jueves, 15 de octubre de 2015

LA PLAYA DE LOS AHOGADOS (2015), de Gerardo Herrero

El pasado se concatena peligrosamente con el presente porque puede que los crímenes de hoy tengan algo que ver con las atrocidades del ayer. Allí, donde acaba la tierra, el mar es testigo de las crueldades y venganzas de los hombres, meciendo su cabello de espuma a la espera de la próxima tormenta. Mientras tanto, un policía que no tiene más vida que sus tranquilidades y sus investigaciones husmea en las redes de los barcos de pesca en busca de un asesino escupido entre astillas y botes, entre boyas y dimes, entre secretos y policías.
El mar se halla en calma, como esperando la lluvia que limpie sus basuras y sus miedos. Al lado siempre hay alguien con el temperamento un poco más fogoso que se encarga de meter escalofríos y decir las verdades. Y las verdades siempre duelen, inspector. Sobre todo cuando no se han calculado bien las consecuencias. La vida no es igual para todos y, de vez en cuando, también hay que dedicar algo de tiempo al resto de ti. Más que nada porque las obsesiones mellan la mente igual que los barcos abren surcos en el agua. Barcos que vuelven amenazadoramente desde los años del error, como intentando volver a navegar en medio de charcos de sangre y olas de olvido.
Y es que la investigación de un crimen puede llevar por muchos recovecos. Las piedras recubiertas de salitre se empeñan en gritar el espanto de un crimen que nunca se podrá borrar, ni siquiera de la traicionera memoria. Perder lo conseguido es el mayor de los miedos porque es fácil tomarle el gusto al lujo. Pescar cangrejos con la marea baja no deja de ser una humillación cuando solo es para poder comer. La subasta de la lonja sigue bajando y el misterio se va haciendo más grande, como un día en alta mar, como una verdad escondida.
El director Gerardo Herrero vuelve a pisar los terrenos del cine de género que tanto le gustan y consigue una película que llega a ser apasionante por su negrura cotidiana de las costas de Galicia. Lleva bien la trama, con mesura y buen gusto, con algunos diálogos de buen cimiento y, aunque tiene algún momento de confusión, la película se mantiene a flote y viene con una pesca de cierta calidad. Dando la cara, Carmelo Gómez y su ayudante Antonio Garrido cargan con la naturalidad imprescindible para hacer que todo el asunto sea real y el público se mantiene alerta ante la profusión de nombres y el descubrimiento del culpable. Y es que cuando la marea sube y el agua arrastra las ocultas intrigas del aparejo es cuando resulta más fácil llegar a la solución. Basta con relacionar y darse cuenta de que nada es lo que parece y de que los juicios precipitados son los que verdaderamente cierran los expedientes por asesinato. No se puede ganar siempre. Alguna vez hay que flirtear con la derrota para agarrar con fuerza la justicia.

No se maree, inspector. El sudor se multiplica y el horizonte se tambalea cuando todos quieren que creamos lo que a ellos les interesa. El vértigo del error es aún peor porque estás dejando sin resolver un crimen y también una cuenta pendiente. Y es entonces cuando la playa se llena de ahogados que no se pueden recoger porque la muerte es lo único que el mar, dulce y expectante, quiere que descubramos aunque a veces nos neguemos a saberlo. 

5 comentarios:

dexter zgz dijo...

Pues fíjate que estuve en un tris de entrar a ver esta película en una semana en la que ya me había visto todos los estrenos (aún así ayer repetí con Panahi y no me arrepiento en absoluto). Al final, condicionado un poco por las críticas malas que había leído me decanté por "El coro" que a pesar de ser un poco convencional no me disgustó del todo y tiene valores muy atractivos.

Lo cual me demuestra que no hay que fiarse de los críticos, bueno yo es que a ti no te veo como un crítico sino como un colega que me recomienda cosas. Y mira me apetece un poco de cine negro a la gallega, me apetece un poco de Carmelo Gómez que siempre me ha molado y llevo un tiempo sin saber de él. No sé, lo mismo me acerco esta tarde. Acuérdate cuando estés con Anna y Miriam que yo estaré pensando en ti desde la playa.

Abrazos rianxeiros

CARPET_WALLY dijo...

