martes, 15 de noviembre de 2016

AGUIRRE O LA CÓLERA DE DIOS (1972), de Werner Herzog

Si la nostalgia os domina y queréis volver al lugar donde nacen las leyendas, el debate que sostuvimos en "La gran evasión" de Radiópolis Sevilla a propósito de "Casablanca" lo podéis escuchar aquí.

La Naturaleza se muestra hostil contra el poder. Nadie puede dominarla. Nadie puede silenciarla. Ni siquiera a sangre y fuego. Los soldados con sus pesadas e incómodas armaduras bajan hacia la selva amazónica precipitándose por un precipicio de senderos y dificultades. Cada paso resulta una victoria ante la obcecación por la búsqueda de un reino que no existe. El agua cala los cascos de hierro antiguo y los remolinos se suceden en un río que no quiere a extraños. La alucinación comienza a ser aire y la idea de la rebelión se asienta en la cabeza del más inhumano de los hombres. Dios no se encarna en él, solo su cólera. La corriente arrastra las pasiones y los enemigos se apartan de un manotazo. Sentir el poder es una tentación demasiado fuerte como para resistirse. El cielo clama por una justicia divina. Y los monos se encargarán de proporcionarla.
En un lugar arrinconado del mundo, donde los espacios abiertos son inmensos mientras la selva engulle los pensamientos, no hay lugar para más sentidos que los que dicta la propia Naturaleza. Allí no hay patrias, ni creencias. Solo la supervivencia como valor supremo. La locura crece con rapidez en el trópico y siembra crueldades ante murmullos, asaltos frente a razones, blasfemias surgidas de la inocencia. Nunca existirá la tierra del oro salvo en la mente de los que siguen las leyendas. La única respuesta se halla en el duro corazón de hombres sin talla, a los que la Historia les sobrepasa por culpa de ambiciones de grandeza sin motivo. Quizá porque aún no saben que la grandeza es una cualidad que se lleva por dentro y que rara vez se manifiesta en el exterior. Lope de Aguirre seguirá hasta el último instante tratando de hacer evidente la cólera de Dios. Y nadie vivirá para contarlo.

Werner Herzog dirigió esta película sin ajustarse a la verdad histórica solo para narrar la cercanía de la locura sin sentido que puede dominar a los hombres cuando se dan cuenta de que el poder sobre la vida y la muerte está revoloteando alrededor. Para ello, contó con Klaus Kinski en el papel principal y fue otra batalla campal entre actor y director que quedó reflejada en un documental titulado Mi enemigo íntimo, descripción de cómo el poder también se convierte en objeto de deseo en medio de un rodaje en plena selva. Más allá de eso, se siente la penalidad física de un trabajo cinematográfico que quería traspasar sensaciones con una batalla continua entre la realidad y la ficción. La cólera de Dios, al fin y al cabo, también puede ser un excelente director de fotografía.

11 comentarios:

dexter zgz dijo...

Bueno, ya sabes que hay gente que piensa que el mejor trabajo de Klaus Kinsky fue Nastassja y puede que no les falte razón. Es un actor marcado evidentemente por un físico muy peculiar y que creo que expresa muy bien hasta dónde puede llegar el grado de la obsesión de un hombre. Precisamente, tengo pendiente el visionado de "Fitzcarraldo" que creo que ahonda en esta misma idea, y que me dejó un amigo hace tiempo. Lo mismo cae este fin de semana.

Con respecto a la película que comentas, guardo el recuerdo de que el metraje le perjudica enormemente. Claro que de lo que se trata es precisamente de eso, de una locura que se convierte en obsesión, y desde luego me parece una incursión en el personaje más acertada que la de Saura.

Abrazos con taparrabos

César Bardés dijo...

Es más acertada a pesar de que lo que cuenta, de histórico, poco. Lope de Aguirre fue un cabrón con pintas que deseaba su propio reino, pero lo del descenso en balsa nunca ocurrió como lo cuenta Herzog, que se inventó dos tercios de lo que pasa. A mí Kinski siempre me ha parecido un actor muy limitadito (aún reconociendo que tenía un físico peculiar que no le hacía apto para todo tipo de papeles) y que además iba de raro para hacerse publicidad a sí mismo. Lo de "Fitzcarraldo" me parece un pasote...la típica obra que se le va de las manos a Herzog y acaba siendo pesada y un poco desatada. La mejor de Herzog, para mí y con mucho, es "El enigma de Gaspar Hauser".
No cabe duda de que Coppola bebió de aquí para hacer "Apocalypse now" pero su historia es mucho más apasionante que ésta que, inexplicablemente, se convirtió en una película de culto y que duró en cartel en Madrid más de un año. Cosas que no se explican.
Abrazos con casco herrumbroso.

Raúl Gallego dijo...

Me encanta Aguirre, la cólera de Dios, creo que es una peli de sensaciones y de búsqueda, con el excelso flipado de Klaus Kinski dominando cada plano,incluso se peleó con Herzog porque quería salir el primero al principio del film cuando va bajando la expedición por las montañas. El director de fotografía es Thomas Mauch que también trabaja en Fitzcarraldo y por cierto en esa peli se le cayó la cámara encima cuando el barco choca contra las rocas del río, y se rompió dos dedos. Todo esto lo cuentan en ese magnífico documental del propio Herzog, Mi enemigo íntimo, curiosa la relación de estos Herzog y Kinski, amor y odio, casi como Richard Burton y Elizabeth Taylor. Herzog estaba fascinado por la figura de Kinski desde joven. Salud y cine.

