viernes, 19 de febrero de 2016

LA HABITACIÓN (Room) (2015), de Lenny Abrahamson

El olor a cerrado impregna todas las prendas, todas las paredes, todos los platos y cubiertos. El horizonte se ha estrechado tanto que se ha convertido en un cuadrado perfecto sin más salida que una mísera ventana en el techo que solo ofrece cielo. El encierro es una tortura que hace que una persona muera cada día y otra no tenga ninguna visión del mundo. Ni hostil, ni amistosa. Simplemente el mundo está reducido a cuatro paredes con olor a moho y la ilusión se queda siempre fuera. Allí donde también habita la maldad.

Pero lo peor de todo no ocurre cuando hay que habituarse a vivir la vida en una caja sino cuando los horizontes se derrumban, las paredes caen y comienza la terrible sensación de estar solo y perdido en un mundo demasiado grande, con muchas luces, con mucha gente yendo de acá para allá, con la prisa en las piernas y en los nervios y con ruidos y luz y con bondades ajenas que tapan cosas malas. Si dentro hubo que demostrar paciencia y valentía, fuera hay que tener empuje sin miedo. Porque ése es el gran enemigo, el miedo. Miedo a cruzar una puerta. Miedo a entrar en otra habitación extraña. Miedo a que te hable alguien distinto a tu madre. Miedo a que los juguetes no sean más que trampas para retener la libertad recién estrenada. Y el miedo puede llegar a paralizar, a atar de pies y manos sin más explicación que el mismo miedo. La sinrazón está rondando. La locura busca tiernas víctimas.
Sin embargo, siempre habrá una voz que diga las cosas con calma y que comienza a hacer ver que la empatía es también algo con lo que hay que vivir. El sensacionalismo aparece y nada es como se había soñado. Más que nada porque no se sabe si es real o no. La televisión fue durante siete años lo único tangible en el prolongado limbo y la mente está maltrecha intentando asimilar el espacio abierto de un mundo ahogado en sus imperfecciones pero que, si se mira y admira por primera vez, puede parecer algo muy cercano al paraíso.
Película que contrapone los extremos como si la rutina fuera compañera de la desgracia, la actriz Brie Larsson destaca por derecho propio en el papel de esa mujer que es prisionera y aún no consigue adaptarse del todo a la extraña libertad, a la ajena libertad que ha sido solo una quimera imposible durante demasiados años. No es fácil ponerse en el lugar de la mirada virgen de un niño que lo único que ha visto han sido cuatro paredes, un tragaluz y unas cuantas sillas. Aunque quizá demasiado a menudo olvidemos que los niños suelen ser más fuertes que los adultos aun siendo más vulnerables. Una vez que se traspasa la puerta que mantiene encerrada hasta una fantasía que pide volar pero que ni siquiera sabe lo que son unas alas, todo se convierte en un interrogante que no consigue demasiadas respuestas. Ahora las velas de cumpleaños son de verdad y los sentimientos puede que sean la mejor decoración para un mundo que no podía, ni de lejos, ser tan grande. Ahora el miedo tiene que dejar paso a la incertidumbre a la que tanto nos hemos acostumbrado y la habitación se ha ensanchado hasta rozar los límites de la inmensidad. Ahora todas las pesadillas y las voces escondidas tienen espacio para correr y huir. La extraña libertad, esa cualidad tan dulce y amarga, tan intangible y tan presente, ha llegado para quedarse y todos tienen que aprender que el amor estuvo asediando al encierro esperando su oportunidad. Quizá sea la hora de salir y de tocar la luz del sol haciendo frente al pasado y diciendo bien a las claras que todo se aguantó porque había un niño esperando para nacer. Todos, al fin y al cabo, vivimos en habitaciones de las que nos cuesta salir para enfrentarnos a una vida que también secuestra y amenaza, que nos cuida y nos desprecia, que nos viola y nos acaricia. Es abrir los ojos y verlo todo para saber distinguir entre lo bueno y lo malo. Es así de complicado. Muy difícil de explicar para la mirada inocente de un niño.

11 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Otra de afortunado a la que también tendremos que esperar el resto.

la verdad es que esta si queme apetece aunque la temo. Me da un poco de miedo pensar como ha podido cerrarse un círculo que em principio parece mágico, el punto de partida es tan interesante que el cúmulo de visiones puede ser tan variado como disperso. No sé si han jugado al sufrimiento o la angustia, si han invertido en morbo o en dolor, si han apostado por la esperanza y la luz. Y en cualquiera de esos casos o en su mezcla, si la hay, si han moderado bien para no ofrecer un dramón, una de terror o un pastel. El tema es tan sabroso que no quisiera que dejase mal gusto.

Supongo que Brie Larsson merecerá tantos premios como le están dando ¿o no es así?

Abrazos cerrados

César Bardés dijo...

Es difícil hablarte de esta película sin hacer spoilers. Solo te diré que el tema del encierro es el punto de partida pero no su desarrollo, que la película se inclina hacia el dolor muy suave porque está teñido de esperanza. Creo que es una película muy equilibrada, que no apela al morbo para nada, los personajes, todos, están muy doloridos pero tratan de vivir. No, no deja mal gusto. Y en cuanto a Brie Larson, el gran mérito de su interpretación es que no es Meryl Streep, es decir, a pesar de lo terrible de la situación y de todo lo que se pasa y del inmenso dolor que hay, es una actuación muy, muy, muy contenida y eso, dado lo espinoso del tema, es muy difícil.
Siento que el artículo no haya aclarado ninguna de esas cuestiones...pero de eso se trataba.
Abrazos libres.

