jueves, 15 de septiembre de 2016

TARDE PARA LA IRA (2016), de Raúl Arévalo

Es posible que, cualquier día de éstos, nos encontremos con la venganza del hombre normal. Ese tipo que solo quería vivir en paz y tranquilo, rodeado de los suyos, celebrando los cumpleaños y dejando que la vida fluyera con naturalidad. No es pedir mucho. Y, sin embargo, el destino se empeña, en ocasiones, en negar pequeños deseos e intenciones. Se ceba en la crueldad, en la pérdida brutal…y lo que es aún peor. Condena a los supervivientes a vivir en la nada.
Pero tal vez, esos supervivientes tengan un pacto con la paciencia y solo haya que esperar para desatar la fiera sanguinaria que llevan dentro. La ira es como un animal enjaulado que hay que tener bajo control porque, si no es así, se desatará e irá a por todos como un auténtico asesino profesional. Disparará a bocajarro al destino y pagará por ello, pero será en otro lugar y en otro momento. Es la consecuencia de haberlo tenido todo y perderlo de improviso. La venganza es un plato que se come frío y éste va a estar helado.
El tiempo, esta vez, será un aliado y así, ese hombre normal se comportará normalmente, irá tejiendo su tela de araña con tranquilidad, esperando a que las presas estén atrapadas en ella. Sus movimientos son claros y precisos. Quizá han sido demasiadas las horas de espera, los días de mera compañía, los años de mirada impasible, de aquel que no tiene nada que perder. Y ése, precisamente ése, es el peor de los hombres. Es el que dejará a los que viven en la violencia con el asombro en el rostro y cubierto por una fina capa de miedo. Nada es normal en su vida porque la normalidad le fue arrancada de raíz hace algunos años. Busca saciar su sed y hará cualquier cosa por conseguirlo. Incluso tener rasgos de humanidad.
Prometedor debut de Raúl Arévalo en la dirección con un especial cuidado en la interpretación de todo el reparto aunque hay que reconocer que la sabiduría y la presencia de Antonio de la Torre llena todos los rincones. Arévalo sabe contar la historia que quiere aunque alguien debería decirle al oído, muy quedamente, que hay algunas opciones más que la cámara al hombto. Por lo demás, conoce el tiempo, maneja el ritmo, da la información justa sin pasarse ni un milímetro y hace que el elenco se luzca en todas y cada una de sus secuencias, por cortas que sean. En cuanto atempere el estilo, podríamos tener a un director con fuerza, vigor y con aliento clásico.

Y es que no es fácil contar una historia desde el dolor para armar toda una trama sobre rencores. No hay nada efectista en ella y se siente el frío y la violencia moral, el calor y la sensualidad ajada, la verdad y el abismo de fachadas. Los diálogos brillan con naturalidad y también hay un cierto aroma de tasca y de mus prolongado. El humo de los disparos sustituirá al de los cigarrillos y la confesión será a cara cubierta, dejando que las lágrimas no aparezcan aunque estén. Hay demasiada ira contenida y se sabe que existe porque, cuando sale a la luz, es implacable y silenciosa. No hay palabras en la venganza y todo se teñirá de rojo indeleble. Y no servirá de nada porque el dolor no callará en la oscuridad de la noche y será aún peor porque ya no habrá nadie al otro lado esperando una frase oportuna en la quietud. 

18 comentarios:

dexter zgz dijo...

Dices que habrá que esperar a que atempere su estilo, yo creo que más bien habrá que esperar a que no se corrompa. Cuántos directores hemos visto que tras un primer debut prometedor acaban perdiéndose en la nada más absoluta. Y es que yo niego la mayor, a mí esto no me parece un debut prometedor, me parece una opera prima excelente, una pasada. Hay que ver cómo se maneja Raúl con un guión que es oro molido, que está perfectamente planificado y dosificado, en el que el dibujo de personajes es soberbio. El novato hace buena la idea del suspense según Hitchok, esa de que si vemos a un hombre sentado en una silla y sabemos que debajo de la silla hay una bomba, pero él no, ahí hay suspense.

