jueves, 9 de octubre de 2014

LA DESAPARICIÓN DE ELEANOR RIGBY (2014), de Ned Benson

Dante Alighieri ya decía que el que sabe de dolor, todo lo sabe. Y cuando una pareja tiene que despertar de un trauma, alguien tiene que desaparecer. Porque las personas no sufren igual, no reaccionan igual, no se enfrentan con sus propios miedos de la misma manera. Puede que alguien decida mirar hacia delante por la sencilla razón de que hacerlo hacia atrás es demasiado difícil. Puede que otro quiera evaporarse porque la vida ya no tiene razón, por mucho amor que se haya saboreado. Y lo que es peor, puede que juntos no lleguen nunca a entenderse porque es muy complicado llevar una relación que lleva el paso cambiado.

Y hay que ser conscientes de que las acciones que nosotros mismos llevamos a cabo, no nos afectan solo a nosotros sino que influyen en todas las personas que están en nuestro entorno. A través de esas decisiones extremas que llegamos a tomar la ayuda cambia, la pasión se disfraza, la compasión huye, la verdad queda, el cariño tira, la impotencia aparece y se perturba el posible equilibrio de los demás. En el fondo, tal vez, el sufrimiento es un acto demasiado egoísta. Aunque solo dure un par de segundos.
La desaparición no es solo física, sino también moral. No se sabe hasta dónde llegan los límites de uno mismo y se comienza a pasear la certeza de ser alguien difuso, sin mirar mucho más allá de los próximos minutos, al que le da igual estar aquí que allí, al que le da lo mismo querer que abandonar, al que comienzan a ahogársele los sentimientos por mucho que no se desee. La vida tira en muchas direcciones y entran y salen personajes, la experiencia de los mayores resulta ser vital, el momento de intimidad con otra persona es una catarsis y se intenta construir algo sabiendo que todavía no ha quedado derruido todo lo anterior.
La idea primigenia de esta película se basaba en la premisa de hacer dos, cada una con el punto de vista propio del hombre o la mujer de esa pareja perdida, que va sin rumbo y que necesitan encontrar una razón para seguir juntos, para seguir viviendo y para seguir en busca de un futuro. Cuando el productor Harvey Weinstein se negó en redondo a financiar dos películas con la misma historia y distinta mirada, el director Ned Benson decidió hacer una sola alternando el sentimiento de los dos y el resultado es una historia de amor aburrida, sin interés, ingenua hasta la irritación, con muchos tópicos que hemos visto una y otra vez y algunas ideas carentes de interés. En contrapartida, haciendo frente a una trama que no tiene pasión y que se centra solo en una búsqueda de equilibrio bastante discutible, está el trabajo de Jessica Chastain, espléndido, así como el de esos fantásticos secundarios que interpretan William Hurt y la maravillosa Viola Davis, ambos con todos los billetes de vuelta comprados pero con su corazón intacto.
Y es que no es fácil colocar un mapa con elipsis tan enormes que hacen que el espectador, durante un buen rato, no sepa dónde colocar sus simpatías. Tal vez porque todos hemos visto en una discoteca repleta de humo y alcohol a una amiga que bailaba con los brazos encima de la cabeza y los ojos cerrados de dolor y decepción intentando tapar con la danza lo que era evidente para todos. O porque mostrarnos a una francesa permanentemente enganchada al más exquisito vino es de una simpleza vergonzosa. O, incluso, porque se ven venir las reacciones desde la siguiente manzana del Village. Aunque quizá la respuesta la dé aquellos primeros versos de la canción de los Beatles:
"Eleanor Rigby recoge el arroz en una iglesia después de una boda,
Vive en un sueño, espera en la ventana,
Con el rostro que ella guarda en una jarra en la entrada
¿para quién?
Toda la gente solitaria ¿de dónde viene?
Toda la gente solitaria ¿a dónde pertenece?"


4 comentarios:

dexter zgz dijo...

