miércoles, 28 de septiembre de 2016

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS (2016), de Alberto Rodríguez

En un momento de la película Todos los hombres del presidente, de Alan J. Pakula, el personaje de Garganta Profunda, interpretado por Hal Holbrook, le daba un consejo bien simple y muy sincero al periodista Bob Woodward al que daba vida Robert Redford:
-Sigue el dinero.
Y es tan fácil como eso. Desentrañar los misterios de los escándalos, de las corrupciones, del comportamiento de deleznables delincuentes de cualquier estrato social tiene una razón tan sencilla como esa. El dinero. Luis Roldán tomó el pelo a todo el mundo para acceder a un sillón. Su único objetivo era el dinero. Pasó de ser el algarrobo bravucón que pretendía llegar a ser ministro del Interior a ser un hombre asediado por la soledad, débil, refugiado en excusas que nadie se ha podido creer nunca. Francisco Paesa espió para el Estado español. Y lo hizo bien porque era endiabladamente listo. Y luego adoptó, con un cinismo casi insultante, todas las caras y caracteres posibles con tal de satisfacer un íntimo deseo de venganza y un desmedido afán por el dinero. Y aún así, después de ver esta película, tienes que escuchar por parte de algún espectador que “fue un tío endiabladamente listo. Yo hubiera hecho lo mismo en su lugar”. ¿Y de verdad la corrupción política está tan lejos de nosotros o forma parte del carácter español?

La historia llega a ser apasionante por momentos porque se ponen en juego intereses de todo tipo y se descubre que los espías tienen el aspecto de hombres de negocios que lo único que hacen es cerrar tratos como intermediarios. Las cloacas del Estado huelen a rata muerta y no resulta agradable comprobar cómo los servicios secretos hacen cosas que ni siquiera podemos imaginar, que la justicia es incapaz de seguir con cierta coherencia el rastro de las operaciones de ingeniería financiera, que la Tierra pertenece a unos pocos que se dedican a amasar verdaderas fortunas amparándose en sentimientos patrióticos, en ilusiones de democracia, en tratos con auténticas mafias o en ambiciones absurdas para escalar a lo más alto cogiendo todos los atajos posibles. Alberto Rodríguez y Rafael Cobos han vuelto a demostrar lo bien que en España se hace cine de género con una estructura original, bien sujeta en todo momento aunque, en alguna secuencia, el espectador impaciente se puede sentir despistado. Soberbio el trabajo de Eduard Fernández y estupendo el de José Coronado, cada vez más atinado, así como creíble el Roldán incorporado por Carlos Santos. Y es que en esta España nuestra anida la corrupción desde siempre y yerra el que cree que es producto de la actualidad. Y tonto el último. Basta con adoptar miles de caras, convenientes todas, para tejer un entramado de intrigas, de apariencias y de mentiras dichas como medias verdades para aparecer como alguien de confianza. Fíate tú de un español. Acabarás en la cárcel, muerto o miserable. 

10 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Empecemos por lo primero...¡¡Qué grande es Eduard!!, Bueno, lo primero y lo obvio, hace tiempo que cada interpretación suya (hasta en comedias como "El día que tu madre mató a mi padre") es, como mínimo, lo mejor de la función. Como decía Dex, si vemos "Todas las mujeres" y aun resaltando que Cámara estaba muy bien en "Vivir es fácil con los ojos cerrados" el Goya era de Eduard porque una película pequeña casi teatral adquiere una dimensión mucho mayor gracias al trabajo de este animal de la actuación. Aquí tenemos otra muestra, mucho más contenido, transmutandose en un tipo al que la leyenda le situa en un lugar muy oscuro y que resultó ser el más listo del patio. Hay muchos tipos así, a los que crees que estás tomando el pelo y al final terminas escaldado. Aquí Fernandez no abusa de gestos, no los necesita, miradas, alguna sonrisa, una mano encendiendo un cigarrillo y basta..ya tenemos a un tal Paesa que sabemos lo que va a hacer y queremos que lo haga y le salga bien...se lo merecía un Estado ( el de entonces) donde la ambición era mucha y donde los listillos jugaban a tomar el pelo a los "tontos" para darse cuenta de que cuando tu vas el otro ya no está, quizá nunca estuvo pero tu creías que si.

Y luego está la película, de acuerdo en que es un buen cine de género, de que tiene una estructura interesante, en algún momento (en otros un poco farragosa) y que es una obra mucho más que estimable. Tiene algún problema con la forma de abordar alguna cosa, alguna explicación confusa cuando intentaba aclarar algún punto (me recordó el problema de "La gran apuesta", si no queda claro es mejor no explicar nada), algún momento de parón en el ritmo...Pero el conjunto es bastante bueno.