Siempre hay una expectación ante un debut como éste de un tipo que siempre hemos visto delante de las cámaras y no sabemos cómo se las puede apañar detrás. Fundamentalmente, tendemos a pensar que estos tipos solo se limitan a poner la jeta en las películas y no disponen de una voz propia. Pues bueno, Raúl la tiene, y vaya cómo es. Cómo homenajea, casi plagia, a los grandes, no sólo a los Peckimpah, Eastwood, Tarantino. También hay un tufillo algo gafapasta que no llega a molestar a lo "nouvelle vague" o a lo polar francés que está muy bien.

Por una vez lo de la cámara al hombro no me molesta. Casi ni lo noto. Es una película que se siente, se respira, se huele, se palpita, y en este sentido todo lo que suene a veracidad no sobra ni un ápice.

Abrazos desde el maletero

CARPET_WALLY dijo...

Bueno, empiezo por lo menor (lo es en este caso porque me parece que estamos ante una película mayor), la cámara al hombro. A mi me molestó bastante en una de las primeras escenas en el bar, en una especie de miniplano secuencia en el que juega a presentar a algunos de los personajes: José, Juanjo, su mujer, la hermana...A partir de ahí la olvidé, o Arévalo me la hizo olvidar. ¿Siguió existiendo?. Tal vez, pero yo ya estaba atrapado en ese mundo casi desértico con aroma a western clásico que Raul nos propone dentro de un barrio probablemente muy poblado.

Seca, la película es seca como pocas, como ese Antonio de la Torre casi tan mudo como en "Canibal" o su personaje de "Grupo 7". No hace falta decir de más para que se entienda todo. Y así, casi sin palabras, con fogonazos de imágenes bien colocadas vas construyendo toda la trama, todas las motivaciones, todas las reacciones. Destacas a La torre, pero yo me sorprendí mucho con un Luis Callejo impresionante, dominador desde sus habituales personajes secundarios de toda una capacidad para expresar en su justa medida un personaje más complejo de lo que parece a simple vista.

Dura, violencia explícita bien llevada y nada gratuita, pero también violencia fuera de cámara en lo que, para mi, es la mejor escena de todo el film, la mejor muestra de que Arévalo sabe lo que quiere hacer y como hacerlo, de que, como dice Dex, hay un gran director ya y no una joven promesa.

Y ese bar, que a mi ( y supongo que a todos los españoles) nos resulta tan cercano, es un magnífico saloon sin puertas de vaivén donde ese forastero sin pasado juega al poker con los lugareños y espera paciente el momento de sacar su colt y acabar aquello que le llevó hasta allí.

Una película magnífica.

Abrazos con voz de flauta

César Bardés dijo...

Pues yo sí creo que hay una proliferación excesiva de planos de cámara al hombro al igual que, en su afán de destacar a los mismos intérpretes, se llena de primeros planos o planos demasiado cercanos que, creo, son bastante repetitivos. Por eso digo que tiene que atemperar el estilo (algo parecido le está pasando a Alberto Rodríguez, por ejemplo, que no dejaba la cámara al hombro en "Grupo 7" y sin embargo en "La isla mínima" consigue llegar a la sobriedad sin dejar de lado la brillantez, veremos lo que ha hecho en "El hombre de las mil caras"). Lo cierto es que la historia de Arévalo es muy potente (mérito suyo también que para eso firma el guión) y tiene vigor y mucha fuerza. Yo no temo que se corrompa (su atención a los personajes hace creer eso) pero sí reconozco al director joven e impetuoso que quiere trasladar tanta emoción que llega a ser, pues eso, repetitivo.
La referencia a Peckinpah, ante todo es muy clara, y más a "Perros de paja" aunque desde una óptica distinta. A mí una película no se me hace más veraz porque la cámara esté al hombro, todo lo contrario, me saca de la narración (y mira que es difícil con un argumento así) y es Antonio de la Torre con su soberbio trabajo el que me vuelve a introducir. Yo no veo polar por aquí, quizá sí más "nouvelle vague" pero tampoco de una forma abrumadora.
¿Sabes lo que pasa? Que yo me estoy poniendo en plan crítico y tú eres un espectador que se ha entusiasmado. Difícil va a ser convencernos de lo contrario.
Abrazos con sudadera (lo que antiguamente se llamaba chándal)

César Bardés dijo...