Eso había oído, que el hecho de estar pensada en principio como dos películas (bastante sugerente en mi opinión) y al final quedarse en una lastra el montaje y el resultado de la peli. En fin, el gordo Weinstein haciendo de las suyas. El único atractivo que le veo yo en efecto es ver a la Chastain (y a Hurt y a la Davis que no sabía exactamente qué peso podían tener en la historia). Pero es una pena porque parecía una propuesta en principio muy interesante, un poco a la europea y tal. En cualquier caso me da más miedo esa otra desaparecida que nos llega mañana de la mano de Fincher. Eso me da más yuyu que una caja de bombas.

En mi intento por seguir poniéndome al día esta semana me acerqué a "El niño". En fin, Monzón a lo suyo, a mí me parece una peli muy prescindible la verdad, con un par de escenas de acción bien rodadas y poco más, pero lo de rodar en digital me saca incluso fuera. Lo mejor, sin duda, Bárbara Lennie, los demás bastante discretitos, incluido el gran Eduard (y no espoileo nada, pero se le ve venir de lejos).

Abrazos incautados

César Bardés dijo...

Vamos a poner entre paréntesis eso de la idea sugerente porque la historia...en fin. No hay nada nuevo, no se ve nada que no se haya visto antes...depende de por dónde irían los tiros del tal Ned Benson que, parece ser, estuvo con Terrence Malick dándole unos toques al guión de "El árbol de la vida". El caso es que, ahora, investigando por ahí, parece ser que sí que llegó a rodar la historia con los puntos de vista de él y de ella, solo que, en vista de las críticas que recibió en el Festival de Toronto (donde estrenó las dos) y de que Weinstein vio la cosa muy negra, el tipo se decidió a remontarlo todo y hacer una sola película. Sinceramente, carece de atractivo. Solo se salvan la Davis (uno de esos papeles de profesora de una universidad de élite que está de vuelta de todo y que se encariña con una persona que ve que lo está pasando mal) y el Hurt (un intelectual que quiere ayudar a su hija y no sabe cómo...y lo consigue contando una experiencia, una agonía de un par de segundos en la que creyó que había a perdido a su hija, la Chastain. No spoileo nada). El caso es que me parece que la historia, en sí, como que no. Tal vez en el proyecto original tuviera algún interés añadido pero también, investigando, parece ser que la pareja, en esas películas, no sale. Es decir, en el punto de vista de la Chastain no sale el McAvoy y viceversa...No sé, lo pongo muy en duda.
Lo de Fincher, vamos a ver. Lo poco que se ha visto en el trailer parece atractivo pero ya se sabe. Es otro que goza de la predilección de unos cuantos "frikis" (joer, si hasta solo viendo el trailer ya están diciendo, con ese estilo tan particular suyo que "es una puta obra maestra"). Yo voy con reticencias pero dándole un voto de confianza. Al fin y al cabo, ha dirigido "Seven" y "Zodiac", que me parecen sus mejores películas de largo. Mucho más que la tan pretendida "The game" y que a mí (debo ser Martín Marciano) no me sorprendió absolutamente nada.
En cuanto a "El Niño"...bueno, a mí me parece una película salvable. Buenas secuencias de acción, un desperdicio contar con McShane para ponerle en lo que le pone, muy pero que muy prescindible la historia de amor. Creo que ya le dije a Carpet en su momento que el defecto es que está desequilibrada, que me interesa muchísimo más la historia de Tosar que la de Castro aunque se vea venir a Eduard Fernández. Y, desde luego, otro desperdicio que no se dé más cancha a Barbara Lennie que lo hace realmente bien.
Lo de digital...pues ahí me pillas porque no sé, yo creo que la vi también en digital pero no me molestó en ningún momento. Hay que reconocer una cosa. Monzón ha huido un poco de ese estilo cutre-televisivo que sí exhibe en "Celda 211" y que sí te sacaba hasta el rellano del cine por mucho que digan lo contrario los apóstoles del españolismo. En todo caso, ya te digo, no me parece tan prescindible y, lo que es más, toca el tema del contrabando del Estrecho, algo que no se había hecho con cierta intensidad como es el caso.
Abrazos contrabandistas.

