viernes, 8 de abril de 2016

PLAN DIABÓLICO (1966), de John Frankenheimer

Estás cansado de una vida aburrida. Tanto que la ropa huele a tergal y en el salón de tu casa solo se oye el tic-tac del reloj de la pared. Ha sido una vida en las que has hecho exactamente lo que se esperaba de ti. Te has dedicado a los negocios, te ha ido bien, has mantenido a una familia, has dejado que los años pasaran para que la pasión que sentías por tu mujer se diluyera hasta quedar en nada. Estás harto de sentarte en la mesa de despacho de tu casa y ver ese trofeo que ganaste jugando al tenis. Te miras al espejo y ya no queda nada del hombre que fuiste. Tus cejas están pobladas de plata, tu pelo ha huido a algún lugar ignoto, tu piel se cae derrengada cediendo a la presión de los años. ¿De lo años? ¿O más bien del desgaste? Has creído ser todo y, sin embargo, no has realizado ni uno solo de tus sueños. Nunca tuviste tiempo para dedicarlo a la pintura, nunca te has dejado llevar hasta caer embriagado por una vendimia de lujuria, nunca has tenido una amante en la que dejar reposar las frustraciones. Ya nada queda. Solo el suspiro que todos los días exhalas cuando te levantas de la cama. Para ti, hasta el pijama es aburrido.
Y sabes que no hay segundas oportunidades, Sin embargo, se te presenta un plan diabólico que te va a permitir vivir lo que siempre has sentido y nunca has probado. Es un plan fantástico que te va a dar la libertad para hacer lo que quieras. Montar fiestas, pintar cuadros, parecer el intelectual que nunca fuiste, presumir de tu vida bohemia. Incluso dejarás ese rostro ajado e irremediablemente apelmazado en la madurez para convertirte en un hombre atractivo y deseable. A tu paso, todos te mirarán. Será divertido vivir de nuevo una segunda madurez. Con el olor a pintura entre los dedos, con una copa cuando vengan las ganas, con una playa cercana en la que desnudarse y hacer el amor con las olas. La risa desbocada que tantos años has estado ahogando saldrá sola, como por arte de magia. Y sentirás que el deseo se desboca y que todo lo que pasó de largo en tu vida, se detendrá para quedarse muchos años. Y, sin embargo, no. No hay segundas oportunidades.

Tampoco puede haber arrepentimientos cuando se toman las decisiones importantes porque el castigo puede ser aún peor que ese rostro grisáceo y descompuesto o que esa existencia inútil y aburguesada. Puede que no haya ni la oportunidad de soñar con las luces que desfilan por tu mirada. Y todo será tras una larga espera en el limbo. Y es que quizá el cielo en la vida no sea como nos lo imaginamos. Como tampoco el infierno. Hay propuestas que parecen hechas por el mismísimo diablo para que aprendamos una lección que jamás podremos poner en práctica. Bien lo saben los que desean fervientemente volver a tener otra vida para hacer realidad los anhelos nunca cumplidos. Bien lo saben los que desean volver de un lugar al que nunca debieron ir sin tener conciencia de que los momentos son únicos y que esa es la verdadera riqueza de cada individuo.

2 comentarios:

Antonio Ayala Payet dijo...

¡ Un muy grato saludo y felicitaciones por el apasionante artículo ! La excelente película, auténtica caja de sorpresas desagradables-por ser suave, como es la misma vida en ocasiones. Recordar al malogrado actor "Rock Hudson", en un papel demoledor, dramático y fuera de las buenas normas, es muy gratificante, alejado de sus papeles de guaperas oficial.
Te hago una agradable sugerencia. Mi Bitácora_Blog: con los 3 primeros artículos, que espero sean de tu agrado-interés: " Miradas Sensibles al Mundo del Cine y Cultura Popular ".

¡ Muchas gracias: amabilidad y confianza, estamos en buena conversación y puntos de encuentro!

César Bardés dijo...

Antonio, un placer saludarte. Sé que nos has seguido a través de "Conversacines" y a través del blog y aprovecho para darte la bienvenida e invitarte a que te pongas cómodo en esta casa que también es la tuya.
Estoy muy de acuerdo con tu valoración de Rock Hudson. De hecho, él consideraba que ésta era su mejor película y se cabreó mucho con los críticos cuando no supieron valorarla. A mí me parece toda una pesadilla que me deja con el corazón latiendo muy, muy despacito.
Gracias por la sugerencia. Me pasaré por esos artículos con muchísimo gusto.
Disculpa la tardanza en contestar. Una bronquitis y todo el mundo pidiéndome una mirada a su declaración de la renta tienen la culpa.
Un saludo y bienvenido de nuevo.