lunes, 20 de octubre de 2014

EL ESPÍRITU DE LA COLMENA (1973), de Víctor Erice

Si tenéis ganas de reíros un rato y recordar lo bien que se pasa con "La fiera de mi niña", de Howard Hawks aquí tenéis el enlace para escuchar el último programa que hicimos en "La gran evasión". Y no os olvidéis de traer la clavícula intercostal.

“Alguien a quien yo enseñaba últimamente mi colmena, el movimiento de esa rueda tan invisible como el movimiento principal de un reloj; alguien que veía a las claras la agitación innumerable de los panales, el zarandeo perpetuo, enigmático y loco de las nodrizas sobre las cunas de la anidada; los puentes y escaleras animados que forman las cereras; las espirales invasoras de la Reina; la actividad diversa e incesante de la multitud; el esfuerzo despiadado e inútil; las idas y venidas con un ardor febril; el sueño dorado de las cunas que ya acecha el trabajo de mañana; el reposo mismo de la muerte alejado de una residencia que no admite enfermos ni tullidos…Alguien que miraba esas cosas, una vez pasado el asombro, no tardó en apartar la vista en la que se veía no sé qué triste espanto,”

La colmena se mueve sacudida por una experiencia inútil y terrible, haciendo que todas las abejas se agrupen y se remuevan siguiendo los dictados de la Reina, siempre allí arriba, cómoda, segura, caliente. Los campos de Castilla se presentan como escenarios mismos de la desolación y la chispa de la rebeldía, de la no aceptación de una realidad que se adivina inevitable, surge en el fondo de la imaginación. No interesa demasiado que los obreros imaginen, tal vez, porque la imaginación es un arma para pensar. Se piensa y se desahogan pensamientos que, de otro modo, pasarían a ser un bulto más en el inmenso almacén de la frustración de un país que se muere ya lentamente. Sin libertad, sin verdad, sin esperanza. Solo el frío. Solo la muerte.
La niña indaga en sus sueños para encontrar a la criatura que hace que el miedo sea un juego de niños. No es la fantasía la que alimenta las peores visiones, sino el mismo hombre que deja huellas de sangre roja, que deja agujeros horadados en paredes blandas, que deja el desánimo enganchado a los osados que un día tuvieron ideas y hoy solo se entretienen con abejas que saltan de panal en panal, haciendo el denonado esfuerzo de no pensar en su esclavitud mientras están entregados al trabajo. El hombre se encarga de destruir cualquier imagen que vaya más allá de la realidad, al igual que la Reina. Solo se puede alimentar el orden con una vaga idea de lo que hay más allá del panal.

Víctor Erice realiza una película que arrasa el alma y que espolea la intimidad hasta llegar a manifestarse en el amigo imaginario de la infancia. La mirada es limpia y lúcida y termina por instalarse en el alma como un día de frío en medio de los campos sin arar, o en algún sitio de labranza donde el suelo ya ha quedado congelado como barro endurecido. Por allí no faltarán otros protagonistas de una época que debió quedar enterrada para siempre en alguna fosa común como el silencio, la tristeza, la espera sin esperanza, la prolongación por inercia, la imagen desnuda, el cine peligroso, la impresión en la inocencia, el arma de la curiosidad. Palabras bonitas y huecas que se tornan dardos imprevisibles si caen en el vocabulario de alguien al que no conviene más que haya abejas a las que mandar. Y pegando la oreja al raíl del tren nos daremos cuenta de que los sueños son atropellados por la locomotora del destino para dejar paso a la siempre odiosa juventud, esa misma que acaba con la infancia arrojándola a un río porque ya no tiene más flores con las que jugar.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No se puede escribir más bonito y con más sensibilidad que como lo hace usted, don César. Sombrerazo.

Lástima que Víctor Erice no nos deleite más a menudo con joyas del celuloide, aunque eso aumente aureola de director de culto, insobornable a la medianía.

Santi

César Bardés dijo...

Bienvenido por estos lares, Santi, gracias por el elogio que siempre considero inmerecido.
Pues sí, creo sinceramente que es uno de los directores con más talento que hemos tenido y, por unas razones o por otras, siempre ha tenido que dedicarse a otras cosas siempre menores antes que a su propia obra cinematográfica. Él sí que no puede rodar más bonito y con más sensibilidad.
Un saludo y gracias por tus palabras.

Anónimo dijo...

Como seguidor de nuevo cuño de La Gran Evasión y del precursor Conversacines, no pude hacer otra cosa sino dejarme persuadir por sus recomendaciones. Y así he podido disfrutar de pequeñas joyas desconocidas por mí hasta la fecha, como Un extraño en mi vida, Surcos, Apartado de correos 1001 o Atlantic City.

Tan es así, que he comenzado a ver por mi cuenta y riesgo otras obras que me suenan interesantes, impulsado por este auge renovar de mi celosía peliculera. Supongo que no les serán desconocidos títulos como Elmer Gantry (R.Brooks), Forajidos (R.Siodmak), Still walking (H.Koreeda), Distrito quinto (J.Coll) o Ensayo general para la muerte (J.Coll).

