miércoles, 7 de septiembre de 2016

AHORA ME VES 2 (2016), de Jon M. Chu

La venganza es un plato que siempre se come frío, dicen algunos. Y para ello no hay nada mejor que dejar pasar algún tiempo para que la maquinación sea perfecta, indestructible, impecable. En un mundo en el que la privacidad está siendo cada vez más un bien escaso, no es difícil encontrar, tal vez en un futuro no muy lejano, un programa capaz de desencriptar cualquier código, cualquier ordenador, cualquier información por complicada que sea. Parece un truco de magia…pero en el fondo, todos sabemos que la amenaza está ahí.
Es necesario reunir a los míticos “jinetes” que asombraron al mundo con sus trucos y su magia y hacer que trabajen en equipo contra la ciencia. Sí, porque la tecnología, al fin y al cabo, es una forma de magia moderna que realiza cosas que hasta hace pocos años eran pura entelequia. Solo que hasta el más tonto sabe que la magia consiste en atraer la atención mientras el verdadero truco se hace en el lado contrario. La magia solo existe porque somos lo suficientemente distraídos, o, incluso, tan vanidosos que creemos saber dónde está la trampa.
Sacar conejos del sombrero o elegir una carta está muy bien pero la verdadera ilusión está en destapar los auténticos engaños de esos que realmente mueven los hilos del poder. No falta el pequeño genio de la informática que ha robado su revolucionario invento, al igual que todos aquellos míticos piratas del valle de San Fernando; tampoco aquel mago que no es quien dice ser y menos aún esa inquina que profesa cualquiera que se siente permanentemente engañado. La verdad está en el fondo de una caja china y solo un ojo podrá revelarla y es el del espectador.

Y lo que verá en esta ocasión ese ojo no es el espectáculo sorprendente y atractivo que brindó la primera parte de las aventuras de estos ilusionistas de la magia o magos de la ilusión entre otras cosas porque esta entrega es mucho más una película de acción que de magia. La novedad que presidía los movimientos de esa primera parte se diluye al querer retorcer ya las cosas hasta más allá de lo comprensible y empieza a ser algo deliberadamente falso, más propio del sueño del cine. No faltan trucos, juegos de manos y desapariciones pero ya no es tan creíble, ya no es tan impactante, ya no es tan juguetón. Para compensarlo se introducen persecuciones, peleas, maniobras de distracción y un gran golpe final que, sin duda, tiene mucha menos garra que el que nos dejó con ganas de más con anterioridad. El director, Jon M. Chu, demuestra menos efectividad que Louis Leterrier, director del primer capítulo, aunque resulta mucho más efectista. Bien, de nuevo, Mark Ruffalo dando la pieza de talento en el apartado interpretativo y divertido Woody Harrelson en su doble papel. El caso es que no es que sea mala, es que Chu ha elegido una carta para realizar la película y ha sido la del cine más comercial en detrimento de la inteligencia que pudo haber destilado. Y, desgraciadamente, ha cometido un error. La magia ya no es la misma. Y la sorpresa tampoco existe. Muy poco para una saga que había arrancado con buenas sensaciones y que, poco a poco, está perdiendo el rumbo. Ahora, permítanme que borre estas letras y las escriba de nuevo…les apuesto diez a uno a que el crítico desaparece antes de que termine el artí….  

4 comentarios:

dexter zgz dijo...

A mí me daba un poco de "miedo" enfrentarme a esta segunda parte. Y me surgía una duda, porque la primera parte, que se dejaba ver pero que muy bien, terminaba con un final a prueba de spoilers. Y claro, mi duda era cómo darle continuidad para aquellos que acudían a verla sin tener referencias del capítulo anterior. ¿Qué harán cuando decidan hincarle el diente a éste y empiecen a verlo?

Tengo otras prioridades en la cartelera actual, y no, ninguna de ellas es "Ben Hur". Esta, como dice el otro, al Dvd o a la tele, si llega. Una pena, porque Ruffalo siempre justifica pagar una entrada.


Abrazos con varita

César Bardés dijo...

Yo fui con la esperanza de que consiguiera sorprenderme una segunda vez (confieso que fui a la primera sin grandes esperanzas y salí gratamente sorprendido). Aquí también hay un final a prueba de spoilers pero, ni mucho menos, tiene el impacto del anterior. Los personajes son mucho más planos, se fía todo al asombro que causan sus trucos, al super-engaño y tal...pero no sorprende demasiado. Y es más, me atrevo a decir que la sorpresa que supuestamente hay al final, no tiene demasiado sentido a poco que le pongas la palabra "común".
En cuanto a lo de "Ben-Hur"...de verdad ¿hacía falta un "remake"? Yo ni siquiera creo que le vaya a dar una oportunidad en la televisión. Y además...Timur Bekmamentov...no hay otro, el videoclipero número uno que lo mejor que ha hecho en su vida es producir aquella de "Número 9" al lado de Tim Burton. No, no, lo siento, paso ampliamente.
Si es que la pena no es solo que Ruffalo justifica pagar la entrada. También Caine y Freeman pero no. Lo de Caine se reduce ahora a un malo super-estereotipado y lo de Freeman es para echarle de comer aparte.
Abrazos sin nada en las mangas

CARPET_WALLY dijo...

Yo tampoco me animé (como si fuera un manga japonés). A mi también me divirtió bastante la primera y también, aunque adiviné el truco final, me sorprendió gratamente. Sin embargo, en esta ya escuché o leí que se ha jugado a más alto, más grande y más fuerte pero no a mejor. Y que de tantos magos, el verdadero truco es la propia película que juega a engañar a la vista tanto que al final no te crees nada de lo que estás viendo.
Claro que Ruffalo es un plús, ¿no estaba entre los 25?, pero también he oído que está bastante más que correcto el hermanito de Franco, de James quiero decir. Y con más papel que en la primera.

Abrazos sin conejo

César Bardés dijo...

Está bastante bien, cierto. Habida cuenta de que los Franco no es que sean los mejores actores del mundo. De todos modos, no hace mucho, vi una película en televisión sobre el rescate de unos prisioneros en la Segunda Guerra Mundial que se llamaba "El gran rescate" que me animé a ver porque estaba dirigida por el otrora muy mentado John Dahl en la que James Franco estaba francamente bien. Pero este chico no tiene carisma, y tampoco su hermanito. Dramáticamente siempre han sido extraordinariamente pobres. Es verdad que tiene más papel que en la primera pero aún así la cosa se les ha desinflado peligrosamente y quizá, con más curro, hubieran hecho una segunda parte, si no al nivel de la primera, bastante digna o curiosa.
Abrazos con la reina de picas.