jueves, 29 de septiembre de 2016

LOS SIETE MAGNÍFICOS (2016), de Antoine Fuqua

Cuando se aborda una nueva versión de la historia original de Akira Kurosawa de la que ya realizó un estupendo western John Sturges es inevitable que salgan las comparaciones. Lo que pasa es que, cuando se entra en ese juego, olvidamos el devenir de los tiempos, la variación en los gustos del espectador e, incluso, las constantes que hacen que el público acuda a las historias como si fueran nuevas y sorprendentes. Quizá, por eso, es tan importante saber ver cine, conocer el cine bueno de verdad y apreciar que, en muchas ocasiones, se nos intenta colar algún que otro timo como si fuera la reoca.
Con los ojos de espectador avezado, esta nueva versión no llega ni a la altura de los zapatos de aquella otra encabezada por Yul Brynner y Steve McQueen. Los personajes están peor trazados, hay motivaciones que no están suficientemente explicadas, se pierde el idealismo que destilaban esos pistoleros que, a primera vista, carecían de alma y, sin duda, esta nueva mirada se preocupa muchísimo de ser políticamente correcta, no sea que las minorías étnicas y las feministas de turno pongan el grito en el cielo diciendo que ellos y ellas quieren pegar tiros y tiras como el que más.
En su haber podríamos colocar el trabajo de Ethan Hawke, poseedor de las mejores líneas de diálogo en un guión bastante desdibujado, de Vincent D´Onofrio, uno de los talentos más desaprovechados de Hollywood y de ese villano con ganas que interpreta Peter Saarsgard, malvado en todas y cada una de sus miradas y abyecto en todas sus actitudes. Sorprendentemente a Denzel Washington se le aprecia forzado, incómodo, muy encorsetado, como si no hubiera tenido ninguna gana de encarnar al jefe de los siete bandoleros. Todo esto suponiendo que un negro pudiera tener alguna oportunidad de liderar a toda una banda en los tiempos del lejano Oeste, claro. El papel de Chris Pratt resulta absolutamente surrealista, sin dirección concreta, con salidas ciertamente absurdas. Antoine Fuqua, el director, tiene planos de maravillosa elegancia, imprime ritmo, se pasa de efectismos en algún momento y renuncia a complicarse demasiado la vida con escenas de carga dramática. El guión, por supuesto, incluye el elemento de la venganza, tan querido del público actual y modifica ciertos aspectos del original, no todos con acierto. Hay visitas ocasionales a Sergio Leone, como no podía ser menos, a Clint Eastwood, al Richard Brooks de Los profesionales e, incluso, a La primera ametralladora del Oeste, de Andrew McLaglen.
Si nos ponemos la visera de espectador que no se mueve mucho más allá del cine realizado en los años ochenta, habrá quien aplauda con entusiasmo la idea, le parecerá una película de acción estupenda e hasta disculpará su innegable ligereza si alguien comete la osadía de compararla con Sin perdón, de Clint Eastwood o con la incomprendida y maravillosa Open range, de Kevin Costner. Son los pistoleros de hoy en día que no tienen ninguna carta en la manga y caen acribillados por la ignorancia en cuanto la erudición se pone a disparar.
Y es que en nuestras vidas nos han ofrecido mucho pero nunca nos han ofrecido todo. Eso puede ser patrimonio exclusivo de un cine que se hizo con calidad, sentido y con un profundo respeto por lo que se contaba, cómo se contaba y hacia los personajes que intervenían. Eso sí que era magnífico.

5 comentarios:

dexter zgz dijo...

No te voy a negar que la peli me entretuvo en muchos momentos e incluso me sorprendió con ese arranque rotundo y prometedor. La presentación de Denzel - en una escena que me recordó a la escena inicial del bar de "Django desencadenado" o de Pratt. Denzel estará muy desganado y todo lo que quieras, pero al fin y al cabo aporta carisma que no es poco para una peli de estas características. No obstante, hacia como la media hora la película tiene un bajón terrible del que le cuesta recuperarse. Vamos, que yo creo que no se recupera, porque ese final tan desmadrado, uff, yo se lo hubiese dado a Tarantino o a Alex De La Iglesia directamente.

Yo también me quedo con D´Onofrio y con Saasgard con ese malvado tan psicótico que hubiese sido impensable en los tiempos en los que Sturgess rodó su versión. Me quedo con algunas escenas que me dibujaron la medio sonsrisilla en la cara como la de la muerte de Chris Pratt (¿no es spoiler, no?) u otras que me evocan al spaghetti. Pero en general me quedo con poco. ¿Mañana, nos vemos en el Verdi con Meryl?

Abrazos desde el campanario

César Bardés dijo...

