viernes, 22 de abril de 2016

NI UN PELO DE TONTO (1994), de Robert Benton

Todo el mundo cree que Sully es un viejo estúpido irresponsable, uno de esos eternos jóvenes que jamás han sabido madurar. No tiene un centavo, el trabajo le escasea, como padre no se portó demasiado bien y es capaz de prescindir de los amigos cuando haga falta. Sin embargo, hay algo en él que lo hace diferente. Quizá haya dado esa imagen porque así la gente no le exige nada. Tal vez sí que supo madurar pero lo hizo con tanta sabiduría que nadie lo notó. Es verdad que no tiene un centavo y que el trabajo no abunda pero siempre sufrió por su hijo, siempre estuvo al tanto de sus evoluciones aunque nadie se haya dado cuenta de ello. Nunca prescinde de los amigos, solo da preferencia a lo que realmente la tiene. Ellos creen que Sully no siente, ni padece y es todo lo contrario. Se preocupa por los que le quieren. Tiene una mano izquierda acogedora para hacer que la vieja Hattie vuelva con él a casa. Su retranca alegra la vida de su vieja patrona. Juega al tuya-mía con su jefe. En realidad, Sully se ha creado un mundo que gira a su alrededor solo que nadie, ni el más cercano, lo sospecha.
No deja de ser cierto que hace gala de una despreocupación desconcertante. Tiene un abogado cojo que jamás gana un caso pero no le importa demasiado perder un juicio. Prueba suerte en el azar una y otra vez pero sabe que el resultado será siempre menos dinero en su bolsillo. Su rodilla hace que corra pero a cámara lenta. Bueno, mala suerte. Y, sin embargo, cuando hay que tomar decisiones tiene una belleza interior que nadie en el pueblo de North Bath posee. Incluso cuando se enfrenta con el desastrado e inútil policía que patrulla por las calles del pueblo hace lo que haría cualquier hombre de verdad. No, Sully no tiene ni un pelo de tonto. No es el idiota de nadie.
Robert Benton rodeó a Paul Newman de un puñado de actores llenos de serenidad para dejar bien claro que él era un actor como ningún otro, que no importaba que la película fuera pequeña porque era tan grande que hacía que la sonrisa no se pudiera caer de los labios, bien amarrada al andamio de las mejillas. Bajo el rostro y las sensaciones de Newman nos adentramos en la verdad de un individuo que esconde sus emociones bajo una máscara de irresponsabilidad. Los diálogos son brillantes y certeros y todo deja un regusto de suavidad, de estar disfrutando de la agradable nieve y de una historia cualquiera. Y es que Newman aquí nos ofrece un registro cercano a la comedia y domina a la perfección ritmos y tonos, dejando caer frases aquí y allá, como si fuera un inmaduro a punto de entrar en la jubilación, paradoja de un destino que siempre tuvo que huir para no verse totalmente destruido. Tal vez así es como se manifiesta la sabiduría. A través de los ojos distantes de un hombre que siempre estuvo cerca aunque no se le notara. Él no olvidó nunca a quién quería aunque nadie se dio cuenta de sus sentimientos. Solo así se puede sobrevivir en un mundo que quiere acabar con todos los hombres que son como Sully.

2 comentarios:

dexter zgz dijo...

Pues fíjate que la vi hace 22 años cuando se estrenó y no le vi gran cosa, y la recuperé hace un par de años y ya la vi con otros ojos. Lo que puede llegar a cambiar la transferencia. Me emocionó ver a Paul Newman en uno de sus últimos grandes papeles (luego llegaría ese que te gusta tanto también con Benton en "Al caer el sol" y por supuesto el secundario de "Camino a la perdición" que quitaba el hipo el buen señor). Y me emocionó ver a Philip Seymour Hoffman en lo que parecía una especie de "traspaso de poderes" con el propio Paul.

Repaso la filmografía de Benton y creo que le pesa mucho lo del Oscar de "Kramer contra Kramer" en un año en el que estaba nominado Coppola por "Apocalypse Now" ( y en el que no estaba nominado Woody por "Manhattan"). Después veo una carrera con un perfil medio, películas agradables como esta o la citada "Al caer el sol" y algún patinazo como la fallida adaptación de esa gran novela que es "La mancha humana" de Philip Roth.

Abrazos con casco

César Bardés dijo...

A mí es una película que siempre me hizo mucha gracia. Tiene algunos chistes deslizados que hacen que Newman se luzca (ya, de momento, llamar al hijo de Jessica Tandy "Finanzas" tiene su aquel). Me parece que es una película que está muy bien, que deja ver los defectos de un hombre que, en efecto, no tiene ni un pelo de tonto y que cualquiera que echara una mirada sobre él lo calificaría sin dudarlo de fracasado y, sin embargo, no lo es porque es mucho más feliz que otros (en contraposición al personaje cabrón de Bruce Willis).
En cuanto a la filmografía de Benton, a mí me parece que es un nostálgico del buen cine y ha intentado hacerlo tocando muchos palos. Recordemos que como guionista sin llegar a dirigir fue un auténtico fiera con los guiones de "Bonnie and Clyde", "El día de los tramposos" y "¿Qué me pasa, doctor?". Como director, me gusta mucho su ópera prima, en la que también visita el cine negro, llamada "El gato conoce al asesino" con un Art Cartney enorme haciendo de detective al viejo estilo solo que en la tercera edad. "Kramer contra Kramer" es lo que es, desde luego. Me gusta también el homenaje a Hitchcock que hace en "Bajo sospecha" con Roy Scheider y Meryl Streep. Siendo un melodrama, no me disgustó "En un lugar del corazón", creo que Sally Field está realmente bien y el que está enorme de verdad es John Malkovich en el papel del inquilino ciego. Abomino de "Nadine", me parece una muy mala película, totalmente fallida. Me gusta bastante "Billy Bathgate", me parece una película de gángsters totalmente olvidada. Me gusta ésta y me gusta "Al caer el sol". Es cierto que falla estrepitosamente con "La mancha humana" (creo que Hopkins no es el actor más indicado para esta película en un papel que él creó para Newman descaradamente) y no he visto "El juego del amor" aunque me temo que nos retrotrae al Benton más dulzón. Un hombre de carrera corta que tiene títulos que, sin llegar a obras maestras ninguno, hizo películas que estaban bastante bien.
Abrazos cojeando.