jueves, 3 de noviembre de 2016

QUE DIOS NOS PERDONE (2016), de Rodrigo Sorogoyen

Un asesino se mueve entre la multitud de un Madrid infernal. El calor calienta las aceras y se nota por debajo de los zapatos que golpean las calles en busca de respuestas. Es posible que el mismo Diablo haya decidido darse una vuelta por la ciudad en busca de viejas víctimas enfermas de soledad. Es la sensación que se intuye en el casco antiguo, con sus piedras llenas de polvo y contaminación, con sus ladrillos descoloridos esperando la pausa de la sombra. Y en medio de todo, dos policías que tratan de agarrar cualquier pista que permita hacer algo de justicia en un verano que la necesita.
El Inspector Alfaro es uno de esos agentes que hace ya tiempo que perdieron el control de sus emociones. Quizá en el fondo no sea más que un niño que demanda un poco de respeto, tan falto en estos días de corrupción e insultos. Un niño grande, brutal, que no soporta la incompetencia, que trata de darle sentido a una vida que se le escapa entre los dedos y que amenaza con quitarle todo. Él lleva la voz cantante más que nada porque es capaz de decir una frase de corrido y, a veces, esa frase lleva cargas de profundidad al borde mismo de la provocación. Los compañeros le miran con miedo porque es un tipo peligroso, con muchos escrúpulos, con muchos obstáculos, con los ojos aviesos y el desafío presto. No es muy inteligente porque el impulso le ciega esa cualidad pero es arrojado y no se piensa dos veces la acción. Es alguien que, si lo miramos bien, resulta muy necesario.
El Inspector Velarde no es un hombre de acción. Él prefiere la observación. Se tumba al lado de los cadáveres para otear la orografía del suelo en busca de cualquier indicio. Conoce los rincones por donde se mueve la maldad humana y los interpreta con precisión. Tiene un pequeño defecto en el habla que inclina a los demás hacia el menosprecio pero en su mirada están todas las acusaciones y todas las verdades. No se deja ningún detalle y, como no habla con nadie, tampoco sabe tratar a la gente. Por eso no tiene delicadeza cuando se le exige y adopta maneras de su compañero. No sabe desenfundar el arma porque el cerebro no se puede sacar de la pistolera. Es constante y meticuloso. Es alguien que, si lo miramos bien, resulta muy necesario.
Y en medio de esos dos policías, Madrid, con sus calles atestadas por las protestas y por la visita del Sumo Pontífice mientras las aceras siguen ardiendo con inútiles compañeros que no saben mirar y superiores que no quieren saber. Y así, la policía resulta acusada antes de actuar, es recibida con hostilidad antes de preguntar, es enemiga del pueblo porque quieren que solo sean vigilantes sin autoridad. Tal vez por eso Dios nos tiene que perdonar a todos.
Roberto Álamo compone su personaje del Inspector Alfaro con impresionante severidad, con peso de gran actor de piel de camiseta y aliento de noche. Antonio de la Torre vuelve a dar otra lección tras la placa del Inspector Velarde con intensidad y frase, con físico y sensibilidad. Y de nuevo tenemos otra excelente película de género española que deja el ceño fruncido y el pensamiento inquieto. Ahí es nada para el director Rodrigo Sorogoyen. Acaba de enseñar su identificación y más vale abrirle la puerta.

9 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Pues si y pues no, diría yo. Me parece una solvente película pero me parece bastante irregular.

Creo que hay mucha película y con ello quiero decir mucho metraje y muchas cosas que no digo que sobren pero que se podían haber hecho mucho más concisas.

Por otro lado De la Torre corre el riesgo de convertirse en un chiste, un único personaje repetido una y otra vez, ahora silencioso, ahora introspectivo, ahora tartaja...un tipo casi asocial y sin apenas comunicación verbal. Yo creo que es un toque innecesario en esta película, pero seguro que estoy equivocado.

Bien Alamo aunque su historia personales un poco un cliché demasiado evidente.

Me gustaría explayarme más, pero el lio laboral me reclama. Si puedo...luego amplio y si no mañana.

Abrazos con ventilador

dexter zgz dijo...

Yo también salí del cine con una sensación de como que me faltaba algo. Había visto una buena película, de eso no había duda, pero, ayss, no sé. Demasiado larga, demasiado sórdida, demasiadas tramas bordeando el tópico.

Pasan las horas, y noto la película pegada a la piel. Comprendes que el carácter sórdido y agobiante que tiene la película. Es el ambiente que nos rodea y que le puede llevar al más pintado a convertirse en una mala bestia.

Álamo está muy bien, repito MUY BIEN, y De la Torre es muy bueno, pero sospecho que de aquí a un par de papeles así se me va a convertir en mi "nuevo Tosar" (¿a nadie más le recordó aquí a Dustin Hoffman en "Rain Man"?)

