martes, 15 de septiembre de 2015

MISERY (1990), de Rob Reiner

La obsesión como modo de vida. Las letras hacen que la locura escape por los ojos pero la semilla está ahí dentro, deseando germinar y hacer del cerebro una salvaje excursión. El aislamiento es estremecedor pero más aún es la certeza de que no se puede pedir socorro porque nada, excepto los árboles, te puede escuchar. A la locura sin razón hay que combatirla con sus mismas armas, volviéndose brutal, despiadado, certero y sabiendo que cada acción va a ser aún más tremenda que la anterior.
Y todo ocurre en una casa, en medio del frío. Solo porque alguien condena a escribir sobre un personaje que ha aportado dinero pero muy poca satisfacción personal. Cuando ya se tiene un nombre, es la hora de dejarse de recursos facilones para hacer que la gente se alimente de tontos mitos y escribir con algo más de hondura, de verdad interior, de calma sosegada y dejar de lado la precipitación, la literatura barata y folletinesca, la fuente del dinero que tiene que empezar a manar menos y saciar más.
Un maldito accidente en una curva y uno tiene la impresión de que es un ángel el que te ha salvado. Allí, en medio del bosque, donde no hay más humanidad que la de las ramas peladas del invierno hostil. Hay que escribir una nueva novela que diga exactamente aquello que el lector espera y si el lector no recibe lo que quiere entonces no dudará en partir los tobillos del escritor. Es así de fácil. El fuego quema, el hielo abrasa y el lector juzga. Todo lo demás son maldiciones disfrazadas de buenas maneras. En el fondo, escribir y tener la ambición de vivir de lo escrito no es más que el principio de la prostitución intelectual.
Es difícil manejar a prácticamente dos personajes en un espacio cerrado y crear una atmósfera de terror que surge de lo que es absolutamente posible. Aquí no hay fantasmas ni espíritus, solo hay obsesión por realizar los sueños a través de una heroína que no existe y obligar a alguien a escribir sobre algo que no tiene más futuro que un minuto en el pensamiento. Misery tiene que vivir una última historia de amor y de aventura vital, no puede desaparecer así como así. Y si hay que cortar algunos lazos con el autor, con el creador de esa criatura que, en el fondo, ha terminado por devorarle, pues se hace y ya está. Para eso están las sillas de ruedas, para acoger los sueños rotos de unos cuantos que se creen con poder para acabar con ese espejo deformante que lo único que hace es convertir lo sórdido en bonito.

Rob Reiner dirigió con un pulso espléndido y colocó a Kathy Bates en lo alto de una de las más impresionantes interpretaciones al dar vida a una enfermera psicópata que ahoga todos sus complejos en un personaje literario condenado a morir. James Caan busca respuestas en una mirada que resulta perpleja ante toda una historia que merece ser contada de esa manera en la que los lectores quedan anonadados ante tanta crueldad. Y eso es lo que nos depara el mundo: una fascinación imparable por la maldad, por la vileza y por la brutalidad que siempre resulta justificada por unos sueños que solo son papel quemado en el momento de despertar.

6 comentarios:

dexter zgz dijo...

Pues, igual digo un par de tonterías bien gordas, pero las digo, que mañana pillo vacaciones y me vengo totalmente arriba. La primera, a mí la Bathes siempre me recordó desde el principio a Bette Davis. Es desde luego una actriz excepcional y aquí lo demuestra con creces. Versatilidad, que lo mismo te puede llevar a la risa y a la complicidad como en "Primary Colors" por ejemplo, como a la inquietud como hacía con aquella vecina fisgona e insoportable de Leo y de la Winslet en "Revolutionary Road". Misery también inquieta, es también un poco Baby Jane.

La segunda, creo que "Misery" es mejor novela que "El resplandor". Esa obsesión malsana para mí se refleja mejor en la primera que en la segunda, me pregunto más cosas sobre la literatura, el papel del autor y el lector con la primera que con la segunda. Otra cosa son las adaptaciones, "Misery" es más terror psicológico, "El resplandor", más de género, y el perfeccionismo kubrickiano hizo milagros.

