jueves, 26 de abril de 2018

UN LUGAR TRANQUILO (2018), de John Krasinski

Silencio. No se debe escuchar nada. Los cristales deben almohadillarse. Las lágrimas deben ser ahogadas con un mordisco en los nudillos. Los gritos tienen que ser mudos. Las pisadas tendrán que convertirse en huellas fantasmales. Silencio. Palabra que significa vida y defensa. Agua que corre en el inmenso cariño de una familia que lucha por la supervivencia intentando protegerse unos a otros. Quimera imposible ante un nacimiento. La muerte desea ruido. Y el silencio mata a la muerte. Silencio.
Todo debe ser pensado y la comunicación fluye a través de signos. Con eso no contaba el enemigo. No pueden ver sin ruido. No saben moverse sin algún estruendo que les guíe. Silencio. El invasor se desliza entre las sombras y está buscando las últimas presas para que ese mundo que un día estuvo inmerso en el escándalo vuelva al silencio sepulcral del que nunca debió salir. Silencio. Quizá sea el que se antoja necesario cuando una sordera se hunde en la culpabilidad y el miedo comienza a ser dominado. El miedo siempre crece cuando hay silencio a su alrededor, por eso la noche es tan temida. Ya nada es lo que era. El agua se ha convertido en grano y el ruido, en agua. Tranquilo, todo es una cuestión de dominio. Silencio. Guarda silencio. No te muevas. El horror te busca y el silencio te cubre.
Hay que reconocer que el actor y director John Krasinski ha realizado un excelente trabajo con esta historia sin apenas diálogo y buscando el pavor y el alivio en el rostro de los protagonistas. Emily Blunt resulta eminente como esa mujer que se sobrepone al dolor y lo contesta con un aterrador silencio lleno de sangre y amor. La tensión se siente durante toda la película y parece que no hay demasiadas salidas para encontrar un respiro para gritar. La mesura se halla en los sustos y la inquietud no deja de revolotear durante esa larga noche de luces blancas y rojas a través de una maravillosa sobriedad tras las cámaras y una estupenda banda sonora de Marco Beltrami. Silencio. Cállense. No digan nada. Sólo vayan a verla. Saquen sus conclusiones. Y luego díganme si serían capaces de vivir así con tal de no morir.

Y es que el terror es algo difícil de contener cuando se trata de una historia planteada con sus hechos consumados, de origen desconocido, pero suponible. Se intenta mantener la cabeza fría y acudir a la imaginación para sortear los peligros que se esconden el bosque, en los maizales, porque es como si los peores sueños se hicieran realidad. Stephen King planea sobre la historia como referencia clara y las reacciones se presentan naturales, como si esos personajes que buscan la vida ante todo pudiéramos ser nosotros. El ruido debe ser mudo. Silencio. Contengan sus gritos de pánico. La muerte se halla al otro lado de las ondas sonoras y no hay escapatoria. Es conveniente que mi opinión se apague y se deje paso al vacío, no vaya a ser que atraigamos a las criaturas más indeseables. Y hay que conseguir que al lado esté esa persona que lo haría todo por ustedes. Sus lágrimas valen vidas. Su valor llora días. Su tiempo se abraza con fuerza a su amor. Y su amor es usted. Lo demás no tiene importancia. ¿Y saben por qué? Porque, si esa persona está ahí, se puede vencer a todo. ¿Se lo van a perder? Shsss…silencio…

4 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

La verdad es que me resultó una película sorprendente, que aprecié mucho más cuando la repensé que cuando terminé de verla. Quizá tenga algo que ver ese final abrupto que aun así me pareció el mejor de todos los finales posibles y uno de los grandes aciertos de la cinta.