Abrazos oyendo fados

Suso Susillo dijo...

¡¡Buenos días!!

A mí literalmente me ha fascinado y es que a pesar de sus imperfecciones que las tiene (¡bendita sea la misma!) y después del subidón a la salida y ya más relajado pues diría que posiblemente sea la película que más me ha llenado del año (de las que he visto, claro está).

Y ahora una de las "borricadas" de las mías, a mí me ha recordado a los thrillers de David Fincher en no pocos momentos.

Ya os digo, me ha apasionado, me ha arrollado este "estudio" sobre la violencia.

¡Saludacos!

César Bardés dijo...

Pues en esta ocasión estoy más de parte de Suso Susillo, las cosas como son. Y sí, no anda muy desencaminada esa comparación con el cine de David Fincher, me parece bastante acertada.
Quiero hacer ciertas puntualizaciones. No me ha fascinado, tiene errores y, desde luego, hay que reconocerlo. Pero debo reconocer que es una película que me ha estado dando vueltas por la cabeza bastantes horas después de salir del cine.
Para empezar no me parece que sobre para nada el tartamudeo de de la Torre. Es más, es algo que explica su introversión. El tipo no es antipático, no es que haya escogido la marginación, es que le han empujado a ello. Recordemos que hasta los compañeros se ríen de su defecto y él ha tratado de compensarlo con una eficiencia obsesiva en su trabajo. Es más, es el mejor policía de cuantos trabajan allí solo que tiene un defecto. No es un hombre de acción. La escena en la que se le cae la pistola es bastante descriptiva al respecto. No es uno de esos policías que se imponen por cojones. Tiene un miedo bastante palpable. Lo que hace, lo hace por afecto teniendo en cuenta que es un tipo que tampoco sabe dar mucho afecto entre otras cosas porque no lo ha recibido. Es verdad, de la Torre es un actor muy versátil que puede hacer de piloto medio atontado en "Los amantes pasajeros" y quedar muy bien pero tiene una virtud de la que carecen la mayoría de los actores dramáticos de este país y es que sabe mirar. Con una mirada puede expresar mucho más que todos los demás. A mí no me molesta que esté haciendo los papeles que está haciendo porque sabe amoldarse a las circunstancias de cada uno.
Sí, sí, sé que estáis pensando que repite el papel de "Tarde para la ira" pero para mí no es así. Allí es un hombre empapado de dolor. Sus miradas duelen, contienen tanta tristeza como furia, tanto horror como verdad. Aquí es un tipo harto de que se rían de él y, además, cuando decide comportarse como lo haría Álamo, la caga con todo el equipo (la escena del gazpacho). Sabe dar múltiples matices al personaje. No es mal tío, se suelta en una escena (esa en la que él y Álamo están en la plaza Tudescos diciendo que si se van de putas) y él quisiera que todo fuera así, pero todos se ríen. Y su mirada solo es de dolor cuando Álamo se le pone chuleta porque le aprecia más allá de todas las convenciones.
En cuanto a Alamo, que está estupendo (estoy de acuerdo con Dex), creo que su personaje sí que raya mucho más en el tópico, en el policía brutal de mano larga y palo rápido, el hombre de acción, que el otro no es, está aquí pero tampoco es que su cerebro sea eminente. Su vida se va cayendo a cachitos y cultiva la fachada de chulito porque es la que más defensas le aporta. En el fondo, los dos son dos marginados que tratan de salvar sus vidas como mejor pueden. Es verdad, la película se hace larga en determinado momento...¿sabéis cuál? Cuando se centra en la vida de Álamo, en el trauma y demás. Creo que hay demasiada atención a todo eso aunque, sin duda, es coherente con el resto de la trama porque así se explica su catarsis y su redención, muy en la línea Scorsese. Además me parece que está todo bien resuelto, que Sorogoyen dirige con solvencia, con una historia que pide ser sórdida y lo es con muy buenos resultados, que desliza críticas hacia uno y otro lado, que carga contra los burócratas de palabras huecas y que resulta muy entretenida porque es un policiaco de cierta altura que, en caso de que hubiese hecho algún danés o algún alemán, diríamos que es maravillosa.
Abrazos sudorosos.

Suso Susillo dijo...

Totalmente de acuerdo, los matices que le da De la Torre a su personaje de alguna manera lo hace único. Es una persona que no sabe relacionarse como dices pero que además no tiene vida privada, y cuando lo intenta actúa como un autómata. Su casa parece una suerte de extensión del trabajo, es más fría que el polo Norte (quizás esa librería de vinilos sea lo que aporte más calidez a la misma) y verdaderamente la misma cobra "vida" cuando la empapela con las fotos de las victimas y toma definitivamente ese rol de alargue de su curro.