Yo es que le veo todo el rato con el mismo gesto, constreñido, con las cejas muy juntas, como intentando dar intensidad falsa a un personaje del que no tiene ni idea cómo sacar adelante. Es cierto que aporta carisma (sigo sin creerme que un negro lidere el grupo) y lo que es de juzgado de guardia es el personaje de Chris Pratt, que me parece dibujado según se levantara de humor el guionista esa mañana. La película pasa de puntillas por algunos puntos que la versión de Sturges sí que hace especial hincapié (el episodio de preparación de las trampas y la defensa del pueblo, no es que esté mal llevado, es que se nota que ni interés ni nada. Solo sirve para redefinir al personaje de Ethan Hawke). A mí me parece estupenda la escena Leone (digamos la primera acción de los siete juntos) y cómo Fuqua centra todo en la cara de los personajes, arriba y abajo (fatalmente dirigido Hawke en su "fatiga de combate"), sosteniendo miradas, llevando la tensión al paroxismo tal y como lo hacía Leone. Para mí, un momento muy bueno. El enlace de las cosas, quieren hacerlo tan diferente, que se nota que no lo han currado nada. Los personajes cambian de opinión. No se sabe de dónde saca los nombres Denzel (van ellos a los pistoleros y no los pistoleros a ellos como en la otra), no hay componente idealista, todos aceptan el dinero sin que el público sepa en ningún momento cuánto hay, si mucho o poco, se capta la atención de Denzel por el móvil de la venganza que hace que la historia quede desdibujada totalmente...Un montón de fallos de narrativa que, como digo en el artículo, hará que el novato salga encantado y que el que sabe, salga con la sensación de que le han tomado tres cuartas partes del pelo.
Abrazos con el revólver al revés.

CARPET_WALLY dijo...

Vaya, así que muere Pratt, pues ya me habéis fastidiado la peli, con las ganas que tenía de verla...ejem.

Una cosa, al hilo de tu comentario, Dex. Hablas de que el malo es un malo muy psicótico y actual, al go que jamás habría compuesto Wallach (por la época, no por capacidad). Pues yo creo que eso es algo que tenía de bueno aquella de Sturgess, Eli no es que fuera un malvado sin corazón, es que era el abusón, el fuerte que pisotea a los débiles porque tiene armas y sabe como usarlas. Quizá los malos de ahora son más brutales y tal vez más reales, más sin escrúpulos pero indudablemente no los percibimos (al menos yo) como más reales. Quiero decir que yo veo por la calle (la vida) muchos más "malos" abusones que psicópatas, que existir existen, pero no son cotidianos. Por esos los malos como Eli wallach en la versión de Sturgess nos resultaba reconocible y por eso el primo de Zumosol, Cris y sus 7. incluyendole a él mismo (no confundir con CR7) eran la solucón aceptable para los problemas. No sé si Puqua busca otra cosa y el psicópata de turno se encuentra con la horma de su zapato en forma de yo que sé que otro tipo de traumas infantiles y quizá la versión antigua era mucho más de malos-buenos, pero me apuesto la dimisión en pleno de un Comité Federal a que al menos los personajes (los malos y los buenos) de entonces estaban mejor dibujados, tenían más enjundia y eran más cercanos a lo que la vida nos muestra día a día.

Abrazos por que entonces me pareció una buena idea.

dexter zgz dijo...

No te quito la razón. Al hilo de lo que comentaba Bardés de lo desdibujados que estaban algunos personajes pues podría decirse que el de Saasgard es de los que se salvan de la quema. Y con eso me quedo. Por supuesto que es un arquetipo que se acerca más al villano de ahora - es casi un gangster- que al clásico. Me refería más que nada al sentido que tiene un personaje así dentro de una historia como ésta.

Yo desde luego me esperaba algo bastante peor.

Abrazos fumando Malboro

César Bardés dijo...

Los dos tenéis razón. La versión de Sturges es infinitamente mejor, con los personajes mejor dibujados (e, incluso, con mayor inteligencia)y con un estilo sugerido detrás que era más consistente, más apto para el público al que no le hacía falta mostrar todo con pelos y señales. Por otro lado, no le falta razón a Dex al decir que Saarsgard se salva de la quema porque compone un personaje absolutamente entregado a la ambición (quizá más plano, tiene menos historia detrás que el que puedes imaginar al Calvera de Eli Wallach). Es casi un gángster, en efecto, un tipo que le ha tomado el gusto a la sangre y que disfruta con el ejercicio de la maldad y con su dominio, al que no pondrá fin en ningún momento. Al fin y al cabo, el Calvera de Wallach tenía su lado humano, porque buscaba comida para sus hombres y en esta historia lo que busca es arrebatarles todo.
Y que no está Steve McQueen, coño. Y el personaje de Chris Pratt no se le acerca ni de casualidad, ni como actor ni como personaje.
Yo creo que es mala. Ahora bien, contentará a los que no han visto nada más allá de los ochenta.
Abrazos sin música.