viernes, 10 de octubre de 2014

EL QUIMÉRICO INQUILINO (1976), de Roman Polanski

París es esa ciudad de luz y de color, llena de rincones acogedores y de grandes espacios etéreos, alfombra de cielo posada en la tierra que hace soñar con solo acariciar sus calles de adoquines y sus aceras de límpida eternidad. Pero también es una ciudad de oscuros callejones que se amontonan en la mente con aviesas intenciones. En esas calles desconocidas, casi fantasmales, donde hay una tasca y unos cuantos coches, hay vecindades que pueden ser verdaderas pesadillas. Es como si Franz Kafka fuera el arrendador de un puñado de viviendas destartaladas e imprecisas, de paredes de papel y desconchones en la decoración. Más aún si antes vivió allí alguien que acabó tirándose por la ventana, una salida que solo da a un escenario para el suicidio entre ovaciones. La conspiración presentida. La razón en total aturdimiento.
Y es que, señores, este piso es una ganga. Está en un sitio razonablemente céntrico. Enfrente tiene usted un bar donde el simpatiquísimo dueño jamás tiene el paquete de tabaco que usted desea pero, eso sí, tiene un chocolatito mañanero para chuparse los dedos. A la derecha, en la entrada de la finca, tiene usted portera. Sí, es esa señora que solo está para servir a su dueño y que protesta por todo porque, al fin y al cabo, todos los que trabajan de porteros siempre están ocupadísimos y malamente pueden ocuparse de las necesidades del vecindario. No pueden estar en todo. Eso ténganlo muy claro.
Por supuesto, el piso es un tercero y no hay ascensor pero la escalera…eso es un lujo. Una escalera circular que no llega a ser de caracol, que más bien parece un ojo desquiciado si se mira en plano cenital. Toda ella alfombrada para que los pasos de los vecinos y de los visitantes queden escondidos en sus prisas y en sus zafios zapatos de suela sonante. Entre, entre, verá usted qué maravilla.

El recibidor es a la vez cocina, lavabo y salita. ¿A que no lo había visto nunca? Y usted duerme tranquilamente en el salón. El excusado no funciona pero tiene uno en el rellano de la escalera, al fondo a la derecha. Fantástico ¿eh? Y la vecindad…uy, eso sí que no tiene desperdicio. Justo debajo vive el dueño. Un señor mayor, exigente con sus inquilinos pero tolerante. Arriba, una arpía más simpática que las serpientes. Al lado, una señora algo patética con una niña con polio. Más arriba, un matrimonio que se va a dormir temprano. Eso sí, utilice usted zapatillas a partir de las diez, su vecindario se lo agradecerá y usted estará más cómodo. Mientras tanto, reúna pruebas, alucine con ese ventanuco que da a un patio en el que todos estarán pendientes de usted y, sobre todo, pruébese ese vestido que dejó la anterior inquilina. Estará de lo más favorecido y proporcionará un rato de carcajadas a todos los que compartimos escaleras y rellanos. El alquiler es muy alto y el resultado, no lo dude, será un alarido de angustia porque se reconocerá usted mismo en el dolor y eso no tiene precio. ¿Se anima a trasladarse con nosotros?

6 comentarios:

dexter zgz dijo...

Uff, yo no sé si me animo. No es esta la película que más me gusta de Polanski pero entiendo perfectamente qu sea una de las más emblemáticas de su carrera. Que se las pinta solo para crear ambientes y atmósferas en espacios cerrados. En una casa (desde "La semilla del diablo" hasta "Canrnage" pasando por esta que comentas, "Repulsión" o "La muerte y la doncella- quizá mi favorita de él), en un castillo ("Cul de sac"), en un barco ("El cuchillo en el agua", "Lunas de hiel"). Incluso, una ciudad entera puede ser un laberinto y una ratonera ("Frenético", injustamente tratada y que a mí me parece de lo más entretenido que ha hecho).

No me gusta el Polanki que mete la pata hasta el fondo como el de "Piratas", qué te dan ganas de decir eso de qué hace un chico como tú en un sitio como este. No me cargo como otros su "Oliver Twist", una producción muy correcta y un buen trabajo de Kingsley, aunque no tenga un gramo de la personalidad del autor y esté por supuesto a años luz de Lean.

Abrazos enclaustrados

César Bardés dijo...