Un amigo que comentaba que la escena del sótano de la bombilla sobraba, sin embargo a mi me parece esencial porque define a las claras al personaje tartamudo y además el desarrollo de la misma es bastante inesperado con lo que además de alguna manera seduce.

Al final De la Torre sabe mirar con otros ojos al personaje de Álamo (cosa que le comunica en su apartamento a asumir que se ha equivocado con él), al igual que Álamo hace lo propio con él (se muestra algo más indirecto, con un par de escena, una donde el se tira al suelo de la cocina emulando a su compañero).


¡¡Ojo, spoiler en este párrafo por si alguien no la ha visto!!
En el epílogo (se me vino "Crónicas de una asesino en serie" a la cabeza), el personaje de De la Torre llora desconsoladamente mientras decide que hacer, si entregarlo como haría él (de alguna forma se ve reflejado con el asesino, es otro juguete roto en manos de una madre) o matarlo como haría su compañero, ya que de alguna forma ha dedicado tres años en encontrarlo porque piensa que se lo debe al malogrado Álamo.

Todo el filme está impregnado de esa atmósfera sudorosa y decadente (estupenda la aportación la de los interiores de esas casas en el Madrid céntrico, el Madrid más castizo), de podredumbre, ese ambiente de crispación y lleno de manifestaciones y que los políticos intentan esconder dándole una mala capa de maquillaje a la ciudad ante la visita del Sumo pontífice (destacar esa mala baba con ese contrapunto que mete de la figura eclesiástica comiendo con la niña) utilizando cualquier recurso empezando por apretar las clavijas al estamento policial y es que la imagen es lo principal.

A algunas cosillas que metéis en lo negativo, con las que estoy de acuerdo, añadiría cierta misoginia que pienso que podría haberse ahorrado.

Saludotes.

César Bardés dijo...

Básicamente de acuerdo en todo. Claro, vas a "Crónicas de un asesino en serie" y yo voy a que la película también repite un poco el esquema de "True detective" que también bebe de aquella aunque hay diferencias más que notables y absolutamente aceptables.
Estoy de acuerdo con el análisis que haces del final y de los sentimientos que pasan por la cabeza de de la Torre. Creo que por ahí van los tiros y lo que vaya a hacer a continuación queda a elección del espectador.
Todo ese retrato del casco antiguo de Madrid es muy acertado, con esas casas viejas que se caen de maltrechas es auténtico y solo hace falta darse una vuelta por ahí para ver esos portales desvencijados, de puertas descoloridas con una inefable mano de verde.
Lo de la misoginia a mí no me parece tan evidente salvo, quizá, en el personaje de Álamo al que le pega ese desprecio. De hecho, la chica de la policía científica está retratada de forma bastante competente aunque se pasa muy de puntillas por la chica de la limpieza de de la Torre. No así sobre la hija de Álamo, muy espabilada y bastante curiosa en su desarrollo.
Saludaños.

Suso Susillo dijo...

Me he explicado mal César, no me refería a esos personajes, sino que a la relación de la madre del psicópata con este (detrás de una actitud reprochable del hombre se encuentra una mala de una mujer) se le suma la de la mujer del personaje de Álamo en el chalet y la mencionada de la madre del personaje De la Torre al final, y no sé me chirria un poquitín.

¡Saludacos!

CARPET_WALLY dijo...

Uff, voy a intentar disentir pero andando apresurado como voy lo mismo no soy muy capaz de poner en orden y sentido mis razonamientos.

Yo me alegro mucho de la revitalización del cine de género en España y creo que en este sentido se ha hecho muy buenas películas en los últimos tiempos, alguna de ellas especialmente notables (para mi "la isla mínima" o "Tarde para la ira" son los dos grandes referente.

Una cosas es eso y otra cosa es ¿"Seven"?...¿de verdad?...No perdamos el norte. Vale que la peli de Fincher es un referente en más de un momento para Sorogoyen (y si no lo es debe hacérselo mirar porque lo parece), tanto en estructura como en supuesto clima y en algunos momentos incluso en ciertas cosas del guión e incluso de algún comportamiento de los personajes. Otra cosa es que esas referencias nada veladas nos digan que estamos ante un Fincher español. En eso, sinceramente, no coincido contigo Suso..si lo hago en otras cosa y mucho.

