martes, 25 de noviembre de 2014

LA MANO (1981), de Oliver Stone

Si tenéis ganas de perder un rato escuchando lo que pudimos decir sobre ´´El", de Luis Buñuel con dos actores en el estudio la podéis hacer aquí. Vamos con más monstruos surrealistas.

La imaginación suele ser un arma muy poderosa. Tanto es así que se puede convertir en algo maligno, sucio, agresivo, mortal. Quizá no haya nada peor para un dibujante de cómic que perder una mano en un estúpido accidente. Y esa mano nunca se recupera. Se torna en una especie de criatura que se arrastra por el suelo, usando los dedos como patas y la mentira como coartada. Esa mano tiene vida propia porque su propietario está siendo humillado y no permite que eso ocurra. Su mujer está decidida a abandonarle. Su editora sugiere la posibilidad de que su creación, su criatura dibujada, pase a otro. El resto de su entorno muestra su lado oscuro mientras él lucha cansinamente por no sacar el suyo. Sin embargo, es como si esa mano que perdió atesorase las peores intenciones de su yo más profundo. Lo que pasa por su mente es realizado por su mano. Es una simple ejecutora de sus voluntades. Es, en el fondo, un miembro cercenado que sigue obedeciendo las órdenes de su dueño.
Y así el dibujante ve cómo se va quitando de en medio todo lo que puede estorbar sus deseos. No tiene más que pensarlo y la mano se arrastrará por la maleza para llegar a sus objetivos. La mano aprieta, la mano desgarra, la mano lucha, la mano aparece. Incluso un mendigo de rostro conocido se le acerca para pedir una limosna para seguir bebiendo y la mano, a modo de experimento, se lanza sobre él sin piedad, dispuesta a inaugurar su rastro de sangre y de odio. Ésa es la clave: el odio. Sin odio, la mano no tiene móvil. La mano, al fin y al cabo, es un trozo de carne que, muy posiblemente, esté siendo devorada por miles de insectos que se están dando un festín sobre la piel que, un día, dio salida al talento del dibujo y de la creación. La mano lo es todo. El dibujante, sin su mano, no es nada.

Oliver Stone dirigió esta película adentrándose por los parajes del terror con la colaboración de Michael Caine, traumatizado por la pérdida de su más querido instrumento corporal porque, con esa mano que él pierde, podía trabajar, podía expresar cariño, podía ser un hombre. Sin ella, sencillamente, no lo es. Ha extraviado su hombría en algún lugar del rencor que guarda en todos los rincones de su cuerpo y al perder una de las partes, ese rencor aún existe en esa extremidad vital que se transforma, misteriosamente, en una rabia incontrolable, en una sigilosa ejecutora, en un instrumento más del infierno. Más que nada porque el infierno está en el interior de todos nosotros, en nuestro lado más turbio, en ese cuarto vacío y blanco que habita en algún lugar de nuestra personalidad y en el que vamos amontonando todas nuestras cuentas pendientes, nuestros desprecios, nuestras verdades ocultas, nuestra saña y nuestra más íntima locura que nos impulsa a querer lo impensable, a vivir en el engaño más pacífico y a esconder nuestra auténtica naturaleza.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

La recuerdo como un híbrido entre una serie B sesentera y un blockbuster de terror ochentero tipo "Poltergeist". A pesar de Caine, no guardo un especial recuerdo de ella, pasó sin pena ni gloria ante mis ojos. Creo que en su momento percibí que la propuesta era muy interesante, pero el desarrollo, la dirección y el suspense eran de garrafón. Fíjate, supongo que es de las películas de esa época que admitiría sin problemas un remake que la mejorara.

El mejor Stone, para mi gusto, llegaría con Platoon y con Wall Street. Pero para gustos, colores.

Abrazos de serie B

Santi

César Bardés dijo...

Es verdad que tiene un "look" de serie B y que la propuesta,en sí, era muy interesante. El trabajo de Caine a mí me parece muy valorable y lo cierto es que, en su época, se salía del cine con una cierta sensación de inquietud. Era el debut de un director que tenía algo un poco nuevo (aún estaba lejos el Stone más nervioso) y que parecía que tenía ganas de contar algo.
El mejor Stone para mí está, desde luego, en "Platoon" pero también en "JFK" (que me parece una auténtica maravilla) y en "Nixon", una película que por aquí se ha hablado que está muy menospreciada y que era más que buena.
Abrazos corruptos.

Anónimo dijo...

Tengo que revisionar "JFK", porque por aquella época me dejé llevar por la antipatía al Costner de "El guardaespaldas".

Abrazos revisionistas

Santi

César Bardés dijo...

Es que a mí, quizá y no es ninguna tontería, lo que menos me importa de esa película es Costner. Me encanta cómo fabrica un docudrama Stone, cómo maneja ese elenco espectacular de actores secundarios y, sobre todo, ese montaje impresionante de Pietro Scalia que me parece de lo mejorcito que ha hecho el cine contemporáneo.
Abrazos entusiásticos.

dexter zgz dijo...

