jueves, 28 de enero de 2016

LA JUVENTUD (Youth) (2015), de Paolo Sorrentino


Nadie está preparado para asumir la vejez. No, nadie lo está. Pero si lo pensamos un poco tampoco nadie estuvo preparado para vivir y, sin embargo, todos lo hemos hecho. Con más o menos fortuna, con más o menos huella pero, al menos, lo hemos intentado. Y siempre nos hemos olvidado de un hecho que podría haber sido el más importante de nuestras vidas. Cuando la ancianidad ya nos puede, nos dobla, nos anula y nos mata sin morir, vivimos a través de los demás.
Quizá porque el hombre y la mujer no están hechos de carne, ojos, manos y huesos sino de sentimientos. Eso es lo que realmente nos define y nos hace ser lo que realmente somos, tengamos la edad que tengamos. Por eso siempre es la juventud lo que espera. Cada mañana es joven, cada paseo es joven, cada pequeña sonrisa que se dibuja en nuestro rostro cuando alguien dice algo ingenioso es joven. La belleza hay que buscarla en el interior y en todo lo que hemos hecho porque todos, sin excepción, hemos sido capaces de crear algo hermoso. Tal vez sea una maravillosa pieza para soprano y violín, o una película que fue aplaudida por todo el mundo ganando premios y alabanzas, o un talento especial para notar las dolencias del cuerpo a través del tacto, o un físico privilegiado, o la increíble capacidad para hacer creíble algo que ni de lejos puedes intuir. El deseo antes que el dolor. Las lágrimas y la emoción mucho antes que la muerte. Al fin y al cabo, la muerte es lo que a todos nos iguala. Sin excepción. Y eso es algo por lo que hay que pasar igual que los ojos leen unas líneas inspiradas o escuchan una melodía que eleva el alma.
Es cierto también que cuando la belleza nos es arrebatada entonces es cuando no quedan demasiadas salidas para hacer que la vida sea mínimamente soportable. Aunque quede el recurso de la amistad, o de la esperanza, o del pasado cuando el futuro se acorta por momentos. La belleza nos sostiene, nos da alas, nos hace pensar, reír, llorar, tomar conciencia, soñar, desear, alcanzar. Verbos que apenas tienen importancia cuando la muerte ronda tan cerca. Pero se trata de atrapar el momento, de superar la predicción definitiva, de llegar a escuchar una sinfonía en el campo, de estar escondido en la oscuridad asistiendo al dulce dormir de quien más quieres, de volver a tener un instante de belleza recordando la complicidad única cuando ya no hay ni rastro del recuerdo. Se trata de ser joven nuevamente intentando descubrir de nuevo las cosas bellas que un día llegaron a conmovernos.

Después de La gran belleza, Paolo Sorrentino nos vuelve a regalar esta película de sonrisa afilada y vejez de fondo. Todo el reparto está a un nivel altísimo aunque, por supuesto, la película pertenece por derecho propio a un Michael Caine que hace que, cuando sonríe, sonría todo el cine; que, cuando llora, lloren todos los fotogramas en los que ha intervenido en su carrera; que, cuando pone en marcha su cinismo, sea una delicia volver a intuir a aquel actor joven que, sin apenas gestos, se abría camino intentando ser arte y también clase. Y es que no es fácil transmitir todos los sentimientos que él sabe regalar. Tal vez porque sabe que eso es lo que deja huella y se emplea a fondo con ello. Tal vez porque ha sido un actor que nunca dejó escapar su juventud llegando así a la sabiduría de la plenitud. 

12 comentarios:

dexter zgz dijo...

