jueves, 11 de febrero de 2016

CAROL (2015), de Todd Haynes

En algún momento de la vida, puede que nos encontremos frente a frente con alguien muy especial. Alguien que nos da en todo instante la certeza de que no habrá ningún lugar en el mundo más seguro y más suave que el hueco de sus brazos. Porque lee pensamientos y adelanta intenciones. Porque sabe dónde está la elegancia. Porque la vida es un continuo desafío que esa persona encara con valentía aunque no siempre con entereza. Y entonces, todo se descubre como nuevo, como que el sitio en el que verdaderamente se encaja está ahí, a su lado, como que no hay un mañana si esa persona no está cerca.
Puede también que los tiempos cambien y lo que hoy no sea más que una historia de amor, hace cincuenta años fuera sinónimo de perversión y de locura. Eso da igual. El problema aparece cuando hay otras personas, cercanas, que quieren aprovecharse de la situación para obtener su pequeña parcela de venganza. Porque han sido olvidadas y apartadas. Porque han sido devaluadas en el engaño. Porque ya no se acuerdan de qué es lo mejor.
Por otro lado, la búsqueda de un rumbo siempre es una labor muy ardua y, a menudo, confusa cuando se es joven. Demasiados intereses tempraneros alrededor. La bohemia, el fingimiento para hacerse más interesante, el intento continuado de forzar las cosas para dar impresión de seguridad…débiles motivaciones cuando se busca una tabla fuerte y recia que se mantenga a flote. Y lo que es aún peor. Susceptibles de volubilidad por la misma presencia de la juventud. Eso no vale. Es un proyecto que nunca acaba de hacerse realidad. Es una promesa que acabará perdida en el tiempo y en la rutina.
La sombra de Douglas Sirk en esta película es muy alargada. La dirección de todos los intérpretes, la fotografía de grano grueso y colores vivos, el tormento de las protagonistas de esta historia de amor invivible e insustituible caminan hacia el gran maestro del melodrama. Sin embargo, salvando las interpretaciones de Rooney Mara y de Cate Blanchett (en alguna ocasión, excesivamente melancólica), la historia se torna pesada, algo morosa y vacía, al contrario de lo que pasaba en las películas de Sirk en las que las circunstancias iban surgiendo otorgando ritmo e interés. En algún momento, todo se estanca. Si hay alguna novedad, no es demasiado importante. Si hay algún sonido en la sala, es el de algún bostezo aislado y el de inquietos espectadores removiéndose en su butaca suplicando un final que tarda en aparecer. Aún así, hay que reconocer que Todd Haynes nos coloca la suavidad en los dedos, como si acariciásemos la tersa piel de estas dos amantes que buscan un lugar fijo en sus vidas, a través del buen gusto y de una recreación maravillosa de los primeros años cincuenta. Algo que, sin duda, sabe a poco después de tanta ternura.

Y es que no es fácil asumir la verdad de una identidad sexual que siempre ha sido un estorbo para llevar una vida normal dentro de una sociedad que jamás ha pensado en los que son diferentes por muy iguales que sean. Y tampoco es fácil darse cuenta que plegarse a lo que se espera de uno mismo no es más que ceder al chantaje vital al que nos someten las reglas no escritas de un entorno decadente. Es mejor cruzar miradas y saber que ahí, al otro lado de la mesa, está el futuro.

11 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Está visto que este año estamos en mundos opuestos, Lobo. Lo que a ti te pareció excelente a mi sólo bueno y lo que ati te pareció tedioso, como esta película, a mi me conmovió y me mantuvo atentísimo a pesar de que estaba muerto de cansancio y que la fui a ver sólo (lo que me angustiaba por si me dormía y empezaba a roncar sin nadie que lo impidiera a tiempo).

Hay varias cosas muy destacables para mi de la película. Una de las principales es la banda sonora, la mezcla entre la composición de Carter Burwell y aquellos sonidos de los 50 que sonaban en radios, bailes y fiestas me pareció en muchos momentos mágica.
Otra es sin duda la interpretación. Decías que se decía que Mara se comía con patatas a la Blanchet y hubo mucho tiempo en que yo pensé lo mismo. Cate tan sofisticada ella, hacía un papel algo monolítico, tan estitrada y segura de si misma que no parecía más que un reflejo de su propio físico. Rooney sin embargo, comedida, duditativa, tímida pero resuelta a seguir lo que le pide su corazón (o el cuerpo, que para el caso da lo mismo), va transmitiendo con su miradas todo un mundo que se le va apareciendo y donde ella quiere perderse. Hasta el final yo creo que Mra le sacaba varios cuerpos a la Blanchet, sin embargo Cate es mucha Cate y creo que se lleva los 10 últimos minutos de calle, cuando hay que expresar, cuando hay que dejarse la piel, ella responde e ilumina la película.