CARPET_WALLY dijo...

Pues yo de esta peli, sólo me quedo con la parte final del título. No la he visto ni me apatece ni la propuesta ¿original? ni el supuesto destrozo por el montaje en una de dos pelis. Y no me apetece porque eso de contar una historia (amor/desamor) desde dos perspetivas no me parece ninguna gracia especial, es más creo que es el colmo de la pereza. De no saber contar bien una historia y de no querer diseñar los personajes de forma sutil y real para que el espectador interprete.

Es como el chistea aquel:

El le dice a ella: Te quiero.
Ella piensa: Me quiere.
El piensa: Follemos.

Y así sucesivamente.

Cuando se cuenta la historia de una ruptura y en la vida real seguro que somos capaces de ver más de un ejemplo, es típico que si te la cuentan cada uno por separado tengas dos versiones muy distintas de los mismos hechos. Lo complicado en la vida real es formarte una opinión (si quieres hacerlo) a la vista de lo que puedes observar directamente.
Así creo que se deben contar estas historias en el cine, en el que el espectador juzqgue a partir de lo que ve de forma "objetiva", pero para eso te deben dibujar bien los personajes, darles toques reales que te permitan analizar los comportamientos, etc. Ya que hablamos (hablais) de Eduard eso si se consigue en la estimable "Todas las mujeres", pero sólo en el caso de él, no de ellas, un lastre de una película que merecía más.

En cuanto a "El niño" sigo teniendola en pendientes, este fin de semana no tuve fuerzas ( ando algo agotado de trabajo) para ir el domingo, así que opinaré cuando la vea. Si puedo, este finde si que caerá "Perdida" que efectivamente funciona muy bien como trailer, veremos si aguanta el largometraje. efectivamente fincher merece el beneficio de la duda por "Seven" y también aunque en otro escalón por "Zodiac", pero también es cierto que el crédito no le puede durar siempre como no le dura al Ridley Scott de "Alien", que acumulando cagadas no se puede vivir eternamente, por mucho que haya fans de las terriblemente efectistas "El club de la lucha" y "Gladiator" respectivamente. Un montón de cinéfilos de nuevo cuño que creen ver modernidad o emoción en un cine que no llega ni a la suela de los zapatos de los verdaderos momentos inolvidables.

Abrazos emotivos

César Bardés dijo...

Es que ese es uno de los problemas que tiene la película. Quiere diseñar a los personajes de una forma muy sutil (supongo que en su concepción original estaba el desarrollarlos con sus respectivas películas) y ni tiene nada de sutil y lo que entiende por sutil pasa por esconder información al público. Y la misma concepción no me parece interesante ¿por qué? Porque la historia no lo es. En el fondo, para que os hagáis una idea , el problema de la pareja es un poco similar a la relación que tenían Sissy Spacek y Tom Wilkinson en aquella película que se llamó "In the bedroom". Él se toma el fallecimiento del hijo con una flema que irrita mucho el desgarro que sufre ella. Es exactamente igual. Solo que en "In the bedroom" había unas connotaciones vengativas y salvajes que eran francamente inquietantes a pesar de la lentitud de la película. Y aquí todo se basa en una cuestión de cómo se afronta el sentimiento de una pérdida irreparable.
En cuanto a lo que señalas sobre Fincher, pues sí, efectivamente, consigues definir algo muy poco definible que es el por qué gusta tanto a determinado sector del público y, especialmente, "El club de la lucha". Yo lo he atribuido sencillamente a que todos ellos tienen a un tipo dentro que está deseando liarse a mamporros. Está clarísimo, y creo que los dos estaréis de acuerdo conmigo, en que es una de las películas más tramposas de toda la historia del cine. Y tiene una característica irritante, que a veces puede ser justificada y otras no, y es la falta de luz de sus fotogramas. Siempre es oscuro, incluso a pleno día.
Abrazos desmitificadores.