Tienes razón al considerar un "western" en esta película. Tiene todos los elementos y es verdad que lo pensé mientras la veía. Ya he dicho que la referencia más cercana, creo que es Peckinpah. Lo de la cámara al hombro sí me llegó a irritar en algún momento pero puede que sean manías mías.
Yo te diré dónde está uno de los puntos más apasionantes de la película. En la relación entre Luis Callejo y Antonio de la Torre, me explico.
Callejo se esfuerza en todo momento (y muy bien además) por construir su personaje a base de la carne de cárcel que representa. Es un tipo duro, acostumbrado a bailar con la más fea, que no se arredra ante nada, al borde de la violencia gratuita, con miradas que llegan a asustar y, lo que más me impresionó, esa forma de andar absolutamente avasallante, como si no se le pudiera poner nada por delante. Bien. Me fascina que un personaje que ha construido con estas características ( y muy bien construido) se quede alucinado y llegue a tener miedo de la furia del hombre normal que representa de la Torre. No se ha cargado a nadie, no se ha metido en peleas, se nota que es un buen tío, además...y, sin embargo, la violencia que despliega horroriza a Callejo que se supone que es un tío que sabe lidiar con gente así. A mí eso me parece digno de estudio y además entronca muy bien con la idea de Peckinpah en "Perros de paja" sobre el león que todos llevamos dentro. Para mí, el punto más fuerte de la película.
Sois demasiado dados a encumbrar a un tío con una sola película en su haber. Arévalo lo ha hecho bien, muy bien, pero habrá que ver lo que hace después. Es algo parecido a lo que yo comenté acerca de Tarantino con mi acompañante cuando fuimos a ver "Reservoir dogs". Ojalá sea una gran realidad.
Abrazos con cuatro reyes.

CARPET_WALLY dijo...

Peckimpah y "Perros de paja" es una referencia, pero yo no dejaría de lado a Eastwood con su personaje que recuerda algo al desconocido de "Infierno de cobardes" y a alguno de los que compuso con Leone. Además de que como bien vio Dex, ese criador de cerdos rehabilitado es un claro guiño a William Munny. ¡¡Que grande es Dex para estas cosas!!.

El momento de Callejo con la secuencia de Manolo Solo es genial y refleja todo lo que comentas, el típico tío que se sabe desenvolver de sobra con tipos muy, muy duros y que se acojona de verdad con la ira del hombre paciente.

Si, claro, hay que esperar a ver como evoluciona Arévalo en la dirección, pero para una opera prima estamos ante una película muy redonda, muy bien trabajada y estudiada, una gran película que tras la sequía del año pasado vuelve a dar al cine español una película para relamerse. Si no hay más, no pasa nada, ahí tenemos, salvando las distancias a Laughton y "La noche del cazador" y si lo que viene después no llega a la altura de lo esperado tampoco sería la primera vez. Lo que si me parece es que el salto a la dirección ha sido también muy pensada y sin dejar demasiadas cosas a haber que sale, ha escrito la historia con mimo y ha sabido dar empaque a los personajes. No es simplemente un actor detrás de la cámara, que también ha habido unos cuantos y pocos con resultados tan satisfactorios.

Abrazos con escopeta

Suso Susillo dijo...


Buenas,

Estoy de acuerdo con casi todo lo que comentáis (incluso con lo que dice Wally de la cámara al hombro en el bar a mí me hizo fruncir el ceño esperando que no fuese todo el resto de la peli así, menos mal, falsa alarma). Como dejáis caer, todo rezuma a verdad en esta peli al igual que la relación entre Curro y José es pura dinamita.