Las películas de espías son complicadas, a veces muchos nombres no identificables, a veces personajes que entran o salen y no sabes bien que significan...algo de esto hay en esta peli también. Las apariciones de Gutierrez Caba, por ejemplo, no encajan bien, ni tienen mucho sentido o no se le ve...El juego de la perspectiva cambiante también nos deja un poco despistado en algún momento. Parece que vemos desde Coronado, pero se nos oculta parte de lo que él sabe para darnos la "solución" al final, y en otros casos nosotros sabemos cosas que él desconoce...

es cierto que las actuaciones son muy buenas además de Eduard, Coronado muy bien como entusiasta admirador pero a años luz del cerebro, Carlos Alonso mucho más que "correcto"...Y algún, ejem...digamos que algo más que impostado maquillaje para que "veamos" a un personaje clave, pero sin potencia como para defendedlo tras la mascara.

A mi, lo que me pasa es que me parece que la introducción es un poco ligth para presentarnos a un personaje que tenía mucha historia detrás...y es que al fin y al cabo no nos hablan de Paesa sino de un momento especial de la Historia reciente de nuestro país. Nos cuentan sólo un episodio, eso sí, clave...Y por cierto, no dicen nada de que fue en tiempos socialistas, pero estando las cosas como están hoy día...ejem, no salen muy bien parados.

Yo le daría un 8 alto.

Abrazos sabiendo callar

César Bardés dijo...

Es posible que la historia de la venta de los misiles a ETA sea tanto o más apasionante que el "Caso Roldán" pero en cualquier caso, yo también le daría alrededor de un ocho. Es evidente que el personaje de Emilio Gutiérrez Caba es más una representación que otra cosa. El hombre oscuro, el fontanero, el que se ocupa de lavar la ropa sucia dentro del Ministerio del Interior (el ministerio más oscuro de todos los ministerios, esté quien esté). Sus apariciones van siempre cargadas de amenaza. Y yo creo que, partiendo de una base real, se fabula bastante con lo que pudo ocurrir. Solo que eso que ellos fabulan puede ser muy bien la realidad. Estoy de acuerdo con los tramos farragosos, aún más farragosos para los espectadores neófitos a los que nadie les ha explicado un caso como el de Roldán ni mucho menos una figura como la de Paesa. Las interpretaciones de los tres, Fernández, Coronado y Santos, son estupendas (y Santos ha tenido que lidiar con algo muy difícil, creo yo). Eché de menos alguna aclaración por parte de Camoes para decir que el caso Roldán fue bastante determinante a la hora de que el electorado decidiera cambiar de gobierno. Sin embargo yo creo que a Alberto Rodríguez como a su guionista, Rafael Cobos, les interesa mostrar las cloacas del Estado que están ahí, no importa quién gobierne, seguirán estando.
Fantástico Fernández en cuanto compone un personaje absolutamente gris, que tiene pinta de ser el típico empleado de banca al que hay una tendencia a menospreciar (el elemento de la venganza yo creo que es muy clave en todo el desarrollo y muy a propósito además) y que resulta ser el más listo del baile. En cualquier caso, a mí me parece una película estupenda, bien llevada, que salta con cierta habilidad los escollos y que tiene más de un punto de interés. La estructura, la interpretación, la dirección (muy atemperado Alberto después del nerviosismo que tenía en "Grupo 7", por ejemplo), la música (muy climática), la verosimilitud de cómo pudo ser el tema aunque nadie nos garantiza que fuera así...Sigo diciendo que es cine de género español del bueno, con interés y con ganas. Y que si esta misma historia no hubiera sido real, no estuviera basada en el libro de Manuel Cerdán y el firmante fuera John Le Carré (cuadra perfectamente con su estilo) estaríamos diciendo que es mucho mejor.
Abrazos tailandeses.

CARPET_WALLY dijo...

Totalmente de acuerdo, en todo o casi todo. En lo de la importancia histórica del caso Roldán y del origen de su fortuna, no nos explican mucho de donde viene su riqueza, ni del manejo de los fondos reservados (cuyo uso en la historia que cuentan de ETA era fundamental y "aceptable").
la película tiene que jugar a un difícil equilibrio. Tiene que ser interesante para un público para el que Roldán y Paesa son dos nombres apenas conocidos de una cosa de corrupción que pasó hace mucho, para ello tiene que jugar a contarnos una película de espías y timos a gran escala que resulte entretenida. Tiene que ser clarificadora para los que si conocemos la historia y los personajes pero no los entresijos, con lo que no vale sólo con una historia interesante y con ritmo pues vamos a exigir una cierta fidelidad a la realidad pasada. Tiene la intención de mostrar, como bien dices, las cloacas del Estado sin señalar a ningún gobierno en concreto y efectivamente sólo pone nombres propios y no siglas en el juego, eso no tiene porqué ser malo aunque algunos reconozcamos los nombres que hay detrás. Por cierto, aparece Vera (Secretario de estado de Interior de entonces), se habla de Antonio Asunción y por supuesto de Belloch, pero no se muestra a Barrionuevo, supongo que exculpandole de la jugada que se le hizo a Paesa y que es origen de su venganza.