Si tiene a bien, don César, me vuelvo a pasear por estos lares a endulzarme la mente con su maná cultural.

Un cordial saludo.

Santi

César Bardés dijo...

Me alegro mucho (de hecho no hay nada que se me pueda decir más bonito y, por ende, a todos los que han compartido micro conmigo tanto en "Conversacines" como en "La gran evasión") de que el esfuerzo y la ilusión que se han puesto en los dos programas haya servido para descubrir algo nuevo a alguien que ama el cine. Eso, para mí, no tiene precio.
Ninguno de los títulos que me describes son desconocidos para mí, desde esa maravilla de Brooks con Lancaster dando un recital en "El fuego y la palabra" hasta en esa conversación escuchada a hurtadillas con Carlos Estrada (muy dado al policiaco sesentero español) que es "Ensayo general para la muerte".
Puede usted pasarse cuando quiera, señor Santiago. Esta casa es tanto mía como suya, como de todo aquel que quiera decir, aportar, rebatir o simplemente, sentir.
Saludos grandes.

dexter zgz dijo...

Venga, va, Bardés, mójate, ¿a quíen quieres más, a papá o a mamá? ¿El espíritu de la colmena" o "El sur"? A mí "El sur" me parece excecpcional, esta otra me parece excpecional y además entrañable.

De todas formas, pienso que aquí hay que hablar no solo de Erice sino de Elias Querejeta. Se nota mucho la huella de este señor en las películas que produce y se nota que en ellas pone algo más que la pasta. Desde "La caza" del paisano Saura (no estaría de más que en alguna de vuestras próximas evasiones os lleváseis la escopeta y os fuerais de montería, ahí lo dejo) hasta las de su hija Gracia pasando por supuesto por Erice. Una voz propia e imprescindible del cine español.

Abrazos con los ojos muy abiertos

Anónimo dijo...

Bueno, Carlos Estrada, Arturo Fernández, Félix Dafauce, Conrado San Martín, Alberto Closas,... para mí todo ese cine negro español de los 50-60 es todo un descubrimiento.

En cuanto a lo que dice Dexter (encantado, Dexter), mi impresión es que para realizar ese tipo de cine es necesario una buena novela sobre la que edificar la película. Los relatos de Adelaida García Morales eran perfectos para ello. Por esta razón me pregunto por qué no se harán más películas españolas basadas en textos de los grandes escritores de nuestra historia, que los hay a espuertas. ¿No interesan? ¿No tendrían rentabilidad? Grandes enigmas de la humanidad.

Un saludo

Santi

dexter zgz dijo...

Pues sí, Santi, yo hace poco tuve la oportunidad de ver por primera vez el "Pascual Duarte" de Franco. La película tiene sus valores más alla de la soberbia actuación de José Luis Gómez y teniendo en cuenta que el texto de Cela es muy difícil de adaptar. A pesar del premio en Cannes la peli está así como olvidada, y me dió rabia pensar cómo la hubiesen tratado los ingleses si hubiese sido británica.

Un placer, Santi. Y perdón, Bardés por este fuego cruzado.

Abrazos rurales

César Bardés dijo...

No olvidemos que Querejeta también fue el responsable de que no pudiera terminar "El sur", una obra que Erice siempre consideró inacabada y que, además, motivó la ruptura profesional y personal entre los dos.
Por querer...bufff, me lo pones difícil. Creo que querría algo más a "El espíritu de la colmena" sin menospreciar en absoluto "El sur". Pero esto entra dentro del criterio personal y no del público al que me obliga la profesión.
Apunto lo de "La caza" porque es una auténtica joya, lo mejor que ha hecho Saura en toda su carrera.
EL enigma de los escritores, Santi, es muy sencillo de responder. Mientras los franceses son chauvinistas, nosotros somos torpedeadores profesionales de todo lo nuestro. Si tengo la suerte de publicar el libro que tengo entre manos, me pondré manos a la obra con otro que irá en esa dirección. Ya es hora de que alguien valore, por encima de predilecciones tontas y opiniones políticamente correctas, la verdadera estatura de algunos cineastas que, a pesar de las dificultades, hicieron muy buen cine en España. Por otro lado, hay como una cierta reticencia a hacer cualquier cosa que huela a cultura española porque eso, desgraciadamente, se ha convertido en algo propio de la derecha. Si adaptas a los clásicos, resulta que eres "un facha" porque te fijas en la "grandeza de España" que el régimen tanto propagó a los cuatro vientos. Si te decantas por la literatura contemporánea (aún habiendo estupendos escritores) también hay una repetición de temas un tanto exasperantes. De todas formas, bien es verdad que los historiadores han dicho que el siglo XX será conocido en España como el "segundo siglo de oro" de la Literatura Española.
En cuanto a los intérpretes, hombre, te he dicho a Carlos Estrada porque es un habitual de los repartos policiacos de la época. Por descubrirte algo si es que no lo has descubierto ya, ahí tienes "Crimen de doble filo", de José Luis Borau, con Estrada en medio de un crimen vecinal.
Abrazos a ambos con cera de por medio.