Todo funciona aquí: guión, dirección, fotografía, banda sonora y sus magníficas interpretaciones (impresionante lo de Luis Callejo). Menuda ópera prima se ha marcado el Sr. Arévalo, que no le bastaba con ser sólo ya un grandísimo actor.

En cuanto a las referencias (esa al polar francés está muy bien traída), yo veo más o menos dos claras aparte de las que ya habéis comentado. Por un lado, una emparentada debido a la negrura y al fatalismo reinante con la estupenda "Antes que el diablo sepas que has muerto" de Lumet y por otro lado al cine de Pablo Trapero (oscuro como él sólo, también). Como muestra, el explosivo prólogo parece ser una suerte de continuación/repetición visual/narrativa del sorprendente y seco epílogo de su negrísima "Carancho".

Y ahora en escasos días, la de Alberto Rodríguez. ¡¡Más que ganas!! que se tiene.

Un saludo.

CARPET_WALLY dijo...

juer..."a ver lo que sale"...que asco me doy

César Bardés dijo...

Bien visto lo de "Sin perdón" y a Eastwood, qué duda cabe. Ahí es donde está la cosa Carpet. Hay demasiadas alas cuando es una película estupenda, muy redonda y demás. Calma, dejemos que él trabaje sin la presión que se le da a alguien que ha hecho algo realmente bueno y a ver cómo evoluciona porque oyendo a algunos parece que es que ya ha evolucionado del todo y que, a partir de aquí, tenemos al Peckinpah español. Bien dicho lo que dices.
Yo también pensaba en Laughton mientras escribía el comentario anterior al tuyo. Bueno, bien, no es exactamente el mismo caso porque Laughton venía también de una larga trayectoria como director teatral y su peso interpretativo, con todos los respetos para Raúl Arévalo, es para tener en cuenta aunque ha habido alguien que me reprochó por aquí y dijo que Laughton era un actor muy histriónico y muy malo.
Encantado de verte, Suso, bien vistas esas referencias (sigo sin ver demasiado del polar, pero si ya sois varios los que estáis de acuerdo, estaré equivocado, sin duda). Sin embargo, te diré un secreto: "Carancho" no me gustó nada, de nada, de nada pero, ya te digo, seguro que estoy equivocado.
Lo de Sidney Lumet puede pasar en su fatalismo aunque yo no veo tantas semejanzas. Está mucho más cerca, a lo mejor, de "Toro", de Kike Maíllo aunque tengo que reconocer que "Tarde para la ira" me gustó mucho más.
Abrazos con el cordero en la mesa.

dexter zgz dijo...

Yo lo de la cámara al hombro, pues sentí lo mismo que dice Carpet, hubo un momento en la que se me volvió invisible. La historia me atrapó tanto que no hubo nada más. De todas formas, comprobar si Raúl abusa del recurso puede ser una buena excusa, en realidad tan tonta como otra cualquiera, para volver a ver la película.

Lo del polar se me ocurrió porque el personaje de De la Torre me recordó un poco al samurai de Delon, aunque no había pensado en "Canibal". La verdad es que esta gente que suele trabajar mucho juntos suele manejar códigos privados que serían bien interesantes de analizar.

Puede que me esté guiando por el entusiasmo, puede que no hace ni 24 horas que he visto la peli y estoy como loco, puede que ya conocíeramos a Raúl de oídas y es un tío que te alegra que haya hecho esto. O puede que sea porque lo ha hecho rematadamente bien, qué coñe.


Abrazos desde la verbena del pueblo

César Bardés dijo...