CARPET_WALLY dijo...

No, no, tu artículo aclara cosas, pero mi sexto sentido percibe otra cosa. Vi el trailer en el cine y si me dio ese buen rollo esperanzador que me animó, porque en principio casi la rechazaba (ya sabes que yo no soy muy de sufrir). Lo que pasa es que tu tienes que decir sin decir y con todas mis dudas necesitaba un empujoncito más.

Perfecto, ahora si que me apetece de verdad.

Abrazos abiertos

César Bardés dijo...

Espero que la disfrutes. Ojo, tampoco me parece una película de la leche. Está bien y ya está. Creo que también hay lados que se dejan sin tocar por temor a resultar de mal gusto.
Abrazos esperanzados.

dexter zgz dijo...

Yo ya la he visto ( y no diré cómo). Al final, no me pude resistir. También me estaba mordiendo mucho la lengua pero tampoco puedo quedarme callado. Sí, es cierto como bien dicesque es una película que cuanto menos sepas antes de verla, mejor. Creo que es la primera hora es brutal, y la escena de la camioneta te deja ojiplático (ni más ni menos porque por un instante sientes lo mismo que siente el que va dentro y hasta ahí puedo leer). Sin duda, a partir de ese momento se vuelve más convencional, y no puede ser de otra manera además. Pero es muy interesante. No entiendo si lo de que Brie Larson no es Meryl es un elogio o una pega. Esta muchacha ya dio muestras de lo que era capaz de hacer en "Las vidas de Grace" hace un par de años. Si no la has visto, la ves. De todas formas, pienso que el que está de verdad de Oscar es el niño.

Abrazos perrunos

César Bardés dijo...

Es un elogio, evidentemente. Con eso no quiero decir que Meryl no esté bien, no, quiero decir que Brie huye del dramatismo exacerbado, de mostrar engranajes, de regodearse en la desgracia. Su papel es de una contención admirable. Salvo en un momento, no es nada lacrimógeno y me parece todo un acierto, además. Ya he visto "Las vidas de Grace", vamos a ver, estoy a la expectativa con esta chica. Quizá sea demasiado pronto para darle un Oscar pero me temo que va a ganar.
Lo del niño ya lo discutiría más. Más que por su trabajo, que es bueno, por la elección. Se quiere reflejar tanto el atraso emocional que se ha escogido un niño que tiene un físico claramente metrosexual y eso a mí no me convence del todo.
Abrazos sin medicinas.

dexter zgz dijo...

Antes de nada aclararé que yo este entusiasmo me lo tomo sólo en ocasiones muy especiales como Oscars y cosas así. Lo de que sea muy pronto, sí, claro es relativo, es que si toca, toca, fíjate con Yeni que a los 19 hizo para mí el mejor papel de las 4 nominaciones que tiene, desde luego, mucho mejor que la que le hizo ganar el premio. Yo desde luego este año se lo daría a la Rampling que nunca ha sido santo de mi devoción, pero está maravillosa en la película del matrimonio ese.

No sé, yo lo del aspecto metrosexual del niño lo atribuí simplemente a que no le cortaban el pelo. Pero no quiero hablar que luego dicen que spoileo.

Abrazos dentro del armario

César Bardés dijo...

Yo lo del aspecto del niño, aparte el detalle del pelo que puede ser perfectamente prescindible a la hora de valorarlo, es que me parece que han cogido a un niño con una belleza muy especial. Y Brie Larson tampoco me parece un bellezón del quince, al igual que no me lo parece el padre. Creo que está escogido muy adrede y es algo que, si es así (que igual puedo equivocarme) es bastante discutible.
Abrazos enrollado en la alfombra.

Alí Reyes dijo...

Muy bien hecha la película, pero tan fuerte que me colapsó

CARPET_WALLY dijo...

Bien, ya la vi. He de decir que no debíais tener miedo al spoiler, el trailer de la película ya contaba las dos vidas de "Grace" y cia.

Me gustó por contenida, como ya mencionabais, tanto Brie como la película en general. El crio está espectacular, lo del pelo (tiene cierto sentido por no cortarselo en cautiverio y lo enlazan bien con su "forzudez") o que sea tan guapo son un tema menor que no creo que rebajen el conjunto.

En todo caso, si que me pareció algo blandita. A ver, que ya digo que a mi no me gusta "de sufrir" y que aquí había mimbres para montar un dramón terrible y se agradece que no lo hagan, pero de tanto andar de puntillas tenía la sensación de que estaba sordo. Salvo un par de momentos, un episodio tan terrible parece que se lleva como un simple incidente desagradable. No sé, que creo que en determinados puntos le falta algo de intensidad.

Destacaría también a Joan Allen y sus miradas.

Abrazos jugando al Lego.

César Bardés dijo...

Yo creo que, sinceramente, la película es bastante mejor en su primera mitad que en la segunda porque, como bien dices, en la segunda parte le falta algo de intensidad, todo está tratado como si fuera un mero incidente desagradable y ya está cuando tenía que haber sido un trauma de aúpa. Su mejor virtud es la contención y las chicas, tanto Brie como Joan. Creo que visita demasiados lugares comunes en esa segunda mitad mientras en la primera estás primero ubicándote, luego lo asumes, luego lo vives y luego lo sufres así como la fuga en sí misma.
Abrazos con los dientes limpios.