César Bardés dijo...

Yo creo que es más de sensaciones que de búsqueda y no niego el mérito de la película, rodada en condiciones extremas por elección del propio Herzog, aventurero por naturaleza, que quiso igualar el fondo con la forma de hacer la película pero ya digo que no es una película que me enloquezca. El trabajo de fotografía es muy bueno. Y en cuento a la relación con Kinski, pues bueno, duró quince años y después Herzog, como era normal, le mandó a freír espárragos porque el tío se creía que era la estrella del varietés.
Nos vemos esta noche, al otro lado del río.

Suso Susillo dijo...

¡Buenas!

Estoy con Raúl, a mí también me encanta la peli y eso que hay algunos momentos de cierto tedio pero creo que expresa a las claras, y seguramente adrede, ese sentimiento de desorientación y de pérdida de ese ímpetu inicial de los aventureros ya engullidos por ese vasto, frondoso y hostil territorio a conquistar.
Además dos escenas como la del principio de la expedición caminando por esas laderas al son de la música o esa imagen pesadillesca de Aguirre ,más loco ya que cuerdo, en la balsa rodeados nada más de monos y de cadáveres han pasado a formar parte de ese catálogo personal de grandes momentos del cine.

Fitzcarraldo también mola. ;-)

Nota:
Aunque tenemos un mercado internacional para estas cosas, una auténtica pena la edición de DVD que sacó Manga films del filme en cutre formato buzón. Casi toda la obra de Werner Herzog está bastante maltratada, por lo menos hasta hace relativamente poco tiempo.

Saludacos.

César Bardés dijo...

Estoy de acuerdo en que esas dos escenas son lo mejor de la película. Herzog, evidentemente como miembro del "nuevo cine alemán", cercano en sus postulados a la "nouvelle vague" quiso hacerlo todo de la forma más realista posible, capturando los esfuerzos, las improvisaciones y demás y con apenas unas líneas de diálogo como guión. De hecho, su guión no era más que unas cuantas ideas, sobre todo, visuales. Lo cierto es que incluso hay una escena, aquella en la que llevan a doña Inés en la cabina y casi se les vuelca en el fango, en la que, para ayudar a que no se caiga la vaina, aparece una misteriosa mano por la derecha...la mano del propio Herzog intentando que no se le fuera a la porra el atrezzo porque los que hacían de esclavos peruanos no tenían la suficiente fuerza como para salir de ese agua lodosa.
Comprendo que haya mucha gente que diga que "Fitzcarraldo" también mola. A mí me pareció pesada como un muerto.
Estoy de acuerdo con lo de la edición en vídeo. Afortunadamente yo tengo aquí por casa "El enigma de Gaspar Hauser" en una edición estupenda de la FNAC.
Saludarros.

Suso Susillo dijo...

Si es verdad que Fitzcarraldo se hace mucho más dura y cansada pero vuelvo a incidir en lo mismo, creo que es adrede, y es que hasta nosotros mismo terminamos sudando la gota gorda y consumidos. ¡¡Ja,ja!! Es cierto que no sería una película que recomendaría, es bastante "especialita".

Las ediciones de FNAC suelen ser casi siempre para quitarse el sombrero.

Otro saludo.

César Bardés dijo...

Bueno, Herzog siempre está al límite. Me gusta mucho también una que hizo sobre la escalada a pulso del Aconcagua que se llamó "Grito de piedra", con Donald Sutherland. Es uno de esos cineastas que, para mí, tiene ideas luminosas y, por otro lado, tiene otras que cuesta muchísimo de digerir, pero siempre en situaciones muy extremas. Quizá por eso la que más me gusta de él es "El enigma de Gaspar Hauser" porque se dedica a hacer cine y deja un poco de lado la aventura, de tratar de poner al espectador en el mismo extremo en el que coloca la ficción y, a la vez, el rodaje de esa ficción. En cualquier caso, es un cineasta difícil.
Y otro saludo.

Suso Susillo dijo...

Sí, efectivamente, el adjetivo difícil le viene como un guante. No conozco la primera y la segunda sí que me suena pero creo que no la he visto, me las apuntaré. ;-)

Raúl Gallego dijo...

Otro documental del alemán que es bastante recomendable por lo curioso del tema es Grizzly man, sobre ese tipo también chiflado porque piensa que los osos Grizzlies son buea gente,..terminan comiendoselo a él y a su pareja...tiene en común con Aguirre ese toque extremo, el tipo al limite, igual que Fitzcarraldo que quiere montar un teatro para representar operas en medio de la jungla y ponerle el palco más lujoso a un cerdo enano, Herzog se sentía atraído por ese misterio mas alla de las convenciones e incluso de lo racional, esto que da union a toda su obra en mi opinión

Suso Susillo dijo...

Sí, la de "Grizzly man" está muy curiosa.