Podría estar de acuerdo contigo en que es una historia que podría dar lugar a un melodrama de los de Sirk, pues no deja de ser una convencional historia de amor que se enfrenta a complicadas dificuultades, pero la diferencia es que precisamente Haynes ha huido del melodrama y se ha basado en la historia de amor, en una historia que reniega del morbo y lo convierte en perfecta elegancia. Han pasado 60 años de Sirk y su forma de contar y eso se nota, yo diría que afortunadamente.

A mi me fue ganado poco a poco, lejos de irme aburriendo como comentas me iba emocionando. Su comienzo si que me parecía demasiado lento, reposado en exceso, tan formal como las normas de la época, pero una vez acompasado al tempo, fui dando gracias y alabé la forma de contar para que paulatina y suavemente entraramos en ese romanticismo que pedía la historia para no convertirse en algo más grueso.

En fin así lo vi yo, que fíjate para mi y por ahora es junto con "El puente de los espias" la mejor de las que he visto últimamente, e incluyo a la que comentaremos mañana que me temo que nos va a encontrar de nuevo encontrados...o no.

Abrazos con gorro de navidad

dexter zgz dijo...

Basicamente, coincido en todo lo que acaba de comnentar, Carpet, y me da en la nariz que también mañana... ejem, mañana será otro día. La sombra de Sirk es alargada hasta cierto punto, sí. Claro es evidente que los colores, la música, la dirección artística, todo, remite a él (yo fíjate también se me vino a la cabeza Almodóvar y no me costaba imaginar a la Paredes en el papel de Cate). En el aspecto formal, es evidente, pero Haynnes se atreve a ir más allá en el argumental. Y eso que en el melodrama clásico se obviaba o se insinuaba con sutileza aquí no, y lo más grande es que esa ausencia de sutileza no molesta en absoluto. Es una película elegante no solo en la puesta en escena, qué movimientos de cámara, por dior, estaba más cerca de Sirk "Lejos del cielo" que era casi un remake oficioso de "Sólo el cielo lo sabe".

Y en el apartado interpretativo, qué decir de Cate Blanchett, una señora que ya solo con decir "buenos días" te deja en el sitio. Creo que Carpet se refiere a la escena con los abogados, impresionante sencillamente. Y Rooney Mara hace el papel de su vida. Y no te olvides de Kyle Chandler, un pedazo de actor nunca lo suficientemente bien valorado.

Abrazos desde la suite

CARPET_WALLY dijo...

Efectivamente, Chandler está también muy, muy bien, y en esa escena de los abogados especialmente también él, con ese gesto imprerturbable y con una mirada que va diciendo un montón de cosas a medida que oye lo que oye. Cate en esa escena está impresionante, pero no sólo ahí, ya decía yo que los últimos 10 minutos y la escena en la mesa y sobre todo ese plano del final creo que es brutal. Y mitra que a mi la Blanchet no me entusiasma como mujer, ni mucho menos, pero al cesar lo que es del cesar y al Bardés lo que es del Bardés, si se pone a actuar, todos firmes.

Cierto lo de Almodovar, yo también lo pensé en cuanto al color y parte de la estética, aunque esto en manos del manchego hubiera sido (creo que no me equivoco al pensarlo) un horror de considerables dimensiones, pues hubiese buceado mucho más en la parte morbosa, hubiera montado algún momento esperpéntico sin que viniera al caso y alguna otra cosa tan suya que puede funcionar para según que cosa, pero no aquí.

Yo no sé cuanto tiene del original de la novela y cuanto de adaptación de lo que contaba la Highsmith, pero la verdad es que contar con tanta delicadeza una historia tan complicada en aquellos tiempos es para darle muy buena nota. Y ortra cosa también que me pareció especialemnete bien, fue la naturalidad y sencillez que se le da a la escena que podría haber sido mucho más sordida y morbosa. No sólo no molesta que no se obvie sino que se agradece que se trate sin alardes y sin recargar el asunto, no son más que dos amantes y punto.