En cualquier caso, "Misery" me gusta mucho. De un director irregular de quien destacaría además "Algunos hombres buenos" y "Cuando Harry encontró a Sally". Con un James Caan excepcional como siempre. Ayer haciendo zapping, porque los Gasoles y cía me estaban poniendo de los nervios, pillé un pase de El Padrino. Y sabes, qué, que entre Spanoulis y De Niro, me quedé con Bobby.

Abrazos tecleando

César Bardés dijo...

No te discuto que "Misery" sea mejor novela que "El resplandor", puede que lo sea. Tampoco te discuto que yo creo que "El resplandor" es mejor película que "Misery" aunque crea que "Misery" también es una excelente película. Por cierto, vi la adaptación teatral con Beatriz Carvajal y Ramón Langa y la Carvajal daba auténtico miedo, además tuve la oportunidad de decírselo personalmente entre whisky y whisky.
Lo que ya no me suena tanto es que la Bates parezca la Davis. Creo que son actrices muy diferentes. La Davis era agresiva en sus mismos silencios, no así la Bates, que creo que está espectacular en esta película.
Rob Reiner es que tuvo una etapa inicial gloriosa porque a los títulos que tú has mencionado habría que añadir "Cuenta conmigo", "La princesa prometida" e, incluso, "El presidente y Miss Wade" pero luego (sospecho que porque dejaron de llegarle buenos guiones) se ha perdido en comedias intrascendentes, en romances típicos y tópicos y a pasar a ser un realizador más del montón aunque yo siempre tengo ese prurito de esperanza cuando aparece una película dirigida por él porque sé que sabe hacer buen cine.
No me extraña que te quedaras con Bobby. Hay que reconocer que esa interpretación suya en "El padrino II" es de las más increíbles de la historia del cine.
Abrazos buenos.

CARPET_WALLY dijo...

Yo también vi que estaba Bobby, pero me quedé con Pau, podía ser la última vez que lo viera jugar en la selección y a de Niro le tengo en casa para cualquier momento de placer (hagase el chiste que se quiera).

Misery es una gran película aunque su final sea algo bastante más convencional, lo es en la novela también. Hace poco en la radio escuche un debate ( lo hacen todas las semanas) entre la preferencia libro o película a proposito de "Misery", pese a que todos los fans de King mostraban su preferncia por el libro, la actuación de Bates fue decisiva y se llevó la viCtoria a los puntos. No era lo importante, lo que interesaba en realidad era hablar e literatura y cine y eso merecía la pena.

King que no ha tenido demasiada fortuna con sus adaptaciones como hemos comentado en tantas ocasiones, encontró en Reiner un buen traductor de sus letras, tanto esta como "Cuenta conmigo", son dos buenas muestras de buenas películas basadas en sus textos.

Abrazos postrado en la cama

César Bardés dijo...

Es que yo creo que una de las cosas que más pueden marcar la diferencia en la adaptación de un relato de Stephen King es la elección de los actores. Kathy Bates fue fundamental para que esta película tuviese un puntito más. Y otro puntito más lo tuvo James Caan que, aunque nadie destaca, creo que está maravilloso como ese escritor que lo único que quiere es cambiar de rumbo. Y otro puntito más la contención de la dirección de Reiner (aunque la escena de los tobillos me sigue provocando aversión a mirar).
King tiene excelentes adaptaciones y suelen ser de sus relatos menos terroríficos (ahí está uno de los méritos de "El resplandor" aunque recordemos que King renegó de ella hasta la saciedad). Recordemos "Cuenta conmigo" pero también "Cadena perpetua", "La milla verde", "Verano de corrupción" o la estupenda "Eclipse total" con otra grandísima actuación de la Bates. En cuanto al terror, siempre me quedaré con ésta (aunque tengo que reconocer que quizá me cause menos terror) y con "El resplandor". Todo lo demás, las incursiones de Carpenter, de Romero o de quien sea en el universo de King lo quisieron hacer tan bien que lo hicieron rematadamente mal.
Abrazos con papel satinado.

CARPET_WALLY dijo...

Incluido nuestro venerado Kasdam que resbaló tantísimo en el universo King que a punto se queda en un agujero negro.

Abrazos con cuchillo bajo el colchón

César Bardés dijo...

Cierto, Carpet, menuda decepción con una novela con tantas posibilidades como "El cazador de sueños". King no es fácil cuando se pone con las manos en el terror.
Abrazos sin sangre.