargaron la vida al país en Pearl Harbor, ya les dimos su merecido. Cada uno recibió lo suyo.
Sin embargo, el tipo, sin su mano perdida en algún lugar de Europa, sabe defenderse. Su carácter es tranquilo, apaciguado en extremo, intuye que ahí hay algo que todos quieren callar pero no lo proclama a los cuatro vientos. Con una sola mano es capaz de destrozar a cualquiera, al pueblo entero. Más que nada porque viene a hacer algo bueno y ese villorrio inmundo no sabe lo que es hacer algo bueno desde que a alguien se le ocurrió juntar cuatro piedras en este secarral. Silencio, muchachos, ni una palabra. No vaya a ser que este tipo con una sola mano sea capaz de acabar con todos de un manotazo.
El silencio, bajo el calor, parece aún más aplastante. Todo el mundo está comprado y la ley allí solo existe bajo la provinciana bota de un cacique malnacido. No solo todos tienen que callar sino que están obligados a hacerlo porque todos poseen algo que esconder en sus propias vidas. Más allá de sicarios y de provocadores, el pueblo de Black Rock y todos los pueblos parecidos, deberían borrarse de la faz de la tierra. Porque son unos cobardes disfrazados de buenos y silenciosos ciudadanos. Claro que todo es porque suponen que a nadie le importa lo que pueda ocurrir en esa aldea de madera podrida y viento recalentado. Solo a un hombre manco. Y ese tipo está dispuesto a decir bien a las claras que el miedo es solo una sensación que viene y se va pero que nunca debería quedarse.

John Sturges dirigió está trepidante y rápida película con un Spencer Tracy fuera de serie, dominador de miradas y de andares cansinos, que no se ajusta al físico de héroe pero que moralmente se erige en una figura dominante en medio de ese lugar de odio irracional, de orgullo rancio y vencido, de barro aunque no haya más que polvo. Todos callan y eso, en muchas ocasiones, es demasiado horrible como para que se mantenga. Y el hombre manco lo sabe muy bien. Por eso perdió un brazo luchando contra un enemigo que amaba el silencio.

4 comentarios:

Suso Susillo dijo...

Buenas,

Una magnífica película (por cierto, me parece otro de esos estúpidos títulos en castellano), con una atmósfera inquietante y explosiva. A la cabeza, un impresionante Spencer Tracy y en la pandilla de los malotes, a pesar de estar por ahí Robert Ryan y Lee Marvin, tengo debilidad por ese coloso, ese titán llamado Ernst Borgnine (actor que es capaz que yo sienta el odio más exacerbado por su deleznable actuación en la maravillosa "El emperador del Norte", y por otra parte, auténtica ternura en composiciones como en 'Marty' o en el cortometraje de Sean Penn para la peli/homenaje del 11 de Septiembre del 2001, lo mejor de la misma en mi opinión, muestras de un sinfín de ejemplos).

Curiosamente siempre creí que una cinta como 'Acorralado' era bastante deudora del título que nos ocupa, pero claro, entonces no conocía la estupenda 'Los valientes andan solos', de David Miller, y ahí, sí que no hay duda, menuda copia, incluso creo que pudo haber sido la inspiración para la novela de David Morrell, Primera sangre, que es en la que se basa la película de Stallone, aunque son conjeturas porque no la he leído, la verdad.

Saludos.

César Bardés dijo...

La lucha de Borgnine con Tracy es uno de los grandes momentos del cine. Borgnine era un actor soberbio. Un actor me decía recientemente que estaba trabajando en una serie de televisión y que recibió la noticia de que Borgnine había muerto. Lo dijo a sus "jóvenes" compañeros de la serie (me ahorraré los nombres) y ninguno tenía ni idea de quién era Ernest Borgnine. Ahí, con dos narices.
Estoy de acuerdo en que del "11.09.02" el corto de Sean Penn con el gran Ernest es de lo mejor de la película (me impresiona mucho también el de Iñárritu).
En lo que no estoy tan de acuerdo es que "Acorralado" tenga mucho que ver con esta película. Al fin y al cabo, las motivaciones del protagonista de uno y de otra son totalmente distintas y las motivaciones de los "malos" también. Es posible que sí haya más semejanzas entre "Los valientes andan solos" y "Acorralado" pero yo creo que "Conspiración de silencio" (cierto lo del título, con lo bonito que hubiera sido "Mal día en Roca Negra") es una especie de película fundacional con un forastero que altera el equilibrio impuesto de un pueblo que vive en una falsa paz. Tanto es así que Akira Kurosawa rogó a John Sturges que actuara como asesor de su película "Yojimbo" para que el ambiente de la película del nipón se pareciera a "Conspiración de silencio". Sturges creo que estuvo diez días en el rodaje y renunció a cobrar a cambio de que Kurosawa dejara los derechos baratitos a Yul Brynner para poder hacer "Los siete samurais" en Estados Unidos.
Saludos.

Suso Susillo dijo...

No claro, ahora veo que no tiene nada que ver. Hace bastante tiempo de eso, y como bien sabes, conforme vamos viendo cine nos vamos formando cada día un poquito más. ¡Cosas de juventud! :-P

Muy interesante del dato de Kurosawa. ;-)

Saludos.

César Bardés dijo...

Ah, la juventud. Siempre osada y creyendo que descubre algo cuando, en la mayoría de los casos, se está equivocado o ya se ha descubierto algo. El futuro a nuestros pies y el entusiasmo en nuestro pensamiento. Cosas de juventud.
Me alegro de haberte descubierto el dato.
Saludos.