Michael Caine es un seguro de vida para cualquier película, incluso para las de Sorrentino, jaja (y pensar que me pasé años odiando esa flema británica). Creo que soy más entusiasta que usted(es) de "La gran belleza". Yo creo que "Youth" está por debajo, sencillamente porque Sorrentino ya no cuenta con el factor sorpresa. Y es una película con menos sentido del humor y más reflexión, un ritmo más lento, el que separa a Debussy y a David Lang con David Guetta y Rafaella Carra, al Fellini de "La dolce vina" del de "8 y medio" (preciosa la escena de Keitel y sus mujeres en el prado). Visualmente tiene mucho mérito, hay secuencias hipnóticas pero otras en cambio que te preguntas si no estás viendo un spot de tour operadores.

Abrazos desde el spa

César Bardés dijo...

Claro, es la diferencia entre que te guste "La dolce vita" o te guste más "Ocho y medio" y a mí me gusta más "Ocho y medio" porque "La dolce vita" también me parece un soberano coñazo y en lo que no estoy en absoluto de acuerdo es que esta película tenga menos humor que "La gran belleza" cuando tiene bastante más y la cara de Caine es bastante descriptiva en todo lo que ocurre a su alrededor. ¿Es que acaso "La gran belleza" no era un spot de operadores? Vamos, vamos, que no nos pueda la parcialidad. Me gusta más esta película porque me cuenta más cosas y lo hace sin aburrirme cosa que "La gran belleza" no lo consigue. Y además, me habla de algo que entiendo más.
Abrazos desde el escenario giratorio.

dexter zgz dijo...

A mí también me gusta más "8 y medio", de hecho tampoco me gusta nada "La dolce vita". Y tampoco creo que "La gran belleza" sea un remake de "La dolce vita" como se dijo, aunque sí entiendo esa asociación. Sigo pensando que el factor sorpresa es importante a la hora de valorar una y otra película, con "Youth" ya hemos entrado de lleno en el universo Sorrentino (el Sorrentino pre gran belleza no es tan visual). Yo creo que el sentido del humor de "La gran belleza" es más corrosivo y aquí hay más ironía soterrada, pero el trasfondo es más melancólico.

Abrazos con violines

César Bardés dijo...

Sigo sin estar de acuerdo o es que yo no tengo ningún sentido del humor. Es más. "La gran belleza" no me parece que tenga tanto sentido del humor, ni corrosivo ni del otro. Tener a Caine y no tener ironía es desaprovechar a uno de los más grandes actores vivos. A mí no me molesta que Sorrentino sea tan visual, me parece muy bien de hecho. Es como decir que Kubrick no te puede sorprender, o Ford, o Coppola. No, no, no estamos nada de acuerdo. Y la asociación entre "La gran belleza" y "La dolce vita" era más que evidente, entre otras cosas porque ambas retratan el aburrimiento de una clase adocenada e inútil. Creo que hay más de un punto en contacto, mucho más allá de una mera cuestión estética de la fotogenia romana.
Abrazos en silencio.

CARPET_WALLY dijo...

Hay una escena magistral en "Los Simpsom". Lisa se chiva de que Bart no ha hecho los deberes que tenía que hacer para el día siguiente, jueves, Bart se defiende diciendo que ya los entregó el día anterior porque hoy es viernes. Ante eso, Homer inetnta mediar en la situación y como buen padre les dice conciliador : "Chicoooos, los dos tenéis razón".

Pues eso es lo que yo os diría a la vista de vuestros post, sin ver esta de Caine y Sorrentino, pero si "La gran belleza" dudo que el italiano no haya sido capaz de captar la ironia que sólo con la mirada puede transmitir el gran Michael. El humor de "La gran belleza" me parece que intentaba ser corrosivo, pero en muchos casos me pareció un poco esperpentico...humor italiano frente al inglés. Y si, la cuestión estética es evidente tanto en una como en otra (no habientdo visto "la juventud" salvo la escena de la piscina ya veo que se rige por esos criterios).

Así que aun diciendo que "La gran belleza" me pareció un rollaco del 15. Tengo que deciros:

Chicooos, los dos tenéis razón.

Abrazos lentitos

César Bardés dijo...