Sabes, amigo Bardés, que nunca estarás solo en la defensa de "Nixon", una peli que no es solo Hopkins y que me parece de lo mejorcito de un señor que anda últimamente algo perdido. Y cuando hablábamos el otro dia que "Matar al mensajero" hubiese quedado muy bien bajo su mando, nos referíamos al Stone de esa época. Que eso, en los últimos tiempos, con títulos como "Comandante", "Mi amigo Hugo"... Diosss, qué será lo siguiente, el biopic de Monedero?

Abrazos bolivarianos

César Bardés dijo...

Pues sí, estamos de acuerdo sin que sirva de precedente. Estaría chula una biografía de Monedero como consejero áulico de Hugo. Seguro que eso a Stone le flipa. La historia de un consejero que asesora al Comandante y luego se va a España a dar lecciones de democracia.
Abrazos demócratas.

Anónimo dijo...

¿En qué momento Stone se cayó del caballo y vio la luz roja de la demagogia barata y la ensaltación de dictadores bananeros? Eso sí que tendría un biopic.

Abrazos liberales

Santi

Anónimo dijo...

Perdón, quería decir exaltación. Lapsus calami.

Abrazos torpes

Santi

CARPET_WALLY dijo...

O "Evo, el hombre que mordió la manzana". El problema de "JFK" es que es una brutal película a la que costaba seguir el ritmo, tantos secundarios y tantos nombres cruzados, algunos entredichos, tantas pistas y tantos callejones sin salida, precisaban una atención constante y a la que te despistabas un segundo se te hacía muy complicada. A mi me paso a la primera, y terminé con la sensación de que había visto un peliculón, pero no había entendido una gran parte. Revisiones posteriores mejoraron eso y confirmé que era un agran película. En muchos momentos me parecía heredera de "Todos los hombres del presidente" y el problema de Costner al que ya hemos defendido aquí en más de una ocasión es que venía directo "Bailando con lobos" y a mucha gente le parecía demasiado endiosado y dulzón con "Robin Hood" y "Revenge" casi aun en cartel y "El guarespaldas" a puntito sino a la vez. De hecho hay algo de Elliot Ness en su papel en la peli.

Por otro lado aunque reconozco las virtudes de "Platoon", para mi "JFK" me paprece superior, quizá bastante influido porque "Apocalipsys Now" me pareciera la película bélica definitiva y eso me hizo menospreciar (en el sentido de apreciar menos) otros films vietnamita/coreanos del momento o posteriores, ademas de la de Stone, "La chaqueta metálica" o incluso otro Coppola potente como era "Jardines de piedra". Esas cosas que me pasan a mi, que sioy tan raro, pues tras los "padrinos", no le sacaba tanto gusto a ninguna de Mafia, ni siquiera a "Godfellas". Luego el tiempo me las hizo apreciar más, que se puede degustar sin eclipsar.

Abrazos conspiradores

César Bardés dijo...

Stone siempre ha tirado hacia la izquierda y creo que, según podemos reconocer todos por su trayectoria, ha sido un tipo que no ha estado nunca demasiado centrado. En todo caso, se ha llegado a hacer pesado y un poco obsesivo con el tema de la reivindicación izquierdista de falsos ídolos cuando en películas como "JFK" o "Nixon" también lo era pero se alejaba bastante del mero panfleto.
Comprendo tus sensaciones, Carpet, al hablar sobre "JFK". Yo creo que la vi en el Palacio de la Música en el momento de su estreno y, por aquellas cosas de la vida, iba ya bastante informado sobre el tema porque siempre me ha parecido un misterio apasionante. No me costó tanto seguir la trama porque sabía quién era quién. Ahora, eso sí, en los primeros compases de la película parecía que todo iba a desbordarse por los lados, no acababa de pillar el ritmo que me proponía Stone. Cuando salí del cine, tengo que confesarlo, estaba encantado y encandilado.
Es más, te puedo decir que esa misma sensación de haber visto un peliculón pese no haber entendido gran parte de ella fue la sensación que yo tuve con "Apocalypse now" cuando la vi con mis trece añitos. Años más tarde, naturalmente, la revisé en un pase de Nochevieja de TVE y ahí las cosas cambiaron sustancialmente.
De acuerdo con lo de Costner, un actor que, en su momento, se llegó a decir que era el "nuevo Gary Cooper". Es verdad que, durante un tiempo, fue alternando películas demasiado edulcoradas con otras que eran realmente duras y es verdad lo que dices sobre que hay algo de Elliott Ness en su encarnación del fiscal Jim Garrison.
Es que cualquier película del Vietnam palidece si la comparamos con "Apocalypse now", hay que reconocerlo. Pero a mí me encantan, y esta es una sensación que tengo más a posteriori que en el momento de su estreno, tanto "Platoon" como "La chaqueta metálica" como la preciosa "Jardines de piedra".
También es verdad que los padrinos son las películas definitivas sobre el mundo de Cosa Nostra pero, claro, también hay que reconocer que en Scorsese hay una mirada más a pie de calle, no en tan altas esferas, más "plebeya" por decirlo de alguna manera y, por tanto, más en contacto con la violencia. A mí me gustan mucho los padrinos, me parecen impresionantes, pero, desde luego, "Uno de los nuestros" es fantástica, como también lo es la primera hora de "Casino".
Abrazos con traje de Versace.