Disiento en parte en lo de Gutierrez Caba, efectivamente es la amenaza, (de hecho es al que Paesa teme), yo creo que no es fontanero del ministerio sino el hombre del CNI, el que realmente puede jugar a una o a cinco bandas pues su información es "reservada". Quizá incluso es el que sabe mucho más sobre donde está Paesa de lo que quiere decir...pero sus apariciones no creo que aporten demasiado, salvo que algo se haya quedado en el montaje.

Y si, una novela firmada por Le Carré sería perfectamente aceptable y su versión cinematográfica como está mucho más que notable.

Abrazos con cuadro de Modigliani.

César Bardés dijo...

Yo creo que la misión fundamental del personaje de Gutiérrez Caba es dejar bien clara la amenaza constante del Estado. Nada escapa a las vigilancias que se realizan y Paesa, o es más listo que ellos, o va a ser cazado tarde o temprano. Yo creo que ésa es la misión del personaje y no me molesta. Bien es verdad que puede que, si no se interpreta así (y mi interpretación no tiene por qué ser la correcta) queda como un personaje suelto, sin demasiado sentido.
En todo lo demás que pones, estoy de acuerdo. La película juega a un difícil equilibrio y creo que, en gran parte, lo consigue. Y aún es más cuando fabula a dar una solución explicable al tema, es creíble. Yo creo que ésa es una de las grandes virtudes de la película.
En cualquier caso, me parece un intento notable, con mucho sentido y más aún teniendo en cuenta los tiempos de corrupción que llevamos ahora por delante.
Abrazos en la puerta del chalet de Las Rozas.

Suso Susillo dijo...

¡Buenas señores!

Estoy bastante en la línea de todo lo que habéis comentado al respecto, especialmente en lo concerniente al personaje de Gutiérrez Caba y sobre todo con la similitud con John Le Carre y es que a lo largo de todo el metraje el filme de "El topo" se me venía a la cabeza una y otra vez. Lo de Eduard, efectivamente es de un titán, perfecto el trabajo de contención y de miradas de este genial y camaleónico actor. En cuanto al trabajo de Coronado y Carlos Alonso, creo que no soy tan entusiasta como vosotros, aunque posiblemente se deba más por el personaje interpretado que por la actuación más que correcta de ambos (especialmente el de Coronado, y me costó entrar viendo a un "Roldán" demasiado ablandado, mea culpa). Me gustaría romper una lanza a favor por Marta Etura, creo que en las escenas que aparecen está muy convincente.
Curiosamente, no soy nada amigo de la voz en "off" pero aquí es harto necesaria porque es que sino te perderías y de que manera, porque aquí está claro que hay un deseo claro de contar, de esclarecer todo este apasionante episodio. La música de Julio de la Rosa es fantástica, muy climática como comentáis.

Por último, y por encima de todo me gustaría destacar tanto la dirección como el montaje, pienso que Alberto Rodríguez y su equipo ha crecido mucho en este sentido, ¡qué manera de narrar!, ¡de mover la cámara!, ¡qué montaje!. Mi peli favorita sigue siendo "La isla mínima" pero la presente me parece mucho mejor dirigida y voy a decir una barbaridad: "Hay algunos momentos en el que veo al Scorsese de Casino".

Saludacos.

César Bardés dijo...

Es que es una trama muy a lo John Le Carré y no está mal traída la similitud con "El topo" aunque se ocupe de cosas diferentes. Lo de Carlos Santos en la piel de Roldán yo lo veo perfectamente verosímil en su evolución. Cuando huye es un hombre bastante duro, que solo se preocupa de que su dinero esté a salvo e, incluso, se llega a sugerir que lo considera una retribución por su enorme contribución a España. El aislamiento, el escondrijo, la soledad (la soledad es muy poderosa cuando se instala de forma permanente) hace que se vaya ablandando de una forma casi ridícula (eso sí, no deja de decir ese sentencioso y casi ordenado "correcto"). Es cierto lo que dice Carpet, que el maquillaje (especialmente en lo referido al pelo) cuesta de aceptarse especialmente en los primeros planos y tienes razón en lo de Marta Etura, saca mucho partido a las escenas que tiene que son muy pocas y, quizá por ello, es un eslabón algo débil en la trama porque acaba siendo un personaje bastante difuso.
Lo del asentamiento en la forma de dirigir de Alberto Rodríguez está muy claro y es muy de alabar. Vuelvo a decir que el tío aquel que movía la cámara como un loco y se la ponía al hombro a la mínima en "Grupo 7" ha sido algo que ha sabido desterrar de su estilo y ya lo hizo en "La isla mínima", como también lo ha confirmado en ésta. Bravo por él y por su caligrafía.
No me parece, por el contrario, tan espectacular como Scorsese. Sí que puede haber algo de relación con esos primeros compases de "Casino" con la voz en off narrando todo lo que vas viendo, siendo, como bien dices, una mera ilustración a lo que cuenta pero no en el estilo. Alberto, siendo un director sobrio y muy contenido como está demostrando, no tiene ese sentido estético y visual que Scorsese pone en juego y que casi, casi, te hace botar en la butaca.
Saluderos.

