miércoles, 24 de febrero de 2016

¡AVE, CÉSAR! (2015), de Joel Coen y Ethan Coen

¿Quieren ver una acumulación de ineptos? Nada más fácil. Acudan a un estudio de cine. Allí tendrán, por paradójico que pueda parecer, a gente que no sabe actuar, gente que no sabe dirigir, gente que no sabe ser discreta y chismosas profesionales que publican lo primero que se les pasa por el sombrero. Los estudios de cine, al fin y al cabo, tratan de hacer ficción de la realidad y hacer ficción de la realidad. No, no me he vuelto loco. Es que tengo que escribir la verdad.
Y es que no se trata solo de servir unos cuantos sueños consistentes en improbables bailes clásicos de marineros que tienen que consolarse entre sí, figuras geométricas de nadadoras sobre el agua, desfiles imperiales que nos retrotraen a la Roma clásica o películas de cine negro de rancio abolengo y homenaje aparente que muy pocos llegan a pillar. También se dedican a disfrazar las vidas de todos los que tienen un nombre en las marquesinas porque quieren que la gente siga soñando cuando abren una revista, leen un titular o forjan en su imaginación la personalidad de sus admiradas estrellas. Y claro, eso es una tarea de titanes cuando hay menos cerebro que voluntad, menos responsabilidad que arte y menos verdad que mentira.
Para liarlo todo un poco más, vamos a meter a unos pretendidos revolucionarios de pacotilla que lo que pretenden no es el bien común sino el bien de la saca que cada uno quiere llenar amparándose en el arte, en la justicia social, en el hombre como sujeto económico (aunque eso no quiere decir que el hombre cifre sus ambiciones en el dinero, eso solo ocurre en el decadente capitalismo) y en una supuesta renovación del pensamiento expuesta solo para mentes bastante limitadas que se arreglan con un par de guantazos. Quizá incluso el capitalismo llegue a comportarse como un comunista al rechazar una oferta de trabajo soñada pensando en el bien colectivo. ¿Alguna pregunta? ¿Alguien ha entendido algo?

Pues bien los Hermanos Coen colocan a un montón de primeros nombres en una farsa que casi nadie llega a entender porque, sencillamente, el cine clásico es algo que solo interesa a unos pocos enfermos. Para el resto es como si hablaran de física cuántica. No deja de ser menos cierto que se quedan algo cortos, como si les hubieran arrebatado gran parte de su habitual acidez y se quedaran con la parte más tonta de esta pandilla de ineptos que ni sabe lo que quiere, ni quiere como actúa, ni actúa como debe. Y eso deja un cierto aire de decepción en el aire, por otro lado, muy superior al que mucha gente le atribuye. Hay continuos guiños hacia el cine clásico de todo tipo, clase y condición. Los actores desfilan como si fueran espejos deformados de auténticas personalidades del cine de los cuarenta y de los cincuenta. Incluso hay alguno francamente desaprovechado en ese intento desaforado por dejar en ridículo a toda la comunidad cinematográfica que pobló los grandes estudios de la época dorada del cine. Quizá porque diciendo las bromas se dicen grandes verdades y todo el mundo esperaba una comedia loca e imparable cuando en realidad es una parodia de cierta inteligencia, que necesita de un público por encima de la media y que también reivindica algo para el espectador actual que, a pesar de todo, no está tan avanzado con respecto al ingenuo incauto que pasaba por taquilla en mil novecientos cincuenta y uno. 

6 comentarios:

dexter zgz dijo...

Bien, yo creo que a estas alturas los Coen se pueden permitir alguna boutade como esta. Es casi como lo de Woody Allen, sólo que como no llevan el ritmo de peli por año, siempre se tiende a esperar más de estos dos. Yo al menos me lo pasé bien y me eché cuatro risas, que pienso era de lo que se trataba. Se ve que Joel y Ethan se lo han pasado estupendamente rodando con sus amigotes. Cierto que podían haber afilado más el cuchillo,y ser más ácidos, pienso que la cosa daba para eso y para más. Con todo, hay momentos muy divertidos como la discusión teológica entre el cura, el pope y el rabino.

Sí resulta muy entretenido el juego del quién es quién y de las equivalencias entre los actores que aparecen y las estrellas a quienes parece que representan o inspiran. Está muy claro en el caso de la Johanson y de Tatum, pero no tanto en el del cowboy de rodeo o en el de Fiennes (ummm ¿Cuckor?)o en el de los guionistas de Malibú. Seguro que a ti no se te escapó ni una referencia. Cierto también que la presencia de algunos actores se reduce casi a cameo y eso duele especialmente cuando uno ve personajazos en potencia (a mí me pasó con Jonah o con la McDormand).

Y luego claro, que estos venían de una cima como Llewin Davis y se ve que tenían que aflojar un poco el pistón.

Abrazos desde el submarino

César Bardés dijo...

