jueves, 17 de septiembre de 2015

LA VISITA (2015), de M. Night Shyamalan

Tal vez hacer un viaje para conocer a los abuelos después de muchos años de rencor sea la oportunidad perfecta para ajustar cuentas y encontrar el elixir del perdón y de la felicidad. Puede que todo sea blanco como la nieve y que el miedo no sea negro como siempre se ha creído. Incluso es posible que, en unos pocos días, se complete un viaje hacia la madurez, hacia la sugerencia fuera de campo, hacia la verdad de una conciencia que nunca necesitó de ayuda.
Y es cierto que la inquietud se hace corpórea, como un leño esperando a ser partido en dos. Los sucesos extraños ocurren porque, sencillamente, uno no puede esperar a que el delantero deje de avanzar. Tiene que lanzarse sobre él y afrontar con decisión todos los complejos que llegan a ser semillas de psicosis. La oscuridad no es el enemigo. La verdad sí puede que lo sea.
Pasteles cocinados con amor aunque con algo de veneno dentro, juegos inocentes clausurados por el temor, visitas al pasado imaginado de una madre que nunca habló de lo difícil que fue todo a pesar de que la edad fue impulso y, también, problema. La necesidad de saber será el móvil para que la adolescencia investigue en los obstáculos morales y físicos. Y muy a menudo pueden llegar a dar una lección de vida ante el terror más evidente. Hay que mirarse al espejo y llegar a ver la valentía que hay detrás de los ojos. Porque todos somos valientes. Aunque alguna vez nos comportemos como auténticos cobardes.
Las puertas cerradas son infranqueables por la rabia. Quizás porque se llega a pensar que todo es por causa del rencor de los ancianos cuando, en realidad, nunca hubo nada de eso. También puede ser la edad avanzada que, demasiado a menudo, nos indica el fin de la razón pero tampoco va a ser eso. El agua está ahí, amenazante como siempre en el universo de Night Shyamalan, al igual que la mirada de la niñez, con el humor latente que tanto espanta al pánico. Y, de nuevo, caemos en la trampa de probar el sabor del miedo porque Shyamalan nos conduce con calma hacia la moraleja final. Entre tópicos y una acertadísima dirección de actores, volvemos a creer que vemos muertos, que somos irrompibles o que todo en la vida es una auténtica señal que llegará a ser útil en el momento más difícil. Y queremos abrir la puerta aunque sepamos que la inquietud está diciéndonos en nuestro interior que no, que no se nos ocurra, que somos unos imprudentes. Es lo que tiene visitar a unos abuelos a los que nunca se ha visto. Nunca sabes a qué atenerte.

Así, mientras se nos narra todo con un estilo documental porque, al fin y al cabo, al artista hay que dejarlo salir, deambulamos por la casa con furia, intentando encontrar una respuesta que resulta tan evidente que apenas podemos percibirla. Es lo desconocido que también se abre paso entre el miedo blanco y la noche perdida. Es la cantinela de una culpabilidad que nunca existió. Es la seguridad de que los fantasmas existen en la penumbra que cruje en los suelos de madera de un caserón misterioso. Es Night Shyamalan que ha vuelto para decirnos que el miedo está ahí y no tiene forma de susto sino de situación.

4 comentarios:

Suso Susillo dijo...

Hola,

No he leído lo que comentas porque tengo ganas de verla (por si hay sorpresa) aunque es cierto que me da cierto temor y es que después de 'El bosque' creo que su director ha bajado claramente, quizás subió un poco con su interesante 'El incidente'.

A ver si me lanzo.

Saludos.

César Bardés dijo...

Bueno, precisamente esa fue la gran dificultad del artículo. Mientras otros compañeros y compañeras no han tenido ningún rubor es desvelar la trama, yo aquí doy vueltas sobre algo que, quizá y a priori, no tienen ningún sentido y solo lo adquieren después de ver la película. Puedes leerla, si quieres. Mal crítico sería yo si te desvelara algo y te aseguro que tardé bastante en redactar todo esto precisamente por esa razón.
En cuanto a Shyamalan, sí, sin duda. Después de sus tres películas estupendas como "El sexto sentido", "El protegido" y "Señales" (muy criticada ésta pero que a mí me parece una estupenda película) sí que bajó mucho. Incluso "El bosque" me pareció que estaba muy por debajo de las expectativas que había creado. Defiendo lo justo "La joven del agua" porque asumo su condición de cuento y, desde luego, abomino de "Airbender". No tanto de "After Earth" (también criticada muchísimo y puesta por los suelos) habida cuenta de que era un producto de encargo que consiguió dotar de alguno de sus sellos personales. Sí me gusta, como bien dices, "El incidente", que también ha sido criticada hasta la saciedad. Ve a ver "La visita" y luego nos cuentas.
Un saludo.

Suso Susillo dijo...

Oka, ya te contaré.

A mí "Señales" también me parece estupenda, César y efectivamente sus tres primeras películas estarían en una hipotética cima, luego en un escalón inferior estaría "El bosque" (que al contrario que las tres anteriores, ha perdido algo en posteriores visionados). Luego estarían las otras a distintos niveles, destacando "El incidente".

Eso sí, 'After Earth' no me convenció . Una película que no deja nunca volar su director, no respira, siempre aparece guiada, con esa omnipresente y martilleante voz del padre/mentor. Una pena, porque la premisa se me antoja interesantísima.

Saludos.

César Bardés dijo...

"After Earth", desde luego, está muy lejos de sus mejores películas pero tampoco es como para ponerla a caer de un burro como la pusieron. Está psé, que vale y ya está. No convence...posiblemente. Tampoco decepciona hasta tal punto como para insultar al director (cosas más miserables se han visto por ahí y las han puesto por las nubes). Lo que sí es cierto es que la premisa argumental es muy buena y que también se las apaña para poner algo de sí mismo en un proyecto que le cayó en las manos y que ha rodado, obviamente, porque hace mucho, mucho tiempo que no tiene un éxito que llevarse a la boca.
Un saludo.