Pues eso, será que lo de la cámara al hombro lo noto yo que estoy en plan crítico y a vosotros se os olvida porque estáis en plan espectador. Que no es ningún desprecio ni nada de eso, en todo caso a mí, porque la afirmación la hago en plan envidioso porque, sin duda, tenéis la mirada más fresca que la de un servidor. De todas formas, eso poco importa, al César lo que es del César y hay que reconocer que Raúl ha hecho un trabajo estupendo en el que acierta, en mi opinión, más que en la planificación en el trazado de personajes y en el mimo hacia los actores. Se nota que los dirige y se nota que los quiere.
Me parece bien que te recuerde a Delon. Eres grande recordando muchas cosas. Aunque yo no esté de acuerdo porque el personaje, para nada, me parece un samurai y notas cómo la ira crece en su interior (qué bueno es de la Torre).
Abrazos desde el corral.

CARPET_WALLY dijo...

De hecho Arévalo ya se puso tras las cámaras en "Primos" rodando algunas secuencias, creo que una de ellas es la final en el jardín de Inma Cuesta. Lo contaba el otro día en la tele en una entrevista junto con Antonio de la Torre.

Contaba Antonio que estuvo Raul con él en el coche comentando la escena casi final de la llegada al bar y tal...motivaciones, profundidad del personaje, como componer ese momento...luego a rodar...y ya sabéis los que la habéis visto "la de matices que se muestran en el rostro de Antonio en esa escena", jejeje. Se partían de risa. Códigos privados.

Abrazos vis a vis

dexter zgz dijo...

La escena que comenta Carpet no es nada iracunda. Frialdad y profesionalidad total. Un samurai.

Abrazos con catana.

César Bardés dijo...

Bien. Es un punto de vista. Yo creo que ahí...bueno, es igual lo que yo crea.
Abrazos con olor a cañas.

Suso Susillo dijo...

A mí la película, toda ella me gustó, pero tengo que admitir que la planificación de la escena en el cuartill del gimnasio, entre miradas e ira contenida a punto de estallar me hizo agarrarme a la butaca bien fuerte. Una vez que vuela todo por los aires, llega la realidad, y no es otra que están en una madriguera y tienen que salir de ella como sea. Toda esta parte me parece fabulosa lo bien que está lleva, interpretada, etc.

Por cierto hay, o tuve la sensación de verlo, cierto humor negro soterrado, muy sutil en determinados momentos/frases. ¿No sé que opináis al respecto?

A mi "Carancho" me encantó, la verdad, es más recuerdo que fue la época que vi de estreno "No habrá paz para los malvados" y me dejó un sabor ciertamente agridulce (sobre todo por su algo descafeinada parte central) y hablando con un amigo me dijo algo así como: "Para negra, Carancho". Y ya fue cuando la vi.

Saludos.

Suso Susillo dijo...

Por cierto, lo de "Canibal" está tambien muy bien traido. Y es que esa parquedad a la hora de hablar, Antonio la convierto en oro puro con esa magnífica expresividad corporal que tiene.

César Bardés dijo...

Si a mí también me gustó, de eso no podéis acusarme. Solo veo...digamos, vigores un tanto innecesarios en algunos pasajes, ya está. La escena que comentas, Suso, es espectacular, con una interpretación de Callejo estupenda y absolutamente magistral de de la Torre.
Yo también creo que hay un cierto sentido del humor en algunas cosas.
Y lo siento, soy un firme defensor de "No habrá paz para los malvados" y me gustó bastante más que "Carancho".
Saludos.

Suso Susillo dijo...

Mira, se me viene ahora un buen ejemplo de ese humor que comento, César, y no es otro que el magnífico partido, ojo también dramático, que el guión le saca a ese par de chandals del gimnasio de boxeo. Y es que esos dos "compañeros" de travesía forzosa ataviados de la misma forma delante del mostrador del motel pidiendo una cama de matrimonio es que tiene su gracia, a pesar de lo que acaban de dejar atrás. :-D

César Bardés dijo...

Pues totalmente de acuerdo, Suso. El chiste se alarga un poco cuando la mujer del criador de cerdos también les hace un comentario sobre el chándal y ellos se miran como negando que tengan mucho que ver el uno con el otro. Está bien visto.
Saludos ejercitantes.