Abrazos con tren electrico

César Bardés dijo...

Vaya por delante que a mí el género que más me cuesta tragar es el del melodrama y, claro, éste lo es por delante, por detrás y por todos los lados.
Lo segundo que me pregunto, y perdonad que sea pelín mal pensado en estos tiempos de hartura de lo políticamente correcto, es si hubiérais pensado lo mismo de la película en caso de ser una pareja heterosexual la que se retrata en la película.
Alabo en la película su buen gusto, heredero natural de Sirk, pero no me gusta su previsibilidad en todo. No me las quiero dar de listo y nada de eso pero hasta el tío que las sigue lo supe desde el momento en que aparece.
Tercero, no niego que la Blanchett tenga momentos brillantes y que cuando está brillante está muy brillante, a mí me parece excesivamente melancólica en más de un momento de la película (para nada está bien explicado, por ejemplo, su relación con su antigua novia. Se conocían desde niñas, un buen día se lían la manta a la cabeza. Luego lo dejan, no importa quién deja a quién y se quieren del copón a pesar de que la vida de la Blanchett ha quedado destrozada. Coño, pues vaya apuesta).
El color es uno de los aciertos de la película, más que nada porque intenta imitar el color de las películas de Sirk, un color que a mí me resulta entrañable e identificativo del género por sí mismo.
Para mi gusto, un melodrama (cualquiera de los de Sirk) tiene que tener muchas situaciones (me remito a "Ángeles sin brillo", a "Escrito sobre el viento" o a "Tiempo de amar, tiempo de morir") y aquí solo hay una con la historia de la Blanchett...por la custodia de la niña a la que renuncia para ser libremente homosexual. Yo, personalmente, no lo entiendo.
Kyle Chandler está muy bien. Esto no es nada nuevo porque Kyle Chandler suele estar muy bien.
El cine cuando fui a verla estaba a media entrada, aproximadamente. Hacía tiempo que no veía una película en la que la gente se removiera tanto en sus asientos. Y cuando terminó, mi derecha, mi izquierda y mi detrás la calificaron con el mismo adjetivo: "menudo coñazo".
Con esto no quiero decir que me adscriba a la corriente que había a mi alrededor, sino que hubo coincidencia.
Y sí, me gustó "El renacido", así que ya podéis ir afilando vuestras hachas para darme otro palo mañana.
Abrazos lánguidos.

CARPET_WALLY dijo...

Jajaja, no pasa nada amigopues anda que no me distéis a mi por "2001..." o por mi visión de "Spotligth" o me dáis de vez en cuando por que me gustó "Moulin Rouge"...son cosas que pasan...al memo de Dex no le gusta "Blade Runner", fijate tu.

Pero como la cuestión de gustos e incluso de momentos personales influye tanto hay cosas que no se pueden remediar. En ese sentido yo si digo que la película me emocionó y eso lo han hecho pocas de las últimas que he visto y eso es un grado que las separa de la mayoria y ya estoy con el hacha afilada pero no empezaré aun.

Por supuesto que si la pareja hubiera sido una pareja heterosexual no hubiese sido la mitad de interesante de lo que es, pero es que precisamente ahí radica el asunto, el argumento, la historia, la forma de tratar la relación y las complicaciones que derivan en toda la historia. Es como si dijeramos que, por ejemplo, "Joy" hubiese sido distinta si se hubiese tratado de un hombre, pues claro.

te doy la razón en que hay pocas sorpresas, ninguna de hecho, también me olía mal a mi el vendedor, pero no creo que eso sea negativo, no sé si eran necesarias. Tampoco entiendo que una historia de amor, melodramática o no, tenga que tener un montón de accesorios argumentales para darle sentido. De hecho a mi lo que más me gustó es precisamente esa placidez con al que se va desencadenando la relación, ese continuo pasar sin que pase nada y que va uniendo lo que desde un principio está destinadoa unirse.
Si que percibo una diferencia fundamental entre tu percepción y la mía, yo no calificaría a "Carol" como un melodrama aunque tu lo tienes tan claro, como he dicho se dan los mimbres para un melodrama y la ambientación y el entorno también se presta a ello, pero yo creo que Hayness se aleja de eso precisamente y hace una película romántica, una de amor, como se llamaban antes: Chico conoce chica, se gustan, se enamoran, problemas y...(lo que sea). En este caso chicha y chica y contado de una manera más natural, sin saltos mortales para que veamos lo exageradamente bien que pegan jutos y que están hechos el uno para el otro (o la una para la otra). Por eso, por que no creo que sea tan melodrama, no hay tantos acontecimientos que dificultan la historia (en algún caso en Sirk bordeaban el absurdo), aquí sólo efectuivamente algo tan natural como la lucha por la custodia de la hija.