Por ejemplo en el tema de la misoginia que a mi si me parece más que evidente y poco justificada. dejemos de lado que las mujeres pintan poco o muy poco, salvo para sostener/justificar/explicar los comportamientos de los protagonistas : Tartamudeo y problemas relacionales de De la Torre por una madre muerta y se intuyen que opresora; Alamo es una mala bestia incontrolada pero un pobre hombre por la infidelidad de su mujer y un blandito con su hija adolescente, Pereira es el malo malísimo por su madre castradora y algo peor (que se insinúa varias veces sin aclarar, no es necesario), la compañera es una cosa que pasaba por ahí, da buen rollo pero sin ningún contenido específico, la limpiadora...ejem, seamos serios...lo de de la Torre no es falta de desenvoltura es que es casi una violación...no se comprende luego la aceptación como si tal cosa del angelito...
Y algo que a mi me pareció que sobraba pero mucho, el exceso visual de los cadáveres de las ancianas ¿realmente necesaria la exposición?...yo entiendo que no y no comprendo que aportaba. ¿Y los comentarios sobre irse de putas que supone un punto de colegueo?...A mi me apreció evidente e innecesario, repito.

En cuanto lo de los personajes repetidos de De la Torre, yo no digo que no esté justificado en este o en otros cas, ni que Antonio no exprese mucho con los silencios y con las miradas, que lo hace. Lo que digo es que ese personaje taciturno le está acompañando en demasiados momentos, ya comenté a propósito de "tarde para la ira" su composición de "Canibal", pero también le habíamos visto en un papel similar en "Grupo 7" e incluso como apuntaba el gran Dex no está alejado de su personaje en "La gran familia española". Y a mi eso me da miedo porque esté justificado o no en la historia (y podemos discutir si lo está en esta) es un encasillamiento que creo que va en negativo hacia las posibilidades del actor.

Y lo de las tramas que a mi me parecen alargadas en exceso hasta conseguir un metraje excesivo incluso toda la peripecia personal de Alamo que creo que podía haber estado dibujada de forma mucho más sencilla como la de Antonio que tampoco aporta gran cosa a la definición de un personaje tan marcado.

Y lo de ls compañeros enemigos intimos a colegas porque necesitamos un favor...también suena muy regular.

Y no sigo porque no puedo, pero no por ganas.

Abrazos pisando lo fregado

César Bardés dijo...

No, si me parece bien que creáis lo de la misoginia eso es tan discutible como que yo diga que de la Torre está fantástico y le dota de muchos matices al personaje, para eso está la película y eso es lo que quiere su director. De todas formas, no os veo tan críticos con las madres de Hitchcock, por ejemplo. O con Fincher dirigiendo "El club de la lucha", sin ir más lejos.
Yo no he dicho en ningún momento que esto se parezca a "Seven", es más, es posible que tenga algunos rasgos, pero no me lo parece. Sigo diciendo que tiene más que ver con "True detective" que con "Seven" pero vale. Tomemos "Seven" como animal de compañía. Creo que el asesino no es tan inteligentemente diabólico como el de Seven, ni los asesinatos tan originales, y ni siquiera el diseño de los personajes me cuadra demasiado con los dos policías de "Seven". Sí puede ser más el ambiente obsesivo que es en lo que creo que se fija más Sorogoyen.
El exceso visual de los cadáveres creo que es necesario para dotar a la historia de sordidez. Y además explica mucho, pero mucho, el comportamiento del asesino. No veo tampoco tantos remilgos cuando vemos el cadáver de "El silencio de los corderos", bastante más fuerte de lo que aparece aquí.
Yo creo que lo del comentario de irse de putas es necesario sobre todo para explicar el personaje de de la Torre, no tanto el de Álamo. Y no creo que deba ser tomado como un punto de colegueo sino de que el personaje de de la Torre es un tío majo, al que nadie le ha dado confianza precisamente porque todo el mundo considera que un tartaja es un poco subnormal. Y no es así. Y yo no he visto en ninguna película un policía tartaja y menos con estas virtudes.
No me parece que el personaje que hace de la Torre en "La gran familia española" (un neurótico desatado) tenga mucho que ver con ninguno de los otros personajes. Yo quizá prefiero enfocarlo de que, hoy por hoy, es el único en el cine español capaz de hacerse cargo de ese tipo de papeles. En tal caso, daríamos el tan cacareado encasillamiento de de Niro por bueno, salvando las distancias, claro está.
Lo de las tramas ahí ya te doy más la razón en cuanto a que lo del problema de Álamo quizá merecería un poco más de concisión.
Lo de enemigos íntimos a colegas...bueno, yo eso sí lo comprendo, entre otras cosas porque ocupé un puesto de cierta responsabilidad en el Servicio Militar y conmigo hubo muchos intentos en esa dirección. Son ambientes muy cerrados y muy fuertes y son gente que, de verdad, tienen conciencia de estar prestando un servicio público a la sociedad aunque luego venga algún tontaina a decirme que eso no es verdad. Y si necesitan pasar al colegueo porque necesitan un favor, lo hacen y además así, de repente, sin avisar.
Abrazos sin resbalones.