martes, 22 de septiembre de 2015

SEVEN (1995), de David Fincher

Estos policías no tienen ni idea. No saben que el mundo está lleno de pecado y que hay que barrerlo de alguna manera, de forma definitiva y coherente, con el martillo de Dios y la razón de tu parte. Quizá haya que dejar un reguero de sangre para que se den cuenta de la grandeza de mi obra pero eso qué más da. Lo que de verdad importa es que el mundo se dé cuenta de que la justicia divina existe, de que lo de los pecados capitales no es la típica fábula bíblica que solo sirve para ir a misa y darse golpes en el pecho. Todo tiene que estar muy pensado. No llegan a saber en ningún momento por dónde voy a salir. Sé que mi objetivo es ese policía airado, impulsivo y poco preparado mentalmente… ¿cómo se llama? Mills. Ése es un blanco fácil porque seguro que cae en la ira sin esfuerzo. Es joven y no demasiado competente. No tiene paciencia. Y eso seguro que le mete por sí solo en la espiral de la violencia.
El que me preocupa es ése otro, Somerset. Más que nada porque el tipo no tiene pareja, tiene una vida ordenada, práctica. Es metódico, se piensa mucho las cosas antes de actuar. Contra la soberbia, el tipo tiene humildad. Contra la avaricia, el muy tonto es generoso. Contra la lujuria, el negro luce castidad, no va con mujeres, las dejó atrás hace tiempo. Contra la ira, el fulano exhibe paciencia. Contra la gula, tiene templanza. Contra la envidia incluso parece caritativo. Contra la pereza, es diligente porque se viste impecablemente, todo lo ordena, todo lo piensa…este pies planos es diferente y peligroso. Se puede venir todo el asunto abajo si no me ando con cuidado. La ciudad es muy cruel y parece un ejemplar único entre tanta suciedad y tanto pecado.
No deja de llover. Todo parece más gris a cada asesinato. A Mills es fácil cazarlo en la calle. Es muy espectacular cuando persigue a un criminal pero es muy poco efectivo porque tiene el defecto de la precipitación. Me buscan como si fuese un monstruo al que destruir pero no se dan cuenta de que, en el fondo, los monstruos son ellos.
Un gordo al que no dudaríamos en tomar el pelo cuando nos los cruzásemos por la calle, una prostituta despreciable que merece que la abran en canal, un abogado que se enriquece con la desgracia de los demás y cuando se le pide una libra de carne, llora como un crío; un vago pederasta que lo único que merece es una muerte lenta…paciencia, Mills, paciencia…no aprendes nada de los pecados. Maldita sea, Somerset, parece que tú lo aprendes todo…

Solo falta el toque final y ya dejo de escribir todas estas palabras sueltas en estos inacabables cuadernos. Son solo pensamientos, cosas que sé que no se van a cumplir, deseos lejanos, teorías delirantes…pero voy a hacer realidad parte de todo eso. Al fin y al cabo, soy un Juan Nadie que tiene que escribir su obra en letras de sangre para que el mundo perciba cómo es el hoyo en el que anda metido. Agentes, deténganme. Hay que acabar con esto y mi hora se acerca…

4 comentarios:

CARPET_WALLY dijo...

Que buena película. Al modo de Ridley Scott, David Fincher nos regaló una verdadera joya en uno de sus primeros trabajos, su "Alien 3" anterior era francamente mejorable, para luego ir decayendo y salvo algún ramalazo que no terminó de redondear para mi gusto ("Zodiac") el resto de su filmografia decayó tremendamente.

Sin embargo aquí consigue todo lo propuesto, la opresiva atmosfera, la humedad de esa persistente lluvia que traspasa la pantalla, la sensación agobiante, el clima irrespirable, el horror de los crimenes, la angustia...la interpretación de los actores es fantástica: Freeman nos regala un personaje tan marcado que parece repetirlo una y otra vez, Pitt me pareció actor a partir de esta película imprudente, temerario, joven, impulsivo y especial, de los que sabes que terminarán siendo grandes policias porque aprenden rápido y prestan atención...si la cosa no se les tuerce claro, proque si aparece en escena Kevin Spacey y con dos gestos es capaz de volverte del reves (a Mills y a cualquiera) no se si es ira lo que se siente, pero no se puede controlar.