Pues a mi también me atraía esta peli de intriga gallega, a pesar de que con galicia tengo una relación amor-odio algo extraña, aun pareciendome una tierra maravillosa, no termino nunca de asumir su clima y al poco de estar, pese a que me parezca preciosa me deprime su luz y su tono gris lluvioso. Y en las pelis me pasa igual, aunque efectivamente puede ser muy efectivo para generar un tipo de ambiente algo opresivo. Con Irlanda me pasa lo mismo (en este caso en las pelis, que en persona no conozco esas tierras) que no me acostumbro a ver a la gente casi eternamente con chubasquero.

Para este finde, a pesar de Ridley y si los eventos que tengo ya fijos (emepzando por el de esta tarde) me lo permiten, la que de verdad me apetece es la de "Los miercoles no existen" que no tuve oportunidad de ver en teatro y que algunos amigos me recomendaron con entusiasmo.

Ayer el otro C.B. comento en la radio "Marte" y no la puso mal, lo que es una noticia...tratandose de quien es.

Abrazos en la peluqueria (para ir guapo a la cosa)

César Bardés dijo...

Es una película que está bien (no más) y que me confirma que cuando hacemos cine de género lo hacemos bastante bien. Mi admiración por delante a Gerardo Herrero que siempre apuesta por el cine de género y es casi una isla en su trayectoria porque reivindica lo bien que podemos hacer cine cuando nos lo proponemos. Cine universal, para todos. No importa que se sepa o no que aquello ocurre en Galicia. Se podría trasplantar perfectamente a Irlanda. Y es más, si lo hubiera hecho John Martin McDonagh en lugar de Gerardo Herrero, ya estarían los de siempre diciendo que es fabulosa. Y aún me arriesgo a más. Estoy seguro de que la mitad de los que la critican, ni siquiera la han visto.
Gracias por los ánimos, Dex. Está siendo difícil hasta la presentación. A ver qué es lo que sale.
El ambiente, Carpet, no es demasiado opresivo en la película aunque sí hay un par de escenas con lluvia. La fotografía es interesante porque suele haber sol pero es un sol velado, como sin ganas. Aquí el héroe lleva gabardina y tiene algunos tópicos del cine clásico pero también tiene su originalidad, ese inspector Caldas.
Ve guapo. Lo mismo eres la estrella y me descargas a mi de la responsabilidad.
Abrazos con la barba recortada.

dexter zgz dijo...

Pues ayer mientras estabais de noche toledana con Anna, Miriam y demás, yo me fui a ver como te dije esta película. Y coincido con lo que dices, es una película correcta, a veces demasiado. Hay partes que echas de menos un poco más de riesgo y menos subrayados (no me gustó cómo está utilizado el flasback en ocasiones). Me parece interesante la subtrama familiar del protagonista aunque parezca que no aporta nada. El dibujo del personaje de Carmelo Gómez está muy bien (su interpretación ayuda bastante) en contraposición con el carácter más dicharachero de su compañero. La confusión a la que te refieres supongo que está en el guión con tantas idas y venidas al final. Hay ecos de cine negro y de cine bueno, cosas de "Conspiración de silencio" o incluso de "Mistic River". Vamos, que es una película que aunque podía estar mejor tampoco está mal. Por cierto que he leído por ahí que Carmelo Gómez está barajando seriamente retirarse de la profesión. Ojalá no lo haga.

Abrazos marineros

César Bardés dijo...

Precisamente ayer, en la cena post-parto, salió el tema de "La playa de los ahogados" y Carmelo con personas que lo conocen bastante bien. Parece ser que lo que ha dicho, así en "petit comité" es que lo que quiere es hacer teatro y teatro del bueno. Que de momento lo del cine le atrae poco. Uno de los asistentes a la cena dijo que era un "actor sincero y primario" y estoy bastante de acuerdo. Creo que Carmelo en la película compone el personaje de un gallego de esos que se ríen hacia dentro, entre dientes, además es perfecto el acento levemente insinuado que le pone al personaje. En cambio Antonio Garrido no tiene acento. No sé si es obra del "backstory" que, supongo, debe estar expresado en la novela (es posible que sea un policía de Madrid trasladado por sus formas y maneras). Creo que tienes bastante razón en lo de los "flashbacks", un error, y en lo de la familia del inspector (un acierto). Por cierto, la escena del mareo está tan bien hecha que yo también me mareé. Sí que hay ecos de cine negro y mucho de "Mystic River" y a mí me parece una película aceptable, como las que suele hacer Gerardo Herrero, que están bien, que sales satisfecho del cine.
Abrazos con ostras.