Si estoy de acuerdo en que está mal contada la historia con la amiga, aunque no afecte tanto para lo que se nos está contando como para hacerlo imprescindible si que parece que no teien sentido que esté sin estar. Parece siempre presente y siempre silenciado. Creo, pero eso es cosa mía, que Carol fue quien terminó con la relación, fundamentalmente por la acttud de la amiga siempre a su "servicio", las lágrimas que parece que se van a insinuar en el viaje de vuelta en coche, la frase a Chadler cuando él le dice que todavía la ama y ella responde que en eso ella no le puede ayudar...todo parace dar a entender que ella también sigue enamorada, pero ya ha asumido que Carol no.

Si acaso y no se si como error, pero si como extrañeza se me plantea lo poco que extraña la situación en el entorno, el novio de Mara, Chandler, el periodista,...todos asumen que puede pasar y que pasa....sólo el marido lo usa pero más como venganza que por escándalo. siempre se ha dicho que antaño el lesbianismo no se combatia porque no existía (dos amigas no eran problema, dos amigos si)

En mi caso tampoco hubo mucha gente, pero casualidades de la vida no hubo tanto movimiento en las butacas y con dos que coincidí bajando la escalera iban diciendo que les había encantado.

Abrazos con cámara

César Bardés dijo...

La diferencia fundamental no está en la clasificación genérica de la película. La diferencia fundamental estriba en que a ti te emociona y a mí en ningún momento lo hace. Podríamos poner como punto de referencia "Los puentes de Madison", una historia que sí me emocionó muchísimo aunque yo hubiera prescindido de la historia de los hijos y, realmente, tampoco es una historia que pase mucho. Dos personas se conocen, se enamoran, pasan unos días de pasión, el marido vuelve, él se tiene que ir y ella tiene que decidir y decide lo que todos hubiéramos decidido, seguramente. Sin embargo, Clint y Meryl ponían mucha carne en el asador y conseguían traspasar esa emoción que sus personajes sentían.
Uno de los defectos fundamentales que yo encuentro en la película es la fascinación que siente al principio el personaje de Rooney Mara por el de Cate Blanchett. Ella queda fascinada por la sofisticación que exhibe (casi de manera exhibicionista) la Blanchett. Yo es algo que jamás he entendido y por ahí no entro. Por otro lado, los gestos de la Blanchett me alejan continuamente de la sinceridad porque ahí hay pose para aburrir (precisamente el gran mérito del personaje es dejarse de poses en la escena del abogado, que sigo sin creerme). Tampoco me creo que Mara vaya dando pistas a todos sobre sus tendencias y todos lo acepten como si tal cosa en una historia que está ambientada en el año 1953...¡¡¡1953!!! En plena era Eisenhower (¿ves cómo se podría hacer un libro hablando del cine en la era Eisenhower?). Cierto es que las dificultades del cine de Sirk en muchos casos rayaban en el absurdo por eso he cogido los tres títulos que he cogido porque no es nada absurdo lo que plantean y están muy, muy condicionadas las historias de amor por el ambiente que les rodea, algo que también ocurre aquí. Haynes ha sido en esta ocasión mucho más cobardón que en "Lejos del cielo" que resultaba más incisivo, más hiriente y más rebelde.
Resulta que la relación con la amiga les cambia las vidas a las dos...y tan tranquilas, oye. Se siguen viendo, se siguen hablando sin ningún problema, es como si lo hubiesen superado de buenas a primeras. El personaje de Mara se decanta claramente por la vida bohemia, le parece un punto de vista más atractivo y más "aperturista" y resulta que en la fiesta se da cuenta de que son más de lo mismo y el tipo que, supuestamente le atrae, está viendo la televisión con una tía al lado y eso hace que ella cambie de opinión...muy normal, muy pensado, sí.
Creo que el marido busca la venganza porque, si ya poner los cuernos es algo humillante para el otro, poner los cuernos con alguien del mismo sexo ya es el acabóse. También me resulta muy forzada su actitud y también, aunque Chandler le pone una gran encarnadura al personaje, me extraña muchísimo que en la reunión de los abogados no diga nada de nada, ni a favor ni en contra, ni se dé cuenta de lo que está haciendo, ni nada. No tiene corazón, lleva la venganza hasta el final, a pesar de que la quiere y si tiene que hacer daño a la hija, lo hace. Lo que sí me gusta del personaje es que en todo momento se da a entender que está muy influenciado por el personaje de la madre-abuela. Algo así como lo que le ocurría al personaje de James Fox con su padre E.G. Marshall en "La jauría humana".
Abrazos en rojo.