Suso Susillo dijo...

Por supuesto César, no es tan espectacular como Scorsese, esas son palabras mayores, pero hay pasajes muy concretos que si me hacen atisbar el estilo narrativo y grandilocuente de éste, especialmente en la escena que explica todo el proceso de "hacer el helicóptero" con el dinero. A ver si me reviso "Casino" y asiento más lo que quiero decir (lo mismo la memoria me juega una mala pasada, quien sabe).

¡¡Saludacos!!

César Bardés dijo...

Ese momento en concreto es el que yo estaba pensando cuando te he dicho lo del narrador y la imagen ilustrando. Puede que tengas razón, es verdad. Scorsese tiene otro estilo pero su objetivo es parecido.
A Scorsese siempre merece la pena revisitarlo, sobre todo en algunas de sus obras. "Casino" es una de ellas, por supuesto. Yo la reví no hace mucho, unos cuatro o cinco meses y me sigue fascinando, en especial, en su primera hora.
Saludorros.

dexter zgz dijo...

Ya la he visto, ya la he visto, y me ha parecido estupendísima. Suscribo todo lo que decís con todos los matices que aportáis. Me encanta el ritmo, la factura, el empaque muy setentero (yo creo que las mejores muestras del género se dan en la década y no sólo de padrinos vive el hombre, pero hay están los Sidneys, Lumet y Pollack, Pakula, etc. Me gustan mucho las interpretaciones, Eduard, soberbio como siempre (aunque a mí particularmente me gusta más cuando hace de persona "normal", aquí está tan contenido que apenas puede soltar a ese payés socarrón que lleva dentro). Coronado está genial, y además como narrador le toca soltar por esa boquita unos diálogos, uff, qué diálogos. Carlos Santos tiene un papel extraordinario y difícil y lo saca adelante a las mil maravillas. Quizá echo de menos más texto en el personaje de Marta Etura, para mí algo desaprovechada.

Con respecto a Gutiérrez Caba no hay que perder en cuenta dónde aparece y cómo aparece. Una vez se cuela en casa de Paesa que abre la puerta y se lo encuentra sentado tan tranquilo en el sillón. "Hombre, Paco, que hay confianza" o algo así le dice. Luego se lo encuentra en el rellano de la escalera. Pues eso que entre Paesa y las cloacas del Estado había confianza (previa), familiaridad y cierto compadreo.

Hay quien ha acusado esta película de fría. Yo creo que los personajes están admirablemente escritos y además desde cierta humanidad. Hasta el mismo Roldán la tiene en varios momentos. Supongo que el peor parado de todos es mi ex-alcalde que no creo que haya visto la película, y si la ha visto creo que no le habrá gustado nada. Sé lo que Suso Susillo quiere decir que habla de los "momentos Scorsese". El montaje de la película también es otra maravilla.

Abrazos con gabardina

César Bardés dijo...

Pues prácticamente de acuerdo en todo lo que dices. Creo que Eduard está soberbio precisamente porque está contenido. A mí me recuerda ese hombre de negocios que creo que todos hemos conocido que apenas gesticulaba y que siempre tenía el gesto contrariado, lo cual le hacía aún más gris, más difícil de distinguir. Muy bien Coronado y Santos y cierto en lo de Etura, quizá algo desaprovechada y que consigue meternos el gusanillo de querer saber más acerca del personaje.
Interesante tu lectura del personaje de Gutiérrez Caba y, me temo, que muy acertada.
A mí también me han dicho que es fría (qué malo es leer a la crítica antes de ir a ver la película) pero a mí no me lo parece. Belloch no sale nada bien parado, es cierto. Ambicioso como pocos, quizá un personaje que lo ha habido en todos los gobiernos (en los de aquí y en los de fuera) y que da mucho empaque a la película.
Bien vista. Bien vista.
Abrazos con cinta magnetofónica.