Efectivamente, a mí me parece una película de atmósfera que llega a producir auténtico pavor aunque no sea precisamente de terror. Otro valor añadido a la película es la aparición de Shelley Winters como la portera y de Melvyn Douglas como el arrendador, sorprendentes como mínimo.
Lo más curioso de todo es que, a pesar de que es un hombre que ha sido considerado por lo general como autor, a mí no me lo parece tanto salvo por el tema de la angustia quizá, aunque no en todas sus películas aparece. Creo que Polanski, siendo, por lo general, un director muy bueno está un pelo sobrevalorado aunque reconozco muchos de sus méritos y bastantes de sus puntos fuertes.
De las películas que nombras me gustan casi todas. Efectivamente "La muerte y la doncella" es muy buena (aunque no me parece una obra maestra). La que sí me lo parece, y ya lo he dicho varias veces, es "Chinatown" que esa sí que me parece su mejor película. No me gustan tanto ni "Lunas de hiel" ni "Frenético" más que nada porque ahí Polanski se disfraza de Hitchcock y el traje le sienta muy ancho porque no acaba de tener fuerza todo el conjunto.
Sin embargo, yo sí defenestro "Oliver Twist" (me parece un proyecto extrañísimo para alguien que acaba de ganar un Oscar por "El pianista" -otra película que me gusta pero que no me parece el sumun)porque me parece, sencillamente, vulgar, prescindible y más de lo mismo. Y, por otro lado, "Piratas" no me molesta aunque sé perfectamente que es una cosa inesperada, una comedia de aventuras que se halla muy lejos de lo que habitualmente podríamos esperar de Polanski. "Repulsión" me gusta mucho (más de un punto de contacto con "El quimérico inquilino"), al igual que "La semilla del diablo" y, por supuesto, "Un dios salvaje". No tanto "Cul de sac" que, me parece, no da con el tono adecuado y "El cuchillo en el agua" me parece una película muy interesante, muy definitoria para ser la de un principiante que empezaba a hacer cine en el 62.
Abrazos angustiosos.

dexter zgz dijo...

Me olvidé del teatro como escenario de angustia en la reciente "La venus de las pieles". Me olivdé también de "Chinatown" en ese repaso apresurado, qué fallo, sí, me parece buenísima. No sé si di a entender lo contrario, pero a mí "El quimérico" sí me gusta como apuesta personal de un tipo que pese a sus altibajos me parece muy interesante. Me acordé de ella viendo hace poco una película tan aparentemente alejada de ella como "La mejor oferta".

Y mira, hablando de Tornatore, sí que me gusta mucho "Pura formalidad", película que vi gracias a ti y con un final que ríete tu de Shyalaman. La presencia de Polanski como protagonista no es nada casual. A "Lunas de hiel" reconozco que le debo una oportunidad, oportunidad que no le daré por ejemplo a "Cul de sac". En su día cuando la vi me molestó que Polanski interactuara tanto conmigo. Me sentí un poco identificado con el personaje de Hugh Grant en el sentido de que me sentí algo mojigato frente a un Peter Coyote que te contaba las verdades del barquero. Me provocó,... claro que igual era eso lo que perseguía la película.


Abrazos turbados

César Bardés dijo...

Curioso que emparentes a Polanski con "La mejor oferta"...pero sí que hay algún punto de contacto, sí. Algo de claustrofobia, algo de obsesión...lo que pasa es que al Rush de "La mejor oferta" se le obsesiona por el arte y las obsesiones que pueblan las películas de Polanski son malsanas, muy poco aireadas, muy cerradas.
¡Qué buena "Pura formalidad"! Una película poco valorada y que, sin embargo, es de lo mejor que ha hecho Tornatore nunca.
Probablemente sí que hay un elemento muy provocador en "Lunas de hiel" y quizá es una película que depende mucho del ánimo con la que se ve. Si estás porque te provoquen o no lo estás, que también puede pasar. Conozco a gente que la defiende a capa y a espada y otra que la defenestra y, sin embargo, las razones de unos y de otros no están demasiado claras. A mí lo que me pasa con esa película es que no entiendo mucho la obsesión con Emmanuelle Segnier cuando tienes a Kristin Scott Thomas (será que tengo el gusto cambiado).
Abrazos inquietantes.

dexter zgz dijo...

¿Se obsesiona por el arte o también por una tía? Al final le ciegan las dos cosas y así acaba el pobre. Quizá le pueda el morbo, la escena en la que la observa escondido entre cuadros y estatuas es bastante morboso. Y luego además ese ambiente parisino de rues empedradas, el bar de la esquina.

Yo también me quedo con la Scott Thomas antes que con la Seigner. El rarito es Roman no Bardés.

Abrazos en la casa

César Bardés dijo...

Efectivamente, creo que por las dos cosas. Al fin y al cabo, lo que viene a decir la película es que una tía también es una obra de arte, por muy falsa que llegue a ser.
Menos mal que me has dicho que el rarito es Roman y no Bardés. Estaba a punto de encerrarme en el baño y me temo que iba a empezar a ver alguna mano saliendo del agujero o algo así.
Abrazos aliviados.