viernes, 21 de noviembre de 2014

THE SCORE (2001), de Frank Oz

Un último golpe y a vivir. Aunque eso signifique saltarse una de las reglas sagradas como es no trabajar en la ciudad donde vives. Ya son demasiados planes, demasiadas preocupaciones, demasiada inestabilidad. No se debe nada, todo está en orden. El último golpe merece la pena y habrá que aprovecharlo. Un cetro real retenido en la aduana canadiense. La sonrisa sale y el colmillo reluce. Demasiado dulce como para rechazarlo. Hay que dejarlo, Nick. Y ésta es tu oportunidad.
Un último golpe y a pagar las deudas. Aunque eso signifique el fin de la asociación con Nick pero la situación es realmente apurada. Dinero prestado de unos tipos poco recomendables y la trampa llega al cuello. Hay buena información y nada puede salir mal. Claro que nada puede salir mal siempre y cuando Nick realice el trabajo. Sin él, no hay asunto. Solo esta vez para mantener la casa con piscina cubierta y sauna. El resto ya tiene que ser una renta vitalicia. Hay que dejarlo, Max. Demasiadas pistas conducen al dinero. Y ésta es tu oportunidad.
Un primer golpe y el futuro se abre. Aunque eso signifique que la traición tiene que estar bien urdida. Basta con tener la suficiente información desde dentro y no cabe duda de que la actuación es una de las virtudes del ladrón moderno. Ya basta de golpes de tres al cuarto y hay que ascender a la primera división. Esos tipos que me rechazan porque creen que soy un advenedizo arribista se van a llevar su merecido. No hay duda. No confían en quien les abre las puertas de la opulencia. Pues aquí el más listo es el que se va a llevar el botín. Claro que Nick es el mejor. Sin él, no hay asunto. No merece más que desprecio pero el muy cerdo sabe hacer su trabajo. Un golpe sencillo, limpio, rápido y con mucha coordinación. Hay que empezar, Jack. Y ésta es tu oportunidad.
El juego comienza y tres ases manejan la baraja. Tres tipos con intereses muy diferentes y a cada cual más listo. ¿Nick sabrá hacerlo? ¿Max repartirá el dinero entre tres? ¿Jack se rendirá al código ético no escrito del ladrón de guante blanco? Es un partido en el que el marcador está muy igualado y que se saldará con una derrota apabullante. Y el que pierda, lo perderá todo. Así de claro y de simple. No hay piedad para los vencidos.

De Niro, Brando y Norton perpetran un golpe maestro en el que sale perjudicada la interpretación de Angela Bassett, un carácter claramente incompleto y poco desarrollado, en un juego de inteligencia y en el que tiene más importancia lo que no se dice que lo que se expresa. El atraco es pura matemática. El reparto es oportunismo. El silencio es la pista. Sin esos elementos, nada es posible y ellos tres, mal que pese al amante del cine moderno, consiguen hacer creíble la historia de un robo que les convierte en reyes y competidores a partes iguales. Eso sí, con la sonrisa y los ademanes suaves siempre a punto. Es un golpe maestro y esta película es mejor de lo que parece y de lo que se dijo en su momento. Basta con ser un espectador y darse cuenta de que todo, absolutamente todo, está pensado desde el principio.

4 comentarios:

dexter zgz dijo...

Es verdad que fuimos todos en masa a los cines para ver el duelo entre Brando De Niro. Es verdad que esta vez no nos engañaron como en "Heat" con Pacino y el primo Bobby otra vez. Es verdad que Angela Basset es un pedazo de actriz en paradero desconocido. Es verdad que aunque no le guste al amigo Carpet Norton es un gran actor (dicen que vuelve el mejor Norton en la nueva de Iñárritu, "Birdman". Es verdad que la peli decepcionó a muchos pero porque también esperaban mucho del duelo de esos dos monstruos que la protagonizaban. Es verdad que la peli está entretenida y que Frank Oz merece un respeto por entre otras cosas "Un par de seductores" (yo creo que se inspiró en nosotros dos, Bardés). Feliz fin de semana.

Abrazos verdaderos

César Bardés dijo...

Un gran amigo me decía que "cómo se les ocurre, teniendo a Brando, de Niro y Norton, hacer una película como "The Score" y yo le contesté que si esperaba un duelo generacional en una mesa de billar. Todo lo que dices es cierto. Creo que queríamos ver en pantalla, aunque solo fuera por una vez juntos, a las dos caras de Vito Corleone y ver cómo interactuaban (yo creo que lo hacen ambos de una forma fantástica y que la sabiduría de Brando se nota en todo momento). Norton es bueno (lo que no son tan buenos son los proyectos en los que decide intervenir) pero tiene potencia y clase y encarna a la perfección a esa tercera generación que viene de sobrada. Frank Oz me parece un director de lo más respetable (muy buena "Un par de seductores", estupenda "La tienda de los horrores", maravillosamente leve "In and out", sorpresivamente buena "Bowfinger" y yo me río muchísimo aunque sé que a muchos le pone de los nervios "¿Qué pasa con Bob?" con uno de los Murray más divertido de su carrera) y que "The Score" es una película correctísima que solo peca de no dar cancha y desarrollar un poco el personaje de la Bassett, pecado mínimo si se compara con lo que hace disfrutar en todo el resto del metraje.
Abrazos de primo.

CARPET_WALLY dijo...

Venga, venga...que hablais de Frank Oz y no mencionais "Cristal oscuro", ese Señor de los anillos versión muppet que tanto me alucinó en mi crecida adolecencia, que yo maduraba tarde.

Y en cuenato a lo comentado en la entrada anterior sobre J.J. Abrams...uff, a "Super 8" le faltaba mucho más que un herbor y Star Treck (la nosecuantas generacion y su subtitulo irrecordable) también me apreció algo aburrida aunque la verdad es que no soy yo muy trekkie. Pero vamos a mi es que "Lost 2 en la tele tampoco me apsaionó asi que...

Buen finde y Abrazos hambrientos.

César Bardés dijo...

Pues tienes toda la razón,Carpet. Tanto es así que hay una copia por aquí rodando y bastante gastada porque mi retoño ya se la ha visto unas 32 veces,no te digo más.
Con J.J. Abrams tienes razón aunqur fíjate que "Super 8" me hizo más gracia que las demás incluida esa versión mediocre y regulera de la tercera parte de "Misión imposible". Y todavía ya te digo que hay mucho categórico (probablemente arrastrado por los trabajos de Abrams en la tele) que insiste una y otra vez en las bondades de un tío que aún no ha demostrado nada.
Abrazos desmitificadores