Y esos impresionantes títulos de crédito que te introducen en el desasosiego sin que aun hayas visto nada. Y la música que te envuelve y te encoge, grande Howard Shore.

En fin, una película que a mi me dejó bastante noqueado, durante unos días dando vueltas a la deprimente imagen del mundo que nos brinda, a esa palabras finales de Freeman: "El mundo es un sitio bello por el que merece la pena lucha, yo sólo estoy de acuerdo con la segunda parte"...

Abrazos sin huellas dactilares


César Bardés dijo...

Por entonces, cuando se estrenó, yo ya estaba escribiendo en mis primeros pinitos en esto de la crítica y se me ocurrió decir algo así como que no era extraño que se hubiera elegido a David Fincher para dirigir esta película porque la búsqueda de uno de los psicópatas más inquietantes de la historia, este Juan Nadie, se podía equiparar fácilmente a la búsqueda de uno de los psicópatas más inquietantes del espacio como era el bicho de "Alien". En todo caso, estoy de acuerdo con todo lo que dices. La película es desasosegante a más no poder y creo que el mérito es más del guionista, Andrew Kevin Walker, que del propio Fincher. Walker, más tarde, dice que el guión lo escribía en la pausa para las comidas de su trabajo. Luego se demostró que el tipo no era tan talentoso pero aquí consigue enhebrar las pautas de un asesino en serie totalmente creíble que, además, tiene una inteligencia perversa y una mente diabólica con el círculo de asesinatos que ha creado.
La película, eso sí, es tremendamente climática, no solo con esos títulos de créditos que están alrededor del rechazo, sino también por esa lluvia continua, ese ciudad apretujada que en ningún momento se nos desvela cuál es, esa suciedad continua y esos personajes que no están contentos con lo que hacen en ningún momento. El personaje de Freeman es maravilloso y el de Pitt sirve de contrapunto deshaciendo un poco esas parejas de "buddy movies" que podías esperar antes de ver la película. Sí, el mundo es un sitio por el que merece la pena luchar aunque no es ni mucho menos tan bello.
Abrazos llenando cuadernos.

Suso Susillo dijo...

Buenas,

A mi 'Seven' me parece una muy buena película, de hecho, ha ganado con posteriores visionados, lo que ocurre es que lo que la aleja de ser magnífica es precisamente ese plan diabólico trazado con tiralíneas por el 'chalao' de turno, no sé, demasiado 'abrochado' todo, además que la película es mucho más interesante cuando el psicópata está en 'off' que cuando hace su aparición. Y aquí es donde para mí, entra la inmensa y magistral 'Zodiac', nunca unos palos de ciego fueron tan bien dados en el cine, dando ese plus de verosimilitud que quizás le falte a la otra. Claro, que esa es mi opinión personal.

Saludos.

César Bardés dijo...

Pues mira, ahí no estamos de acuerdo. Creo que la interpretación que hace Kevin Spacey es espectacularmente inquietante, al nivel de la que hace Anthony Hopkins en "El silencio de los corderos". Yo creo que ese plan diabólico que termina de manera circular y culminando con lo que culmina (el paso de Mills a dejarse dominar por uno de los siete pecados capitales -perdón por los circunloquios pero no quiero desvelar nada-) es una muestra de que el psicópata podrá estar pirado, podrá ser un religioso maniático y enfermo pero, en ningún momento la pareja de policías está por delante de él (solo en el episodio de su casa con Mills a punto de fastidiarla y donde él creo que abrocha ese plan que comentas).
"Zodiac", cierto y ahí sí estoy de acuerdo, es una película estupenda. Ayudada, por supuesto, por el hecho de que nunca se atrapó al asesino lo cual Fincher respeta y atesora en los personajes de Ruffalo, Edwards y Gyllenhaal. En todo caso, tal vez el plus de verosimilitud viene dado porque el asesino de "Zodiac" existió mientras que el de "Seven" solo es una ficción.
Un saludo.