Yo también me lo pasé bien y también me eché cuatro risas pero no es menos cierto que había gente que salía echando pestes de la película del cine y la queja general era que no la entendían a lo que yo achaco es a la falta de contexto y de cultura en el cine clásico (y te hablo no de uno o dos, sino a varias personas de distintos grupos, es un vicio, pegar la oreja). Yo creo que hay momentos muy divertidos, como el que citas y no olvidemos el rodaje con Ralph Fiennes.
El del cowboy de rodeo está muy claro que es Gary Cooper. Era famoso por hacer los numeritos que el chico sale haciendo con el lazo y demás porque Gary Cooper era un auténtico vaquero (juego favorito ése de los Coen haciendo que el que parece más tonto resulta ser el más listo) y resulta que ese cowboy es trasplantado a una comedia sofisticada en la que tiene que actuar, tal y como hicieron con Cooper para "La octava mujer de Barba Azul", lo cual me lleva a pensar que Fiennes, aunque está interpretado con un toque eminentemente británico, es Lubitsch, esforzado, además, en sugerir diciéndole los gestos que tiene que hacer. Los guionistas de Malibú pienso que no tienen mucha trasposición aunque está claro pues que ahí deben estar los Ring Lardner, Walter Bernstein (creo que ése es el que lleva la voz cantante), John Howard Lawson y compañía. No vi a Trumbo por ninguna parte.
Y, desde luego, Clooney es Victor Mature a pesar del guiño evidente a "Ben-Hur".
Hay que destacar que el personaje bueno es el del productor ejecutivo que, como bien sabéis, eran los auténticos genios de la época por muchas intromisiones y salidas de tiesto que tuvieran pero, en ese sentido, eran tan autores como los directores o incluso más.
Abrazos con la maleta escondida en el agua (un guiño a "Fargo"?)

CARPET_WALLY dijo...

Pues yo la repesqué ayer (IMAGENIO tiene estas cosa buenas a veces), y estoy de acuerdo con casi todo, mi chica se aburrió soberanamente mientras que yo me lo pase mucho más que bien, efectivamente el contexto cine clásico y sus guiños dejan fuera a muchos espectadores.

También estoy de acuerdo en que se han dejado llevar y han suavizado mucho, dejando en comedia ligera lo que podía haber sido algo muy, muy ácido. Aunque la broma sobre los guionistas comunistas y pro-soviéticos es bastante políticamente incorrecta hoy día, tiene bastante gracia.

También de acuerdo en que algún secundario es puro cameo (lo de la Mcdormand es clarísimo) y algún personaje desaprovechado por aquello del rollo coral. No estoy tan de acuerdo en lo de Clooney-Mature, el personaje es un simple (quizá Victor también lo era), pero era un gran interprete, una estrella que deja a todos casi boquiabiertos cuando suelta su malogrado speach final, es muy dudoso que Mature lograse ese efecto entre el equipo técnico y quizá lo de Heston tenga más sentido (con él y con unos cuantos más) porque esas bofetadas son una forma de decir : Dejate de bobadas politiqueras y dedícate a ser una estrella y punto.

Por cierto, animado por Dex, me estoy leyendo ( en realidad me faltan 20 páginas) "Farandula" de Marta Sanz y puedo decir que es muy recomendable pues mete un buen repaso al gremio actoral, en este caso español, con personajes que son bastante reconocibles del pasado presente y futuro de nuestra ¿industria?.

Abrazos con embarazos secretos

CARPET

dexter zgz dijo...

En su día, un compañero me envió este post que he recuperado para la ocasión.


http://www.canaltcm.com/2016/02/22/quien-es-quien-en-ave-cesar/

Abrazos investigados

CARPET_WALLY dijo...

¡¡Que curioso!!, justamente cuando ayer buscaba paralelismo para Clooney pensé en Robert Taylor, pero lo descarté por que no tenía tan claro su historial político.

Y si hay un personaje que no logré identificar claramente y seguro que lo Coen tenían a alguien en mente, el director de la película musical que protagoniza Channing Tatum. Un director escandinavo (o al menos su mujer) que es el supuesto padre del futuro hijo de la Johansson.

Abrazos al lazo

César Bardés dijo...

Yo creo que precisamente los Coen quieren esto, que la gente elucubre y discuta y, de paso, se sumerja un poco en la época dorada del cine que está cayendo lastimosamente en el olvido de la mayoría. Dices lo de Robert Taylor, lo dudo ya que Taylor era clamorosamente de derechas, testificó y dio nombres en el Comité de Actividades AntiAmericanas, no te digo más. Y llegó incluso a decir que no daba más nombres porque no los conocía.
Sigo diciendo que Clooney es Mature (no olvidemos que en "La túnica sagrada", Victor hace un discurso de parecido jaez aunque no iba vestido de romano, ya que su personaje no es romano) y en cuanto a dejar al equipo técnico boquiabierto, hay alguna anécdota por ahí en la que, llevados tal vez por la comercialidad o por la planta del propio Mature, sí se quedaban boquiabiertos viendo cómo actuaba. Resaltemos por otra parte que la toma sale mal porque se le olvida la palabra "fe"...
Lo del director escandinavo puede que tenga un poco la solución. Creo que es un productor que se llamaba Jack Cummings y que estaba a cargo junto a Arthur Freed de la unidad de musicales de la Metro, lo que hizo que estuviera a cargo de varios proyectos de Gene Kelly y además de las películas piscineras de Esther Williams, a la que acosó descaradamente durante varias películas hasta que pasó "algo" que provocó que Williams se pasara a la Fox. Está cogido con pinzas y hay que ser muy experto para saber eso y quizá esté perfectamente equivocado.
Abrazos con pantalones marineros.