dexter zgz dijo...

Hablas de corrección política y claro. Pero fíjate que al final se acaba poniendo el acento no tanto en el tema de la relación como en el de la custodia. Que te dejen ser una persona normal, al fin y al cabo. Blanchett renuncia a estar momentaneamente con Mara para reclamar su sitio en la sociedad, algo que se intuye también le pasó con su amiga en su día. Yo sí entiendo y me parece más clara la postura de ésta, y me parece sublime el gesto de cerrarle la puerta a Chandler (manteniendo el plano) después de decirle "Yo ahí, no puedo ayudarte". Eso, reconoced, no hubiese tenido el mismo efecto en una relación heterosexual. Y me sorprensde que viniendo de una lesbiana tan misógina como la Highsmith haya quedado un retrato tan delicado del tema.

Y ahora viene cuando me clava el hacha Bardes cuando digo que también veo un cierto eco de... "Lolita".

Abrazos desde el cuarto de revelado

César Bardés dijo...

¿En qué...en el viaje con la ninfa? Amos...En "El renacido" sí que veo a Kubrick y ya os encargaréis de venir con la navaja para arrancarme la piel. Kubrick en la vida habría hecho una película así...tan tranquilita y tan ordenada. El acento no se pone tanto en lo de la custodia, se pone en la asunción de la salida del armario y en el orgullo de hacerlo sin necesidad de andar con secreteos, la custodia es la excusa y por eso no me la creo. Tal y como se ha dibujado el personaje de la Blanchett esa tía hubiese luchado hasta con lo que no tiene en las manos para quedarse con la niña y, de repente, así, sin ninguna otra pista se levanta y dice que ella es como es y que si lucha por la niña, no lo va a ser. Lo siento, tampoco me lo creo.
Mira que la Highsmith, por lo general, me gusta. No he leído "El precio de la sal" y seguramente como novela me gustará más porque huirá mucho del folletineo que sí me parece que sobrevuela toda esta historia.
Abrazos con hielo.

CARPET_WALLY dijo...

Claro porque la madre es un personaje casi Hitchcockiano (si vale el palabro que me acabo de inventar) también muy presente en todas las puyas que mete Blanchet.

Hay cosas que comparto de las que comentas y otras que comprendo o creo comprender de la película y tu no.
Parece ser que la novela de la Highsmith se basa en una experiencia propia aunque con una derivada muy distinta, contaban el otro día en la radio que la autora quedó prendada cuando trabajaba (creo que en una cafeteria) de una mujer muy elegante y sofisticada que conoció en su establecimiento y que aunque no hubo nada mas que eso, se puso a escribir la novela imaginando que si hubiera sido posible, pues según contaban que ella contaba, ella le hubiese dicho si a todo lo que le hubiera propuesto. Yo tampoco termino de entender esos "flechazos" pero eso no quita para que los acepte y entre en el juego.