Es cierto que Krasinski ha logrado mucho partiendo de muy poco, lejos de montar un espectáculo de monstruitos, sustos y momentos gore, la película es una muestra de contención increíble. El silencio como paisaje, las miradas como lineas de diálogo, la tensión como atmosfera. La gran banda sonora, como bien dices, aporta un plus a esta historia tan callada. Y es que no es facil hacer lo que hace, conseguir que el publico esté tan callado como los personajes, que se tema lo peor en cada movimiento que genere el más mínimo sonido. Además ese planteamiento inicial es bastante acertado. No hace falta ver como empezó todo, no importa saber nada de nadie, sólo los personajes de la epopeya importan y no se puede contar tanto sobre ellos con tan poco. La sutileza es dificil en una película de terror, pero con un acertado reparto (hablas de Emily Blunt, pero a mi el chaval me pareció también magnífico) y una acertada dirección puedes transmitir el espanto a las butacas y ahí encogernos a todos el corazón.

A mi me pareció una película notabilisima que me dio muchísimo que lo esperaba.

Abrazos con cohete de juguete.

César Bardés dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que dices. A mí también me pareció una película sorprendente, que da muchísimo más de lo que se espera de ella. Creo que Krasinski ha demostrado tener una cierta inteligencia al plantear la película como la ha planteado porque aquí la única premisa es la de la supervivencia. Como bien dices, no importa cómo empezó todo (aunque supongo que es una invasión extraterrestre), tampoco importa saber nada de nadie, sabes lo suficiente de esa familia como para estar con ellos, proyectando tus simpatías y tus miedos hacia esa contención (fantástica porque se mantiene en toda la película y haciendo el aún más difícil que es el mantenimiento de la tensión a través, precisamente, de la contención). Todo está muy sugerido, el público responde y, como bien dices, permanece atento e inusualmente tenso durante todo el rato. A mí me parece que es una de las grandes sorpresas del año porque parecía una película de miedo más, con las esperadas dosis de gore y de tensiones resueltas de forma facilona, pero, no, resuelve la película con una inesperada lógica que, además, en ningún momento traiciona dadas las reglas iniciales de la historia.
Todo el reparto, pequeñito, está bien. Creo que Emily Blunt está absolutamente sobresaliente (la escena de la bañera es absolutamente excepcional, al alcance de muy pocas actrices) y la dirección, aquí sí, hay que destacarla. Ya me cayó muy bien John Krasinski cuando le vi por primera vez en aquella "Un lugar donde quedarse", de Sam Mendes. Y algo debe de tener para Emily Blunt cuando dejó a Michael Bublé para estar con él como pareja estable.
Abrazos en absoluto silencio.

Suso Susillo dijo...

Buenas,

Totalmente de acuerdo con lo que comentais y aunque hay ciertas licencias, a mí no me molestaron para nada, porque sirvieron como decía el bueno de Sir Alfred para tener enganchado bien al espectador. A continuación, si me lo permitís voy a poner acá tal cual un comentario que hice en caliente sobre el filme nada más salir de la sala:

"Acabo de venir del cine, he visto "Un lugar tranquilo", de John Krasinski, y no ya de lo mejor del año para mí, sin duda alguna, sino de la década en cuanto al cine de género se refiere. Apabullante sentido del suspense y el increscendo del mismo, apoyado por una buena puesta en escena y en una efectiva banda sonora (todo lo referente al diseño de sonido, vamos). En cuanto a la intriga, diría que es casi modélica, recordando al Shyamalan más en forma.
Estupendo ramillete de personajes, a los que le dan vida unos actores muy atinados, especialmente excepcional el trabajo de las chicas (una soberbia Emily Blunt y la sorprendente Millicent Simmonds). Una historia minimalista pero muy, muy efectiva y con cierto poso. Así da gusto ir al cine, incluso después de comer."

Saludos.

César Bardés dijo...

Pues totalmente de acuerdo con tu comentario. Creo que "Un lugar tranquilo" realmente ha sido la sorpresa de la temporada. Parece ser que iba a ser incluida en la serie Cloverfield pero el proyecto creció y con la confirmación por parte de Krasinski que su pareja iba a protagonizarla, se desvinculó de la serie y tiene entidad propia y estupenda. Bien vista esa referencia a Shyamalan y al trabajo de las chicas. Cada vez me estoy enamorando más de Emily Blunt, tengo que reconocerlo.
Saludos.