Pues no, tengo yo razón y ya está. Yo no creo que el humor de "La gran belleza" fuera tan evidente y tan maravilloso. Era un humor basado un poco en la perplejidad de la búsqueda de la belleza en cosas absolutamente peregrinas. Aquí hay humor, y también profundidad, y disfrutas no solo con la interpretación de Caine, que está magistral, sino con la de Harvey Keitel, la de Jane Fonda, estupenda también Rachel Weisz e, incluso, y mira que no es santo de mi devoción, con la de Paul Dano. Y es cierto que es una película más inglesa que italiana, sin dejar de tener esa fotografía cálida, que da a entender que están tan a gustito en ese balneario.
La razón la tengo yo y se acabó.
Abrazos con razón.

CARPET_WALLY dijo...

Ah, claro y Madalina no lo hace bien...si es que luego dices que te llevo la contraria.

dexter zgz dijo...

El otro día oí un ratito en la radio a Manuel Jabois- qué listo que es ese chico- que hablaba del lío que se ha montado en Italia a propósito de la visita del presidente iraní a Roma que ha obligado a las autoridades locales a tapar los pechos y genitales de las estatuas clásicas. Y hablaba de Jep Gambardella. Ya ves que La gran belleza no habla de cosas tan peregrinas, y sí de lo grotesco en que se está convirtiendo todo esto. Que ya ni la belleza nos salva de la sinrazón que es ahora el mundo. Aún así hay quienes se empeñan en tener razón, yo te la doy, faltaría más. Y también disfruté de Caine, Keitel, de la Weisz y hasta de Dano. Y de la Fonda, cinco minutos, pero vaya bien aprovechados.

Abrazos sin razón

César Bardés dijo...

Yo no creo que "La gran belleza" hable de la dictadura de lo políticamente correcto sino del postureo y de lo bien que queda pero lo vacío que es haber visto la última performance de la loca esta que se pone en los museos a mirar a la gente pero, mira...en cualquier caso, espero que cuando yo vaya a Teherán dejen que mi pareja no lleve velo, con eso ya me daré por contento.
Por otro lado, Carpet, querido, es que yo todavía no he llegado a la edad en la que me quedo ensimismado viendo un buen par de tetas.
Abrazos eróticos.

dexter zgz dijo...

Es que la degradación de la cultura actual viene precisamente por la tendencia al postureo, amigo. Y esa crítica está presente en La gran belleza. De todas formas, creo que se me ha entendido mal y no haya sabido apreciar "Youth", que yo creo que coincidimos bastante en la valoración.
Y yo creo que la idea de la admiración por la belleza como báculo de la vejez la recoge también de "Muerte en Venecia" (muy Thomas Mann también la idea del balneario y la montaña mágica).

Abrazos en la tumbona

César Bardés dijo...

Bueno, pongámonos serios.
Es posible que tengas razón, tanto como yo. Sin embargo, sigo creyendo que la degradación de la cultura actual no obedece solo y estrictamente al postureo, a no ser que el mismo postureo nos haya llevado a la consideración de la cultura como algo despreciable (que también). Creo que es más una cuestión de educación y de honestidad porque en cuántas conversaciones hemos llegado a la conclusión de que el tipo que teníamos enfrente no tenía ni idea de lo que estábamos hablando. No hace mucho pillé a alguien diciendo que "El padrino" tenía mucha sangre especialmente en la muerte de Marlon Brando.
Lo que sí es cierto es que estamos discutiendo solamente sobre si "La gran belleza" es mejor o no que "LA juventud" y ahí es donde diferimos con amplitud. No cabe duda de que tienes tu parte de razón con la referencia a "Muerte en Venecia". Estos italianos...les encanta el "dolce far niente".
Abrazos con cencerro.

dexter zgz dijo...

A mí lo que no me parece nada despreciable es poder entrar aquí, y debatir, discrepar, construir. Un lujo

Abrazos levitando