Hay pose en la Blanchet porque es mucha mujer para ese tiempo, en realidad el presidente era aun el demócrata Truman y así se dice en la película, pero acabba de ser elegido Eisenhower como dices, eso quizá rechina pero lo mismo es cierto. es una mujer muy segura de si misma, de lo que quiere, de lo que siente, de lo que piensa. Tiene todo tan claro que resulta poco creible a veces, muy fuerte, casi demasiado, tanto como para prescindir de la custodia para no negarse a si misma. El personaje de Mara es más creíble para mi, dejandose llevar, incapaz de parar, quiere ir más allá. No estoy nada de acuerdo, sin embargo, con que ella tome la decisión que toma por ver al otro con otra chica, al contrario creo que ella se da cuenta de su verdadera sexualidad cuando la otra chica de la fiesta intenta ligar con ella y en reconoce aunque quisiera pasar página que sigue enamorada. La escena final del café es reveladora, ella contesta "no" a toas las cuestiones que plantea Cate, mientras que anteriormente se nos dice que ella siempre decía si a todo. En ese momento intenta gobernar su vida, ha logrado trabajar en el periódico, va a exponer fotografias,...y no quiere dejarse llevar otra vez, pero finalmente el sentimiento es más fuerte...hemos visto miles de reencuentros y recapacitaciones menos creíbles.

CARPET_WALLY dijo...

Todo está contado como si todos los personajes, independientemente del nivel social al que pertenecen son el no va más de la buena educación y de los modales, por eso todo se acepta de más o menos buen grado, no hay insultos, ni broncas de mal gusto. Eso puede ser asumible en la alta sociedad, donde todo se modera y hay que evitar los escándalos, pero resulta menos creíble en el caso del novio de Mara aunque se da a entender que es de menor nivel pero también educado, con estudios universitarios y propietario del piso donmde ella vive. En el Nueva York de los 50 tal vez se dieran todos esos mimbres y la cosa pudiera ser más llevadera, no desde luego en la España del mismo tiempo, o en una pequeña ciudad del centro USA.

A mi también me emocionó "Los puentes..." y efectivamente ahí se ponía más carne en el asador, aquí no, aquí se juega a menos pasión y más entendimiento, también porque es una relación más complicada, aunque ambas saben lo que quieren no se atreven a dar el paso por no forzar la situación, recordemos que Cate iba a seguir pidiendo habitaciones separadas y que Rooney no puede dormir esperando a que Cate dé el primer paso.

Y por último, tampoco estoy de acuerdo en que el marido no tenga corazón, al contrario, es tremendamente humano, él quiere recuperar a la mujer de la que está enamorado y la fuerza usando a la hija, puede ser cruel e injusto pero no puede evitarlo. Por eso no puede despegar los labios en la escena del abogado, no puede replicar porque se da cuenta de su deriva, de que ella tiene razón, no puede argumentar nada en contra, sólo arrepentirse, pero finalmente parece que resuelve aceptar la situación y atenerse a razones: venden la casa, reparten el dinero, ella ya ha visto a la niña un par de veces y cree que serán mas...

En fin a mi me emocionó como digo y a ti no como dices, y eso fundamenta tanto sus pros como sus contras, yo veo o siento que he visto cosas que tu ves o sientes que has visto de otra forma. Ea, pues quedémonos con el acabado formal porque también es magnífico. Y con la banda sonora que a mi también me encantó ¿a ti no?.

Si acaso una última pregunta, ¿hará Todd Hayness alguna película sobre heterosexuales? ¿Y la hará bien?

Abrazos fumando todo el tiempo

César Bardés dijo...

Bueno "Lejos del cielo" era de heterosexuales de distinta raza ¿no? Por mucho que el componente homosexual también estuviera presente. Hay una cosa de lo que dices que ya me convence un poco más y es la contraposición del "sí" con el "no" en el personaje de Mara. Vale, es posible que no se resuelva a dar el paso al frente porque ve al bohemio allí con la otra tía, pero creo que no es suficiente, que Haynes peca precisamente de algo que me gusta mucho en el cine y es la capacidad para sugerir y aquí quiere sugerir tanto que se queda muy a medias.
Mira por mucho más avanzada que estuviera la sociedad en Estados Unidos en el 53, la relación entre dos mujeres era muy escandalosa y más aún en círculos de la alta sociedad. Por eso creo que el personaje de Mara se ve atraída por la bohemia, por esos artistas en ciernes que tienen una mente mucho más liberal. En el fondo hasta me atrevería a decir que el personaje de Mara es más bisexual que otra cosa pero tampoco eso está bien definido. Demasiada parsimonia contando las cosas y la emoción se diluye.
Probablemente, sea eso, una simple cuestión de emoción.
Abrazos con espinacas a la crema con huevo poché.